ÉRASE UNA VEZ MELILLA

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GRUPO DE ESCUELAS MIXTAS

EN EL BARRANCO DEL LOBO

martes, 24 de marzo de 2009

La extraña "carta" de la toma de Atlaten
















La extraña “carta” de la toma de Atlaten

El viernes 26 de noviembre del año 1909, para celebrar la toma de la meseta de Atlaten: el final de la Campaña. Un desconocido soldado, del que únicamente conocemos su nombre, Luis, decidió comunicar la buena nueva a un amigo de las oficinas de Correos de Madrid, utilizando lo que tenía más a mano: una hogaza de pan.

En el mes de noviembre del año 1992 y en las páginas del diario El Telegrama de Melilla, tuvimos ocasión de divulgar esta curiosidad de la Campaña de 1909. Texto que ahora al cumplirse el primer centenario de la efemérides, reproducimos a continuación.

La meseta o peña de Atlaten se enclava a unos veinte kilómetros de Melilla, forma parte del macizo montañoso del Gurugú, siendo una de sus ramificaciones meridionales que enlaza con la meseta de Taxuda. Atlaten constituye un excelente centinela de los próximos yacimientos de Beni Bu Ifrur, donde tenían sus cotos mineros las compañías C.E.M.R. y Norte Africana. La primera de capital español y la segunda francés.

Nuestros grandes y admirados amigos Lucas Calderón Ruiz y Adela Ponce Gómez, en su “Itinerario místico-mágico por Kelaia: Morabos, leyendas y tradiciones populares”. Publicado en la revista Aldaba de la UNED de Melilla, núm. 16 ( 1991 ). Refieren que circula por la región el relato de que un grupo de jinetes que luchaban contra un nutrido conjunto de adversarios, viéndose cercado, prefirieron lanzarse al vacío desde lo alto de la meseta antes que entregarse y verse convertidos en prisioneros.


domingo, 22 de marzo de 2009

Capellanes castrenses en la Campaña del 9








¡Pater a mí!

Capellanes Castrenses Laureados

“…La guerra de África ha puesto una vez más de relieve y el tipo castizo y arrojado del capellán castrense. El “Universo” dedica un largo artículo a estos abnegados sacerdotes. Reproduciremos algunos párrafos:

.-En todos estos trances, y a través de los siglos, el capellán castrense ha conservado su típico carácter. Observadores superficiales y desconocedores de la vida militar, tan distinta de la civil, pueden manifestarse sorprendidos de su marcial aspecto, de la soltura de sus movimientos, de su franqueza un poco ruda, de la arrogancia que ponen a veces en sus palabras; pero, ¡ay!, que esa sorpresa no debe nunca llegar al escándalo: es el espíritu sacerdotal, que como el cristiano, siendo uno en sí, toma necesariamente las formas externas del medio en el que se desenvuelve. ¿Acaso el párroco de una mísera feligresía de labradores tiene por lo común el atildamiento exterior, la finura de modales de un capellán de monjas o de canónigo?.

La viña del Señor es muy extensa, y si se divide en regiones diversas: cada una exige un especial cultivo; el ministerio parroquial en medio del tráfago del mundo y de la vida, ¿ha de ser ejercido acaso como la dirección espiritual de las pocas almas escogidas que van a Dios por la vía de la contemplación mística? “Suum cuique” .-los soldados no son cartujos-., decía a Felipe II el Gran Duque de Alba.

La gente de guerra no sería entendida, ni entendería a un ministro de Dios que no tuviera de soldado cuanto puede tener un sacerdote. Sin estas condiciones, difícilmente el párroco castrense conseguiría de su resueltos y heroicos feligreses aquella personal adhesión, aquel prestigio que suelen ser preámbulos humanos por donde la Divina gracia se manifiesta en las almas sencillas y fuertes que por una necesidad social imprescindible han hecho dl combate su profesión, y del constante peligro su mérito en la vida.

Lo extraordinario, repetido en diversas ocasiones, es lo hecho ahora por los capellanes de Arapiles y de Las Navas; pero lo ordinario, el estricto cumplimiento de los deberes espirituales, no requiere menos valor, menos desprecio de la vida.

