ÉRASE UNA VEZ MELILLA

ÉRASE UNA VEZ MELILLA
GRUPO DE ESCUELAS MIXTAS

EN EL BARRANCO DEL LOBO

domingo, 10 de mayo de 2009

El combatiente rifeño ( 3/3 )








La fuerza rifeña
Extraída del rotativo madrileño “La Época”, La Vanguardia del 14 de agosto de 1909, en el apartado “Hojeando la prensa”, explicaba de la forma siguiente la manera de combatir del rifeño e incluso, “El Imparcial” del 31 de julio, narraba algún ardid moro para camuflarse en el terreno. Ambas narraciones dadas en los periódicos, decían textualmente lo siguiente:
“…De La Época:
Los rifeños en contra de lo que se piensa, no carecen de organización: la tienen a su manera, y es bastante adecuada a la guerra irregular en que son maestros, en un terreno que conocen y les es favorable.
Como Infantería, cumplen todas las condiciones que se le puede exigir a la mejor. Son tiradores excelentes, cuidan su arma como un tesoro, y conservan sus municiones como puede recomendarse en la más severa disciplina en fuego: se ciñen a los accidentes de sus riscos, con habilidad pasmosa para cubrirse, y llegado el momento del ataque, se lanzan a él con fé ciega.
Su Caballería, poco numerosa, es también buena como irregular. Firmes a caballo, sabiendo usar sus fusiles cual si estuviesen a pie, y salvando todos los obstáculos con ágiles cabalgaduras, no so despreciables en un encuentro en que nuestros escuadrones no pudiesen maniobrar y aprovecharse de la superioridad táctica que da la instrucción y la disciplina. Carecen de Artillería, y esta es nuestra gran ventaja; pues nuestras tropas poco tienen que temer de su acción antes de los 1200 metros. Ellos en cambio están batidos a partir de 4000.
Las cualidades enumeradas igualan de tal modo las condiciones de sus infantes y jinetes con las del Ejército expedicionario, que en el momento del combate es indispensable disponer de un efectivo idéntico para lograr un éxito franco y decisivo.A esto hay que añadir que nuestro frente de avance tiene que ser algo extenso , y por lo tanto, que es preciso llevar reservas fuertes y bien situadas, para acudir al punto amenazado con la oportunidad que el caso requiere…”
“El Imparcial” de Madrid, del 31 de julio, publicaba sobre la forma de combate de los rifeños y la importancia que tenía el saber mimetizarse con el terreno, lo siguiente:
“…Ardides de los moros. Los moros han adoptado un singular procedimiento para presentar menos blanco a las balas de nuestros cañones y nuestra artillería. Recientemente adquirieron muchos millares de sacos. En la plaza se creyó que los querían para llenarlos de tierra y formar trincheras. Ahora se ha visto a que los destinaban. Cada combatiente coge un saco; le baña para darle mayor consistencia, en una lechada de cal y tierra, le abren agujeros para meter las piernas y los brazos y se visten con él. De este modo creen librarse mejor de la vista de los soldados españoles…


La hoguera :comunicación entre las tribus kabileñas del Rif
Las tribus rifeñas, para comunicarse entre sí, usaban un sistema muy primitivo el cual era visto desde kilómetros de distancia, cosa que también advertía a los militares españoles sobre las intenciones de sus enemigos, según la disposición que pudieran tener. Las siguientes noticias al respecto, nos lo indican: “…En previsión de un ataque.
Melilla (viernes madrugada). Acabada de transmitir mi crónica anterior, me entero de que se han dictado órdenes terminantes para que la vigilancia se refuerce durante la noche. Hay la sospecha, y parece fundada porque la noticia la han traído moros leales, de que algunos kabileños intentan cortar la línea telegráfica por encima de la segunda caseta, aunque para ello tenga que agredir a la fuerza que la defiende.Esta fuerza la forman dos compañías del regimiento de África, al mando del teniente coronel Sr. Baños. La Artillería de Sidi-Hamed está prevenida y ha calculado ya las distancias para barrer el barranco de Sidi-Musa, pues se sabe que por allí intentará desembarcar la morisma. Se ha pedido un reflector de campaña, que hará proyecciones desde el campamento.
Hasta la hora en que envío este despacho, los temores no se han confirmado; porque entre los moros hay gran movimiento es indudable. El resplandor de las grandes hogueras nos lo dice.
Rodríguez de Celis, “La Correspondencia de España”, del 16 de julio de 1909…”
“…A lo lejos se ven columnas de humo denunciadoras de hogueras de guerra con las cuales se llaman una kábilas a otras. Felizmente, hasta la una de la madrugada , hora en que telegrafio, esas hogueras no han dado resultado, pues no se ha oído ni un solo tiro. Por si acaso todas las fuerzas están prevenidas, y el servicio de vigilancia es ta exquisito, que el general ha comprobado a media noche que los escuchas vigilan de tal manera, que a más de doscientos metros le han dado a él, ¡quién vive!.
Sidi-Ahmed-El-Hachs, N. Rodríguez de Celis. “La Correspondencia de España”, del 11 de julio de 1909. “…En el Gurugú fueron encendidas hogueras convocando a las tribus sin duda para proseguir la lucha…” “Los kabileños atacan, sangrienta jornada” “La Correspondencia de España” del 20 de julio de 1909”. “…En el campo moro. Constantemente se ven hogueras en los montes inmediatos, señal de que los moros siguen llamando en su auxilio a los de las kábilas inmediatas. He hablado con un moro que , aunque amigo de España, está enterado de lo que ocurre en el campo enemigo. Me dice que la actitud de los kabileños es expectante, esperando el desarrollo de las circunstancias. No es creíble que por ahora intenten un ataque…”
“En el campo moro”. “La Correspondencia de España” del 30 de julio de 1909.
“…Otra observación se ha hecho; en la noche última se divisaron en los campos inmediatos algunas hogueras que en la estación presente sólo podían ser encendidas como anuncio o convenida señal entre los los diferentes elementos belicosos de las kábilas…” (Víspera del ataque a los obreros del ferrocarril el 9 de julio de 1909).
“El Imparcial”, del 10 de julio de 1909.
“…Tal es el resumen de los sucesos ocurridos en los días 25 y 26, y que noto, porque constituyen el principio del recio combate de ayer. Dije en uno de mis despachos que en la noche del 26 al 27 se habían visto hogueras en las cumbres del Gurugú. Eran señales de las que acostumbran los rifeños cuando quieren reunirse para algún combate. También se vieron estas hogueras en la noche anterior al 23, que será inolvidable en nuestras crónicas…”
“Hogueras en el Gurugú”, “El Imparcial”, del 29 de julio de 1909.
Las diferentes tribus
Según Guillermo Rittwagen, los BEREBER (masa humana en general, que poblaba el norte marroquí),constituían uno de los grupos humanos más interesantes a estudiar. Los consideraba la representación más antigua de la humanidad cuando vivía, incluso afirmaba, “en las antiquísimas edades prehistóricas”, Decía que si no fuera por las modernas armas de fuego que usan, se creería el visitante, transportado a los tiempos en que se vivía de los productos del suelo, mal labrados, calzando sandalias de esparto, vistiendo indumentarias elaboradas por las mujeres con pelo de cabra o lana. Sus necesidades, estabn reducidas a mínimos posibles y, la intelectualidad al más bajo nivel, desconociendo por completo toda idea de cultura.


Kalaya. (Kelaya)
Próxima a Melilla, debe su nombre a la traducción del árabe que significa “Atalayas”, por los riscos de sus alturas. Todo y que era considerada como integrante del Rif, se asemejaba más a los Zenetas de Beni-Snassen, por sus costumbres y vestimentas.
Sobre esta kábila, escribía en “La Ilustración Española y Americana de fecha 8 de agosto de 1909, Guillermo Rittwagen, el siguiente arículo, describiendóla de esta forma, bajo el título “Nuestros enemigos. La Kábila de Kaleia” (Kelaya). Habla de su situación geográfica, de las conexiones de su orografía con la española, de sus recursos, de las minas de Beni-Buifrur, que bien explotadas podrían convertir Melilla en segundo Bilabao, de la población, de la casa en la que vivían los Kaleias, de los zocos (mercados), del contrabando, de sus orígenes, y del pasado histórico romano, único vestigio latente en el lugar. (textual):
“…La kábila de Kaleia, actualmente lucha contra España, ocupa las postreras estribaciones orientales del sistema orográfico del Rif, conocido geográficamente con el nombre de Pequeño Atlas, y cuyas últimas vértebras se extinguen bruscamente en los acantilados del Cabo de Tres Forcas, en dirección del pico de Muley Hacen de Sierra Nevada, en la orilla opuesta. Entre ambos sistemas orográficos, y precisamente enfilando Tres Forcas, el Gurugú y la cumbre de Muley Hacen, se alza en medio del Mediterráneo el islote de Alborán, de la misma naturaleza geológica, como punto de emersión que surge del fondo del mar para probar la continuidad natural y geológica de ambas cordilleras gemelas que paralelamente corren desde el Estrecho de Gibraltar, encabezadas por Sierra Bullones en África y por Gibraltar y Sierra Carbonera en Europa. El pico más elevado del Pequeño Atlas en Kaleia es el célebre Gurugú, que tanto dio que habalr en la guerra del 93, y que vuelve a mercer nuevamente los honores de la publicidad, como punto desde donde los marroquíes dirigen todos sus ataques a nuestras fuerzas, por ser el más culminante de la región, que domina todas las vecinas. El Gurugú alcanza una altura de cerca de mil metros sobre el nivel del mar; pero hay otros muchos picachos que llegan hasta los ochocientos y aún novecientos metros de altura, sobretodo en la región minera de Beni-Buifrur, la más montañosa de Kaleia.
A pesar de ocupar los kaleias un territorio que geográficamente pertenece al Rif, no pueden considerarse etnográficamente como rifeños auténticos, pues difieren por muchos conceptos de ellos. En realidad, el río Kert es el que marca la división entre el Rif y las kábilas zenetas que pueblan el oriente de Marruecos, entre las que hay que clasificar también a los kaleias. Los kaleias forman una kábila de la s más complejas de Marruecos, amalgama de todos los pueblos que integran su población, dominando sin embargo, el elemento zaeneta, cuya más importante confederación, la de los Beni-Snassen, no está muy lejos, al otro lado del Muluya. Y zenetas son también nuestros vecinos de Chafarinas y Cabo de Agua, los Kebdanas, y casi todas las del Oriente septetrional de Marruecos.
El elemento árabe se manifiesta también bastante preponderadamente por la más inmediata proximidad de la kabila nómada de los Ulad-Settut, que pasan por ser los marroquíes que hablan el más clásico árabe y los más celebrados poetas y trovadores del pequeño desierto del Garet que pueblan. Los verdaderos rifeños, amacirgas o cheljas, que pueblan ya todos los territorios al Oeste de Kaleia, son los que menos fuerza social y étnica tienen en esta kábila, desconociendo el rifeño y hablando, por el contrario, un árabe muy vulgar, muy influenciado por el dialecto zaneta.
Kaleia es el plural de “Kalá”, que con el artículo árabe “al”, forma nuestra voz Alcalá, y que significa “Atalaya”, cerro, risco, nombre muy justificado por lo abrupto del terreno de Kaleia, que ya en la península de Tres Forcas es completamente impracticable.
Los kaleias participan de todas las condiciones y costumbres de los bereberes, que no otra cosa son los zanetas, si bien difieren, por muchos conceptos, de las demás subdivisiones bereberes. Los kaleias, al igual que los demás bereberes, son sedentarios y habitan casas o chozas de barro, de la misma forma que las antiquísimas edificaciones sabeas. No son, por lo tanto nómadas ni viven en aduares movibles. Las casas constan, por lo general, de un patio central, a cuyo alrededor están las habitaciones, nada confortables por cierto, sin huecos ningunos al exterior más que las aspilleras de defensa, completada por unos espesos cercados de chumberas o espinos y media docena de galgos achacalados muy peligrosos, porque ladran y muerden, y que no faltan en ningún caserío rifeño.
Ya hacia Mar Chica, las abruptidades montañesas deponen sus riscos y el terreno se torna más fácil y practicable hacia la alcazaba de Zeluán, la antigua corte del Roghi, única existente en la actualidad en todo el territorio de kaleia, puesto que la de Frajana, donde había antiguamente una guarnición de tropas del Sultán, quedó destruida en 1903 por las del Roghi. La alcazaba de Zeluán está estratégicamente situada en la confluencia de varios caminos naturales que ponen en fácil comunicación respectiva, Melilla, taza y la región del río Muluya, dando paso a Argelia por Marnia y TIemecen.
Gracias a la proximidad de Melilla se desarrolló entre los kaleias el espiríritu del comercio, y a los numerosos zocos que semanalmente y en distintos días se celebran en diferentes puntos de su territorio, acuden kabileños del interior y de las tribus vecinas, que, por no entender el castellano o por escrúpulos de fanatismo no se avienen a entrar en el impuro recinto infiel de Melilla. Pero los kaleias, más prácticos y comprendiendo casi todos el español, han explotado siempre en su provecho su vecindad. Sirviendo de intermediarios para todo, revendiendo a los otros kabileños,con natural sobreprecio, el azúcar, el té, el café y demás contados artículos imprescindibles para las pocas necesidades de los marroquíes.
Los zocos se escalonan de modo que las distancias sucedan a los días de la semana en que tienen lugar, y con cuyos nombres son llamados. A cada fracción de Kaleia corresponde un zoco, excepto a la de Beni-Buifrur, que es, precisamente, donde radican las minas, y que celebra dos mercados a la semana, uno el domingo al pie del monte Taurart Essefert, y otro el jueves, en Iazuren. Los demás zocos son el de had (domingo), frente a Melilla, en Frajana; el del yama (viernes), en Mazuza; el de tiatza (martes), en Beni-Bugafar, y por último, eld el arba (miércoles), en Beni-Sidal.
Calcular la población de Kaleia (como la de cualquier kábila) es imposible de todo punto, por no existir en Marruecos ni asomo de Registro civil ni Censo de alguna clase. Por tanto, cuantas cifras se den son hipotéticas y poco seguras. Entre sí, los marroquíes cuentan por fusiles, pero como su fantasía exagera, y más si lo comunican a los europeos, el único dato que pudiera servirnos de alguna base, hay que comenzar por rechazarlo a primera vista por inseguro. A Kaleia se le calculan unos diez mil fusiles, que darían una población aproximada de treinta mil habitantes en cifras redondas; pero puede ser erróneo este número, tanto en diez mil de más como de menos.
Gracias a la situación tan favorable cerca de Mar Chica, cuyas fáciles playas se abordan sin dificultad, se han alijado los más importantes cargamentos de armas y municiones que justificaron nuestra ocupación de La Restinga, y por eso los Kaleias están bastante bien armados, mejor que todo el Rif seguramente, desconociendo ya la espingarda, que todavía es el arma indispensable y clásica del marroquí en el interior.
Pero el repuesto de municiones no debe ser muy abundante, pues bien si hubo tiempo en que los cartuchos abundaban extraordinariamente, las continuas luchas en que han tomado parte a favor o en contra del Pretendiente y el Sultán han debido agotar los recursos, y la activa represión del contrabando les imposibilita el fácil repuesto. Por eso se puede calcular que los elementos de lucha de que disponen nuestros actuales enemigos no son inagotables ni mucho menos, sino que mientras más pródigos se muestran al principio en derrochar los tiros, más los economizan después.
Los kaleias, como todos los montañeses marroquíes, son infantes. Apenas los jefes principeles tienen caballos, por lo cual hay que suponer que la caballería que atacó el día 19 nuestras posiciones del Yebel Sidi Hamed debía ser de la kábila árabe de los Ulad-Settut, que son consumados jinetes y cuyos territorios comienzan al Sur de Zeluán.
Los bereberes parecen sentir de antiguo una profunda adversión hacia la vida ciudadana, tanto, que son escasísimas las ciudades marroquíes cuya fundación se les deba, a pesar de ser los verdaderos aborígenes del Imperio. Por eso en Kaleia, como en las demás kábilas bereberes, apenas existen importantes agrupaciones de dohares (habitaciones de los marroquíes sedentarios, en contraposición de aduar, chozas de los nómadas) que pueden llegar a formar siquiera una aldea.
Kaleia es terreno rico y pobre a la vez. En sus manos pobre, muy pobre, porque se limitan a cultivar someramente la parte de terreno que les es imprescindible para no morir de necesidad, y no más, con objeto de evitar ser víctimas de las rapiñas de los caídes, imperiales o rebeldes, que todos son unos mismos en el arte de quedarse con el producto del trabajo de sus administrados. En cambio, mejor administrado y explotado, Kaleia sería riquísimo, y son garantía de esa futura riqueza que se vislumbra, las minas, ya célebres, de Beni-Buifrur, que parece han de convertir a Melilla en una segunda Bilbao.
En la vertiente Sur del Gurugú, en un lugar llamado Tazuda, existen unas ruinas, atribuídas a los romanos, que debieron poseer allí una fortaleza, necesario complemento de su colonia de Melilla, que entonces se llamaba Russadir.
Son las únicas antigüedades que quedan del pasado histórico de Kaleia. Estas ruinas fueron visitadas por el explorador español Sr. Puga de Lorenzana, que creyó señalar una basílica cristiana.
Cuando la paz reine de nuevo en Kaleia, sería interesante para los arqueólogos hacer detenidas exacavaciones para sacar algo más en claro, porque el pasado de la Mauritania Tingitana, del poder romano en Marruecos, es uno de los períodos históricos más interesantes y más obscuros también.
Guillermo Rittwagen…”
Beni-Said
Cercana al Peñón de Alhucemas, se dedicaba a la fabricación de molinos de piedra tallada, iguales a los antiguos molinos prehistóricos que se encontraban en el interior de las cavernas. Rittwagen deducía de esto que desconocían el trabajar los metales y que vivirían prehistóricamente sino fuera por el uso de arma modernas.
Bocoyas
En su tiempo, había practicado la piratería, motivando reclamaciones de España. Vivía de la pesca especialmente. Eran navegantes consumados manejando los débiles esquifes que eran sus cárabos. Recorrían las costas del Mediterráneo que bañaban Marruecos, dedicados al tráfico y contrabando.
Otras kábilas
Eran esencialmente labradores, dedicados a la agricultura, su modo de vida y sustentación. Durante las épocas de la recolección de cereales emigraban desde hacía algunos años a Argelia desde el Rif, para prestar sus servicios como temporeros segadores, embarcando en Melilla o Alhucemas hasta Orán y de allí, a sus puntos de destino. Dicha emigración, contaba ya con algunos millares y siendo relativamente importante. La emigración, se hacía en verano y una vez finalizada la siega, volvían al Rif.


