ÉRASE UNA VEZ MELILLA

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GRUPO DE ESCUELAS MIXTAS

EN EL BARRANCO DEL LOBO

viernes, 20 de marzo de 2009

Imágenes del blocao Velarde y sus héroes































Imágenes del blocao Velarde y sus héroes









Complentarias del epígrafe de este blog; "2º teniente de Infantería



José Velarde"









En la noche del 2 al 3 de agosto de 1909, el 2º teniente de Infantería



José Velarde, murió heroicamente defendiendo un blocao a medio



construir, en compañía de 60 soldados del Batallón de Cazadores



de Alfonso XIII.



En memoria del 2º teniente, este blocao llevaría por nombre "Velarde".



Primeras actividades del centenario































MELILLA :



Primeras actividades del



Centenario de la Campaña de 1909









El jueves doce de marzo de 2009 tuvo lugar en el salón de actos del Casino



Militar de Melilla, enclavado en la céntrica Plaza de España, la presentación



de las actividades del Centenario de los acontecimientos de 1909. Y pocas



fechas más tarde dió comienzo los actos con el inicio de "IV ciclo de conferencias



Melilla y su Patrimonio Arquitectónico". Desarrollado entre los días 16 y 18 del



mismo mes de marzo, y en el que participaron Salvador Gallego, Luis Gueilburt,



Rosario Camacho y Antonio Bravo.



Transcurriendo las conferencias en el Salón Dorado del Palacio de la Asamblea



con gran éxito de público y eco en la prensa.






Junto a esta información aportamos el díptico y cartel de las conferencias.



Podemos resaltar en el cartel la aparición del anagrama que va acompañar a



las numerosas actividades que tendrán lugar en Melilla a lo largo de 2009.



También ofrecemos una fotografía tomada luego de la presentación de cartel



el 12 de marzo. Donde aparecen de derecha a izquierda: Antonio Bravo, Cronista



oficial de Melilla y vicepresidente del comité del centenario; Angel Castro, repre-



sentante del Centro Asociado a la UNED en Melilla; Señora directora de la Biblioteca



Pública local y coronel Fernando Gutiérrez, representante de la Comandancia



General de Melilla.



jueves, 19 de marzo de 2009

2º teniente de Infantería José Velarde









2º teniente de Infantería José Velarde

Hola a todos. He encontrado otro personaje singular que perdió la vida, defendiendo la causa en la que creía y para la que se había formado en la milicia. Una pronta pérdida ya que apenas hacía un mes que había llegado a Melilla, recién salido de la Academia de Infantería de Toledo, para perder la vida durante la Campaña de 1909, la noche del 2 al 3 de agosto de 1909, en defensa de un "blocao" a medio construir. Me estoy refiriendo al 2º teniente D. José Velarde y Velarde, jefe del destacamento compuesto de 60 hombres, todos ellos del Batallón de Cazadores de Alfonso XII.

D. José Velarde y Velarde, 2º teniente de infantería del batallón de Cazadores de Alfonso XII.

D. José Velarde y Velarde, 2º teniente del batallón de Cazadores de Alfonso XII, era un jovencísimo oficial, el cual recién incorporado había salido de la Academia Militar con el empleo de 2º teniente con la última promoción el 13 de julio de 1909. Había llegado a Melilla, poco tiempo antes y siendo su primer destino el batallón de Cazadores ya citado., Había pasado su primera revista en su corta carrera militar, el día 3 de agosto del mismo año, es decir, 3 días antes de morir en combate, defendiendo un “blockhaus” en las cercanías del barranco de Beni Ensar, próximo a Melilla, y del cual, era el jefe de la posición, su primer mando asignado. Su segundo, era el sargento del mismo batallón de Cazadores, D. Isidro Cañadas.

El periodista Rodríguez de Celis, describía la muerte en combate del teniente D. José Velarde Velarde, de la forma siguiente en el periódico “La Correspondencia de España de fecha 5 de agosto de 1909, bajo el título “El oficial muerto”, dentro del apartado “Informaciones de Melilla”, el cual, cito textualmente:

“…El Oficial muerto. Al regresar hablé con el teniente coronel del Alfonso XII. Dijóme que el oficial muerto prestaba por primera vez servicio, pues no había tomado parte en operación alguna. Una de las primeras balas que dispararon los rifeños contra sus soldados le hirió mortalmente. Seguía las referencias de los soldados, el oficial, al comenzar el ataque, inspeccionó los frentes del blockhaus mostrándose satisfecho. Aconsejó a su gente apuntase bien y ahorrase municiones.
Después, viendo que el fuego aumentaba, salió del reducto. A los pocos momentos, caía atravesado.

El sargento trató de ocultar su muerte; pero la tropa advirtió lo que ocurría, y en vez de amilanarse se enardeció. Todos los soldados, desde entonces querían tomar parte en las salidas…”

Dentro de la misma sección titulada “Informaciones de Melilla”, se hablaba de los comportamientos del sargento D. Isidro Cañadas, el cual, al morir en acción de guerra su jefe, se puso al mando del blockhaus para dirigir su defensa y del resto de soldados que componían la guarnición, destacando un cabo y un corneta. El citado rotativo madrileño, “La Correspondencia de España” de fecha 5 de agosto de 1.909, describía así los hechos (textual), bajo el título de “El héroe”:

“…El sargento que tan valerosamente se ha batido en la defensa del fortín es natural de Figueras (Gerona). Ha sido muy felicitado en el campamento de Alfonso XII, donde se halla en estos momentos. También se distinguieron mucho un cabo y un corneta, pudiendo decirse que todos los soldados se comportaron como verdaderos héroes. La mayor parte de ellos son valencianos.

El coronel de Ingenieros ha manifestado que el “blockhaus” ha quedado ya terminado por completo. Ha salido un nuevo convoy a proveer a los destacamentos avanzados. Va, como siempre, convenientemente protegido…”

El “Blockhaus Velarde”.Los hechos.

En la siguiente noticia, publicada en el rotativo madrileño “La Correspondencia de España”, de fecha 6 de agosto de 1.909, podemos leer como se desarrollaron los hechos, la noche del 3 de agosto en el que en una fortificación inacabada, al frente de la cual, se hallaba un jovencísimo 2º teniente, el cual apenas hacia un mes que había llegado destinado a Melilla, perdió la vida ante un ataque rifeño, ¿inexperiencia?, ¿mala suerte?, no se sabe ya que en ningún momento dicho oficial se echó atrás, incluso según se deduce, recibió dos heridas de bala, primera en el costado que le dejó maltrecho, la segunda, mortal de necesidad, en la cabeza, la cuestión y según se deriva de la información recibida por la prensa de la época, todo y a pesar de hallarse herido la 1ª vez, volvió al frente de sus soldados y murió combatiendo, un joven que entregó su vida la cual, había decidido consagrar a la milicia, “religión de hombres honrados”, tal y como la definió D. Pedro Calderón de La Barca. El teniente de Infantería D. José Velarde y Velarde, murió en combate, cumpliendo con su deber, al igual que los dos soldados del batallón de Cazadores de Alfonso XII y que formaban parte de ese destacamento del cual, el segundo teniente Valero era jefe.

