ÉRASE UNA VEZ MELILLA

ÉRASE UNA VEZ MELILLA
GRUPO DE ESCUELAS MIXTAS

EN EL BARRANCO DEL LOBO

miércoles, 24 de febrero de 2010

LOS ULTIMOS MOMENTOS DEL CAPITAN MELGAR







EN LOS CAMPOS DE MELILLA
(Los últimos momentos del capitán Melgar)

Las líneas que a continuación vas a leer son una recreación literaria puesta en boca de un personaje real: Manuel Guinzo, cornetín de órdenes de la Segunda Compañía del Batallón de Cazadores de Arapiles nº 9 y muy cercano al capitán Melgar, en aquella jornada aciaga para las armas españolas del 27 de julio de 1909 en el Barranco del Lobo. El desastre del Barranco del Lobo, muy cercano en el tiempo al desastre cubano, hizo florecer una literatura popular que alcanzaban hasta lo musical y denuncias periodísticas llena de temores.
Ángel Ballesteros Villalobos, con alguna pequeña inserción a cargo de José Antonio Fraguas Díaz ha realizado esta composición en recuerdo del centenario de la muerte del capitán Melgar, un hombre recio y curtido como El Romeral, templado como el acero toledano y caballero como español.
Era una mañana apacible la de aquel 27 de julio de 1909. Junto a nuestro campamento había formado la columna que se dirigiría a llevar suministros a la caseta nº 2 y reparar la vía del ferrocarril. Ya partían, cuando vimos los primeros rayos de sol.




Mi nombre es Manuel Guinzo y en la fecha del 27 de julio de 1909 yo era cornetín de órdenes de la Segunda Compañía del Batallón de Cazadores de Arapiles n° 9. Han pasado ya algunos años desde aquel día, trágico y heroico, en el que 152 españoles dieron su vida por defender los intereses de nuestra Nación. A todos ellos y en especial al capitán de la Segunda Compañía de Arapiles, D. Ángel Melgar Mata, quiero dedicar un homenaje para que nunca se borre de nuestra memoria su recuerdo.

El capitán Melgar nació en un pueblo de la provincia de Toledo llamado El Romeral, su padre era el secretario del ayuntamiento de su pueblo, aunque otras fuentes me dijeron que era el médico de la localidad. Fuera una u otra cosa lo cierto es que su familia quería que Don Ángel estudiase medicina, pero él llevaba la milicia dentro de su espíritu y cuando se enteró de que abrían la Academia General Militar en Toledo, sita en el glorioso Alcázar, allí se fue, ingresando en ella el 27 de agosto de1893. Sí, un día 27; el número 27, cual enigma cabalístico, acompañó la vida de nuestro Capitán. En 1895 fue a Cuba, luchando con valentía y decisión hasta que tuvo que volver en 1898, cansado y… derrotado. En la península pasó por varios destinos hasta que en 1905 llego a nuestro Batallón, el Batallón de Cazadores de Arapiles. El jefe de entonces don Luis Friedrich, que más tarde pasaría a la Academia General Militar de Toledo, le encargó el mando de la Segunda Compañía.

Aún recuerdo como si fuera ayer, cuando vino a España nuestra reina para desposar con nuestro rey Alfonso XIII, la entonces princesa británica Victoria Eugenia. El Regimiento de Arapiles fue a recibirla y luego, en el palacio de El Pardo, hicimos la guardia hasta el día de su regio enlace. Uno de esos días el 27 ¡otra vez el 27! de mayo de 1906, el Rey eligió nuestra Compañía, la del capitán Melgar, para ponerse al frente de ella y desfilar bajo el balcón de su novia. Por la noche, el Rey felicitó al capitán Melgar y estuvo largo rato hablando con él. ¡Quién sabe que confidencias, requerimientos o indicaciones haría el Monarca a nuestro curtido capitán!

Nuestra compañía era la mejor de Arapiles, el capitán Melgar tenía grandes dotes de oficial, así lo reconocieron sus superiores, incluido nuestro Rey, que lo nombró su ayudante honorífico el 26 de octubre de 1907.

Aunque su progresión en la carrera militar, al lado del soberano, era notable y continua, nuestro capitán era consciente de la situación real de España. Tenía la convicción que la Guerra de África se podía convertir en un problema enquistado que podía corroer los cimientos de la sociedad española, desmoronados tras el llamado Desastre de Cuba. Sólo han pasado 11 años y España no puede abocarse a otro precipicio.
Cuando los rifeños atacaron a los trabajadores del ferrocarril minero del Rif el 7 de julio de 1909, se movilizó a toda la brigada de Madrid en la que estaba encuadrado nuestro Batallón y así el 22 de julio, a las 5 de la mañana salió el tren con los 850 soldados de nuestra unidad de la estación de Atocha, camino de Málaga para embarcamos rumbo a Melilla. El convoy se detuvo durante un cuarto de hora en la estación de El Romeral y de él se apeó el capitán Melgar para despedirse de su familia y su prima y a la vez novia, Isabel Luisa Melgar Villarejo. Llegamos a Málaga a las 7,30 del día 23. Una vez en Melilla no unimos al resto de la Brigada.