FUENTES
“El Imparcial”, Madrid núm. 15.205, pág 1, de fecha sábado 10 de julio de 1909.
“La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm.18.778, pág. 2, de fecha domingo 11 de julio de 1909.
“La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 18.783, pág. 2, de fecha viernes 16 de julio de 1909.
“La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm.18.787, pág. 1, de fecha martes 20 de julio de 1909.
“La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 18.793, pág. 1, de fecha 26 de julio de 1909.
“La Vanguardia”, Barcelona, pág.2, de fecha lunes 26 de julio de 1909.
Fotografía de Rifeño, buscador de imágenes de Google, en Internet.
Fotografías “Rifeños” y “Ardides morunas, tiradores detrás de las chumberas”, Revista Nuevo Mundo. (Biblioteca Nacional de España).
“El Imparcial”, Madrid núm. 15.224, pág.1, de fecha jueves 29 de julio de 1909.
“La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm.18.797, pág. 1, de fecha viernes 30 de julio de 1909.
“El Imparcial” (descripción de individuo rifeño), Madrid núm. 15.226, pág.1, de fecha sábado 31 de julio de 1909.
“La Vanguardia”, Barcelona, pág. 5, de fecha sábado 14 de agosto de 1909.
“EL RIF”, de Guillermo Rittewagen, pags, 19 y 22 de “La Ilustración Española y Americana”, núm. XXVI, de fecha 15 de julio de 1909,.
“Nuestros enemigos, La Kábila de Kaleia”, de Guillermo Rittwagen, “La Ilustración Española y Americana”, págs. 74, 75 y 78 del núm. XXIX, de fecha 8 de agosto de 1909.
“EL RIF”; Wikipedia, enciclopedia en Internet.
“Alma rifeña”, España en sus héroes, núm. 5. Madrid 1969.

Hans Nicolás i Hungerbühler

viernes, 8 de mayo de 2009

Conferencias durante el mes de mayo de 2009


Ciclo de conferencias organizadas por la Comandancia General de Melilla

domingo, 3 de mayo de 2009

J. Miaja y la primera bandera en el Gurugú 2/2






Campaña del Kert, los combates del 20 de septiembre de 1911. José Miaja Menant participa y se distingue en el combate

El periódico liberal “El Globo”, del 3 de octubre de 1911, daba a conocer el combate del 20 de septiembre de esta forma (textual), bajo el título “El combate del 20 de septiembre”, en el cual participó Miaja y que decía:
“…A consecuencia de no haber tomado ninguna posición a la orilla izquierda del Kert, se ha repetido el hecho de que los moros tiroteen a las fuerzas que van a la aguada causando bajas en hombres y ganado. Es imposible evitar estas agresiones porque los kabileños las realizan en órden muy abierto y cubriéndose admirablemente en los accidentes del terreno.

El 20 de Septiembre, a las seis y media de la mañana, algunos rifeños situados en las alturas inmediatas al cauce del río, hostilizaron con sus certeros disparos a las citadas tropas, hiriendo a un soldado e hiriendo también a un caballo y matando a otro. Al romper el fuego, la primera batería montada (capitán Ballenilla), corriéronse los moros hacia Taluzit Sur desde donde aumentaron las descargas sobre la compañía de Ceriñola que prestaba los servicios de escolta.
A las ocho creció la intensidad del tiroteo, viéndose que pasaban el Kert bastantes parejas de moros y que se concentraban en las barrancadas que rodean a Taluzit Norte y Bajo, subiendo por las laderas del primero hasta coronarlo. Entonces rompió el fuego la tercera batería montada capitán Aguirre para contener el avance de los agresores como lo consiguió.

El capitán general, acompañado de los jefes de la división y de Estado Mayor, de los generales Ordoñez y Aldave y hombres del coronel Cascajares, del comandante de Artillería y de cuantos componen su Estado Mayor, se colocó desde los primeros momentos en el punto más avanzado y dominante de Ishafen para tomar aquellas disposiciones que exigieran los propósitos del enemigo. En aquellos instantes fue herido un cabo de Artillería que estaba inmediato a S.E.
Los disparos de la primera batería montada, por la izquierda, y los de la tercera montada y los de la tercera de montaña, por la derecha, hechos a 1.400, 3.000 y 3.200 metros, respectivamente, con shrapnel a percusión, seguidos por un tiro de tiempos progresivo, hicieron retroceder a los moros. Suspendióse el fuego a las ocho y cuarenta minutos, y sólo contestaban a los escasos tiros del enemigo los soldados de mejor puntería.

Dispuso el general en jefe que, después de tomar el rancho, salieran algunas fuerzas para recoger la paja y cebada que había en los caseríos de donde partió la agresión, y, además, para que quemaran los restos de las edificaciones; pero a las diez aumentó el fuego, viéndose de nuevo pasar el río numerosos grupos de rifeños, por lo que el general Aldave ordenó que partieran de Ishafen cuatro compañías del regimiento de Melilla (capitanes Estrán y Salas y tenientes Cantero y Valéncia) al mando del comandante Daban, rompiendo el fuego la tercera batería de montaña (tenientes López, Aguirre y Díaz) sobre un poblado situado a 1.200 metros, batiendo la tercera montada las riberas del Kert y laderas de Taluzit Norte y Bajo, y la primera batería montada, con su primera y segunda pieza, a Taluzit Sur y barrancos que tiene al pie, y con la tercera y cuarta, apoyadas con los fuegos de la primera batería de montaña (capitán Cirera) el cauce y las orillas del río.

Cuando avanzó Melilla para envolver por la derecha a Taluzit Norte, dispuso el general en jefe que de Imarufen salieran dos compañías de San Fernando (capitán Verdú y teniente Martínez), a las órdenes del comandante Soler, para que flanqueran por la derecha y tornasen a Taluzit Sur, y que el capitán Coronel, con fuerza de las tres mías más 20 moros de la harka de Benisidel, mandados por el teniente Francés y con el médico Lazo, avanzaran para impedir el movimiento que hicieron los moros con objeto de interponerse entre Taluzit Norte e Ishafen, consiguiendo rechazarlos a las barrancadas de Taluzit Norte.

Yendo de vanguardia el capitán Estrán, se dirigieron las compañías de Melilla hacia la posición últimamente citada, no siendo agredidos en la primera parte de su avance; pero cerca de las once se avivó mucho más el fuego.
Por el ala izquierda, el comandante Soler, con la compañía del capitán Verdú, marchó resueltamente hacia Taluzit Sur (posición formada por una larga loma y coronada por varias alturas, a las que separan entre sí ásperas barrancadas, y el teniente Martínez lo flanqueó por la derecha, estableciendo contacto con las fuerzas del regimiento de Melilla.

Para apoyar este avance, proteger la retirada cuando llegara su hora y batir los núcleos moros, dispuso el coronel Cascajares que la tercera batería montada concentrase sus fuegos en la zona situada a la orilla izquierda del río, y la tercera de montaña sobre las crestas de Taluzit Norte y Bajo y el sector comprendido entre esta línea y el extremo derecho del barranco situado bajo su posición; la primera batería montada y la primera de montaña, emplazadas en Imarufen, debían batir al enemigo situado a la izquierda de la línea Imarufen Talusit Bajo, permitiendo esta distribución que tres núcleos artilleros, con distintos frentes y ocupando una línea de 4.000 metros, sin entorpecer los movimientos de las propias fuerzas, batieran perfectamente, y con aplausos y felicitaciones de los generales y jefes de Infantería, las crestas de las posiciones disputadas, caseríos y barrancos ocupados, protegiendo eficazmente el avance e impidiendo que, formando grupos, pasaran los moros el río.
Al avanzar por el barranco la compañía del teniente Martínez, del regimiento de San Fernando, salía de Imarufen su coronel Primo de Rivera, con una compañía (capitán Lasheras), estableciendo en la zona de Talusit Sur el depósito de municiones y la ambulancia, y encontrando muy bien situadas las fuerzas a su mando.

Para impedir en absoluto que el enemigo se corriera por nuestra derecha, ordenó el capitán general que el coronel del regimiento de Melilla, García Gómez, avanzara con el batallón mandado por el teniente coronel Pahissa (capitanes Alarcón, y Grávalos, tenientes Ramírez y Landa) para flanquear por la derecha las otras cuatro compañías del mismo regimiento.