“…(Por correo). El Último combate. – El “Júpiter” y los moros. Llevábamos unas cuantas noches en calma, tranquila…
Hay que advertir que nosotros consideramos ya como días y noches tranquilas y en calma aquellos en que oímos solamente cincuenta cañonazos por la mañana, a la hora en que los convoyes salen de la plaza para nuestras posiciones avanzadas, y otros cincuenta o sesenta por la tarde, cuando regresa la expedición de aprovisionamiento , sin contar algunos tiros de fusil seguidos de descargas, además de la natural zozobra de los que nos encontramos dentro de la plaza sentimos por la suerte que correrán los que marchan protegiendo los convoyes, y de la inquietud que a todas horas nos inspiran las fuerzas que ocupan las avanzadas.

Pero anoche, noche de luna espléndida, clarísima, que iluminaba a través del diáfano ambiente las laderas del Gurugú, envolviendo todo el campo en haces de luz tibia y dulce, anoche, la calma de fuera contrastaba con la ansiedad que sentíamos muy adentro.

Por la tarde, cuando el bizarro coronel del regimiento de África, D. Ignacio Axó, regresó a la plaza al frente de la columna que había protegido el convoy, rebosaba de júbilo. –Nos han tirado a menos de 200 metros, y no hemos tenido ni un contuso- decía el valeroso jefe- En cambio les hemos hecho a los moros más de diez bajas, vistas por nosotros-.

Y todos los que conocemos, por verlo a diario, el terrible fuego que nuestros enemigos envían a los convoyes, participamos de la alegría de Axó… Pero…¡duró tan poco nuestra tranquilidad y nuestro contento!

Los ingenieros militares, protegidos por fuerzas de cazadores y de artillería, habían construido un blockhaus -fortín de hierro y madera empotrado en tierra hasta la mitad de su altura- entre la primera y segunda caseta, próximo a la posición de Sidi-Musa. Una alambrada rodeaba el blockhaus que, aunque quedó en disposición de cumplir el objeto para que había sido construido, no estaba terminado.

Cuando regresó la columna que protegía los trabajos, quedó en el fortín un destacamento de Alfonso XII, al mando del segundo teniente D. José Velarde y Velarde, un muchacho jovencito recién salido de la Academia, incorporado el día 13 del pasado mes de julio a filas, y para quien la revista de anteayer había sido lo primera de su vida militar.

Cayeron las sombras de la noche sobre las traidoras gargantas del Gurugú. En el destacamento del blockhaus se montó el servicio, y la hermosura de la noche y la calma relativa de los últimos días prometía a los valientes soldados y a su joven jefe, sino horas de sueño, por lo menos momentos de reposo.

Primero se oyó una detonación, que pareció producirse a 400 metros del fortín; luego otra más cerca; más tarde tres o cuatro más; después de un intervalo de unos minutos una descarga….
El enemigo atacaba la fortificación, siguiendo la misma infame táctica de siempre, emboscado, oculto entre breñas, piedras y chumberas, sin que se advirtiera ni remotamente de donde partía la agresión, hasta que el fogonazo lo denunciaba.

A las doce en punto de la noche los rifeños en número superior a las fuerzas que ocupaban el fortín, decidieron atacarle.

El bravo oficial animaba a su gente, cuando una bala le hirió en la cabeza arrancando a su garganta el último suspiro.
Los momentos eran de angustia, la gravedad de la situación, extraordinaria. Se pidió auxilio a la plaza por medio de heliógrafo; pero una bala del enemigo destruyó el heliógrafo, cuando la comunicación terminaba. Un minuto antes habían cruzado tres balas por encima y a los lados del aparato; pero Dios permitió que el parte de socorro llegase a Melilla, que envió a los valientes defensores el blockhaus , dos batallones y parte de la brigada disciplinaria.

Un sargento había tomado el mando de la fuerza destacada, que se defendía valerosamente, queriendo vengar “in continenti”, en el mismo instante de lo ocurrido, el infame asesinato del joven oficial.

En la empeñada lucha dos infelices soldados perdieron la vida, siendo heridos 15, de los cuales 11 lo están levemente. A las cuatro de la mañana terminaba el fuego…

El general Tovar acudió al Hipódromo desde los primeros momentos; el batallón de Talavera, que en auxilio de los defensores del fortín, bajaba a las dos de la madrugada a paso ligero la loma de Las Cabrerizas Altas, marchaba animoso, entonando el himno del batallón…

Las emociones de la noche parecían ser anuncio de un día de lucha sangrienta y terrible como las de los días 23 y 27; pero hasta las doce de la mañana no se han oído otros disparos que los de las baterías de Camellos y del Hipódromo, que protegían la marcha del convoy que salió a las once y media.

Sobre la tumba del joven oficial, que en los primeros días de su vida de soldado sucumbe frente al enemigo delante de sus fuerzas, caerán como tributo de admiración y de gratitud las oraciones de los buenos españoles.

¡Cuanta tristeza lleva al corazón ver destruida y rota en un instante la cadena en la que los eslabones son otras tantas esperanzas juveniles!. Descanse en paz, y unido a su recuerdo irá siempre el de los dos soldados, que sin otro estímulo que el sacrificarse por la Patria, ofrecieron y dieron su vida al lado de su jefe…”

En ayuda de esta posición, acudió la columna del coronel D. Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, ahuyentando a los moros los cuales, amenazaban con tomarla, siendo después, reforzada y abastecida.