Así llegó el 27 de julio de 1909.Toda la Brigada se puso en marcha para colocarse en las posiciones que nos habían asignado el día anterior. Nunca olvidaré la cara del capitán González Villamil cuando nos vio salir del campamento. Lamentaba profundamente tener que quedarse. A nosotros nos tocó situamos en reserva en el flanco izquierdo junto al lavadero de mineral. Era mediodía cuando toda la Brigada estaba situada y lista para atacar. Los rifeños nos disparaban desde el monte Gurugú (auténtico vigía sobre Melilla) de manera permanente. Recuerdo vivamente como arreciaba el fuego enemigo cuando las dos columnas en que se dividió la Brigada, avanzaban hacia El Gurugú, después desplegarse en guerrillas, conforme ascendían la ladera,. Fue en ese momento cuando una bala rifeña alcanzo a nuestro jefe, el teniente coronel Ortega. Puesto que el Comandante estaba de servicio en otro lugar, se reunieron los capitanes y, decidieron que tomara el mando el capitán Melgar ya que era el más antiguo y además era ayudante de Ortega. Al recibir la orden de avance, dispuso al batallón en columna de a cuatro y avanzamos un trecho a paso ligero. Después desplegó el batallón en guerrillas y comenzamos a subir por las alturas que rodean al Barranco del Lobo. Frente a nosotros estaban los batallones de Las Navas y de Llerena muy castigados por los rifeños. El capitán Melgar, al frente de nuestra tropa, nos alentaba continuamente. De pronto vi que caía al suelo. De su pierna manaba abundante sangre. Le sugerimos retirarle para hacerle una cura, pero él insistió en seguir adelante. Animaba a la tropa sin cesar hasta que una bala y otra más le alcanzaron mortalmente. Calló al suelo y antes de morir me dijo: "dame un abrazo y quítame estos cordones y este lazo que me dio el Rey y son mi mayor honra…", y algo más que no pude entenderle porque la muerte le estaba ya cercana. Lamento desde lo más hondo de mi corazón no haber cumplido el deseo del capitán Melgar pues en es instante me hirieron a mi.

Todos los que le han conocido especialmente los que hemos estado a sus ordenes, le recordaremos siempre como ejemplo de hombre honesto, valiente y amante de España hasta el punto de entregar su vida por Ella.

Melgar no abandonó África, no abandonó a los suyos, no abandonó su compromiso con España. Su cuerpo, rescatado a los dos meses de su muerte, fue depositado en el Panteón de Héroes de Melilla. Nuestro rey Don Alfonso XIII, honró con su presencia los restos de nuestro bravo capitán en 1912.

Después de su muerte su madre regaló a nuestro Rey dos retratos de nuestro capitán El Rey dijo que uno lo pondría en su mesa de despacho y otro para la sala de ayudantes de Su Majestad. Pero el monarca quiso colaborar en el legado para la Historia que hicieron los compañeros de promoción de Melgar. Como bien reza la placa al pie de su estatua situada en la plaza de Oriente de Madrid, frente al Palacio Real “Su Majestad el Rey Don Alfonso XIII honró su memoria cediendo sitio y mármoles para este monumento. Recuerdo de sus compañeros de promoción en homenaje al valor que acreditó y estímulo para su ejemplo”

También su pueblo de El Romeral fue pionero en perpetuar su recuerdo. El día de Todos los Santos de 1909, en la fachada de la casa que le vio nacer el 11 de febrero de 1876, con nutrida presencia de compañeros de armas y de todos sus paisanos se descubrió una placa para perpetuar su recuerdo entre sus vecinos.

Loor a los héroes.

Ángel Ballesteros Villalobos






Artículo publicado en la revista "Romeral Vivo" , agosto de 2009.



FOTOGRAFÍAS:El Romeral, 26 de julio de 2009. Autoridades y un piquete de honores del Batallón de Cazadores Arapiles número 9, rindieron recuerdo al capitán Melgar junto a su casa.












Manuel Guinzo, corneta de Arapiles




D. Manuel Guinzo Cervera, corneta de órdenes de la


2ª Compañía de Cazadores de Arapiles núm. 9

“…Dame un abrazo y quítame esos cordones y este lazo que me dio el Rey y son mi mayor honra…” (Capitán Melgar al cornetín Guinzo, 27 de julio de 1909)

En los brazos de D. Manuel Guinzo Cervera, corneta de órdenes de la 2ª Compañía de Cazadores de Arapiles núm. 9, murió el capitán de Infantería del mismo batallón D. Ángel Melgar Mata, el 27 de julio de 1909, en el Barranco del Lobo, durante el asalto. El capitán Melgar, se había puesto al frente de las cuatro compañías de dicho batallón, en ausencia del comandante, que participaban en el combate, al caer el teniente coronel Ortega.



Las últimas palabras del capitán D. Ángel Melgar Mata, Ayudante del Rey antes de morir, las expiró en brazos del cornetín, siendo las mismas “…Dame un abrazo y quítame esos cordones y este lazo que me dio el Rey y son mi mayor honra…” y alguna cosa más, que el cornetín, no pudo entender dado el ya mínimo hilo de voz que al capitán le quedaba, cosa de la que D. Manuel Guinzo en sus recuerdos, se arrepentiría siempre. (1).

Instantes después, el cornetín Guinzo, caía también herido junto al cuerpo ya sin vida de su capitán. Tras ser recogido del campo de batalla, fue trasladado al Hospital Militar de Córdoba vía Hospital Civil de Málaga, junto a otros 49 heridos(5). desde Melilla el 11 de agosto de 1909, (4). permaneciendo allí hasta ser dado de alta ya el 4 de septiembre de 1909, siendo declarado apto, para regresar a Melilla. En el Gobierno Militar, en una reunión presidida por la presidenta de la Junta de Damas, le fueron entregadas 40 pesetas. (3).

Los hechos
El Batallón de Cazadores de Arapiles núm. 9, acudía en apoyo de los también Batallones de Cazadores de Llerena y de las Navas. El coronel D. Federico Páez-Jaramillo y Álvarez, jefe de la primera Media Brigada de Cazadores de Madrid, observó que los batallones citados (Llerena y Arapiles, se encontraban en situación comprometida. Había alcanzado la entrada del Barranco del Lobo pero empezando a ser diezmados, motivo por el cual retrocedían bajo la granizada de fuego rifeño. A partir de aquí, la narración continua: (textual) (6).

“…-Comunique al teniente coronel de Arapiles que con sus tres compañías apoye la acción de las Navas y Llerena-. El oficial a quien se ha dirigido saluda y parte al galope hasta la posada del Cabo Moreno, donde ha quedado de reserva Arapiles, pero llega tarde. El teniente coronel ha sido herido y evacuado, y el mando ha recaído en el capitán Melgar, quien inmediatamente ha ordenado a sus hombres, por propia iniciativa, que avancen y acudan en auxilio de los dos batallones que tan comprometidos se encuentran en la entrada del barranco.