A las once, la disposición del combate era la siguiente: A la izquierda, dos compañías de San Fernando (capitán Verdú y teniente Martínez), al mando del comandante Soler; centro, coronel Miguel Primo de Rivera con una compañía del mismo Cuerpo (capitán Lasheras) y comandante de Melilla Dabán , con cuatro compañías; derecha, batallón del mismo regimiento (teniente coronel Pahissa), al mando del coronel García Gómez. Convencido éste de que con fuego no se conseguiría desalojar al enemigo de sus posiciones, envió a su ayudante, capitán Miaja a recibir órdenes de S.E., indicando que a su entender, convenía tomar la posición principal; y, autorizado para ello, avanzó sobre Talusit Norte a paso ligero, dejando de ser hostilizado cuando se hallaba a mitad de la ladera y coronando sin gran esfuerzo la nombrada posición. Mientras tanto, el comandante Dabán bajaba a los barrancos limítrofes, batiendo al enemigo, que se dividó para repasar una parte del Kert, mientras la otra se refugiaba en las cortaduras que hay a los pies de los tres Talusits.

Al mismo tiempo el comandante Soler atacaba resueltamente las alturas que forman Taluzit Sur, desalojando de ellas a unos 80 moros que las defendían, y los cuales dejaron al pie y en la cresta de la posición siete muertos con parte de us armamento y municiones que se recogieron.
En el barranco, la compañía del teniente Martínez, apoyada por la de Lasheras y a las órdenes del coronel Primo de Rivera, entabló un combate a muy corta distancia con unos 100 moros que en aquella depresión del terreno se habían atrincherado, hasta arrojarlos a las barrancadas donde se habían refugiado también los batidos en Talusit Norte.

Lo tortuoso de las cortaduras y los muchos accidentes del terreno, dieron lugar a que dos heridos nuestros fueran cogidos por los moros. Soldados voluntarios al mando del teniente Rosales, se arrojaron al fondo del barranco y los rescataron en brava lucha cuerpo a cuerpo con los aprehensores.
Conquistados Talusit Norte, Sur y Bajo y rechazado el enemigo hasta las últimas quebraduras que mueren en el Kert, donde se había atrincherado fuertemente el capitán Calero, de Estado Mayor, a las tres y cuarenta llevó la orden del capitán general para que iniciase la retirada. Dispuso el general Carrasco, con grandísimo acierto, que tres compañías (capitanes Sánchez y Madrona y teniente Morales), al mando del comandante Iglesias, salieran de Imarufen para sostenerla, y de Ishafen hizo lo propio el batallón de África, del teniente coronel Vallejo, más la policía indígena, que descendió al cauce del río para cortar el paso al enemigo.

A las cuatro y media empieza la retirada que se hace lentísimamente por escalones sucesivos, apoyándola la Artillería de ambas posiciones con fuego tan vivo y certero que el enemigo, faltando a sus costumbres, no ¿….? Abandonar los barrancos donde se había guarecido, ni se atrevió a acosar a las fuerzas de retaguardia. Los batallones de Melilla y de África, paso a paso, se replegaron sobre Ishafen, recogiendo sus muertos y heridos, el armamento dejado por el enemigo y gran número de vainas vacías, y abandonando las bajas rifeñas, realizaron el movimiento con tal precisión, que resultó verdaderamete notable. Por el flanco derecho hicieron lo propio las fuerzas de San Fernando, después de reconocer detenidísimamente todo el terreno, recogiendo también nuestros muertos y heridos, los cartuchos gastados, varios aramamentos del enemigo, cananas y gumias, abandonado 19 cadáveres moros y llevando a cabo la retirada con no menos brillantez que la verificada por Melilla y África.
Las bajas del regimiento de San Fernando fueron: el teniente Castro muerto; tres oficiales heridos; cinco soldados muertos y 24 heridos. Un soldado de este regimiento ligeramente herido en un hombro, y a quien se vió retirarse por su pie, debió caer en el fondo de alguna cortadura, porque a pesar del detenido reconocimiento que se hizo del terreno, no fue posible encontrarlo. Gastó este regimiento 32.000 cartuchos; evidenció una vez más, como ya sucedió en la campaña de 1909, la pésima calidad del correaje, que va esparciendo cartuchos aún cuando el soldado procure evitarlo.
Distinguióse el coronel Primo de Rivera y el médico Valdovinos; notablemente el comandante Soler y el capellán Rubio, y mucho el teniente D. Martín Rosales.
En el regimiento de Melilla las bajas fueron: Comandante Dabán herido levemente; capitán Grávalos, grave; tres primeros tenientes y cuatro segundos heridos; seis de tropa muertos y 25 heridos. Estas fuerzas dispararon 67.000 cartuchos. Se distinguieron el coronel García Gómez. El teniente coronel Pahissa y el capitán Miaja, y mucho el segundo teniente Pompilio Martínez.

El batallón de África tuvo cinco soldados heridos; uno del regimiento mixto de Artillería, y los mías, que persiguieron tenazmente al enemigo en las barrancadas, un muerto. A las seis, las tropas habían regresado al campamento de Ishafen e Imarufen, sin que volviera a oírse un tiro.

El general Carrasco demostró condiciones de mando por la oportunidad y excelente colocación que dio a las tropas enviadas en apoyo de las que combatían, y para que sostuvieran su retirada.
El general Ordóñez no tomó parte alguna en la dirección dada a las tropas de su división en el descrito combate. Ishafen 24 de septiembre de 1911…”

Las lomas de Talusit, 20 de septiembre de 1911. (Campaña del Kert)

Sobre la participación del capitán ayudante del Regimiento de Infantería de Melilla núm. 59 en los combates del 20 de septiembre de 1911, en la toma de las Lomas de Talusit, otro de los momentos destacados de D. José Miaja Menant en la Campaña de Marruecos, quedó dicha acción recogida de la siguiente forma en la prensa de la época, concretamente en el rotativo madrileño “La Correspondencia de España del domingo 24 de septiembre de 1911. Dicha toma, quedó recogida de la forma siguiente (textual):
“…Los momentos en que arreció más el combate fueron a las once de la mañana y a las tres de la tarde. Y el más culminante la subida a las lomas de Talusit en brioso ataque a la bayoneta, dado por el segundo batallón del regimiento de Melilla, al mando del teniente coronel Pahissa.
El batallón que mandaba el comandante Daban marchó por el flanco derecho y el enemigo se corrió hasta la loma de Talusit Norte. Este fue el momento en que los moros hicieron fuego más certero. Los jefes de las columnas comprendieron que era preciso ocupar estas lomas.

La segunda compañía del citado batallón llevó el peso principal en este ataque. Mandaba la compañía el primer teniente D. Carlos Landa; pero se puso al frente el capitán ayudante del regimiento de Melilla, Sr. Miaja.
Las cuatro compañías se lanzaron monte arriba con la bayoneta calada. El coronel Sr. García Gómez arengó a las tropas, y los soldados y los oficiales prorrumpieron en vivas a España. Los soldados emocionados, se lanzaron como leones, y sin adular afirmo que el soldado está tremendo, gastando bromas cuando pasan las balas silbando, sin esconderse tras los parapetos, como yo mismo presencié.

Está fogueado, no teme y su mayor contento es atacar a la bayoneta, pues ello le da mayor confianza en que el triunfo es más seguro, ya que no puede competir en puntería con el enemigo que sabe donde puede hacer el blanco, sin que a él se le vea, por estar constantemente emboscado.
Sabe el soldado que con el ataque a la bayoneta termina pronto el peligro, que es la salvación y la victoria; por eso los ataques son emocionantes.
Se tomó Talusit con la pérdida expresada anteriormente del capitán Grávalos. Al ocupar Talusit, los moros repasaron el Kert, y en ese instante se les hizo muchas bajas. Los moros, colocados en el lado izquierdo del río, se refugiaron en una pequeña arboleda, desde donde hacían vivo fuego. Los soldados tiraban al pie de los árboles; pero los oficiales advirtieron con los gemelos que los moros habían trepado a las copas. Entonces se hicieron descargas cerradas y se vio a los heridos que caían de los árboles…”

Recompensas
1909
Recibió por los méritos contraídos en los combates del 20 y 21 de julio de 1909, entre otros jefes y oficiales, por los méritos contraídos en Sidi Ali, Sidi-Ahmed-el-Hach, Sidi Musa y la segunda caseta, la cruz roja pensionada el capitán D. José Miaja Menant, del regimiento de Infantería de Melilla.
Por los combates habidos en Sidi Musa y las cercanías de los Lavaderos, el 23 de julio de 1909, el capitán del regimentó de infantería de Melilla núm. 59, D. José Miaja Menant, fue propuesto y condecorado con la Cruz de María Cristina junto con otros , el 6 de diciembre de 1909, siendo la propuesta aprobada por el rey D. Alfonso XIII.
1910
Se presentó una proposición pidiendo se concediera prórroga para la apertura de juicio contradictorio que pudiera servir hasta la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando, al capitán D. José Miaja Menant. Dicha proposición, fue presentada por parte del Sr. Melquiades Álvarez y otros diputados en Madrid al Congreso. El viernes 2 de junio de 1911, fue aprobada la proposición de ley en sesión del Congreso de los Diputados concediendo la prórroga para solicitar dicha condecoración. El martes 6 de junio, fue votada definitivamente dicha proposición de ley en la cámara citada anteriormente.
1911
Por los méritos contraídos en los combates del 20 de septiembre de 1911, ascendió el capitán de Infantería D. José Miaja Menant a comandante, en decreto firmado por S.M. el Rey D. Alfonso XIII en fecha 18 de diciembre de 1911, publicándose el ascenso en la Gaceta del ministerio de la Guerra el 19 de ese mismo mes.

Fuentes
- “La Vanguardia”, Barcelona pág. 9, de fecha viernes 9 de julio de 1909.
- “El Imparcial”, Madrid, núm. 15.215, pág. 2, de fecha martes 20 de julio de 1909.
- “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 18.793, pág. 3, de fecha lunes 26 de julio de 1909.
- “·La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 18.797, pág. 1, de fecha viernes 30 de julio de 1909.
- “El Imparcial”, Madrid, núm. 15.381, pág. 2 de fecha, sábado 13 de noviembre de 1909.
- “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 18.927 pág. 2, de fecha martes 7 de diciembre de 1909.
- “La Época”, Últimos telegramas y noticias de la tarde, Madrid núm.21.240, pág. 2, del viernes 10 de diciembre de 1909.
- ”La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid, núm. 18.930 Pág. 2, de fecha viernes 10 de diciembre de 1909.
- “El Imparcial”, Madrid, núm. 15.710, pág.1, de fecha martes 29 de noviembre de 1910.: “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm.19.470. pág.5 de fecha sábado 3 de junio de 1911.
- “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 19.474, pág. 5, de fecha martes 7 de junio de 1911.
- “La Correspondencia de España”,Edición de la mañana, Madrid núm. 19.583, pág. 1 , de fecha domingo 24 de septiembre de 1911.
- “El Globo” Diario Liberal de la Tarde, Madrid, núm. 12.473, pág. 2 de fecha martes 3 de octubre de 1911.
- “El Globo”, Diario Liberal de la Tarde, Madrid núm. 12.538, pág. 3 de fecha martes 19 de diciembre de 1911.
- Fotografías obtenidas del buscado de Google Imágenes de Internet.

Hans Nicolás i Hungerbühler.





sábado, 25 de abril de 2009

Coronel Álvarez Cabrera
















Un voluntario a Melilla, el coronel de Infantería


D. Venancio Álvarez Cabrera

Hijo de D. Ramón Álvarez Rodríguez y de Olivia Cabrera de Nevares y Escandón, siendo nieto por línea materna de D. Tomás Cabrera de Nevares y de Olimpia Escandón, tenía al menos, dos hermanos, Adela Álvarez Cabrera de Nevares y de José Álvarez Cabrera de Nevares, contrajo matrimonio con María de las Mercedes de Manzanos y de Chacón. De este matrimonio, nacieron Mercedes Paula de la Cruz, Justa del Perpetuo Socorro, José Luís y, María. El coronel D. Venancio Álvarez Cabrera, había nacido el 18 de febrero de 1858. Gaditano. Había ingresado en el servicio activo en 1874. Ascendió a teniente coronel, en marzo de 1908 y en el momento de su muerte en combate, hacía escasos dos meses que había ascendido de nuevo a coronel, motivo por el cual, tuvo que dejar la jefatura de la Brigada Disciplinaria de Melilla ciudad donde había vivido muchos años y pasar a nuevo destino, esta vez en la zona de reclutamiento de Almería.

Rodríguez de Celis, anotaba para “La Correspondencia de España” del 24 de julio los siguientes apuntes biográficos sobre el coronel D. Venancio Álvarez Cabrera de Nevares, bajo el título “Álvarez Cabrera, apuntes biográficos” y en primera página:
“…Por los informes de nuestro redactor en Melilla, conocen nuestros lectores la noticia dolorosa de haber muerto en el combate de ayer el coronel D. Venancio Álvarez Cabrera. Muy recientes están las líneas que en estas mismas columnas hubimos de dedicarle con ocasión de su marcha a Melilla. Algo de ello, aderezado con más abundantes referencias, tenemos hoy que repetir rindiendo los honores debidos a una actualidad tristísima.