Sobre este ataque y la ayuda que llegó de Melilla en socorro del blockhaus Velarde, otro rotativo de la época, en este caso “La Ilustración Artística”, con dos fotografías de M. Asenjo, daba de la siguiente forma, la reseña de los hechos:

“…El único combate de relativa importancia que se ha librado en estos últimos días ha sido el motivado por el ataque de los moros al blocao en construcción, cerca de la segunda caseta, en la noche del 2 al 3 de los corrientes (agosto). Los sesenta hombres del batallón Alfonso XII al mando del segundo teniente Velarde que guarnecían el blocao hubieron de luchar por espacio de tres horas con 600 moros a los que contuvieron batiéndose heroicamente hasta que la llegada de dos columnas puso en fuga a los rifeños. En la defensa murieron el teniente Velarde y resultaron cinco soldados heridos graves y nueve leves. La conducta del sargento que se hizo cargo de aquella reducida fuerza al morir el oficial, ha merecido los mayores elogios del comandante en jefe del ejército de operaciones.
Fuera de esto, sólo se han registrado los acostumbrados tiroteos diarios contra el convoy que lleva provisiones a las avanzadas…”

El 8 de agosto de 1.909, los ingenieros militares volaron con dinamita, una casa situada a unos 200 metros de dicho blockhaus y de donde al parecer, pudieron partir los tiros rifeños que costaron la vida al 2º teniente D. José Velarde y Velarde.

¿Cómo cayó el teniente Velarde?, según explicó el sargento D. Isidro Cañadas.

En La Vanguardia del 9 de agosto, la muerte del teniente Velarde en combate, quedó recogida así, según palabras del sargento del batallón de Cazadores de Alfonso XII, el cual, asumió el mando una vez muerto el teniente D. José Velarde y Velarde (textual):

“…Madrid 8, 11’40 n. De una crónica de Melilla telefoneamos el relato del ataque del “blockhaus” donde murió el oficial señor Velarde.

El heroico sargento Isidro Cañadas, natural de Figueras, dice que cuando salieron hasta la alambrada, los moros estaban encima parapetados en las trincheras de la vía férrea y fue luego un grupo y se aproximó aullando, tirando piedras y agitando palos.

El teniente había municionado y había ido mirando donde estaba cada cual. Le pareció todo bien. Nos recomendó que no se malgastase un tiro. A poco salió al reducto y empezó el más espeso fuego ( debió de ser el “impas” entre las primeras detonaciones y la descarga, descrito ya anteriormente en la noticia publicada en “La Correspondencia de España del 6 de agosto).

Repentinamente mi teniente se llevó las manos al costado y cayó. Fue hacia él su asistente y sólo se le oyó decir-¡Ay padres míos! Y ¡A mí…!-(Cabe la posibilidad de que fuera herido en dos ocasiones, siendo la última vez, la que le costó la vida).

A mí me entró una cosa que ahora no sé explicar; así como ganas de poder disparar muchos tiros y a la vez morder. Le dije al asistente: -Baja a tu amo y chitón-.
Luego me puse en el reducto y exclamé: -El teniente está mal herido, con que vamos a ver los hombres. Hay que salir a la alambrada y hacerles polvo. ¡Cuidado al apuntar!-.
Y nada más: que nos pusimos ¡pim! ¡pam! Y nadie volvió la cabeza ni para mirar al que caía…”

El sargento D. Isidro Cañadas, al llegar al campamento base del batallón de Cazadores de Alfonso XII, fue muy felicitado por su comportamiento.

Algunos de los defensores de esta posición fueron:

Según se preguntó al sargento D. Isidro Cañadas (de ahí los nombres de algunos de los defensores del fortín), era sobre los hombres que se portaron con mayor valor y su respuesta fue, empezando por el cabo (Nota: el teniente y el sargento, son añadidos del firmante).

2º Teniente D. José Velarde Velarde. Fallecido en combate.
Sargento D. Isidro Cañadas, natural de Figueras (Gerona).
Cabo D. José Ballester, natural de Valencia.
Corneta D. Luís Ballester, natural de Valencia.
Soldado D. Nicasio Judes Bonaza, natural de Ateca (Zaragoza).
Soldado D. Santiago Alonso Hernández, natural de Ariza (Zaragoza).
Soldado D. Marcos Mateo Aparicio, natural de Torralba de Ribota (Zaragoza)
Soldado D. Camilo Melendo Pérez, natural de Calatayud (Zaragoza).
Soldado D. Manuel Travare Bensedí, natural de Vilmellas (Zaragoza).
Soldado D. Antonio Lagoimen Miranda, natural de Huesca.
Soldado D. Raimundo Bertibal García, natural de de Moros (Zaragoza).
Soldado D. Pedro Franco Abad, natural de Cimbaya (Zaragoza)
Soldado D. Mariano Gimeno Buenafé, natural de Santa Cruz del Río (Zaragoza).
Soldado D. José Valnead Benavent, natural de Cabañal (Valencia).
Soldado D. José Surián Sanfeliu, natural de Valencia.
Soldado D. Cristóbal Parés Blanco, natural de Valencia.
Soldado D. Miguel Cerbera, natural de Villamarchanto (Valencia).
Soldado D. Francisco Zarzo Val, natural de Beneguacil (Valencia)
Soldado D. Juan Estopiña Ferrere, natural de Morella (Castellón de la Plana).
Soldado D. Manuel Fabregat Solé, natural de Morella (Castellón de la Plana).
Soldado D. Perfecto Comas Capdevila, natural de Villafamé (Castellón de la Plana).
Soldado D.Manuel Belenguer Casanovas, natural de Villafamé (Castellón de la Plana).

Todos ellos, pertenecían al batallón de Cazadores de Alfonso XII, hallándose bajo las órdenes del 2º teniente jefe del destacamento de blockhaus Velarde, la noche del 3 de agosto de 1.909. La baja del teniente Velarde, en el batallón de Cazadores de Alfonso XII, fue publicada según el rotativo madrileño “La Época” de fecha 17 de septiembre de 1.909, el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra de ese día, datando su finamiento, el 3 de agosto anterior.

Como recompensa, el 2º teniente D. José Velarde y Velarde, fue ascendido a 1r teniente en fecha 3 de agosto de 1.909, según publicaba el Diario Oficial del Ministerio de La Guerra y este empleo, fue concedido por S.M. El Rey D. Alfonso XIII.
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- Fuente: “La Correspondencia de España”, Madrid, núm. 18.803, págs. 3- 4, de fecha, jueves 5 de agosto de 1.909.
- Fuente: “La Correspondencia de España”, Madrid, núm. 18.804, pág. 3, de fecha viernes 6 de agosto de 1909.
- Fuente: “Anexo II, La Guerra de Marruecos de 1909-1927”, en Internet.
- Fuente: “La Época”, Madrid, núm. 21.116, pág. 2 de fecha domingo 8 de agosto de 1909.
- Fuente: “La Vanguardia”, Barcelona, pág. 3, de fecha lunes 9 de agosto de 1.909.
- Fuente: “El Imparcial” Madrid, núm.15.239, pág. 2 de fecha viernes 13 de agosto de 1909.
- Fuente: “La Ilustración Artística” (La Campaña de Melilla), núm. 1.442, pág. 543, de fecha jueves 16 de agosto de 1909.
- Fuente ”La Época”, Madrid, núm. 21.156, pág. 2 de fecha viernes 17 de septiembre de 1909.


por Hans Nicolás i Hungerbühler.


martes, 17 de marzo de 2009

Ibáñez Marín ( 2 )

Homenaje al teniente coronel D. José Ibáñez Marín, publicado en el periódico “La Época” del 25 de julio de 1.909. ¿Cómo era el teniente coronel Ibáñez Marín?