Tan pronto llegaron las dos compañías de Arapiles a la altura de las que se replegaban se vieron sometidas al fuego atroz, que detuvo el avance. -¡Viva España!, ¡Adelante Arapiles!- animó el capitán Ángel Melgar y Mata.

Se lanza hacia adelante y la 3ª sección de la 2ª compañía le sigue y logra llegar hasta el punto donde se encontraba el punto más avanzado de españoles rodeando al comandante Fresneda, gravemente herido ya; pero en el avance ha sido herido el capitán Melgar y el último tramo de su recorrido ha de hacerlo apoyado en su sable. El capitán ha sido herido en la ingle.

Melgar quiere llegar hasta el comandante Fresneda, pero no puede; una bala le atraviesa la garganta y cae al suelo. El corneta Manuel Ginzo se acerca. –Quítame los cordones de ayudante del Rey- le pide Melgar. El corneta no puede hacerlo porque le hieren gravemente. El capitán con un esfuerzo supremo se levanta y grita a sus hombres: -¡Arriba, hijos míos, no abandonéis nunca a la Patria!-. Quiere seguir, pero un balazo le alcanza en el pecho y le derriba definitivamente. Su ordenanza, Laureano Moreno, se aproxima, trata de quitarle los cordones y retirar el cuerpo, pero el comandante Fresneda, que allí, a unos pasos del cuerpo exánime del capitán Melgar, continua disparando, le grita: -¡No hay tiempo que perder, muchacho!, ¡A la línea de fuego!.

Poco después, empujados por el numeroso enemigo, los cazadores se repliegan y los cadáveres del capitán Melgar y del comandante Fresneda quedan en el campo enemigo. El capellán don Miguel de la Fuente pudo escuchar de labios enemigos, meses más tarde: -“nos infundió tanto miedo el capitán de los cordones que todos tiramos contra él hasta que le matamos-…”

Recompensas
40 pesetas, al ser dado de alta en el Hospital de Córdoba.
40 pesetas, según se publicaba el la lista núm. 10 del Reparto de Socorros del 3 de noviembre de 1909, los cuales, eran repartidos por los gobernadores militares o la guardia civil. (2).


Fuentes:
(1). “Romeral Vivo”, Historia de nuestro pueblo, “Melgar en los campos de Melilla. Los últimos momentos del capitán Melgar”, artículo escrito por D. Ángel Ballesteros Villalobos. Agosto de 2009.
(2). “ABC” 1ª Edición, pág. 13, Madrid miércoles 3 de noviembre de 1909.
(3).”El Imparcial”, Diario Liberal, núm.15.261, pág. 2, Madrid, sábado 4 de septiembre de 1909.
(4). “El Liberal”, se publica diariamente en Madrid, Barcelona, Bilbao, Murcia y Sevilla, pág. 1, miércoles 11 de agosto de 1909.
(5). “El Heraldo de Madrid, núm. 6.829, pág. 2, Madrid martes 10 de agosto de 1909.
(6). “España en sus Héroes”, “Un capellán en el Barranco del Lobo”, fascículo núm. 3, pág.83, editada por “Ornigraf”, Madrid 1969.




Fotos:


Acto de homenaje al capitán Melgar en la localidad toledana de El Romeral,


piquete de honores del Batallón de Cazadores Arapiles núm. 9. Facilitadas por Angel Ballesteros Villalobos.




Hans Nicolás y Hungerbühler

viernes, 19 de febrero de 2010

Nombres para la Historia de España


El rincón de Aranda
“Nombres para la historia militar de España (Campaña de Melilla 1909-2009)”


Juan J. Aranda


Tengo en mis manos el libro titulado: "Nombres para la Historia Militar de España" que ya, sus autores, presentaron el 21 de enero en el Casino Militar, y la verdad, lo digo de todo corazón, y también, si me lo permiten, con un alto grado de emoción, porque es uno de los libros más esclarecedores de cuantos se han escrito, y publicado, sobre la Guerra de 1909, ("Barranco del Lobo").

Sus autores son: Eduardo Sar Quintas e Isabel María Migallón Aguilar. Eduardo nació en La Coruña, y apenas puso sus pies en nuestra ciudad, se enamoró de ella, y de nuestra Historia, que es la de España; es militar: Cabo 1º de La Legión, intelectual, que compagina sus estudios de Técnico Superior de Comercio Internacional, con los de Trabajo Social, en la UNED. Es también: colaborador de la prensa local, y miembro de la Asociación de Estudios Melillenses. De Isabel, también pertenece a la AEM, y como muchos lectores saben, es melillense, Licenciada en Geografía e Historia, y desde siempre ha sentido un profundo interés por conocer la verdadera Historia, con mayúsculas, de nuestra ciudad.

Yo creo, y quizás no me equivoque, que una de sus ilusiones, no cumplidas, hubiera sido vestir el uniforme castrense. Es Ayudante Técnico del Archivo Central (Hospital del Rey). Como bien se puede leer en una de las solapas: entre legajos, y libros, que guardan con celo nuestra Historia, nace su verdadera vocación de investigadora, que canaliza en dos aspectos: el del siglo XVIII, y los militares fallecidos en las Campañas. El Padrón de Joseph de Osorno de 1753 le sirvió de base para elaborar un estudio sobre el mismo, y la población de aquéllas fechas, que publicó en 2008.

Como bien dice en el prólogo, D. César Muro Benayas, Comandante General de Melilla: se trata de desempolvar del olvido una serie de nombres, de una gran mayoría de españoles, que dieron, lo más preciado que tenían: sus vidas, por defender el honor de España.Este estudio, que yo le pongo el adjetivo de magna obra, está solidamente construida por dos personas sencillas, intelectuales, amantes de la verdadera Historia de nuestra ciudad; que han trabajado con laboriosidad, y con un altruismo inconmensurable, durante más de cinco años.


En conversaciones con ambos, me comentaban que se quedaron impresionados por las ofertas de colaboración de los distintos ayuntamientos de España, donde eran nacidos los militares muertos en las Campañas. Por ello creo que si consultáramos el nomenclátor de las ciudades y pueblos de España, pienso que muy pocos de ellos se podrían contar de no haber tenido un natural, que no haya servido a la Patria, en nuestra ciudad, o que haya entregado su vida por aquélla.