D. Venancio Álvarez Cabrera nació en 18 de febrero de 1858. Contaba ahora, por consiguiente, cincuenta y un años.
Ingresó en el servicio en 1º de enero de 1874. Con una hoja de servicios por todo extremo brillante, llegó a alcanzar el grado de teniente coronel el 16 de marzo de 1898. A la guarnición de Melilla perteneció varios años. El batallón disciplinario estuvo largo tiempo a sus órdenes.
Aprovechó aquella época para estudiar concienzudamente el problema de Marruecos en términos generales y en particular el de nuestra situación en el Riff. Conocía palmo a palmo el campo exterior, y había penetrado como nadie en el carácter de los kabileños. No se limitó a demostrarlo en el gabinete y en la conversación, siempre amena. Lo probó también prácticamente, en momentos como el de la ocupación de La Restinga por tropas españolas, hecho ocurrido el año pasado, en el cual el coronel Álvarez Cabrera, con su batallón disciplinario, se comportó admirablemente.

Hubo de dejar el mando de aquel batallón y la plaza de Melilla al otorgarle el ascenso a coronel, recientemente. Lo hizo con verdadero disgusto.
Nombrado jefe de la zona de reclutamiento en Almería, se resignó con su nuevo destino. Pero antes de abandonar la plaza de Melilla, donde tantos afectos y buenas memorias dejaba, rogó insistentemente al general Marina que le llamase a su lado apenas una situación difícil se planteara que pudiera justificar sus servicios. Diole palabra de hacerlo así el general. Fiel cumplidor de ella, cuanto los acontecimientos actuales se plantearon , el general Marina le llamó.
El coronel Álvarez Cabrera embarcó en Málaga el día 20. Fue recibido en Melilla –nuestro compañero Rodríguez de Celis nos lo telegrafiaba el jueves- con verdadero júbilo: el que correspondía a la alta reputación que el bravo cuanto inteligente coronel se había conquistado como militar y como hombre.
Llegado a Melilla, solicitó un puesto avanzado. Concediéndoselo el general Marina.
El resto de la triste historia está contenido en esas sentidas expresiones con que Rodríguez de Celis honra la memoria de quien se ha sacrificado por la patria, expresiones que con el mismo dolor, hace suyas La Correspondencia de España”…”

Álvarez Cabrera, estuvo en la ocupación de La Restinga en 1908.

“La Correspondencia de España”, daba la noticia el 15 de febrero de 1908, de una ocupación efectuada el dia de antes, en Marruecos, La Restinga, la ocupación de la cual, fue llevada en máximo secreto y discreción, hasta el punto que los corresponsales enviaban sus noticias en clave a sus redacciones en Madrid, tal y como se puede observar en la siguiente. 600 hombres embarcados en el vapor “Ciudad de Mahón” y en el cañonero “General Concha”, llevaron a cabo este desembarco, los cuales habían subido a bordo durante la noche y en medio de un gran temporal. Uno de los embarcados, fue el coronel Álvarez Cabrera, jefe de la expedición, con sus disciplinarios, entre otras fuerzas.

La restinga, se ocupó el 14 de febrero de 1908, sin apenas resistencia por parte de los moros, se hablaba sólo de un balazo que atravesó la tela de una bandera española que ondeaba en un de los botes. Esta ocupación al parecer incluso fue bien vista por algunos moros ya que se temían la invasión por parte de “otra potencia” ¿Francia?. La familia del moro Amar incluso acudió a dar la bienvenida a las tropas españolas y, al parecer, el general D. José Marina Vega, había anunciado esta ocupación al Roghi, advirtiéndolo que cualquier moro que cruzara más allá de la Bocana y en dirección donde se dirigía la fuerza española, sería considerado enemigo. El periodista A.B. Bonnat, narraba de la forma que a continuación sigue, (textual), en primera plana de “La Correspondencia de España” del día 15 de febrero, el desarrollo de los hechos así (textual):
“…España en Marruecos. Ocupación de Mar Chica. Nuestra información

El primer telegrama. Ayer a última hora recibimos el siguiente despacho:
Melilla 14 (11,20). Esta mañana quedó cumplido el encargo de mi viaje. Aún es imposible enviar resultados. Agustín…”
Este telegrama quería decir dos cosas. Que en Melilla había fuerte censura; y que las fuerzas españolas habían salido de la plaza para ocupar Mar Chica, ignorándose a las 11,20 de la mañana el resultado de la operación. Lo cierto es que transcurrió todo el día sin que recibiéramos nuevos despachos, hasta que a las siete y media de la noche, empezaron a llegar a nuestra Redacción los primeros telegramas con:

Detalles de la ocupación. Melilla 14. (Urgente).

Confirmo mi telegrama cifrado en que os di cuenta de haber salido tropas con dirección a Mar Chica. La factoría ha sido ocupada por tropas españolas, después de un corto tiroteo entre nuestros soldados y gente mora.
Las fuerzas salieron esta mañana, a las seis en el “Ciudad de Mahón” y en el “General Concha”. Fueron embarcadas en.., por las playas, guardándose absoluta reserva en todo lo relacionado con esta operación. Las tropas de desembarco componianlas 600 hombres. El general Marina, encargado de dirigir la operación, iba a bordo del cañonero “Concha”, acompañándole su Estado Mayor.
Según las últimas noticias que del desembarco se han recibido, al llegar las tropas a la Restinga, los moros las recibieron a tiros. Contestó a estos disparos el fuego de las ametralladoras, colocadas en los botes, con objeto de facilitar la aproximación a la costa. A poco disparó sus cañones el “General Concha”, y entonces pudo observarse que los moros huían a la desbandada, dejando libre el campo.
Nuestras tropas empezaron entonces a desembarcar, haciéndolo con bastantes dificultades por el estado de la mar.
El campamento español quedó instalado, sin que ocurrieran nuevos incidentes. El tiroteo no ocasionó ninguna baja.
El general Marina ha regresado a esta plaza. Ampliaré detalles, que ahora se empiezan a conocer. La noticia de estos sucesos ha producido aquí una gran sensación…Bonnat”

“…Relato de lo ocurrido.

A las dos y media de la madrugada, después de haber esperado inútilmente toda la noche, desde las siete y media, en que recibimos el anterior despacho, llega a nuestro poder este otro, depositado en Melilla a las ocho en punto e interceptado, sin duda, por la censura, que por lo visto se ejerce para nosotros con rigor extremado. El telegrama de nuestro redactor , relataba así los sucesos de ayer.

Reservas,-El embarque
Melilla 14.
El propósito de ocupar Mar Chica se desarrolló con gran sigilo. Ayer llegó el “Ciudad de Mahón”, dándosele destino de transporte. En el fueron depositadas leña, municiones, galleta y otros víveres. Todo esto fue embarcado durante la tarde. Por la noche recibieron las tropas la orden de prepararse, y durante la noche se efectuó el embarque.
La lluvia caía a torrentes, retumbaban amedrantadores los truenos, y el mar enfurecido batiendo en las costas con espumoso oleaje , parecía amenazar a los osados expedicionarios.
Silenciosa marchaba nuestra gente hacia los muelles, sin producir el menor ruido ocupaba los botes que, con gran lentitud y muchas precauciones, la conducían a bordo del “Mahón”.
La columna expedicionaria quedó formada por 500 hombres, siendo jefe de la expedición el coronel del batallón disciplinario , D. Venancio Álvarez Cabrera. De segundo jefe iba el comandante de Infantería D. Luís Irizarre. En la columna figuraba el batallón disciplinario donde tienen puesto los capitanes D. Fernando Serra y D. Manuel Torres; el teniente ayudante Sr. Aguirre; el abanderado Sr. Carrasco; los tenientes D. José Mandres, D. José Sánchez Prats, D. Carlos Marbella, D.Luís Melisia, don Luís Molina, y D. Saturnino Nuez; el médico Sr. Moreno y el capellán D. Inocente Lechuga.

Van además dos compañías del regimiento de Infantería de África, al mando de los capitanes Solorzano y Naudia, y de los tenientes Ramírez, Albarrán, Martínez Laína, y Ortega Martínez; el médico Sr. Goti, y doscientos cincuenta soldados; una sección de la Administración Militar mandada por el teniente Fernando Canal, con un cabo, doce hombres y un horno de campaña.
A esas fuerzas se ha unido una sección de Ingenieros, con el teniente Alzugaray, treinta soldados y un parque de campaña, palomas mensajeras, telégrafo de señales, heliógrafo sistema Marín, y cinco mil sacos terreros para formar las trincheras.
Y por último, figuraban en la expedición una sección de artillería, con dos piezas de montaña y veinticinco hombres, al mando del teniente Sudal, y otra sección con dos ametralladoras y trece hombres, mandados por el oficial de Infantería Sr. Espinosa.
El embarque de tropas se hizo con orden perfecto. El transporte hacia el “Mahón” se hacia con lanchas grandes. Con el “mahón” fueron varios lanchones, tripulados por cuarenta hombres de la comandancia de mar, mandados por los tenientes Mazarello y Gallego. Terminaron las operaciones de embarque a las cuatro de la mdrugada…”

“…Marina y su Estado Mayor
A esa hora, próximamente, llegó el general Marina. Enterado de que todo se había hecho sin novedad, embarcó en un bote acompañado del coronel de Estado Mayor , D. Francisco Larrea y de sus ayudantes, el comandante Morales y el capitán Morris. Con la primera autoridad embarcó también el intérprete Sr. Marín. Soportando la lluvia , que no había cesado, se dirigieron al “General Concha”, a bordo del cual han hecho el viaje…”

“…Tropas acuarteladas.-Los primeros rumore
Las tropas que en Melilla quedaron, recibieron órdenes de permanecer acuarteladas hasta nuevo aviso. Tomó el mando de ellas el segundo jefe de esta Comandancia, general D. Pedro del Real.
Al amanecer, cuando los más madrugadores habitantes de Melilla empezaron a dedicarse a sus faenas, no había en la población el menor síntoma por el que pudiera sospecharse lo ocurrido. A media mañana empezaron a circular los rumores, y bien pronto la fantasía dio a los sucesos una proporción alarmante, pintando como irreductible la hostilidad de los moros. Se habló de formales combates y de sensibles contratiempos.
Verdad es que durante la noche se habían visto en el campo moro grandes hogueras, señal de que nuestros vecinos se preparaban, haciendo señales para que del interior acudieran fuerzas para reforzar a sus huestes.
No necesito decir que la alarma y la expectación excedían a cuanto pueda decirse, esperándose con verdadera ansiedad noticias de lo ocurrido…”

“…El desembarco
Sobre las seis de la mañana zarparon los buques con rumbo a Mar Chica, y serían las once cuando llegaron a la plaza las primeras confusas versiones de lo ocurrido. Ampliadas más tarde resultó que la operación dirigida por el general Marina se desenvolvió del siguiente modo:
El “Mahón” y el “Concha”, seguidos de los lanchones, llegaron frente a la antigua factoría y al sitio llamado Mohamedia a las siete y media de la mañana. La playa estaba desierta y no se veían moros en toda la extensión que la vista abarcaba. El terreno es llano, y únicamente a lo lejos, dibujados sobre el horizonte, se alzan dos montecillos. Confiando nuestras tropas tropas en esa soledad tranquilizadora, echaron al agua los botes para empezar el desembarco. Entonces se oyeron algunos disparos que de tierra partían, y en el mismo momento 50 moros parapetados detrás de un insignificante promontorio delataron, con sus impaciencias, el lazo que la morisma preparaba…”

“…Tiroteo
Dispararon de nuevo los de tierra sus fusiles contra nuestras tropas, y los cañones del “General Concha”, que ya iban preparados, hicieron fuego. Dos ametralladoras, instaladas en los botes, secundaron el plan de defensa, y protegidos por este fuego, cuatro lanchones, cargados de soldados pusieron proa a tierra.
El batallón disciplinario, que en esos lanchones iba, fue recibido a tiros. Desde las barcazas, las tropas contestaron, y otra vez se dejaron oír las detonaciones de la artillería del “Concha”. Cesó el fuego, vararon las embarcaciones, por la imposibilidad de mantenerse a flote, sin peligro de estrellarse, y los soldados con sus oficiales al frente, se echaron al agua, manteniendo las armas sobre la cabeza. El desembarco se realizó con agua hasta el pecho.
Cuando puso pié en tierra nuestra gente, los moros aterrados ante el fuego de los cañones, habían huído, sin que sus disparos hubieran hecho otra cosa que agujerear la bandera izada en uno de los botes. No se sabe que efecto harían en el campo moro los disparos de la fuerza española, aunque se supone que haya heridos. En el “Concha” se advirtieron señales de las balas moras…”

“…Operaciones en tierra
En tierra la fuerza, ordénase que se desplegaran en guerrilla, y así amenazaron hasta el campamento moro, compuesto de varias tiendas. Mientras esto ocurría hacíase el desembarco de la impedimenta, los víveres y las municiones.
Las tropas mandadas por el jefe Cabrera llegaron hasta la posición antes ocupada por los moros enarbolando allí la bandera española, que se había arrancado a uno de los botes. Se procedió inmediatamente a la instalación de las fuerzas, estableciéndose la necesaria defensa, en previsión de un ataque.
Algunos jinetes moros recorrieron a pie las inmediaciones tratando de soliviantar a los labradores para hacer armas contra los nuestros, sin que lograran sus propósitos, pues fueron bien pronto advertidos por los españoles…”

“…Descansando
Tomadas las posiciones se dio descanso a las tropas. Entonces se procedió a confeccionar el rancho, que comieron las tropas con buen apetito, después de las penalidades del desembarco, aumentadas por el frío de la mañana.
Cuando estaban comiendo, presentóse en el campamento la familia del moro Amar, gran amigo de España. Dio la bienvenida a los españoles, y expresó su satisfacción diciendo que tenían grandes deseos de que España los protegiese para vivir tranquilos. Pidieron permiso para continuar sus trabajos agrícolas, y concedido que les fuese retiraron haciendo protestas de amor a nuestro país…”