Varios adjetivos podrían servirnos para calificar a este ilustre militar, dados sus rasgos militares como humanos, cualidades que desperatron cariño por parte de unos y admiración por parte de otros. Desde que entró en la Academia de Infantería de Toledo como en la academia General Militar de Zaragoza, como los estudios que cursó, reflejados posteriormente en sus trabajos, definirían la línea profesional de este militar en lo que al campo académico se refiere, sólo tiene que leerse su nota biográfica y observar su posterior trayectoria. Demostró valentía y bizarría ante el enemigo, tanto en Cuba como en la Campaña de Marruecos posteriormente hasta costarle la vida en el campo de batalla, hechos los anteriores para gozar de una aura suficientemente admirable pero hay que sumarle los rasgos humanos que tenía y que nos indican que era una buena persona, términos todos ellos que le condujeron a ser querido por los que le rodearon. A la lectura de su biografía se adjunta la del siguiente artículo publicado en el periódico madrileño “La Época” de 25 de julio de 1.909 y el cual, una vez más, cito textualmete. De ambas lecturas, podemos obtener el perfil del teniente coronel de infantería, jefe del batallón de Cazadores de Figueras número 6:

“…La simpatía y admiración que en todas partes gozaba el ilustrado y pundoroso Ibáñez Marín, se han exteriorizado en el unánime homenaje de respeto y cariño de toda la Prensa de Madrid le consagra. A este homenaje se asocian cuantos conocieron al bizarro jefe y apreciaron su bondad y sus virtudes, y cuantos le admiraban por sus notables trabajos.

Los periódicos recuerdan los grandes merecimientos de Ibáñez Marín, no sólo como escritor militar y publicista eminente, sino como militar esforzado y valiente.

De su valor dio buena cuenta en Cuba, donde se portó bizarramente, yendo de ayudante del general Segura. Tales fueron sus hechos de armas en la región antillana, que al regresar a la Península fue ascendido de capitán a comandante.

Enviáronle luego al batallón de Ordenanzas del Ministerio de la Guerra, y poco después el capitán general marqués de Estella, nombrado entonces Ministro de la Guerra, le llevó a su lado como ayudante y secretario, para utilizar las dotes de su inteligencia y de sus grandes conocimientos militares.

Ibáñez Marín dedicó gran atención a los estudios sobre la guerra de la Independencia, y fue fruto de esta labor la publicación de un Catálogo de obras que tratan de dicha guerra. Y que es una de las obras de esta clase más completas y acabadas que se han escrito.
Comenzó también la publicación de una obra monumental acerca de las campañas de Napoleón en Prusia de la cual, se ha publicado el primer tomo, el cual fue elogiado grandemente por la Prensa militar y las Revistas de estudios históricos de Alemania y Francia.

En el Ateneo, en la Sociedad Geográfica, en el Círculo Militar y en varios Centros de cultura había dado Ibáñez Marín importantes conferencias, en las que patentizó sus méritos de orador, en nada inferiores a los que, como táctico y escritor, reunía.

Al ser ascendido a teniente coronel se le dio el mando del batallón de Cazadores de Figueras, a cuyo frente ha muerto gloriosamente. El batallón ha perdido no sólo a un jefe entendido y valeroso, sino a un verdadero padre; pues como a hijos quería a sus soldados.
Como prueba de su bondad de alma, se cuenta el rasgo que tuvo cuando su batallón salía de Madrid. Una pobre madre recorría como loca los coches del tren, para despedirse de su hijo, sin encontrarlo. El bondadoso jefe tomó de la mano a la anciana, y con ella recorrió todos los coches hasta encontrar al soldado. La pobre madre tuvo el consuelo de despedirse del hijo.

El entierro de Ibáñez Marín en Melilla, fue conmovedor. Dos compañías de Figueras con bandera y música, le rindieron honores, desfilando ante el cadáver. Un cabo gritó .-“Viva el teniente coronel”-.,.-“Viva el batallón de Figueras”-.Los soldados con lágrimas en los ojos vitorearon al ilustre jefe. Muchos besaron su frente.

El juez militar recogió del cadáver de Ibáñez Marín un anillo: la alianza, probablemente, de la que fue compañera de su vida.
El valeroso militar deja mujer y varios hijos sumidos en un hondo duelo. Reciba la inconsolable viuda nuestro pésame y el testimonio de nuestro cariño y admiración al muerto querido…”

Otras bajas habidas en los combates del día 22 de julio de 1.909.

Listado de muertos en combate.

Batallón de Cazadores de Figueras número 6.

Teniente Coronel jefe, D. José Ibáñez Marín. Recibió 2 impactos de bala en la cabeza.

Batallón Disciplinario.

Coronel D. Venancio Álvarez Cabrera.
2º Teniente D. Antonio Pérez Prats.

Regimiento de Melilla.

Capitán D. Fernando Fernández Cuevas.

Listado de heridos en combate.

Batallón de Cazadores de Figueras número 6.

Capitán D. Francisco Borrero.
Teniente Molina.
1r Teniente D. Luís Calvet.
Un médico en 1ª línea atendiendo a los heridos.

Regimiento de Melilla.

Capitán D. Gabriel Gil.
2º Teniente D. Salvador Suárez Madariaga.
Soldado D. Fernando Álvarez Riesco, herido en una mano. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. José Suárez Cardona, herido en la mejilla. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. Andrés Velasco, herido en la cabeza. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. Antonio Domínguez Sanz, herido en un brazo. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.

Regimiento de África.

Soldado D. Rafael Sánchez García, herido en una mano. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. Francisco Faustino Rodríguez, herido en la cabeza. Evacuado en el “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. Luís Bertay Pascual, herido en un hombro. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. Justino Caballero Risueño, herido en el pecho. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. Juan Cortés Teba, herido en la espalda. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. Juan Aparicio Expósito, herido en la rodilla. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. José Jumero Gascón, herido en la mejilla. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.

Batallón de Cazadores de Barcelona.