Por ese motivo creo que esta obra, que es la recuperación de los nombres de todos los héroes muertos y enterrados en nuestro Cementerio de La Purísima desde 1892 hasta 1927, que fue el final de las Campañas, no debiera quedar en los anaqueles de las librerías, como adorno, ni tampoco guardado en un cajón.

Este libro es una obra de consultas, para estar en las bibliotecas de las escuelas, institutos, y universidades, para que todo amante de nuestra Historia lo consulte; por la honradez, y fiabilidad, que han empeñado estos dos intelectuales, en confeccionarlo.Desde estas humildes líneas quiero agradecer: a la Comandancia General de Melilla, y muy particularmente a su Comandante General, D. César Muro Benayas, por la edición de esta "Joya Histórica", una verdadera gran obra, que en tiempos de crisis, haya salido a la luz, en nuestra ciudad. Y como no, a sus autores: Isabel María Migallón y Eduardo Sar, por su trabajo, por su tesón y por el amor que sienten por nuestros héroes, rindiéndole el sentido, y merecido homenaje, ya que sin ellos, que descansan en las fosas de La Purísima, nuestra ciudad: Melilla, no sería lo maravillosa que la vemos en la actualidad, y que siga manteniendo, a pesar de los siglos, su cultura española, europea, y por ende occidental.

Artículo publicado en el diario "Melilla Hoy", el viernes 19 de febrero de 2010.




domingo, 31 de enero de 2010


HISTORIAS DEL TEMPLARIO

UN LIBRO, MUCHA HISTORIA

Los historiadores estamos de enhorabuena en Melilla, pues hace pocos días vio la luz pública un libro editado por la Comandancia General cuyo título reproduzco: Nombres para la historia militar de España.
Sus autores, Isabel Migallón y Eduardo Sar, han profundizado en algo que casi todos los que nos dedicamos a este tema de la Historia lo nombramos utilizando cifras, despersonalizando totalmente los hechos.
Evidentemente, han tratado el tema de la Campaña de 1909, desde un enfoque humano, en el sentido que han conseguido rescatar casi del olvido a todo aquel que se dejó la vida en estas tierras y que, salvo sus familiares, nadie más se acordaba de ellos.
Han conseguido, por lo tanto, que se rememoren sus nombres pues hayan obtenido medalla o no, igualmente murieron. Muchos, ya lo hemos comentando en alguna ocasión, no sabían siquiera a donde venían y qué les esperaba tras la línea fronteriza melillense.
Este año que hemos cerrado, hemos podido saber más de las causas del conflicto, de sus consecuencias, de las operaciones, de los combates más sonoros, de los laureados, de los que estaban enfrente, pero faltaba esto: un homenaje a todos en general, sin distinción alguna.
Es por ello, que nos congratulamos con esta publicación que sirve además de para “tapar” el agujero que la historia había dejado, también para seguir investigando en muchas líneas: social, política, económica, militar, etc.
Isabel y Eduardo han estado todo un año dedicados a este tema, y sus frutos los tenemos hoy en nuestras manos: un libro cargado de mucha historia, del cual extraemos no pocas conclusiones.
Necesario es que existan trabajos de investigación como éste para que podamos sentirnos más historiadores en el sentido propio de este oficio: la persona que investiga en fuentes primarias, que recoge datos, que busca la corroboración, que analiza los resultados y después los expone sin ningún tipo de transformación ni de interpretación, sino los datos como están y como pasaron en la historia que se investiga.
Créanme que este trabajo es bien difícil: la investigación y más complicado todavía eximirse de cualquier contagio de propias creencias o ajenas y que el estudio no se vea “contaminado” por ellas, sacando por lo tanto, un producto final totalmente transparente, como es el caso que nos ocupa.
A Isabel y Eduardo tengo el honor de conocerlos desde hace tiempo y compartir con ellos momentos muy buenos desde el punto de vista histórico, sin olvidar que me une una amistad sincera, no de estar todos los días juntos, pero sí de vernos y hablar con toda franqueza, sin subterfugios de cualquier tema y, sobre todo, de la Historia de esta ciudad de Melilla que, una vez más, nos demuestra que es muy larga y que tuvo y sigue teniendo un peso específico considerable en esta España nuestra.
Si ahora me preguntaran como historiador qué obra destacaría de entre las últimas de tipo histórico no solo a nivel local, sino nacional, sin lugar a dudas, hablaría de este libro que, de hecho, ya he hablado con otros compañeros de universidad de otros lugares de España y que están interesados en él.
Y puedo hablar así porque es un libro con la pretensión verdadera y única que lo marcan sus autores: dejar para la historia lo que aquellos españoles dejaron en estas tierras y que, como algunas veces pasa, han estado todavía en el anonimato.
Quiero agradecer aquí a la Comandancia General de Melilla por este acierto y como no a los dos autores, Isabel Migallón y Eduardo Sar, que sin su arduo y constante trabajo han llevado a buen fin este “trozo” de nuestra historia militar en Melilla.


FERNANDO SARUEL HERNÁNDEZ
http://litteraevitae.blogspot.com/

Artículo publicado en el dominical "La Voz", del diario "Melilla Hoy", el 31 de enero de 2010.

martes, 26 de enero de 2010

IGNACIO COYNE EN MELILLA




Evocaciones zaragozanas



Ignacio Coyne filmó la guerra del Rif de 1909


Por Juan Domínguez Lasierra


En el verano de 1909 la tensión militar en Marruecos estallaba en guerra abierta del Ejército español con las harkas indígenas. El fotógrafo y cineasta Ignacio Coyne (1872-1912), que en dicho año ya había filmado la salida de los soldados de la guerra de África en la Estación del Norte, decidió marchar al frente de batalla y rodar aquellos hechos armados. Acompañado de su amigo, ayudante y electricista Antonio de Paula Tramullas marcha a Melilla para convertirse en un pionero del documental bélico, con películas que traspasaron fronteras a través de la sociedad italiana “Cines” que compró los derechos de proyección.