“…Detalles
El general Marina presenció las operaciones desde el cañonero “Concha” Los ingenieros trabajaron durante toda la mañana para construir con tablones y pescantes un desembarcadero provisional. El resto del día transcurrió tranquilo, y se pudo apreciar por las exploraciones hechas, que la posición alcanzada es excelente. Desde ella se domina una gran extensión de terreno, considerándose imposible el ataque.
Se trabaja en instalar las tiendas de campaña. La expedición lleva todos los servicios necesarios, entre ellos una sección de Sanidad compuesta por un sargento, dos cabos y cuatro enfermeros, y el material para establecer un Hospital de campaña con 16 camas, instrumentos de cirugía, etc…
Los mineros españoles de Beni Buifror, avisados, regresaron anoche a Melilla. No se cree que ocurra ninguna grave alteración en el campo.
Se asegura que el general Marina comunicó al Roghi sus propósitos de ocupar Mar Chica, anunciándole que consideraría enemigos cuantos moros pasaran la Bocana en dirección a aquellas posesiones…”

“…Elogios
La operación felicísima que han realizado nuestras tropas es motivo de grandes elogios. Los soldados han soportado las inclemencias del tiempo con admirable espíritu militar. Los moros aparentan satisfacción de ver que España ocupa posesiones en Mohamedia, pues temían que las ocupara otra Potencia en previsión de sucesos próximos…A.B.Bonnat”



En Melilla de nuevo
Al parecer cuando el coronel D. Venancio Álvarez Cabrera ascendió a coronel, en mayo-junio de 1909, había manifestado al general D. José Marina Vega, comandante general de Melilla, su deseo de regresar a esta plaza si la situación lo requería ya que debido a su ascenso, se había visto obligado a cambiar de destino, esta vez a la península. El general Marina, cumplió su promesa y al estallido de los sucesos que darían lugar a la Campaña de 1909, cumplió su promesa. Dicho llamamiento lo recogía con las siguientes palabras el rotativo madrileño “La Correspondencia de España” del 21 de julio de 1909. Álvarez Cabrera, llegó en el “vapor Sevilla”:
“…Ha embarcado el coronel Sr. Álvarez Cabrera, competentísimo en las cuestiones del Rif, que mandó durante algunos años el Batallón Disciplinario, cesando al ascender. El general Marina le había prometido que le llamaría cuando guerrease, y ha cumplido su palabra en la primera ocasión. El coronel Álvarez Cabrera llegó de Almería, en donde mandaba la zona de reclutamiento…
Los combates del día 23 de julio, narrados por Rodríguez de Celis

Con los refuerzos llegados de la península, el general D. José Marina Vega se ve con fuerzas suficientes para iniciar una mayor preparación militar y con ella, castigar a los insurrectos rifeños, los cuales habían comprometido el despliegue inicial.
Se organizaron dos columnas, una bajo el mando del teniente coronel Aizpuru y otra bajo el mando del coronel Álvarez Cabrera. El objetivo de ambas, era la ocupación de los alomas de Ait Aixa ya que desde sus alturas, se hostilizaba la 2ª caseta del ferrocarril y a las fuerzas allí destacadas, convertida en campo de aprovisionamientos.

Por problemas de coordinación entre ambas columnas, Álvarez Cabrera se vio envuelto por numerosos rifeños y ante tal situación, optó por dejar parte de sus efectivos protegidos en la ladera de Sidi Musa e intentar romper el cerco al grito de “quien sea hombre que me siga” . Cayó herido mortalmente en el acto debido al nutridísimo y acertado fuego moro.

Esta situación, desconocida por el general Marina, ordena avanzar a Aizpuru para contactar con Álvarez Cabrera, cosa que no se consiguió por verse rodeado. Ante estos hechos, Marina ordenó el avance de una nueva columna, mandada esta por el general D. Pedro Del Real y Sánchez Paulete en apoyo de Aizpuru.
El despliegue español era amplio, abarcaba desde su lado izquierdo desde el Barranco del Lobo, este que se introducía hacia el monte Gurugú y por el flanco derecho, hacia la aldea de Mezquita. Se continuó reforzando el despliegue con más efectivos dado que la morisma, no cesaba en presionar a las tropas españolas, motivo por el cual, los cuerpo a cuerpo, fueron incontables.
Por la tarde, se fueron reagrupando grupos de soldados dispersos, recuperando fuerzas de Álvarez Cabrera y se aprovisionó a las posiciones defensivas. Tras ello, se organizó la retirada general, llevándose esta vez la peor parte las fuerzas del teniente coronel Ibáñez Marín, los Cazadores del Batallón de Figueras núm. 6, los cuales, fueron tiroteados casi a bocajarro, sufriendo muchas bajas, entra ellas la de su teniente coronel.
El redactor de “La Correspondencia de España”, Rodríguez de Celis, narraba, bajo el título “El combate de hoy”, el 26 de julio de 1909, a la opinión pública del país, los combates del día 23 de julio de 1909, con las siguientes palabras, combates que costaron la vida a muchos militares españoles, entre ellos, al coronel de Infantería D. Venancio Álvarez Cabrera que no hacía las 48 horas en que había regresado a Melilla. (Textual):
“…A las nueve de la noche última, se supo en la plaza de Melilla que la harka enemiga preparaba un golpe de audacia contra el parque de aprovisionamientos, establecido en la segunda caseta.

El contingente de Beni-Urriaguel llegado a la harka para nutrir sus filas había de entretener el fuego, cayendo sobre la fracción de Mezquita, leal a España, y próxima unos cuatro kilómetros de la plaza.
A las cuatro de la madrugada dos compañías de la brigada disciplinaria, al mando del teniente coronel Aizpuru, sale a tomar las laderas de Mezquita, mientras el coronel Álvarez Cabrera, al mando de seis compañías de África y de fuerzas de cazadores recientemente llegadas, se dirige a Sidi Musa, donde se halla el campamento del teniente coronel Baños, para proteger la segunda caseta.

En el fuerte de Sidi Guariach y en el de Camellos hay dos baterías, en el Hipódromo, en la posición del teniente Baños y en la que ocupan las fuerzas que manda el generaI Imaz hay igualmente emplazadas piezas de artillería.
El avance del disciplinario es silencioso, sin que el enemigo, apostado al parecer en una cañada se presente. Desde la posición de Imazse ve al enemigo, que es castigado con fuego de cañón por las posiciones de Baños e Imaz, obligándole a correrse hacia donde están los del disciplinario, que son hostilizados.

En este momento, seis y media de la madrugada, el empuje del enemigo es formidable, su audacia insuperable; los de la brigada disciplinaria se baten con heroísmo, pero las municiones escasean, llegando un momento en que parece que van a faltar.
Los cañones avanzan sobre las alturas próximas a Mezquita, y los moros, que reciben terribles descargas, no retroceden; parece que una fuerza incontrastable los empuja contra nuestros valientes soldados, que se preparan para cargar a la bayoneta, obligados a perder algunos metros de terreno. Entonces el empuje del enemigo llega hasta las filas de los disciplinarios, que se ven diezmados, recibiendo descargas, pedradas, golpes de gumia…

Uno de los cañones del capitán va a caer en poder de los salvajes guerreros rifeños; ya le tienen en su poder; pero el abanderado del disciplinario, Sr. Carrasco, el oficial señor Artal y cuatro hombres luchan cuerpo a cuerpo con el enemigo y rescatan la pieza, dando muerte a los que la habían arrebatado. Entre estos valientes, cuyo heroísmo es inexpresable, se hallaba el artillero Privato Martínez, que diciendo -Esa pieza es mía y no me separo de ella nunca-, se arrojó como un loco contra los que la habían cogido.Desde el Hipódromo y Sidi Guariach, los cañones lanzan metralla; las fuerzas todas las que están en la plaza salen al campo batiendo al enemigo, que avanza sobre las lomas, sin pensar que los fusiles de nuestros soldados lanzan sin descansar proyectiles.

Los momentos son terribles. Los batallones de Cazadores, los regimientos de África y Melilla y el disciplinario, teniendo las fuerzas distribuidas al mando de sus jefes, han realizado brillantes hechos de armas.
Por el flanco izquierdo atacan las posiciones enemigas las fuerzas de Álvarez Cabrera, que cae muerto en uno de los ataques, teniendo desdichada igual suerte el heroico capitán Fernando Fernández Cuevas y dos oficiales. El número de los soldados muertos es grande, el de los heridos mayor aún, sin que en estos momentos pueda precisarse exacta ni aproximadamente siquiera.

En las posiciones de Mezquita la lucha es terrible, encarnizada. Un moro situado detrás de un parapeto de piedras, dispara cuatro veces contra el capitán Sr. Gil, del regimiento de Melilla, que le producen otras tantas heridas en el pecho, en la pierna izquierda y en el brazo. El teniente Molina, herido el día 9 y hermano del que el mismo día recibió un balazo grave en un muslo, cae con el pecho atravesado por una bala. El teniente Molina es casi un niño; pero parecía un veterano del deber y del heroísmo. El teniente Sánchez Prats, Sánchez La Corte, y otros muchos y bravos oficiales y soldados encuentran en el fuego enemigo la bala que hiere, pero que no pude contener su bravura hasta el momento de caer a tierra.

En el Hipódromo se ha instalado un hospital de sangre. El médico Sr. Herranz se multiplica para atender a todos. Momentos antes el teniente de Sanidad Sr. Moreno ha recibido una herida en una pierna.

Los paisanos, dando un alto ejemplo de valor y de humanidad, que ha sido muy elogiado, avanzan detrás de los soldados para recoger a los heridos y traerlos a la plaza. En el camino entre Melilla y el Hipódromo una luctuosa procesión de camillas da tristísima expresión de lo encarnizado del combate, de lo terrible de la lucha.
La ansiedad está en todos los semblantes. En el Hospital son recibidos los heridos que llegan casi exánimes.

Mientras en la cañada de Mezquita y en las lomas que dan vista al Hipódromo continua la lucha. El batallón de Figueras que tras el Numancia, presencia mientras dura el desembarco la sangrienta lucha. Llegan al muelle dando entusiastas vivas a España, cantando el himno del batallón; los soldados animosos y fuertes, demuestran su ánimo y su patriotismo; los oficiales no son menos entusiastas; los jefes emocionados ante el espíritu de los solados, los animaban. Pocos momentos después entraba Figueras en fuego. No pasó mucho tiempo sin que demostraran sus oficiales y soldados que sabían batirse y buscaban el puesto de peligro y de honor. El capitán Borrero y un teniente llegan heridos, a las nueve de la mañana ,al hospital de sangre del Hipódromo; varios soldados son también conducidos a hombros de paisanos.

El combate dura hasta las doce y media, sin que el enemigo demuestre el menor cansancio ni la menor vacilación. La jornada ha sido durísima y sangrienta; pero heroica.
En estos primeros momentos que aprovecho para enviar estas notas, ente el temor que la censura no las deje pasar, el enemigo se ha replegado, y ha disminuido el fuego.
La extensa zona en que se han producido los hechos de armas, y el ardimiento con que se ha peleado, no permite hacer una descripción ordenada de la lucha.

El número de bajas de nuestras tropas es muy grande, pues ascenderá a 350, incluyendo en esta cifra el número de muertos que se eleva a 80. Tan rudo ha sido el fuego en algunos momentos, que desde la plaza se han enviado municiones, aprovechando toda suerte de vehículos y carruajes.

Para dar una idea del comportamiento de los paisanos, basta señalar este hecho. Los Sres. Egea y Ferrer, empleados en las obras del puerto, salieron hasta las lomas próximas a Mezquita a recoger heridos. El Sr. Egea, al transportar a uno de los soldados de Infantería que momentos antes cayera herido, recibió un balazo en la pierna derecha…Rodríguez de Celis…”

“…Nuevos detalles de los combates del 23”. Melilla. (Domingo mañana). Continuo ampliando los detalles que he enviado del combate del 23,con nuevas noticias que voy recogiendo, hablando con los que tomaron parte en aquel terrible encuentro.

En la defensa para recuperar el cañón que se llevaba el enemigo, se distinguió el teniente de cazadores de Estella Sr. Gálvez, que se batió cuerpo a cuerpo con los kabileños. En un instante se vio rodeado de tres de ellos, que procuraban alcanzarle con sus gumias, y logró matarlos uno a uno a tiros y sablazos.
La lucha alrededor del cañón fue verdaderamente rabiosa. Algunos de los moros que pretendían llevárselo combatían con arma blanca, y otros con piedras y palos, en medio del fuego general. Varios oficiales y soldados recibieron contusiones de palos y piedras.

La Caballería de Treviño tomó parte muy activa en el combate del 23 y sufrió sensibles bajas.
Como os dije en mis anteriores telegramas, está herido el capitán Borrero. Este señor es D. Francisco Borrero, que tiene otros dos hermanos militares, y también es hijo del general del mismo apellido. El capitán Borrero recibió un balazo que le atravesó el muslo.
El moro de diez y ocho años, a quien aludí en otro telegrama, y que ha sido capturado cuando se dedicaba sigilosamente a desvalijar a los muertos y a los heridos, continua haciendo protestas de afecto a España y asegura que pertenecía al bando del Gato. Según parece el detenido era dueño de un cafetín en el límite de la kábila de Mezquita…”
Fases combates del día 23 de julio de 1909. Telegramas.