Soldado D. Nicolás Jordán Pérez, herido en la cabeza. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. Vicente Latorre Pérez, herido en un dedo. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.

Batallón Disciplinario.

Capitán Gil.
1r Teniente D. José Sánchez Gómez.
2º Teniente D. Alberto Molina.
Soldado D. Isidoro Ruíz Farrola, herido en la rodilla. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Corneta D. Santos Robleda López, herido en un ojo. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. Pascual Alonso Flores , herido en un pie. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. Pablo Caucer, herido en la cadera. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.

Batallón de Cazadores de Barbastro.

Capitán D. Agustín Gómez.

Batallón de Cazadores Alfonso XII.

Comandante D. Ricardo La Comal
2º Teniente D. Fernando Hueso.
2º Teniente D. Luís Carbonell.
2º Teniente D. Antonio Pérez.
2º Teniente D. José Ochoa.
Soldado D.Manuel Giter Gómez, herido en un pie. Evacuado en le vapor “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. manuel Alcázar, herido en una pierna. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. Fulgencio Sánchez Matute, herido en una pierna. Evacuado en el “Menorquín” a Málaga.
Soldado D. Vicente Bach Zur, herido en un ojo. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Corneta D. Antonio Giralda Alonso, herido en una pierna. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.

Artillería de Melilla.

Artillero D. Blas Salvada Oliver, herido en una mano. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Artillero D. Francisco Pacheco Cuenca, herido en la cara. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Artillero D. Miguel Martínez, herido en un pie. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.

Artillería de Montaña.

Cabo de Artillería D. José Carcelles Serrano, herido en un brazo. Evacuado en el “Menorquín” a Málaga.
Artillero D. José Campusquio, herido en la rodilla. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.
Artillero D. Jaime Satur Dalmau, herido en la frente. Evacuado en el vapor “Menorquín” a Málaga.

Escuadrón de Melilla.

Capitán D. Mariano Sánchez La Corte

Paisanos.

Sr. Egea, habitante de Melilla.


- Fuente: “Vikipédia, enciclopedia libre en Internet”. De Juan Pérez de Guzmán y Gallo, “Informe …sobre la vida y obras del teniente coronel D. José Ibáñez Marín.
- “Méritos del Comandante D. José Ibáñez Marín” (“El coronel D. José Ibáñez Marín).
- Fuente: “La Correspondencia de España”, Madrid, núm.18.792, pág 1, 2, de fecha domingo 25 de julio de 1.909.
- “Búsqueda de imágenes de Google, de autor desconocido”. Fuerte Camellos.
- “La Época”, Madrid, núm.21.102, págs..2 y 5 de fecha 25 de julio de 1.909.


Hans Nicolás i Hungerbühler.







Ibáñez Marín
















Teniente Coronel del Batallón de Cazadores de Figueras núm. 6, D. José Ibáñez Marín, muerto en acción de guerra, durante los combates del 22 de julio de 1909

El Teniente Coronel D. José Ibáñez Marín.

Militar, escritor e historiador, nacido en Enguera (Valencia), el 8 de marzo de 1868, ingresó en la Academia de Infantería de Toledo a los 12 años en 1880, lugar de donde saldría con su promoción, el 10 de julio de 1883 con el empleo de Alférez de Infantería. Sus notas de concepto, que mantuvo en su honor a lo largo de su carrera, le acreditaron desde las aulas, el valor como gran prenda de un soldado aunque no la única, mucha aplicación y capacidad, intachable en puntualidad y conducta, salud robusta y una instrucción fundamental siempre creciente en la ordenanza que es el Credo del Soldado, en táctica y procedimientos militares, detall, contabilidad, teoría y práctica del tiro y arte militar. A finales de agosto de 1.884, ingresa en la Academia General Militar, para ampliar allí sus estudios técnicos, de donde sale con el empleo de teniente el 17 de agosto de 1.887. Destacó por su aplicación e instrucción, alcanzando a saber italiano, francés y alemán. Al año siguiente en 1.888, estaba destinado como teniente, en las Secciones de Ordenanzas del Ministerio de La Guerra en Madrid, de guarnición en Madrid.

En 1890, auxilia en los trabajos de la Junta encargada de redactar el proyecto de la Ley de Reclutamiento y Reemplazo del Ejército, de la que por Real Orden de 4 de octubre de dicho año, se le encargó la Secretaría, cosa que hizo y que compaginaba con la enseñanza dado que impartía clases en la Academia de Infantería de Toledo.

En colaboración con el comandante D. Pedro A. Berenguer, imprimió el “Folleto Ruíz de Mendoza, héroe de la independencia nacional” (Madrid. Imp.y litgr. De Julián Palacios), siendo premiado por este trabajo con la Cruz al Mérito Militar de primera clase, con distintivo blanco y la Orden de Carlos III, la cual fue otorgada por Real Orden de 22 de junio de 1.891, influyendo en la concesión de esta última, los trabajos históricos y militares, efectuados en la “Revista Técnica”.

Siendo uno de los mayores colaboradores de la “Revista Técnica de Infantería y Caballería, contrajo matrimonio con Carmen Gallardo y Martínez Gamero hija del fundador de “Revista Técnica”, teniente coronel D. Mariano Gallardo Moreno y, emparentada con el erudito, bibliófilo y hombre de letras, D. Bartolomé José Gallardo. De ella, se dijo y cito textualmente, “…lejos de desviar la eficacia de su acción por estas circunstancias, halló en ella misma el estímulo de su mayor aplicación; pues Ibáñez Marín había tenido el gusto y el acierto de elegir para compañera de su vida, una dama de una instrucción excepcional, impulso, y no rémora, de todas las operaciones intelectuales de su marido, en muchas cosas su colaboradora más eficaz, y cuyo ingenio y talento hubieran bastado para perfeccionar el balance de sus facultades, siendo en todos sus sentimientos la perfecta regularidad y la perfecta moderación…”. Entre 1908 y 1909, ascendió a comandante.

Este mismo año de 1892, recibe una nueva mención honorífica, por una nueva publicación, “Rusia militar y guerra europea”

Por Real Orden de 5 de noviembre de 1.892, se le confirió una comisión para viajar al extranjero, concretamente a Francia, Bélgica, Italia, Austria, Alemania y Rusia, iniciándose el 10 de noviembre de ese año y finalizando el 28 de febrero de 1893, siendo el motivo de este viaje una memoria de la cual, debería de efectuar al final del mismo, la cual era relativa “Organización del Arma de Infantería, vestuario, calzado y equipo y reglamentación de la misma en cada uno de estos países, y finalmente una noticia detallada de la manera de cómo estaban constituídos los casinos, círculos militares y cualesquiera otros centros de instrucción o recreo de sus ejércitos”, la cual no fue publicada y al parecer está inédita. Este viaje, de mero estudio, fue también su viaje de novios.