El Heraldo de Aragón, en su constante y extensa información sobre la Campaña de Marruecos en 1909, no dejó de reflejar aquella arriesgada actividad documentalista de Ignacio Coyne. El 22 de agosto –días después de célebre episodio de la defensa del fuerte de Camellos, daba a conocer la siguiente noticia bajo el título “El Cinematógrafo en la guerra”, dentro de las informaciones sobre la campaña de Marruecos:
“Se ha confirmado que fue el notable fotógrafo Ignacio Coyne el que anteayer obtuvo una película emocionante de la defensa del fuerte de Camellos, con grave exposición de su vida. Coyne, con su ayudante el Sr. Tramullas, recorrió el campo de operaciones impresionando la conducción del convoy y, según nuestras noticias, a juzgar por el negativo de la cinta, van a ser de grandísima atracción las películas impresionadas por el reputado artista zaragozano.
Aunque Coyne está agobiado de peticiones y demandas de sus películas, dará a preferencia a Zaragoza en el teatro Principal, como demostración de gratitud al público que tanto le distingue”.
Una semana más tarde, el 28 de agosto, Heraldo daba cuenta del regreso de Coyne y Tramullas a Zaragoza, informando de que habían rodado 2.500 metros de película:
“Ayer regresó de Melilla el notable fotógrafo D. Ignacio Coyne, que ha permanecido varios días en el campo de operaciones, bajo el fuego de los rifeños, obteniendo interesantes cintas cinematográficas de la campaña en Marruecos. Ha sido Coyne el único artista fotógrafo que ha impresionado películas del cine para difundirlas por Europa y América, con autorización especial del general Marina. Hoy sale para Barcelona donde hará las manipulaciones del revelado en talleres especiales y muy pronto veremos el teatro de la guerra en el teatro Principal. Coyne ha recibido muchas felicitaciones por haber regresado felizmente de la guerra, donde ha corrido serios peligros”.



El primer fruto de aquel trabajo, y de la superación de los riesgos corridos por ambos cineastas, pudieron verlo los zaragozanos en el Teatro Principal de Zaragoza – donde Coyne solía proyectar sus películas-- en el mes de septiembre. La expectación fue máxima, como no era para menos, dada la sensibilidad y la preocupación que los sucesos del Riff provocaban en la sociedad española de la época. El 5 de septiembre, Heraldo informaba de aquella primicia documental y reflexionaba en las primeras líneas del suelto de la importancia del cinematógrafo como testimonio de la historia..
“El cinematógrafo es sin duda el mejor Instrumento de información. Las películas cinematográficas son crónicas vivientes de la guerra. Con ella adquirimos idea exacta de lo que acontece en el campo de operaciones, y comprendiéndolo así el reputado fotógrafo Sr. Coyne, se trasladó personalmente a Melilla acompañado del competente ayudante Sr. Tramullas, e impresionó la linda película que ayer se proyectó en el Teatro Principal. Los espectadores salieron entusiasmados del detalle grande con que admiraron todo lo relacionado con la campaña, impresionado hasta en los puntos más avanzados, y muchos fueron los que sin abandonar el teatro adquirieron localidades para el día de hoy. El teatro se vio lleno continuamente, siendo muchas las personas que se quedaron sin ver la película por no haber localidades en taquilla”.
Pero los zaragozanos tendrían ocasión, casi al mismo tiempo, de asistir a la proyección de otros documentales sobre la guerra de Marruecos.

Imágenes:
- Ignacio Coyne.
- Ignacio Coyne filmando algunas vistas junto al fuerte de Camellos.
Melilla, 1909.

LA GUERRA DE MELILLA EN ZARAGOZA


Evocaciones zaragozanas

El Ena Victoria y el Farrussini “guerrearon” por la campaña de Marruecos

Por Juan Domínguez Lasierra

La guerra de Marruecos de 1909 no sólo estaba en las duras tierras norteafricanas. A su manera, aunque felizmente no sangrienta, se trasladó a los cines de Zaragoza. Estrategas principales de aquél frente fueron Manuel Reverter, dueño del Ena Victoria, y Enrique Farrús, propietario del Cinematógrafo Farrussini. Ubicado el Farrussini en la calle de San Miguel, había sido inaugurado el 25 de abril de 1908, unos días antes del comienzo de la Exposición Hispano-Francesa, anticipándose a la apertura del que iba a ser el cine elegante por antonomasia de la ciudad, el Ena Victoria, instalado en el jardín del palacio de la condesa de Fuentes, y que fue inaugurado el 6 de mayo.

La campaña de Marruecos, entonces a flor de piel de la sensibilidad patriótica, fue el detonante de la siempre patente rivalidad entre los dos grandes cines zaragozanos.