Sobre la intensidad en que se produjo el combate del dia 23 de julio de 1909, el mismo Gobernador Militar de Melilla, dejó de transmitir los detalles del combate que se podía estructurar según propias palabras del gobernador, en tres fases. Según dicho Telegrama Oficial , eran (textual).

“…Telegramas Oficiales. Facilitado en gobernación. Gobernador militar a ministro de la Guerra. Por continuo movimiento he dejado de comunicar detalles de las tres fases en que puede dividirse el combate del día 23.

En la primera, la columna coronel Cabrera sale a media noche del Hipódromo con seis compañías y sección Montaña para auxiliar Sidi Musa y caseta núm. 2, presumiéndose ataque: llega madrugada Sidi Musa, arremete contra atacantes y los rechaza, cayendo muerto con gloria frente tropas, así como Fernando Cuevas, de África, y dos oficiales. Regimiento Melilla y trece heridos tropa.
Segunda fase: Al salir del Hipódromo coronel Cabrera, envío en apoyo de este al teniente coronel Aizpuru, con brigada disciplinaria, dos compañías África y sección Montaña, para ponerse en contacto al amanecer con coronel Cabrera ,caso de hallarse en inmediaciones.

Roto fuego con numerosos grupos en las proximidades de los límites y formalizándose acción envié general Del Real con dos compañías de Estella y batería montada para que reforzara y me informase de las ocurrencias, mientras yo esperaba en el muelle desembarco de Figueras y Barbastro. Informado de que fuego se sostenía tenazmente, tan pronto como desembarcó Figueras me fui con dos compañías y su teniente coronel al lugar de la acción, tomando el mando a las nueve de la mañana.
Desplegó una compañía de Figueras, que dirigió teniente coronel, y poco más hubo que hacer, pues las disposiciones adoptadas por el general Del Real no podían ser más acertadas.
Tercera fase. No conviniendo avanzar más, pues se habían dominado primeras estribaciones Gurugú, y pasar a las siguientes hubiera obligado a ocupar frente excesivo, me sostuve en posiciones conquistadas durante todo el día, replegándose fuerzas antes del obscurecer a posición de Lavadero, en las inmediaciones de la Posada de Cabo Moreno.

El repliegue se hizo con verdadera precisión, escalonando las fuerzas para contener al enemigo, caso intentara ataque; fuego artillería bien dirigido basta a contenerle, y sólo en la extrema izquierda, a favor de unas chumberas, acosó a la compañía de Figueras, la cual, en reacción ofensiva, hizo huir al grupo numeroso, haciéndole catorce muertos, como se vio en reconocimiento verificado al día siguiente.
Allí encontró muerte gloriosa Ibáñez Marín, al frente de sus cazadores, que quiso en la primera jornada que con ellos tomaba parte, ocupar el sitio de mayor peligro. Las bajas en las tres fases son las telegrafiadas a V.E., aproximándose a trescientas entre muertos y heridos, habiendo todas las tropas cumplido bien con su deber. Las del enemigo han debido ser considerables, haciendo rebasar los muertos de cien, las noticias que del campo se reciben…”

“…Último parte. Las últimas noticias de Melilla no acusan ninguna novedad…”

El c. Álvarez C. horas antes de los combates del 23 de julio de 1909

Varios periodistas, horas antes de los combates, estuvieron con el coronel D. Venancio Álvarez Cabrera de Nevares, hablando con él. Dichos momentos, quedaron recogidos en la prensa. Así, eran explicados los mismos a la opinión pública en el periódico madrileño “El Imparcial” del 24 de julio de 1909 (textual):
“…Melilla 23 (5,35 tarde).
Varios periodistas estuvimos anoche en el Hipódromo hablando con el coronel D. Venancio Álvarez Cabrera. Estaba en su tienda de campaña y conversó con nosotros afablemente. Acababa de llegar a Melilla a petición del general Marina que estimaba grandemente sus cualidades.
El director de “El Imparcial”, Sr. López-Ballesteros, conversó con varios jefes y oficiales , recogiendo la impresión, de que todos participábamos, de que iban a ocurrir sucesos graves.
El Sr. Rocamora, distinguido redactor del Heraldo de Madrid, que tan brillante campaña viene haciendo desde que llegó a Melilla, conferenció extensamente con el coronel Cabrera, que es el que ha mandado las seis compañías que desde hace once horas vienen sosteniendo el combate.

Rocamora dijo al coronel:
Que tenga usted muy buena suerte.
Con la ayuda de Dios-contestó el coronel.
Brindóle Rocamora un cigarro y lo aceptó el coronel, porque dijo que se la habían acabado. Entonces el corresponsal de “El Heraldo” dio al coronel una cajetilla. Bromeando la aceptó el distinguido jefe y dijo:
La guardaré como recuerdo.
Todas esas minucias anecdóticas no merecerían ser referidas si el regocijado, ameno e ingenioso discreto que las acompañó, no se unieses para siempre a nuestra memoria con la brutal tragedia. Porque el coronel Álvarez Cabrera ha muerto heroicamete al frente de sus tropas…”

El entierro del coronel Álvarez Cabrera
Su muerte, produjo tremenda impresión , cuando fue herido, cayó de su caballo, finando rápidamente, al parecer, una bala rifeña, le alcanzó en el vientre..
El entierro del coronel Álvarez Cabrera, se celebró el sábado 24 de julio de 1909, revistiendo el acto multitudinario y de sentimiento manifiesto. De hecho, “La Correspondencia de España”, del domingo 25 de julio, lo daba a conocer de la forma que a continuación se cita (textual), bajo el título “Entierro de Cabrera”:
“…Melilla. (Sábado tarde). Por la ,mañana, a las diez se ha verificado el entierro del coronel Álvarez Cabrera. El acto ha constituído una verdadera manifestación de sentimiento, por lo muy querido que aquí era el jefe muerto. Su figura popular en estas calles, se enardecía en los momentos de agitación, y del malogrado Cabrera se puede decir que poseía un verdadero espíritu militar, que le animaba en los momentos difíciles para la Patría.
Aún se recuerda cuando recibió la orden para marchar al frente de su batallón disciplinario a ocupar La Restinga. Por Melilla circularon entonces rumores alarmantes de que los moros se preparaban a hacer heroica defensa, cosa que agradaba en extremo al valiente soldado. Su batallón estuvo preparado para la expedición, aún antes de recibir la orden de marchar, lo que prueba la previsión y entusiasmo de Álvarez Cabrera.

Hoy, con motivo de su entierro, oí contar muchos rasgos de su carácter bondadoso y afable. Los soldados que estuvieron a sus órdenes le amaban como a un padre, y sintieron gran alegría cuando le han vuelto a ver, que animoso y y valiente venía de Almería para combatir junto a ellos.
Pocos días permaneció entre sus antiguos amigos y soldados, pues enseguida, destinado a operaciones, ha hallado la muerte, que sin duda soñó.
Esto me referían cuando pasaba el cadáver del bravo coronel, y yo, que apenas le había hablado, pero que en este poco tiempo he visto en él los rasgos de un gran militar y de hombre afectuoso, uní mi dolor al que todos sentían, comprendiendo que España había perdido a un gran soldado, dispuesto a verter su sangre como lo ha hecho.

Detrás del cadáver marchaba muchos jefes y oficiales. Sobre el féretro iban algunas coronas dedicadas a la memoria de Álvarez Cabrera por sus compañeros. También iban en el fúnebre acto Comisiones de todos los Cuerpos y muchos paisanos.
Los demás cadáveres han quedado depositados en el cementerio. Melilla entera ha llorado sobre los cuerpos de los héroes que, al frente del enemigo, perecieron animados de entusiasmo y de valor…”


Ascenso de Álvarez Cabrera a general de brigada.

Por los méritos contraídos en el combate del 23 de julio de 1909 y la heroicidad demostrada, al perseguir a los moros más allá de 2 kilómetros de las líneas españolas, habiéndolos puesto antes en fuga y, hallar la muerte en acción de guerra, S.M. el Rey D. Alfonso XIII, ascendía a general de brigada, a propuesta del gobierno español al coronel de Infantería D. Venancio Álvarez Cabrera. Dicho nombramiento fue recogido así en el también rotativo madrileño “La Época”, el martes 27 de julio de 1909 (textual), bajo el título, “Recompensa a un héroe. Ascenso del coronel Álvarez Cabrera”:
“…Rindiendo el merecido tributo al heroísmo del coronel Álvarez Cabrera, que en el memorable combate del día 23 después de luchar como un bravo al frente de las fuerzas de su mando, coronó una vida consagrada por entero al servicio de la Patria dando su existencia por el honor de la bandera, el Gobierno ha propuesto a S.M., el ascenso de aquel a general de brigada, y el Monarca se ha dignado expedir el siguiente Real decreto que hoy publica la Gaceta:

-En consideración al bizarro comportamiento del coronel de Infantería D. Venancio Álvarez Cabrera, que en la noche de ayer salió de la plaza de Melilla con refuerzos para Sidi Musa, rudamente atacada por los rifeños, y después de cooperar a la defensa de esta posición y rechazar al enemigo, perseguióle, al mando de una columna, hasta más de dos kilómetros de distancia, tomándole nuevas posiciones y muriendo gloriosamente al frente de sus tropas.
Vengo a promoverle de acuerdo con el Consejo de Ministros, al empleo de General de brigada con la antigüedad del día de ayer, en que realizó tan brillante hecho de armas.
Dado en Santiago a veinticuatro de julio de mil novecientos nueve…”
El Diario Oficial del ministerio de la Guerra, publicaba este ascenso el 28 de julio de 1909.

La Cruz Laureada de San Fernando para el coronel D. Venancio Álvarez Cabrera
“La Época”, del 22 de agosto de 1909, anunciaba la apertura de juicio contradictorio para la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando, al coronel de Infantería D. Venancio Álvarez Cabrera, por los méritos contraídos en el combate del día 23 de julio que le costaron la vida.

Estadística de munición, muertos y heridos que se daban a conocer por la prensa en fecha 27 de julio de 1909, en “La Correspondencia de España”, desde los combates del día 9 hasta el 20 de julio.

- Munición (cartuchería sólo el día 23 de julio de 1909) : 850.000 cartuchos.
- Proyectiles de artillería : Se desconocía en ese momento.

Bajas humanas, (sobre ellas, se informaba no estar acorde las cifras privadas con las oficiales), según datos dados por el Hospital Militar:
Día. Oficiales. Sargentos. Cabos. Soldados. Total.

9. 3. -- 22. 25.
18. 2. 1. 26. 29.
20. 2. 3. 61. 66.

Según se decía el resumen general era 3 oficiales, 26 sargentos, y 108 entre cabos y soldados, dando un total de 180, cuando si se suma, eran 137. Sobre los muertos, se citaba la cifra de 80 aproximadamente.
D. José Álvarez Cabrera de Nevares, un libro oportuno.

El coronel D. Venancio Álvarez Cabrera, tenía un hermano, D. José Álvarez Cabrera, teniente coronel de Caballería, el cual, mientras su hermano sucumbía frente a los rifeños, presentaba un libro del cual era autor. “La Correspondencia de España”, bajo el título “Un libro oportuno”, recogía así aquel evento el 27 de julio de 1909 (textual):

“…Mientras su heroico hermano D. Venancio Álvarez Cabrera sucumbía valerosamente en Melilla, el teniente coronel de Caballería, D. José, daba a la publicidad un notable libro sobre columnas de operaciones en Marruecos, cuya oportunidad no puede ser mayor en estos momentos.
El Sr. Álvarez Cabrera, al igual que su heroico hermano, es un africanista de abolengo, que ha pasado largos años en Marruecos, y fruto de sus estudios son los notables libros que sin interrupción ha publicado constantemente, a los cuales viene a sumarse el nuevo.
El libro es un estudio político-militar, que comprende artículos sumamente interesantes e instructivos, que debieran tenerse muy en cuenta en esta campaña, ya que el Sr. Cabrera es una reconocida autoridad en la materia.
Al público, y especialmente el militar, ha de interesar de sobremanera esta nueva producción del Sr. Cabrera, a quien felicitamos sinceramente en tan tristes momentos en que su hermano acaba de sucumbir tan heroicamente frente al enemigo, en Melilla, al mismo tiempo que le testimoniamos una vez más nuestro sentido pésame por la pérdida de tan ilustre jefe, honra del Ejército español y de los africanistas, entre los que los hermanos Cabrera se destacaban por sus muchos méritos…”

Fuentes
- “La Correspondencia de España”, Diario político independiente y de noticias, Edición de la mañana, Madrid, núm. 18.266, pág. 1, de fecha Sábado 15 de febrero de 1908.
- “Venancio Álvarez Cabrera de Nevares”, “Geni (genealogía en Internet, datos introducidos por Pablo Menéndez-Ponte Alonso), Internet.
- : “Anexo II” Internet, “La guerra de Marruecos 1909 -1927”.
- Fotografía coronel D. Venancio Álavarez Cabrera de Nevares, “Anexo II” Internet, “La guerra de Marruecos 1909 – 1927”
- “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid, núm. 18.788, pág. 1, de fecha miércoles 21 de julio de 1909.
- “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 18.791, pág 1, de fecha sábado 24 de julio de 1909.
- “El Imparcial”, Madrid, núm. 15.219, pág. 1, de fecha sábado 24 de julio de 1909.
- “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 18.792, pág. 1, de fecha domingo 25 de julio de 1909.
- :”La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 18.793, pág 2, de fecha lunes 26 de julio de 1909.
- “El Imparcial”, Madrid, núm. 15.221, pág.1, de fecha, lunes 26 de julio de 1909.
- “La Época”, Últimos telegramas y noticias de la tarde, Madrid, núm. 21.104, pág.1, de fecha martes 27 de julio de 1909.
- “La Correspondencia de España”, edición de la mañana, Madrid, núm. 18.794, págs, 2,6 de fecha martes 27 de julio de 1909.
- “La Vanguardia”, Barcelona 1 de agosto de 1909.
- ” La Época”, Últimos telegramas y noticias de la tarde, Madrid núm.21.130, pág. 2, de fecha domingo 22 de agosto de 1909.