En 1898, fue nombrado director de “La Revista Técnica de Infantería y Caballería”. Ese año de 1898, participa en la Guerra de Cuba, lugar donde escribirá una biografía sobre el “general Martínez Campos”.

Escribió numerosas obras técnicas e históricas sobre el ejército español, colaborando en muchas publicaciones de la época. Fue socio del Ateneo de Madrid, impartiendo en el mismo, la Cátedra de Ciencias aplicadas al Arte Militar. Fue el fundador y primer presidente de la Sociedad Militar de Excursiones.

Otras obras del teniente coronel Ibáñez Marín fueron:

- 1893, Madrid “Recuerdos de Toledo”.
- “1899, “La educación militar"
- 1900, “Estudios militares y políticos”.
- 1901, “La guerra en el África del Sur”
- 1902, “Columna Volante (primera ración de artículos)”
- 1902, “Lusitania y su primer Coronel, Marqués de la Mina”
- “Un estudio sobre el militar Jaime Miguel de Guzmán Dávalos Spínola, *Sevilla1689, +Barcelona 1767”
- 1905, “Don Quijote y las armas”, en el Ateneo de Madrid en el III Centenario.
- 1906, “La guerra moderna: Campaña de Prusia de 1806”.
- 1908, “Bibliografía de la Guerra de la Independencia.
- 1909, “El Mariscal Soult en Portugal: campaña de 1809.”
- Póstuma, “Educadores de nuestro ejército”.

El teniente coronel jefe del batallón de Cazadores de Figueras número 6, falleció en los combates del Atalayón, (Melilla).

Unidades y regimientos que tomaron parte en los combates del 22 de julio de 1.909.

- Brigada Disciplinaria.
- Regimiento de África.
- Regimiento de Melilla.
- Batallón de Cazadores de Figueras , recién desembarcado en Melilla.
- Batallón de Cazadores de Barbastro, recién desembarcado en Melilla.
- Batallón de Cazadores AlfonsoXII.
- Batallón de Cazadores de Barcelona.
- Artillería.

Los combates.

Bajo el título “Episodios de un sangriento combate”, el periódico madrileño del 25 de julio de 1909, “La Correspondencia de España”, daba la noticia de lo acaecido en aquellas jornadas en la lucha habida entre el ejército español y los kabileños, en las cercanías de Melilla. Los sucesos, fueron los siguientes y cito textualmente la noticia, la cual era dada a conocer a la opinión pública bajo los titulares que se citan:

“…La audacia mora y el heroísmo español. Episodios de un sangriento combate. Más detalles del combate. Ampliación de noticias.- Una confidencia. Contra el parque de aprovisionamiento.-Ataque a los de Mezquita, amigos de España.-Álvarez Cabrera y Aizpuru y Baños.-Distribución de las baterías.-Desarrollo de las operaciones.-Cañoneo.-Ataque del batallón disciplinario.-En el momento crítico, faltan municiones.-Disparos certeros.-Cajas de los moros.-Momento horrible.-Cuerpo a cuerpo.-Salvando un cañón.-Actos de heroísmo.-Como murieron Álvarez Cabrera, Cuevas y otros jefes y oficiales.-Han combatido 16.000 moros.-Otras noticias.-Heroico comportamiento de los vecinos de Melilla.

Melilla (Sábado mañana). Ampliando las noticias que envié respecto del combate del día 22 remito los siguientes detalles:

Próximamente a las nueve de la noche se recibió la última confidencia haciendo saber que la harka enemiga, en mayor número que en los días anteriores, preparaba un golpe de audacia, del cual no se la hubiera creído capaz, contra el parque de aprovisionamientos militares establecido en los almacenes de la segunda caseta, porque es de una necesidad y una importancia extraordinarias para nuestro ejército.
Intentaba a la vez atacar a parte de la kábila de Mezquita, que es amiga de España y que está a cuatro kilómetros de la plaza.
En vista de semejantes noticias se tomaron todas las medidas necesarias para rechazar el ataque.

Antes de las cuatro de la mañana, 2 compañías de la brigada disciplinaria, que manda el teniente coronel Aizpurua (Aizpuru), dirigidas por dicho jefe se dirigieron rápidamente a tomar las alturas de Mezquita, mientras el bizarro coronel Álvarez Cabrera, al frente de las compañías de África y Cazadores recién llegados, se dirigió a Sidi Musa, con objeto de proteger la posición de la segunda caseta, en combinación con el teniente coronel Baños, que con antelación se hallaba posicionado en Sidi Musa.


Habíase dado con premura la colocación de la artillería, que fue distribuida en esta forma:

- Una batería completa en el fuerte de Sidi Guariach.
- Otra en el fuerte Camellos.
- Otra en el Hipódromo.
- Otra en las posiciones del teniente coronel Baños.
- Otra en las posiciones del general Imaz.Vease como se desarrollaron las operaciones:

El batallón disciplinario, avanzó cautelosamente, en silencio, con verdadero misterio, procurando sorprender al enemigo, que se hallaba oculto entre las piedras y las chumberas pero no pudo encontrarle en este primer avance.
En cambio, desde la posición en que se encontraba el general Imaz se veía a los moros perfectamente, por lo cual, enfilando hacia ellos la batería, se empezó a hacer fuego, castigándoles duramente.
Lo mismo aconteció desde la posición del teniente coronel Baños, obligando a los moros, en vista de las grandes pérdidas que sufrían, a correrse hacia el barranco de Mezquita. Entonces fue cuando el batallón disciplinario encontró a los moros, y hostilizado por estos, rompió un fuego nutrido.

A las seis de la mañana dio comienzo el combate, que se sostuvo con una rudeza extraordinaria. El batallón disciplinario se bate con un heroísmo admirable. En el momento más culminante le faltaron las municiones a los soldados. La situación era crítica en extremo. El enemigo redoblaba su empuje con una tenacidad formidable. Los nuestros conservaron su serenidad.
Avanzó la Artillería, disparando los cañones con notable precisión. Las bajas que nuestros disparos hacían en los rifeños eran enormes.
Sin embargo los moros, movidos, como siempre por un fanatismo delirante, daban tremendos alaridos y no había fuerza humana que les hiciera retroceder. El combate en aquellos momentos alcanzó proporciones de leyenda. Españoles y rifeños habían llegado a estar cuerpo a cuerpo y luchaban encarnizadamente.