Abundan en el cuerpo castrense las cruces de San Fernando, concedidas por auxiliar a los heridos y moribundos en las guerrillas ; es decir, en lo más avanzado de la línea de fuego. ¡Que acción es esta tan grande!.
Porque no se reduce a estar en la línea, donde están también los oficiales y los soldados, sino de estar allí, sin el deber estricto e estos, y con el espíritu sereno, con el corazón pacífico,sin furor, sin combatir, ejerciendo el sublime misterio de la reconciliación y de la paz, en medio del estruendo y de los peligros de la guerra-…”

Así se definía en La Vanguardia del 27 de agosto de 1.909, los quehaceres de los capellanes castrenses en el campo de batalla. Este el caso de los capellanes castrenses D. Jesús Moreno Álvaro y de D. Jacinto Martínez Verdasco, este último, capellán castrense 2º. El primero ejerció su ministerio en los combates de Melilla el 27 de julio de 1.909 y el segundo, lo hizo en el Zoco del Jemis de Beni-bu-Ifrar, el 30 de septiembre de 1.909. Ambos, por su comportamiento fueron propuestos para la Cruz Laureada de San Fernando, siéndoles concedida en los dos casos.


( En las entradas que siguen a ésta ofrecemos información de los paters Jesús Moreno y Jacinto Verdasco ).

Hans Nicolás Hungerbühler

Capellán Jesús Moreno


D. Jesús Moreno Álvaro, capellán castrense del batallón


de Cazadores de Las Navas núm. 10



Al capellán castrense D. Jesús Moreno Álvaro (en La Vanguardia de fecha 9 de agosto de 1.909, figura como D. José Moreno Albarro), se le abrió “juicio contradictorio” para la concesión de tan alta distinción en Madrid el día 8 de agosto del citado año. En fecha 13 de agosto y basándose en publicación aparecida en “El Telegrama del Rif”, se mandaba abrir “juicio contradictorio” para dicho capellán, citándose que se le proponía para tan alta distinción “…por los méritos contraídos prestando los servicios de su sacerdocio en las armas avanzadas de fuego en el combate sostenido por los moros el día 27 del anterior (julio) en las lomas del Gurugú…” (En esta noticia, aparece como D. Jesús Moreno Álvaro).

De hecho, según publicaba el periódico “La Época” de 13 de agosto de 1.909, notificaba en la forma siguiente, la apertura de juicio contradictorio (textual) y en lo que al capellán castrense d. Jesús Moreno Álvaro se refiere:

“…De la orden de la plaza: El Excelentísimo señor comandante en jefe del Ejército de operaciones ha tenido a bien disponer lo siguiente:

Para esclarecer el derecho que pudieran tener a la cruz de San Fernando el capitán de infantería D. Cipriano Nieto González y el capellán castrense D. Jesús Moreno Álvaro y a petición del juez encargado de instruir los expedientes de juicio contradictorio solicitando, se publican a continuación los siguientes anuncios:
Don Antonio Rabadán comandante del Cuerpo de Estado Mayor del Ejército, se halla instruyendo, por disposición del excelentísimo señor general comandante en jefe del Ejército de operaciones, el proceso prevenido en la ley de 18 de Mayo de 1.862, a D. Jesús Moreno Álvaro, capellán castrense que solicita la cruz de San Fernando de primera clase , por el mérito que contrajo el día 27 de julio último, en el combate sostenido con los moros en las estribaciones del Gurugú, al que concurrió con el batallón de Cazadores núm. 10 (Cazadores de Las Navas), a que pertenece, y en cuyo combate, animado de su amor a la Humanidad, y deseando administrar los auxilios de su sagrado ministerio al mayor número posible de heridos graves de su batallón, no vaciló en llevarlo a las líneas más avanzadas del fuego, logrando administrar los referidos auxilios a gran número de moribundos.

Si algún individuo de la misma clase o superior a la del interesado tuviese que exponer a favor o en contra, el derecho que cree asistirle, podrá hacerlo presentándose a dicho señor juez por escrito, bajo su palabra de honor, o según corresponda a su clase, dentro del término preciso de ocho días, contando desde la fecha en que se publica este anuncio en la orden general…”

Al capellán castrense D. Jesús Moreno Álvaro, del batallón de Cazadores de Las Navas núm. 10, se le proponía para la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando, conjuntamente con:

- El teniente coronel de infantería del Regimiento de Melilla, D. Federico Julio Ceballos, por los combates del día 18 de julio de 1909, en Sidi-Ahmed-el-Hach.
- El teniente coronel de infantería del Regimiento de África núm. 68, D. José Martínez Pedreira, por los combates del día 19 de julio de 1909, mientras ejercía el mando de la posición de Sidi Musa.
- El capitán de infantería de la 1ª Compañía de la Brigada Disciplinaria de Melilla, D. Simón Serena Moreno, por los combates sostenidos el día 23 de julio de 1909, en las estribaciones del monte Gurugú.
- El capitán de infantería del Regimiento de África núm. 68, D. Eduardo López Ochoa, por los combates sostenidos en Sidi-Ahmed-el Hach, el 18 de julio de 1909.
- El capitán de la Brigada Disciplinaria de Melilla, D. Cipriano Nieto González , por los combates librados en las estribaciones del monte Gurugú y al lado izquierdo de Mezquita, el 23 de julio de 1909.
- El capitán de infantería del Regimiento de África núm. 68, D. Fernando Fernández de Cuevas, por los combates del 20 de julio de 1909, en Sidi Musa.
- El primer teniente de infantería de la Brigada Disciplinaria de Melilla, D. Ricardo Carrasco Egaña, por los combates librados en las estribaciones del monte Gurugú, el 23 de julio de 1909.
- El primer teniente de infantería de la Brigada Disciplinaria de Melilla, D. Felipe Artal Serrano, por los combates librados en las estribaciones del monte Gurugú el 23 de julio de 1909.
- El primer teniente de infantería del Regimiento de Melilla, D. Rafael de los Reyes Ortíz, por los combates sostenidos en las estribaciones del monte Gurugú, el 23 de julio de 1.909.