El 2 de septiembre de 1909 este pique se hizo especialmente notorio al coincidir en una misma página de Heraldo de Aragón las notas, rabiosamente publicitarias, de uno y otro cine a propósito de las películas sobre la campaña marroquí.
Con el título “La guerra de Melilla en Farrussini. ¡Triunfo colosal!”, la publicidad del salón de Enrique Farrús decía:
“La casa Pathé Fréres, la primera en películas, la famosa casa del Gallo, distingue siempre a Farrussini porque es el cine que más dinero gasta y con más rumbo entre todos los de España. La casa Pathé no ha querido que Farrussini se quedara sin la gran película, “La guerra de Melilla” y en automóvil la recibió ayer desde París al mediodía y anoche se estrenó en Farrussini esa película, con los mismos cuadros que se anuncian en otros salones”.
La publicidad de Farrús no se cortaba un pelo:
“Farrussini es el primero, el cine más concurrido, más popular, más democrático (...). En Farrussini hay orquesta, hay varietés, hay cine, todo por 15 céntimos. Es el espectáculo más barato y el más entretenido de Zaragoza. ¡A ver quién da más por el mismo precio! Por eso se llena todas las noches en todas las secciones, por eso es el más favorecido. “La guerra de Melilla” la verá todo Zaragoza en Farrussini “.
El competidor, Reverter, no se andaba a la zaga, y anunciaba su “Gran éxito” con este suelto, en el que hacía hincapié en la marca de la casa, lo selecto de su salón:
“Ayer fue un gran día para el Ena Victoria, el Coso estaba intransitable por la aglomeración de gente que había frente al Cine predilecto del público zaragozano. La primera serie de la campaña de Melilla editada por la casa Pathé gustó al numeroso público que acudió deseoso de ver algo del campo de operaciones donde lucha nuestro valiente ejército, y el entusiasmo llegó a tal punto al ver a nuestros soldados que fueron aplaudidos con delirio. Se esperan de un momento a otro más películas de la campaña de Melilla, editadas por las casas extranjeras, y la segunda serie que la de Pathé publicará en breve. Manolo Reverter está dispuesto a dar a conocer al público zaragozano todo lo que de la campaña de Melilla hagan las casas que hoy impresionan películas en el campo de operaciones. Hoy como jueves de moda el Ena Vitoria estará animadísimo, y en él se congregará lo más bello, selecto y elegante de Zaragoza. El programa será soberbio, cuatro estrenos y la película que tanto éxito ha tenido ayer de la campaña de Melilla. Al Ena acudirá el público a ver las novedades de su programa y a recrear su vista por los campos africanos”.

Mientras esta guerra comercial se producía, el parte oficial de las últimas noticias de la guerra de Marruecos, en la misma página, plasmaba la dramática realidad del conflicto: “En el Peñón y Alhucemas no ha ocurrido novedad aunque el enemigo nos ha hostilizado hoy más que de ordinario. En el zoco del Arbáa el día ha transcurrido tranquilo. (...). El convoy de hoy ha sido tiroteado por los moros, hiriéndonos a dos soldados. Entre la segunda caseta y el segundo blocao nos hirieron también un artillero y un caballo del escuadrón de Alfonso XII.”

Imagen: Ricardo Baños, de la casa Hispano - Films, tomando imágenes de la Campaña de Melilla, 1909.






domingo, 24 de enero de 2010

Cantinera Dolores Llompart







Dolores Llompart, cantinera del Bon. de Alfonso XII





Introducción y recopilación: Juan Díez Sánchez
( de la Asociación de Estudios Melillenses )

Uno de los componentes más romántico de la Campaña de 1909 en Melilla lo constituyeron las cantineras con su animosa presencia en los campamentos, calles de la ciudad e incluso línea de combate. Por ello no es difícil encontrar en los diarios, revistas y libros que plasmaron el devenir de estos graves sucesos, semblanzas acerca de estas damas.
Fueron las cantineras habituales en los ejércitos españoles desde al menos el siglo XV, recogiéndose incluso en algunas normas disposiciones acerca de sus obligaciones y privilegios.




En el transcurso de la Campaña de Margallo en el año 1893, ya hicieron acto de presencia en Melilla las cantineras, pero pasaron desapercibidas para los cronistas de guerra. No ocurriendo lo mismo en los denominados graves sucesos del campo fronterizo a Melilla de 1909, cuando algunas de ellas alcanzaron gran protagonismo por diversas causas. Una de éstas sería Dolores Llompart, o Llopar, como también se menciona su primer apellido, que acompañaba al Batallón expedicionario del Regimiento de Cazadores Alfonso XII de guarnición en la provincia de Barcelona. Que en un arranque de instinto maternal besó en la frente a un soldado recién caído. Esta noticia fue muy comentada en casi todos los periódicos y revistas nacionales e incluso de otros países, ocupando su imagen y la de otras cantineras numerosas portadas.




A continuación ofrecemos testimonios directos, tomados de un libro y la prensa, del patriótico acto protagonizado por la decidida cantinera Dolores Llompart. Hecho que si no hubiera tenido lugar posiblemente hubiera vuelto a dejar casi en el anonimato la festiva presencia de las cantineras en la Melilla de 1909.
Uno de estos comentarios sobre las cantineras se lo debemos al escritor y periodista Enrique López Alarcón, quien luego de publicarlo en el periódico “El Mundo Militar”, formó parte del libro “Melilla, 1909. Diario de la guerra, escrito durante las operaciones militares en el Rif”. Interesante obra de la que conocemos dos ediciones.
Apareciendo el epígrafe al que nos referimos en las páginas 278 – 280 de una de estas ediciones.
Texto escrito antes del famoso acto de caridad de la sublime Dolores Llompart, y donde con cierto desden se trata a las cantineras, para a continuación aportar los textos que aparecieron en el diario El Telegrama del Rif en diversas fechas, incluyendo un par de cartas ensalzadoras de la labor de la célebre cantinera enviadas desde Madrid y Segovia.
Por su servil y mal considerado trabajo, a las cantineras se las conocía por el Batallón al que servían, y no por su nombre y apellidos. Siendo por ello difícil encontrar el nombre y apellidos de éstas.
Para finalmente ofrecer los postreros y sencillos reconocimientos recibido en Melilla de la mano del Comandante General José Marina, poco antes de embarcar rumbo a Barcelona, así como a su llegada a esta capital catalana de parte de una Junta de Damas.