Nuestros soldados, ante el temor inminente de verse obligados a perder terreno, organizaron con rapidez increíble una carga a la bayoneta, que contuvo por el momento al enemigo y consiguió hacer en el campo rifeño muchísimas bajas.

La audacia de los moros era tan grande que consiguieron apoderarse de uno de nuestros cañones; pero nuestros soldados enardeciéronse entonces más que nunca, y sembrando la muerte entre los que se habían atrevido a tanto recobraron la pieza.
Los que realizaron este acto heroíco de recuperar el cañón fueron el abanderado del disciplinario Sr. Carrasco; el oficial Sr. Astal y cuatro soldados, entre ellos un artillero llamado Privato Martínez, que fue el primero en aproximarse al cañón, con gravísimo peligro de morir y apoderarse de él.
Martínez se abalanzó al enemigo con un ímpetu loco, gritando furiosamente:- “Esta pieza es mía y nunca me separaré de ella”-.

El batallón disciplinario ha tenido, como puede suponerse por el relato anterior, gran número de bajas. El coronel Álvarez Cabrera que alentando a sus soldados, al frente de su columna, avanzó bajo un fuego terrible de los kabileños, murió heroicamente al frente de sus tropas. Con no menos bravura perdieron la vida el capitán D. Fernando Cuevas y otros dos oficiales. Hay otros oficiales y soldados heridos.

Desde nuestras posiciones del Hipódromo y de Sidi-Guariach se hizo nutrido fuego de metralla sobre el harka. Los moros, sin embargo, viendo estoicamente caer a sus compañeros en verdaderos racimos de muertos, avanzaban con fiereza, cada vez mayor, centuplicándose, sus gritos, sus saltos, sus acometidas furiosas.
Desde la plaza se les veía avanzar por las lomas sin temor al diluvio de proyectiles que sobre ellos caía. Se calcula que los combatientes moros ascendían a 16.000.

Todos los batallones de Cazadores han entrado en fuego. Combatían en nuestras filas los Regimientos de África, de Melilla, el Disciplinario, un escuadrón de cazadores y artillería.

Es imposible saber con exactitud el número de bajas de nuestras tropas. Se cree sin embargo, que hay más de 150 heridos.
Entre los heridos figura el capitán del disciplinario Sr. Gil. También están heridos el teniente Molina y el capitán Borrero. Ambos pertenecen al batallón de Figueras, que entró en fuego cuando apenas hacía una hora que había desembarcado, y, a pesar de su natural fatiga, se batió con una actividad y un brío dignos de las mayores ponderaciones.
De la guerrilla Cuevas sólo han quedado un teniente y el ordenanza del coronel Álvarez Cabrera.

El enemigo ha tenido un número grandísimo de bajas. La cifra es incalculable ; pero se supone que ha de ser enorme.

Tengo absoluta imposibilidad de dar detalles concretos todavía acerca de los muertos y heridos en el combate, porque estos momentos son de tal confusión y circulan tan diversos rumores, que toda hipótesis no podría de menos que ser aventurada y expuesta a error.

Los paisanos se han hecho notar también por su admirable comportamiento. Su amor al Ejército se ha puesto de manifiesto una vez más. Salían los paisanos de Melilla, hasta los puestos de mayor peligro de nuestras avanzadas, para auxiliar a los oficiales y soldados heridos con toda la mayor rapidez posible. Llevaban los habitantes de Melilla toda clase de vehículos para recoger a los heridos. Las gentes se disputaban por ser los primeros en poner al servicio de tan noble empresa los coches y caballos de su propiedad. Muchos melillenses avanzaban con grave riesgo de su vida para ayudar a llevar municiones al campo.
Uno de los paisanos referidos, el señor Egea, fue víctima de su valor, y cayó herido por una bala de los rifeños.
Las camillas recogían a los heridos, y eran tantas, que formaban una procesión imponente.

El general Marina y el general Real estuvieron constantemente en las líneas de fuego, haciendo alarde de valor y estimulando con su noble ejemplo –aunque, en verdad, no necesitaban nuestros soldados de estímulo alguno, porque su ímpetu no decayó un instante- el ardimiento de las tropas españolas.

Cuando desembarcaron los batallones de Figueras y de Barbastro, fueron acogidos en Melilla con un entusiasmo que tocaba en el delirio. Por do quiera resonaban estruendosos vivas a España, cantos e himnos de guerra. Una hora después , según manifesté antes los de Figueras y Barbastro entraban en fuego. El espíritu de las tropas es admirable.

Después de ocho horas de combate rudísimo , el enemigo se retiró a las alturas del Gurugú.

Ha sido herido un médico que curaba a los heridos en la línea de fuego.

El combate ha terminado a las nueve de la noche, ocupando nuestras tropas posiciones en los límites de los campamentos, con tan heroico esfuerzo ensanchados.

Según el parte oficial, han muerto un coronel, un teniente coronel y cinco oficiales, y hay 17 jefes y oficiales heridos. El número de soldados muertos y heridos el parte oficial no lo determina, ciñéndose a hacer constar que hubo sensibles bajas. Telegrafiaré nuevos detalles con toda urgencia, si la censura me lo permite…”

¿Cómo murió el teniente coronel Jefe del Batallón de Cazadores de Figueras número 6, D. José Ibáñez Marín?.

El batallón de Cazadores de Figueras número 6, fue uno de los que desembarcó en Melilla el día 22 de julio de 1909. Al frente del mismo, iba el teniente coronel, D. José Ibáñez Marín, militar muy notorio dada su amplísima formación académica y su tan activa participación en la vida cultural de España y en la historia militar. Dicho militar junto a su batallón, después de recibir una calurosa bienvenida en Melilla, no tardó más de una hora en entrar en combate. Según recogía el periódico madrileño “La Época” del 25 de julio de 1909, la muerte del citado jefe, acaeció de la siguiente forma (textual):

“…Puedo ampliar algún detalle de la muerte del heroico teniente coronel Ibáñez Marín, ocurrida cinco horas después de haber desembarcado.

Se había dado orden por el general Marina de replegarse de las posiciones conquistadas en un avance de dos kilómetros, al enemigo, haciéndose la operación con tal orden y precisión, que más que ejecutado en el campo de batalla, parecía efectuarse en un campo de maniobras.
Al replegarse, cada compañía cantaba su número, y otra quedaba escalonada, haciendo fuego al enemigo.