Hans Nicolás i Hungerbühler


jueves, 23 de abril de 2009

LOS HERMANOS MOLINA
















Cuatro hermanos, los tenientes D.Manuel ,


Luis , Alberto y Eugenio Molina Galano

Cuatro hermanos, Cuatro oficiales de infantería, hijos del difunto general Molina. Dos de ellos en Melilla, el tercero, D. Eugenio Molina Galano, recibió el despacho con su nombramiento de manos de S.M. el Rey D. Alfonso XIII en Toledo, casi el mismo día en que sus hermanos, D. Luís y D. Alberto, resultaban heridos en los enfrentamientos que hubo con los kabileños en los alrededores de Melilla en acción de guerra, la primera desde que S.M. Alfonso XIII, comenzara su reinado en 1902, naturales de Málaga, e hijos del general Molina, distinguido de la guerra de Cuba y fallecido recientemente. El teniente D. Luís Molina, formó parte de las tropas de Casablanca. Un tercer hermano, D. Eugenio Molina Galano, también militar, fue promovido a oficial, en la Academia de Infantería de Toledo, el sábado 10 de julio de 1909 y su despacho, entregado el martes 13 del mismo mes. D. Luís Molina Galano, fue herido gravemente en los combates del 9 de julio de 1909, una bala le atravesó el muslo izquierdo.

D. Luís Molina Galano, coronel de la Legión
El cuarto hijo, D. Manuel Molina Galano, era ayudante en la Academia de Infantería de Toledo.
D. Luís Molina Galano, pertenecía al Batallón Disciplinario. Su hermano Alberto, fue herido contuso en un pié.
Entrega de reales despachos en la Academia de Infantería de Toledo
El segundo teniente, Eugenio Molina Galano, recibió su despacho de teniente en la Academia de Infantería de Toledo, de manos del monarca. Dicho acto, quedó recogido así en el rotativo madrileño “La Correspondencia de España”, del martes 13 de julio de 1909, bajo el título “El Rey en Toledo. Llegada de S.M.-Los nuevos oficiales.-El teniente Molina”.
“…Toledo (Lunes tarde). Desde las primeras horas de la mañana se ha notado gran movimiento en la ciudad. La cuesta del Alcázar está engalanada, y el histórico patio de la Academia hállase adornado con soberbios tapices de la Catedral. El valioso dosel del “Tanto monta”, en el estrado que había de situarse S.M. el Rey, está adornado también con trofeos militares, que represntan el sol y sus rayos.

Hermosas mujeres y las famílias de los nuevos oficiales ocupan las galerías altas del Alcázar. En el patio están las Comisiones civiles y militares, y en la puerta el batallón de alumnos en la plaza mayor, esperando al Rey.
A la estación bajaron a recibir a S.M., el gobernador civil y el alcalde, que tomaron asiento en el coche de D. Alfonso.
Con el Rey han venido la Infanta doña Eulalia y sus damas, el ministro de la Guerra, el general (ilegible), el teniente coronel Sr. Agulla y los ayudantes de S.M. Entre las Comisiones se veía al obispo de Ávila. Al llegar el Rey se le tributaron los honores de ordenanza.
Ya en el Alcázar, el ministro de la Guerra procedió a leer los reales despachos que eran entregados por S.M. el Rey a los nuevos oficiales.
Al entregar el despacho al Infante D. Alfonso, S.M. le dirigió una cariñosa sonrisa. Al presentarse el nuevo teniente Molina, hermano del herido en Melilla, el Rey le dirigió la palabra y habló brevemente con él…”
Arenga de S.M. (A los nuevos oficiales)
“…Terminada la entrega de los reales despachos, bajó el Rey del estrado, y dirigiéndose al centro del patio; arengó a los nuevos oficiales con las siguientes palabras:

“-En el día de hoy habeis recibido vuestros reales despachos de oficilaes de Infantería, prueba de la confianza que tengo en vosotros. Os la habeis ganado. Perteneceis a la gloriosa arma que desde tiempo inmemorial ha dado pruebas que sabe luchar por la patria. Precisamente en estos días un puñado de valientes del Disciplinario de Melilla lo ha demostrado, y estoy seguro de que en todo momento os acordareis que sois soldados del Rey. ¡Viva España!.-
A estas sencillas y sentidas palabras, contestó un ¡viva el Rey!...”

Despedida del Rey
“…Después de desfilar ante él y los nuevos oficiales y todo el batallón de alumnos, S.M. se retiró a la Dirección, acompañado de su séquito, y allí almorzó. En este momento se dirige a la estación y sube en el tren militar especial en que había venido. El batallón de alumnos ha bajado a la estación a despedir al Monarca, con todo el profesorado y numeroso público. El acto ha resultado solemne y hoy es día de gran fiesta en la población…”

En Melilla, dos de los hermanos Molina, D. Luís y D. Alberto
D.Luís Molina Galano: Hijo del general Molina, fallecido en Badajoz. Había nacido el 2 de febrero de 1880 e ingresó en el servicio activo el 1 de octubre de 1893. Había cursado sus estudios con aprovechamiento y al finalizarlos, fue destinado al ascender a primer teniente a la Brigada Disciplinaria de Melilla., lugar donde prestaba sus servicios al estallido de la Campaña de 1909. Herido en el muslo izquierdo, con pronóstico grave en los combates del 9 de julio de 1909. Sirvió en África en todos sus empleos, Además de sus muchos méritos militares, recibió la Orden Xerifiana por el Gran Visir de Ceuta y con la Orden de África dada por el Consejo de Ministros en 1934.
De su ejercicio del mando en la Legión como jefe de la misma (12/04/1932 – 26/07/1936),, son destacables, la reorganización que implicó la disolución del Escuadrón de Lanceros , VII y VIII Banderas, y el establecimiento de la 1ª y 2ª Legión.
Participó en el sofocamiento del movimiento revolucionario y restablecimiento del orden en Asturias en 1934, con la Legión y por orden del entonces gobierno de la IIª República española.

Por los méritos contraídos en los combates del 9 de julio de 1909, le fue concedida la Cruz de María Cristina.
Sobre los combates en que el teniente de la brigada Disciplinaria, D. Luís Molina Galano, fue herido, ya fueron descritos, al hablar del primer oficial muerto en la Campaña de 1909, el teniente de la también brigada disciplinaria de Melilla, D. Eduardo López Salcedo.De dicha brigada, en el períodico que se cita a continuación y referente a la acción de guerra del día 9, se decía que había ido siempre en vanguardia, batiéndose bizarramente en todo momento y con verdadero heroísmo y que por esa causa, había sufrido duro castigo de fuego que produjo el mayor número de bajas. De dichos combates, bajo el título “El avance de nuestras tropas.-Detalles de los combates.-Las bajas de nuestro Ejército”, el diario madrileño “El Imparcial”, citaba el sábado 10 de julio de 1909, lo siguiente (textualmente):
“…Melilla 9 (11 noche). El combate de hoy ha sido rudísimo. Apenas cabe concebirlo uniendo las sospechas de conjura rifeña que ayer telegrafié y el resultado de los sucesos de hoy. Por muy previstos que estuvieran los sucesos ha superado a todo cálculo lo acontecido.

Después de ello se comprende que los alarmistas tenían razón. Venía preparándose con la astucia peculiar de los rifeños el golpe de mano que hoy se ha realizado. El calor asfixiante ha contribuído a hacer más recia la jornada y en ella han cumplido prodigiosamente sus obligaciones los jefes, oficiales y soldados. No ha habido un momento de titubeo a pesar de que el enemigo había organizado la resistencia, insistía en ella con valor indiscutible.

Nuestras fuerzas han pasado las últimas colinas, creyéndose que tomarían posiciones para pernoctar en el campo moro. La columna expedicionaria comunica perfectamente con la plaza por medio de las patrullas de caballería, el heliógrafo y de las palomas mensajeras.

Los víveres y municiones se han enviado desde la plaza con gran exactitud, demostrando la excelencia de los servicios.
Nuestras bajas han sido las siguientes: Ha muerto el teniente de la brigada disciplinaria Sr. Salcedo. Han sido heridos gravemente: El capitán de Infantería D. José Riquelme. El teniente D. Luís Molina. Treinta y cuatro soldados de infantería.
El teniente D. Luís Molina realizó actos de heroísmo al frente de una sección de la brigada disciplinaria, tomando por asalto a la bayoneta lomas defendidas por multitud de moros. Esta parte del combate merece honores especiales. Los rifeños resistían con denuedo y hacían fuego incesantemente. Disponían de armas modernas y las manejaban con gran destreza. Las ametralladoras han jugado un papel importante. El teniente Espinosa, que las mandaba, enfiló nutridos grupos de moros, haciendo en ellos estragos.

Las tropas se han conducido brillantemente. Todas las posiciones que ocupaban los moros han sido tomadas y el enemigo se halla muy lejos del lugar del combate…”
Sobre los heridos que hubo el 9 de julio, se daba la noticia que eran los siguientes, expresando en la misma, el destino de cada uno:
Muertos un oficial, tres soldados y cuatro obreros.
Brigada Disciplinaria
Primer teniente D. Eduardo López Salcedo. Muerto.
Primer teniente D. Luís Molina Galano. Herido en el muslo izquierdo, grave.
Segundo teniente D. Alberto Molina Galano. Herido contuso en un pie.
Soldado D. Francisco Garbis Pino.
Soldado D. Ricardo Acedo.
Soldado D. Marcos Larra.
Soldado D. Antonio Molina.
Soldado D. Vicente Guarch.
Soldado D. Elías Rodríguez.
Soldado D. Emilio García.
Soldado D. Miguel Mosco.
Oficina Indígena.
Capitán D. José Riquelme López-Bago, herido. Por los méritos contraídos en los combates del 9 de julio, le fue concedida la Cruz de María Cristina.
Regimiento de Infantería de África núm. 68
Soldado D. Gregorio García.
Soldado D. Luís Resta.
Soldado D. Vicente Querol.
Soldado D. José Carcéles.
Soldado D. Fausto Caballero.
De Artillería.
Artillero D. Francisco León.
Artillero D. José Franco.
Artillero D. Juan Hernández.
Artillero D. Manuel Ramadán.
Artillero D. Miguel Calians.
Artillero D. Miguel Martín.
Obreros del ferrocarril.
Sr. Emilio Esteban. Muerto. Natural de Jérica (Castellón), casado con dos hijos.
Sr. Tomás Almeida. Muerto.
Capataz, Sr. Cristóbal Sánchez. Muerto. Casado sin hijos.
Sr. Salvador Pérez. Muerto.
Hubo un quinto obrero herido en un brazo cuyo estado era grave.

Sobre las bajas de los moros, “El Imparcial” del domingo 11 de julio, decía lo siguiente bajo el encabezado “Las bajas de los moros”:
“…Sobre este punto las noticias no pueden ser completas. Es indudable que los rifeños sufrieron grandes daños. La artillería en guerrillas al mando del capitán Lobera, contribuyó mucho al castigo de los agresores. Se asegura que los moros tuvieron de cuarenta a cincuenta muertos y más de ciento treinta heridos. Así lo han dicho los comisionados rifeños que visitaron hoy al general Marina.

Entre los detalles que se cuentan, se halla el de que una granada estalló bajo el vientre de un caballo, destrozando a este y al jinete que lo montaba. Otro proyectil de la Artillería cayó sobre una chumbera, detrás de la que tres moros hacían fuego sobre los españoles: el proyectil deshizo a aquellos rifeños…”


D. Alberto Molina Galano. Hijo del general Molina, fallecido en Badajoz. Había nacido el 2 de agosto de 1884 e ingresó en el servicio activo, el 16 de abril de 1903. Era definido como un muchacho estudioso en extremo y muy agradable. Pertenecía a la última promoción de oficiales de la Academia de Infantería de Toledo. Al terminar sus estudios y haber obtenido el empleo de 2º teniente en julio de 1908, deseoso de servir en el mismo Cuerpo que sus hermanos, solicitó y obtuvo el ser destinado también a la Brigada Disciplinaria de Melilla. Fue herido en los combates del 9 de julio de 1909, resultando contuso en un pié y en los combates del 23 del mismo mes, falleciendo a causa de las heridas recibidas el día 31 del mismo mes en Melilla. Por los méritos contraídos en el combate del día 23 de julio de 1909, el segundo teniente D. Alberto Molina Galano, fue ascendido a primer teniente.
Los combates del 22 y 23 de julio en los que resultó herido de gravedad el segundo teniente D. Alberto Molina Galano.
“La Época” del sábado 24 de julio de 1909, daba a conocer detalles de los combates del 23 de julio, combates en los que resultó herido entre otros, el segundo teniente de Infantería D. Alberto Molina Galano, recibiendo heridas que le costarían la vida ya que finó a consecuencia de las mismas, el día 31 de ese mismo mes. La acción militar, fue narrada por el corresponsal Gombeet, en dicho rotativo madrileño, adjuntando los telegramas oficiales dirigidos al ministro de la Guerra, con las siguientes palabras (textual), bajo los encabezamientos de, “En el Rif. Combates Heroicos. (De nuestro servicio particular):
“…Sangrientos combates en la madrugada del viernes.-Doce horas de fuego.-La lucha en Sidi Musa y en el Cerro de Ahfer.- Muerte del coronel Álvarez Cabrera.-Oficiales muertos.-Soldados muertos y heridos.-El enemigo, rechazado y perseguido.
Melilla 23 (6,15 mañana).- El combate que se inició poco después de las cuatro de la tarde del día 22, y que parecía terminado en las primeras horas de la noche, cuando la Artillería de Sidi Musa y el Hipódromo barrían los grupos de moros que aparecieron en el famoso barranco que da paso a las laderas del Gurugú, se reanudó con gran fuerza en las primeras horas de la madrugada de ayer, 23. Poco después de la media noche, hasta cuya hora no se había interrumpido la tranquilidad desde las ocho y media, empezaron a divisarse grupos numerosos de rifeños, generalizando el combate en las primeras horas de la madrugada con un ataque terrible contra el campamento de Sidi Musa y las fuerzas destacadas en la Posada del Cabo Moreno.