“LA CANTINERA
El regimiento del Príncipe, número 3 de la división Sotomayor, ha traído consigo su cantinera de España. Perdonadme si al hablaros de ella menoscabo y debilito un poco la leyenda de “las hijas del batallón” y el prestigio universal, poético y folletinesco de las cantineras.
Yo vi por primera vez a esta intrépida mujer en la calle del General nacías, junto a la Puerta del Campo. La dama era el eje de un grupo de soldados del regimiento del Príncipe. Hablaron animadamente un momento y luego se separaron, partiendo los soldados hacía el camino de Rostrogordo y la cantinera hacia el muelle de desembarco, donde debía de reclamar tres o cuatro fardos, que era la impedimenta y la existencia de la cantina.
La cantinera andaba delante de mí con mucha marcialidad, la cabeza alta, un poco retrepada de la cintura, moviendo los brazos como péndulos. Caminaba de prisa e iba a cuerpo gentil. Llevaba el vuelo trasero de la falda sujeto y prendido entre la cinturilla del vestido. Este ardid la dejaba libre de la enfadosa traba de tener que recogerse las faldas al andar por la calle y daba al aire unas alpargatas iguales que las de la tropa y unas medias a rayas rojas de mucha bizarría; eran unos bajos de obrera trabajadora y limpia.
Tiene la cantinera la nariz corta, los ojos chicos y la boca grande. Pero su cara indica simpatía y franqueza, y es más picaresca que hermosa. Si os digo, por fin, que representa unos treinta años, queda completo el retrato de esta mujer atrevida, desenfadada y simpática.
La cantinera del Príncipe vivía de su cantina en Gijón, donde esta fuerza tenía un destacamento. Al concentrarse las compañías del Príncipe, la cantinera se movilizó con las tropas a que ella se adscribía, y vino a Melilla.
Viste, para estar en la guerra, falda de cretona gris, tenuamente rameada de negro y una guerrera azul de topa con el número 3 en el cuello. Un verdadero traje de campaña.
Yo la vi luego en el muelle, al día siguiente de llegar el regimiento, reclamando los fardos que había traído consigo; después contrató su carromatillo a un hebreo que andaba de cabeza ante la verbosidad y la decisión de aquella mujer privilegiada, y partió, llevando ella, con su despejo y ánimo al carromato, al macho y al judío.
Con el carro hizo como una huída presurosa hacia las alturas de su campamento. Yo la dejé que se marchara tranquila, sin preguntarle su nombre ni otros detalles. ¿ Para qué poner al remate de estas líneas un nombre vulgar que nos acabe de destruir el prestigio de su dueña? Para mi y para mis lectores y para el pueblo entusiasta y pintoresco, estas mujeres se llaman todas los mismo; todas se llaman Madame Sans-Gene.

El Telegrama del Rif. Melilla,22 de agosto de 1909 ( publicado en segunda página )
“Los sucesos del campo
Un beso y una peseta
La cantinera del Batallón de Alfonso XII, tiene también su corazoncito como toda persona bien nacida.
Días pasados fueron conducidos al Hipódromo un muerto y un herido, el primero para darle cristiana sepultura en el Cementerio del Carmen y el herido para ser trasladado al Hospital.
Advertida la cantinera de la llegada de las víctimas, corrió apresuradamente hacía donde se encontraban, y estrechando el cadáver visiblemente emocionada, lo besó en la frente con la misma pasión que las madres besan a los hijos.
Después marchó en busca del herido, a quien prodigó frases de consuelo, y al marchar le entregó una peseta.
La noble conducta de la cantinera de Alfonso XII ha sido muy elogiada”.


El Telegrama del Rif. Melilla, jueves 9 de septiembre de 1909 ( publicado en primera página )
“Crónicas de la guerra
BESOS SAGRADOS
En los periódicos de días pasados me enteré de un dramático episodio acaecido en Melilla y del cual fue protagonista la cantinera del heroico Batallón de Alfonso XII.
Advertida por esta mujer sublime la llegada al campamento del Hipódromo de los cadáveres de dos infelices soldados víctimas de la traición rifeña al conducir un convoy, se apresuró a levantar las mantas que cubrían las camillas en que venían depositados los restos, y cubrió de besos las frentes de aquellos mártires del deber, pronunciando ante ellos una hermosa frase de trágica filosofía, cuya lectura produjo en mí ánimo emoción profundísima, al par que un terrible escalofrío serpenteaba por mi columna vertebral, haciendo oscilar…
Héla aquí: Ya que vuestras madres no os puede besar por última vez, lo haré yo en nombre de ellas, hijos míos.
Luego, la noble cantinera socorrió con dos pesetas a cada uno de los soldados heridos, que eran ocho.
Tal afinidad de piadosos sentimientos nacidos tan sólo en el alma de la mujer española y condensados en forma tan elocuente, habrá hecho latir con violencia muchos corazones, por los que circulaba la sangre española.
Nada más digno de admiración que este acto sin igual de trasmisión espontánea, de los últimos cariños de dos madres: la una tal vez en la aldea, presintiendo apenada en su rincón la trágica escena que allende el Mare Nostrum se desarrollaba, y la otra bendiciendo desde el cielo a la santa heroína que al posar sus labios y su aliento en los rostros de aquellos pedazos de su alma haríales sin duda estremecer al contacto de aquel calor maternal, jamás concebido en aquellas tierras ingratas, en las que la Naturaleza puso a la vez que sus tumbas, un sello imborrable de aborrecimiento y maldición.
Este rasgo de caridad sin límites, que bastaría por sí solo para crear de nuevo la virtud en una desenfrenada conducta y purificar un alma femenina por muy pregonada que estuviese su deshonra, nacida en el corazón de una humilde cantinera limpia de toda mancha de conciencia, hace que sea mayor el nimbo de la gloria que hoy la rodea, y muchos de aquellos hombres que presenciamos con lágrimas la piadosa despedida y sintieron vibrar en sus órganos auditivos, semiatrofiados por el ruído del cañón, el chasquido de aquellos ósculos sagrados, acaso vieran un símbolo de grandeza en aquel débil ser, que dignificaba altamente su sexo, cumpliendo generosa ante la muerte el ajeno y terrible deber de cerrar por vez postrera unos ojos juveniles, y pensaran que sí, en efecto, la mujer es a veces el escollo donde se estrellan las ilusiones del hombre, llevándolo a la más cruel derrota, también sabe vivir en el mundo para mitigar las penas y encauzar conciencias, presentándose en los actos de verdadero patriotismo tal como en realidad debe ser: toda abnegación, toda sentimiento, toda poesía…
por Federico Blasco Cuenca
Madrid, 4 septiembre 1909”