Ibáñez Marín dio orden de hacer alto para proporcionar un pequeño descanso a sus Cazadores de Figueras; pero los rifeños aprovecharon aquellos instantes, y avanzaron sobre los soldados, haciendo un fuego horrible. Dos balazos en la cabeza cortaron la vida del ilustre jefe. En el bolsillo interior de su guerrera se encontraron 575 pesetas…”

La muerte del teniente coronel D. José Ibáñez Marín, se dio a conocer a la opinión pública en la siguiente noticia. Sentir de los periodistas, (textual):

“…Después del combate, por Ibáñez Marín. (Melilla) (sábado noche). Dolíame anoche amargamente de las tristes circunstancias que habían rodeado la muerte trágica del coronel de Infantería D. Venancio Álvarez Cabrera.

La fatalidad, obligada acompañante de las desdichas de la guerra nos preparaba para muy pronto otro tremendo golpe: la muerte de D. José Ibáñez Marín, teniente coronel del batallón de Cazadores de Figueras, número 6. Era suficientemente conocido en Madrid y estaba de sobra reconocida su alta reputación científica y literaria para que yo me dedique ahora por cable a trazar la silueta de quien acaba de morir gloriosamente. He de limitarme, pues, a reflejar la honda impresión aquí causada por su muerte.

En términos generales, por las circunstancias en que ha ocurrido.-Acabado de desembarcar, fue con su batallón en apoyo de las posiciones atacadas. Los proyectiles enemigos no tardaron en cortar para siempre su vida gloriosa.

Y en círculo más estrecho, más personal, huelga decir la pena que había de embargarnos a quienes pertenecemos a la familia periodística, de la que formó parte D. José Ibáñez Marín, formando en ella, por su brillantez, en las avanzadas formó en el preciso instante de morir por la patria.
Justo era que los escritores y periodistas que aquí nos encontramos contribuyésemos a honrar al ilustre muerto.
Una corona con dedicatoria sentida nos ha servido para exteriorizar, de modo tangible el dolor.
A ella he contribuido , en nombre de “LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA” teniendo el triste consuelo de acompañar el cadáver, que trasladado al cementerio recibió sepultura, mientras el batallón que tuvo a su mando rendía los honores, reflejándose en las caras de todos los presentes la honda pena generalmente, sentida…”




Ibáñez Marín en el Cementerio de Melilla


















Entierro del teniente coronel del Batallón de


Cazadores de Figueras núm. 6,D. José Ibáñez Marín






El teniente coronel José Ibáñez Marín falleció en el transcurso del combate del 23 de julio de 1909. Fue una de las cuarenta y ocho víctimas mortales habidas en aquella trágica jornada. En la que también pereció el coronel Alvarez Cabrera.


Corral Caballé en su obra "Crónica de la Guerra de Africa en 1909", nos describe su muerte y entierro:


"El cuerpo de Ibáñez Marín quedó en el campo de batalla con dos balazos en la cabeza. Su Batallón fue el que más avanzó persiguiendo al enemigo. Habiendo recibido órdenes del general Marina para que se retirase, empezó a hacerlo con el mayor orden retrocediendo en escalones.


Para proporcionar un descanso a sus fatigadas tropas, mandó hacer alto y entonces fue cuando los rifeños aprovecharon para hacer un nutrido fuego. El no haber sido encontrado por el enemigo durante la noche del 23 al 24, evitó que fuese mutilado, como lo fueron otras víctimas, ni que le despojasen de las 575 pesetas que llevaba en el bolsillo interior de su guerrera.


Con los honores marcados por las ordenanzas, el cuerpo del malogrado teniente coronel fue conducido al Cementerio; allí los soldados le tributaron otro honor no escrito en ningún reglamento, honor nacido del fondo del alma, desmotrando el cariño que profesaban al que fue su jefe.


colocado el ataud en el suelo, cerca del nicho que había de servir de sepultura, todos los cazadores de Figueras con el fusil colgado y el ros en la mano, iban desfilando, y al pasar hincaban la rodilla en tierra, besando con lágrimas en los ojos, y sintiendo en el corazón deseos de venganza, el rígido semblante de Ibáñez Marín..."


Podemos añadir la información facilitada por el diario madrileño "El Liberal", en su edición del domingo 25 de junio de 1909: "Ibáñez Marín recibió dos balazos, y ya en tierra recibió tres heridas de bala más. Había desembarcado momentos antes de entrar en acción".


Fotografías


Las imágenes de los cazadores de figueras despidiéndose del cadáver de Ibáñez Marín, constituyen unos singulares documentos iconográficos de la Campaña del 9.


Pues eran, y son, muy escasas las fotografías que se suelen tomar de los caídos en combate. Por el efecto desmoralizador que suelen provocar en el Ejército en campaña, así como población civil, principalmente entre los familiares de los soldados.


Por ello, no sorprende que la muy popular revista madrileña de difusión nacional "Nuevo Mundo", no publicara una de éstas fotos hasta su edición del 3 de octubre del mismo 1909, dos meses y medio después de captadas. Indicando al respecto: "Las circunstancias de orden interior que ocurrieron al empezar la guerra ( Semana Trágica ) nos obligaron a reservar fotografías de trágico relieve..."


E incluso muchos años después, la trascendencia de estas fotos, mereció su consideración, su inclusión en el tomo I de la colección "La España Política del Siglo XX, en fotografías y documentos", editada por Plaza y Janes, S.A. en junio de 1970.


viernes, 13 de marzo de 2009

Primer centenario: actividades previstas
















Intervención en el Rif y evolución de Melilla

100 años : 1909 - 2009

Actividades previstas

Ciclo de conferencias:

Por la ciudad Autónoma de Melilla
- Ciclo: “Melilla y su patrimonio histórico”, días 16,17 y 18 de marzo 2009.

Por la UNED
- Ciclo: “1909: Barcelona – Melilla. Las claves de una crisis”, abril 2009.

Por la Asociación de Estudios Melillenses
- Ciclo de conferencias, a lo largo de 2009.

Por la Comandancia General de Melilla
- Conferencias sobre asuntos de carácter militar, meses de mayo y junio 2009.

Curso en la Universidad de Verano
- Conferencias, mesas redondas y cine-forum, cuarta semana mes de julio 2009.

Concierto de coplas y Canciones
- Conjunto formado por la Banda de Música de la Ciudad Autónoma de Melilla y Música de la Comandancia General, 28 de mayo. En el marco del Día de las
Fuerzas Armadas.
- Día del Cabo Noval, 28 de septiembre de 2009.

Otras actividades
- Elaboración de un mapa itinerario con localizaciones de mayor interés histórico.
- Tertulias televisadas, a celebrar en las cadenas locales.

Edición de diversas publicaciones

Exposiciones

Concursos de trabajos escolares

Actos conmemorativos de días relevantes.