El Capellán Castrense, D. Jesús Moreno Álvaro. ¿quién era y que fue lo que hizo, para ser propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando, máxime condecoración militar en tiempo de guerra?.

Para dar respuesta a estos interrogantes, nada mejor que la descripción encontrada en las páginas de “El Imparcial” de Madrid del viernes 13 de agosto de 1909, en la sección de la crónica telegráfica, “El dia de ayer en Melilla”, y bajo el sencillo título de “El capellán Moreno” y que acto seguido, transcribo literalmente:

“…Se han recibido aquí muchas cartas preguntando por el cura del batallón de Cazadores de Las Navas núm. 10 que se condujo tan heroicamente en la sangrienta lucha del 27 de julio.
En la información periodística se han cometido errores respecto a este capellán castrense. Periódico ilustrado ha habido, y no de los que se publican en Madrid, que ha representado al capellán Moreno como hombre viejo, agobiado por los años, cubierto de canas, y el tal capellán tiene sólo treinta y nueve años, y los lleva con mocedad briosa.

Contestando a algunas cartas que hemos recibido los corresponsales de “El Imparcial” , diré que este héroe de la caridad y del valor se llama D. Jesús Moreno Álvaro. Nació el 9 de Enero de 1870 . Previas las oposiciones consiguientes, fue nombrado capellán castrense el 11 de junio de 1901, y ocupa el penúltimo lugar del escalafón. Datos son estos que debo a amables oficiosidades.

D. Jesús Moreno iba con su batallón de Las Navas el día 27 por las ásperas barrancadas del Gurugú. Y aunque haya de repetir lo que oportunamente se dijo, completaré la historia de este admirable sacerdote, añadiendo a lo que ya se sabe, algunos rasgos dignos de conmemoración.

El capellán Moreno veía caer entorno suyo jefes, oficiales y soldados. El trance era recio, la situación de nuestras tropas difícil. Iba el capellán acudiendo a los moribundos y les administraba los últimos auxilios, una palabra de esperanza, la absolución. Y cuando el herido necesitaba, al mismo tiempo que la tranquilidad del alma, la cura del cuerpo, aplicaba la venda, daba el sorbo de agua, confortaba y socorría.

El médico del batallón cayó a tierra, recibiendo un golpe gravísimo. Desde entonces el capellán Moreno se creyó obligado a sustituir, en lo que fuese posible, a aquel que tenía también en el lugar del combate los oficios salvadores de la caridad. El cura se hizo médico, y asombra oir a los soldados relato de los auxilios científicos que recibieron del esforzado sacerdote.
Pero la Providencia había puesto allí al capellán Moreno para algo más – ¡para algo más aún!-.

En el momento más recio de la lucha un grupo de Cazadores de Las Navas acude al capellán Moreno.-Nuestros jefes han muerto o están heridos le dicen-somos noventa soldados que estamos aquí defendiéndonos …¿Qué hacemos?
El capellán Moreno estaba entonces confesando a un herido gravísimo, con el escapulario de la Virgen del Carmen en la mano. Concluyó serenamente el sagrado ministerio y dijo a los muchachos que le rodeaban:
-¿Qué habéis de hacer? Noventa solados españoles, aquí, frente al enemigo, con el honor en riesgo, con nuestros amados jefes cubiertos de sangre, no pueden hacer más que una cosa, que es pelear..
-¡Eso queremos! Gritaron los valientes cazadores;- pero ¿quién nos manda?- Yo- contestó el enérgico capellán. -¡Viva España! ¡Viva el pater!. El capellán Moreno dio discretas órdenes a los soldados. -¡Cubríos en ls desigualdades del terreno, disparad echándose en el suelo, escoged el blanco y apuntad bien!-

Los soldados de Las Navas, a las órdenes del improvisado e inverosímil jefe, no sólo defendieron aquel rincón del Gurugú, sino que alejaron al enemigo, dando espacio a que llegasen refuerzos y a que los bizarros jefes y oficiales con nuevas tropas. Impusieran allí duro correctivo a los rifeños.