El Telegrama del Rif. Melilla,18 de septiembre de 1909 ( publicado en primera página )
“Los sucesos del campo
La cantinera de Alfonso XII
Esta simpática y caritativa mujer continua recibiendo cartas de felicitación por su noble conducta.
Entre las últimamente llegadas a su poder figura la de una niña de 7 años, Pepita Santos, concebida en estos términos:
Es tanto el entusiasmo que me invade cuando oigo leer a mi mamá tus heroicos hechos, tu corazón grande y generoso, que no puedo por menos de felicitarte y darte como española gracias por lo buena que eres.
Te envío cinco pesetas para que de de beber a los pobrecitos soldados que tienen sed. No puedo mandarte más, lo que me causa pena, porque quisiera obsequiar a todos los que ahí pelean por España.
Si alguna vez viene por Segovia, no dejes de visitarme, que tengo deseo de abrazarte y también mis padres. Cuando podamos, te enviaré más dinero para esos valientes soldados españoles.
Te abraza Pepita.
Dolores nos ruega (El Telegrama del Rif) distribuyamos las cinco pesetas, pero creemos que debe darles el destino que indica la generosa donante. En su consecuencia puede retirarlas de la Administración, donde las ha depositado”.

El Telegrama del Rif. Melilla, 22 de diciembre de 1909 ( publicado en primera página )
Los sucesos del campo
La cantinera de Alfonso XII
Ayer embarcó para Barcelona la popular cantinera del Batallón de Cazadores de Alfonso XII, de cuyos solicitados cuidados para con los soldados heridos y enfermos, nos hemos ocupado en distintas ocasiones.
Esta simpática y valerosa mujer, vestía el clásico traje de las cantineras, cubriendo su cabeza con el cómodo y útil shalacof. Su presencia no pasó desapercibida para el general Marina, quien la hizo llamar, dándole la mano y felicitándola por sus cariñosos desvelos con los soldados del batallón.
El Comandante en Jefe quiso conocer el nombre de esta bondadosa mujer, deseo que fue satisfecho por el teniente coronel de Alfonso XII.
Nosotros deseamos a la popular cantinera tantas venturas como desgracias ha procurado remediar”.

Epílogo
Dolores Llompart Lleveria abandonó Melilla pocas fechas antes de la Navidad del año 1909, acompañada por sus hijos los bravos soldados del Batallón expedicionario del Regimiento de Cazadores de Alfonso XII y a bordo del magnífico trasatlántico “Alfonso XII”, junto con fuerzas repatriadas de otro batallón, el Estella. También perteneciente a la Brigada de Cataluña.
El buque zarpó a las cinco y media de la tarde del 21 de diciembre de la rada de Melilla, con buena mar, para alcanzar tras un viaje feliz el puerto de Barcelona dos jornadas más tarde, el 23. Mostrando los soldados tal enorme alegría que por unos instantes olvidaron las muchas penalidades y peligros pasados en las tierras africanas. Una alegría que también experimentó el pueblo de Barcelona y familiares de la tropa, que en masa acudió al puerto de la Ciudad Condal. Magna efemérides que mereció ser inmortalizada por el diario ABC en su edición de Sevilla del dia 24. Recogiendo los detalles del recibimiento en su página 9 : “ En el muelle aguardaban las autoridades, mucho público, familias de los soldados, comisiones de los ayuntamientos de Vich y Olot, donde estaban de guarnición dichos batallones ( Alfonso XII y Estella )…
Los soldados, después de comer un rancho a bordo, recibieron de la Junta de Señoras los obsequios de Navidad, iguales a los recibidos por las demás fuerzas.
Después se dirigieron las tropas a los cuarteles, siendo aclamadas a su paso calurosamente por el público.
Ambos batallones marcharon a los puntos que antes guarnecían: Alfonso XII y Estella a Olot, en donde se les prepara un buen recibimiento.
Los soldados de Estella y Alfonso XII después de llegar a los cuarteles ( Barcelona capital ), fueron autorizados por los jefes para ir a ver a sus familias.
Los alrededores de los cuarteles estaban llenos de gente, en su mayoría familias de soldados.
La cantinera de Alfonso XII, Dolores Llopart, arrogante muchacha, tostada por el sol de Melilla, fue obsequiada por las señoras de la Junta e interrogada acerca de sus impresiones de la campaña.
Los soldados recorren las calles en uso de licencia, y ambos batallones no saldrán para Olot y Vich hasta el domingo próximo”
Con esta información el Batallón de Cazadores Alfonso XII, número 15 cerraba una de las páginas de su largo historial. Página de su participación de la Campaña de Melilla de 1909, y que luego de partir su Batallón expedicionario entre los días 16 y 17 de julio del mismo 1909 del puerto de Barcelona, en los campos fronteros a nuestra ciudad se batió en los combates de Sidi Musa, Ait Aisa y mítico Barranco del Lobo. Dejando derramada su sangre así como los cuerpos inertes de tres oficiales, un suboficial y diez soldados entre los que seguro se encontraba el de aquel pobre joven que caído por la Patria frente al adversario sintió sobre su fría frente los siempre calurosos besos de ultima despedida de UNA HUMILDE MADRE ESPAÑOLA.

Fuentes:
- Diario “El Telegrama del Rif”. Melilla, 1909. Biblioteca Pública Ciudad Autónoma de Melilla.
- López Alarcón, Enrique. “Melilla, 1909. Diario de la guerra, escrito durante las operaciones militares en el Rif”, Imprenta de los Hijos de R. Álvarez. Madrid
- Riera, Augusto. Cubierta del fascículo número 5 de “España en Marruecos”. Rasgo de
una cantinera. Editorial Maucci, Barcelona. Dibujo de Navarrete.
- Migallón Aguilar, Isabel y Sar Quintas, Eduardo. “Nombres para la Historia Militar de España. Campaña de Melilla 1919 – 2009. Comandancia General de Melilla, 1909.

Imágenes:
- Cubierta fascículo núm. 5 de “España en Marruecos”.
- Cantinera Dolores Llompar por el centro de Melilla.
- Cromo que recoge el recibimiento en Barcelona de las tropas expedicionarias procedentes de Melilla, diciembre de 1909.






Artículo publicado en "La Gaceta", suplemento dominical del diario "El Telegrama de Melilla", el 24 de enero de 2010.