El general Marina que ya tenía conocimiento de los planes del enemigo, que eran cortar la comunicación del cuartel general del general Imaz, establecido en Sidi-Ahmet el Hachs, con la plaza, había reforzado la posición de Sidi Musa, en la cual como en todos los puestos, se ejercía exquisita vigilancia.
Los moros avanzaron primero en silencio por la cañada, descendiendo del Gurugú, y desplegándose después en una amplia línea de combate, con objeto de sorprender simultáneamente las tropas destacadas entre el cuartel general de Imaz y la primera caseta del ferrocarril.

El fuego de artillería y de fusil se hizo general al amanecer, siguiendo sin descanso hasta bien entrado el día.
Desde el primer momento de iniciarse el ataque, es decir poco después de media noche, dispuso el general Marina que salieran del Hipódromo, en dirección de la Posada del cabo Moreno, tropas de refuerzo, formadas por seis compañías de Cazadores y una sección de Artillería de campaña, al mando del coronel de Infantería D. Venancio Álvarez Cabrera, que destinado a la zona de Almería, se había presentado en Melilla, voluntario, hace dos días, llamado por el comandante general de esta plaza.
La llegada de estos refuerzos a Sidi Musano pudo ser más oportuna, puesto que en el cerro de Ahfer se veía un numeroso contingente de rifeños, que daba embestidas terribles para apoderarse de aquella posición.

Álvarez Cabrera, al frente de sus soldados, que se batieron heroicamente, según todas las referencias, entre ellas las del redactor del “Heraldo”, Sr. Rocamora, allí presente, y la del corresponsal de la “Agencia Fabra”, Sánchez del Arco, , la del fotógrafo de “Heraldo de Madrid”, Sr. Alfonso, cargó sobre el enemigo, apoyando la acción de fuerzas de los regimientos de Melilla y África, Cazadores de Alfonso XII, Estella y de Reus, y de Caballería de los escuadrones de Treviño y Melilla, cayendo herido del caballo y muriendo poco después.
También resultaron muertos en este ataque un capitán del regimiento de África y dos oficiales que con Álvarez Cabrera hicieron una salida que puso en fuga a los rifeños, a los cuales persiguieron avanzando dos kilómetros. Estas fuerzas tuvieron, además, siete soldados muertos y 17 heridos.

En las primeras horas de la mañana el fuego fue haciéndose más lento, retirándose el enemigo con grandes pérdidas, debiéndose el triunfo de nuestras tropas a la oportunidad de los refuerzos enviados con Álvarez Cabrera, cuya heroica muerte ha causado terrible impresión en Melilla, donde era de todos querido y respetado.
A las cinco y media de la mañana todavía seguían en las líneas avanzadas los generales Marina y Del Real. El combate ha tenido una duración de doce horas.-Gombeet…”
“…La harka.-Heroísmo de los jefes y oficiales.-Esfuerzo admirable de los soldados.-Figueras y Barbastro, desembarcan, y entran inmediatamente en fuego.-
Melilla 23 (6,30 mañana).- Los rifeños que han tomado parte en los combates de anoche y esta mañana pertenecen en su mayoría, según las confidencias, a las kábilas de Beni Buifrur y Beni-Bu-Yahi.

No hay palabras para elogiar el valor de los jefes y oficiales que se baten siempre en primera línea, animando al soldado y no regateando en el sacrificio de sus vidas. Así se explica el número de bajas que sufren. En cuanto al esfuerzo y la resistencia de nuestros soldados, es admirable. Las horas del combate apenas les dejan tiempo del preciso descanso , aumentado esta madrugada por un calor asfixiante.
La Sanidad militar ha hecho prodigios, atendiendo con todo esmero, y sin reparar en el peligro, a la recogida de muertos y heridos; tarea en la que no le han regateado su ayuda muchos paisanos de esta población, y el mismo Sr. Rocamora, corresponsal del “Heraldo de Madrid”.

Las primeras tropas de la brigada Pintos que desembarcaron hoy, han recibido su bautismo de sangre, saliendo inmediatamente al campo para hostilizar al enemigo fugitivo que pasaba en dirección al Gurugú por las cercanías de la Posada del Cabo Moreno.
Puede asegurarse que el combate que acaba de terminar, por ahora, ha sido el más tenaz y rudo desde el principio de las hostilidades.-Gombeet...”


“…Telegramas oficiales.
Melilla 23 (6,30 tarde).- General gobernador a ministro Guerra:
Esta madrugada se ha generalizado el ataque a nuestras posiciones, principalmente a Sidi Musa y Posada del Cabo Moreno. A media noche salió columna Álvarez Cabrera para proteger ataque Sidi Musa, llegando oportunamente con seis compañías y sección montaña, y al hacer salida para rechazar enemigo, objeto que logró persiguiéndolo más de dos kilómetros, murió al frente de sus tropas, con un capitán de África y dos oficiales, teniendo también 13 heridos.

Combate siguió encarnizado hasta bien entrado el día, en que el enemigo se alejó por Posada Cabo Moreno, continuando el fuego, aunque débilmente, por parte enemigo, ocupando nuestras tropas, al avanzar, posiciones que abandonaré al anochecer, por falta de tiempo para atrincherarlas.
Cazadores Figueras y Barbastro, acto seguido desembarcar, se han empleado en línea de fuego. Cuando sepa exactamente el número bajas, daré cuenta…”

“…Últimas noticias oficiales.
Melilla sábado 24 (2,10 madrugada).- General segundo jefe a ministro Guerra:
A estas horas tenemos un coronel muerto, un teniente coronel herido o muerto, en poder de los moros; cinco oficiales muertos; un jefe, cuatro capitanes y siete oficiales heridos; un número que ignoro de tropa, muertos, y 260 de tropa heridos: todos del combate de hoy. Estas cifras no son más que aproximadas; pues los Cuerpos han ido directamente del muelle al campo de batalla, sin dejar representaciones ni oficinas, y probablemente menores de la realidad.

Seguimos ocupando todas las posiciones avanzadas y fortificadas de camino minas, y general Marina, que avanzó a repeler ataque a las mismas, ayer antes obscurecer se retiró a situarse de nuevo en aquellas; pues se había internado mucho en el campo moro, y allí no podía pernoctar…”

“…Últimas noticias. Detalles de un sangriento combate
Diez y seis mil moros atacan nuestras posiciones.-Heroísmo de la brigada disciplinaria.-Momentos de angustia.-Este cañón es mío, y no me separo de él.-Oficiales muertos y heridos.-Bajas de tropa.
Melilla 24 (7 mañana).- Van conociéndose detalles que pueden ampliar la relación del durísimo combate sostenido por nuestras tropas desde las primeras horas de la noche del jueves, hasta bien entrada la mañana de ayer, viernes, y en el cual hemos tenido tan numerosas y sensibles bajas.
Por confidencias supo el general Marina aquella misma noche que el proyecto de la harka, cuyo número no bajaría de 15 ó 16.000 hombres, era el de cortar las comunicaciones del cuartel general con la plaza, y apoderarse del parque de aprovisionamientos, establecido como es sabido, en la segunda caseta de la vía férrea, atacando también a la kábila de Mezquita, amiga de España, y cuyo territorio se encuentra a cuatro kilómetros de esta plaza.
Poco después de las tres y media de la mañana, dos compañías del disciplinario, al mando del teniente coronel Aizpuru, se dirigieron a posesionarse de las alturas de Mezquita, y el coronel Álvarez Cabrera, con seis compañías del regimiento de África y los Cazadores que acababan de desembarcar, marchó precipitadamente hacia Sidi Musa, con objeto de proteger, en combinaciones con las fuerzas del teniente coronel Baños, que ya se encontraba allí, la posición de la segunda caseta.

Al mismo tiempo que sucedía todo esto, la Artillería se distribuyó en esta forma: Una batería completa en el fuerte de Sidi Guariach, otra en el de Camellos, otra en el Hipódromo, otra en la posición ocupada por el teniente coronel Baños y otra en el cuartel general de Imaz.
Aunque el disciplinario avanzó silencioso para sorprender a los moros, no pudo conseguirlo por haberse ocultado, viéndoseles, en cambio desde las posiciones del general Imaz y del teniente coronel Baños.
A las seis de la mañana se estableció el contacto entre la columna de Álvarez Cabrera y el enemigo trabándose un combate salvaje, en el que los moros barridos por la metralla, no cejaban en su propósito, mientras la brigada disciplinaria, alentada por el heroico coronel Álvarez Cabrera, se batían con desesperado denuedo.
En el momento culminante faltaron a los soldados las municiones. Entonces la Artillería se adelantó, haciendo magníficos disparos, que sembraban la muerte entre los rifeños, que ciegos de furor se dirigían hacia nuestros cañones.

Fue aquel un momento sublime del combate. Españoles y rifeños se batían cuerpo a cuerpo, conteniendo el avance de los moros una brillante carga a la bayoneta.

Se habían apoderado estos de una pieza de Artillería pero el abanderado del disciplinario Sr. Carrasco; el oficial Sr. Astal; un artillero Primitivo Martínez y cuatro soldados se arrojaron como locos sobre los moros, recobrando el cañón, al cual se abrazó, ciego de coraje, Primitivo Martínez, gritando:- Este cañón es mío, y aquí muero, pero no me separo de él.-
En esos terribles momentos perdieron la vida el coronel Álvarez Cabrera, al frente de las tropas: el capitán Cuevas y otros dos oficiales.
Figueras, que hacía apenas una hora que había pisado tierra, se batió con brío, desapareciendo su teniente coronel, el bravo y pundonoroso Ibáñez Marín, tan querido de todos, el cual fue después encontrado muerto. Hubo momentos en que se creyó que había caído en poder de los moros.

También resultaron heridos el capitán Gil del disciplinario; el teniente Molina, hijo del general del mismo apellido y tercero de los hermanos heridos en esta campaña; el teniente Borrero hijo del general, y el teniente José Sánchez Gómez sobrino del director general de la Guardia Civil e hijo del difunto teniente general D. José.
La población civil de Melilla ha dado un gran ejemplo de patriotismo improvisando con toda rapidez socorros para los heridos y acudiendo a prestarlos en los puestos de verdadero peligro.
Los moros sufrieron enormes bajas, retirándose al Gurugú. Las nuestras son todavía desconocidas pero el número de oficiales heridos es grande, y el de soldados se hace ascender a 270.-Gombeet…”

“…Telegrama oficial
Melilla 24 (7,15 mañana).- General segundo jefe a ministro:
Hasta ahora se sabe han ingresado heridos en el Hospital y locales habilitados al efecto los jefes y oficiales siguientes: Comandante Ricardo de la Coma y segundos tenientes Fernando Hueso, Luís Carbonell, Antonio Pérez y José Ochoa, del batallón de Cazadores de Alfonso XII; capitán Mariano Sánchez la Corte,, del escuadrón de Melilla; capitán Francisco Borrero y primer teniente Luis Calvet, del batallón de Figueras; capitán Gabriel Gil y segundo teniente Carlos Suárez Madariaga, del Regimiento de Melilla; capitán Agustín Gómez y Morato, de Cazadores de Barbastro y primero y segundo tenientes de la brigada disciplinaria José Sánchez Gómez y Alberto Molina, de los cuales ha fallecido el segundo teniente Antonio Pérez Prats…”

FUENTES
- “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 18.777, pág. 1, de fecha sábado 10 de julio de 1909.
- “El Imparcial”, Madrid, núm. 15.205, pág 1, de fecha sábado 10 de julio de 1909.
- “El Imparcial”, Madrid, núm. 15.206, pág. 1 de fecha domingo 11 de julio de 1909.
- “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid, núm. 18.778, págs.. 1 y 2, de fecha domingo 11 de julio de 1909.
- Fotografía “Toledo olvidado, blogspot.com/2008/11alfonso
- Fotografía coronel D. Luís Molina Galano, “Jefes de la Legión” , Historia, en internet.
- ”La Correspondencia de España” Edición de la mañana, Madrid núm.18.780, pág. 3, de fecha martes 13 de julio de 1909.
- : “La Época”, Últimos telegramas y noticias de la tarde, Madrid núm. 21,101, págs.. 2 y 3, de fecha sábado 24 de julio de 1909.
- ”La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid, núm. 18.811, pág. 2 de fecha viernes 13 de agosto de 1909.
- “El Imparcial”, Madrid, fecha 8 de octubre de 1909, pág.2.




Hans Nicolás i Hungerbühler