Esto es lo que hizo el capellán segundo castrense del batallón de Las Navas D. Jesús Moreno Álvaro, y con ello quedan contestadas las cartas que recibimos, y entre ellas muy especialmente una que firma un ilustrado sacerdote de Burgos.

Concluiré esta información diciendo que el general en jefe ha propuesto al capellán Moreno para la Cruz de San Fernando, y que pronto sobre la raída sotana del pobre cura de los soldados se destacará la honrosísima distinción.

Entretanto, el cura Moreno, con el breviario en las manos, sigue siendo el humilde compañero de los combatientes. Cuando se le pregunta lo que ha hecho, se niega a contestar, y la única respuesta que obtienen los interrogadores, es esta, que aparece estereotipada en sus labios:
¡Pobres muchachos! ¡bien se portaron!... Verdad es que sus jefes y oficiales sólo les habían enseñado el heroísmo.

Y es inútil insistir con el capellán Moreno. Siempre tiene que hacer algo cuando se le interroga. Un herido que quiere consultarle, un soldado analfabeto (de los pocos que hay) que quiere que le escriba una carta. Él se escabulle con gracia y modestía. Es la sencillez, la virtud y el patriotismo…”

Hans Nicolás Hungerbühler

Capellán Jacinto Martínez Verdasco








D. Jacinto Martínez Verdasco 2º capellán

del batallón de Cazadores de Madrid

Al capellán del clero castrense D. Jacinto Martínez se le abrió “juicio contradictorio”, para la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando, según anunciaba la Órden General de la plaza de Melilla de fecha 29 de octubre de 1.909, por el comportamiento observado en los combates sostenidos contra el enemigo en el Zoco de El- Yemis, en fecha 30 de septiembre de 1.909. según se notificaba en La Vanguardia de dicha fecha (29/10/1.909), dicho capellán, se hallaba destinado en el batallón de Cazadores de Madrid. La apertura del citado juicio, también fue publicada en el rotativo madrileño, “La Correspondencia de España” de fecha 28 de octubre y notificaba la solicitud de la Cruz de San Fernando para el 2º capellán del batallón de Cazadores de Madrid, y decía que se ordenaba la apertura de dicho acto por “…para acreditar el derecho que el interesado pueda tener a la cruz de la real y militar Órden de san Fernando por el mérito contraído y comportamiento observado en el combate sostenido contra el enemigo, al efectuar nuestras fuerzas un reconocimiento sobre el Zoco del Jemis, en Beni-Bu-Ifrur, el dia 30 del mes de septiembre pasado…”

¿Qué hizo el 2º capellán castrense D. Jacinto Martín Verdasco para merecer la Cruz Laureada de San Fernando?.

En los combates habidos el dia 30 de septiembre de 1909, en el Zoco de El-Yemis, entre los silbidos de las balas, el 2º capellán, D. Jacinto Martínez Verdasco, recogía a los heridos, los curaba y los trasladaba a las ambulancias. En eso que el capitán que mandaba la posición el señor Bermejo cayó muerto. Los soldados, le dijeron que apenas les quedaban municiones pidiéndole que avisara para el envío de cartuchos. El capellán, no encontró a un solo soldado disponible que le acompañara así que se marchó en busca de munición. A su regreso, tenía que subir una cuesta cosa le costaba muchísimo e iba cargado con un cajón de municiones así que ni corto ni perezoso, la abrió e hizo llegar a los soldados los cartuchos. Por lo visto, había permanecido durante el combate en la posición central ocupada por su batallón sirviendo aparte de auxiliar a los heridos en primera línea de fuego, de auxiliar eficaz en la comunicación de órdenes y avisos bajo el fuego y entre las balas. Fue su comportamiento muy elogiado.

El teniente coronel Cavalcanti, solicitó para el 2º capellán Martínez Verdasco, la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando,por los méritos contraídos el dia 30 de septiembre,en los reconocimientos de Zoco Jemis y Beni-bu-Ifrur, dandóse a conocer a la opinión pública en “La Correspondencia de España” de fecha 18 de octubre de 1909, la apertura de jucio contradictorio para la concesión de dicha condecoración. Conjuntamente con el capellán Martínez Verdasco, se solicitaba para:

- El capitán del batallón de Cazadores de Madrid, Sr. Rodríguez Salgado, finado en acción de guerra.
- El capitán del batallón de Cazadores de Las Navas, D. Teodoro Sánchez Gómez, finado en acción de guerra en los combates del 27 de julio de 1909 en las estribaciones del monte Gurugú, petición hecha por el teniente coronel de infantería retirado D. Isidoro Sánchez Gómez, padre del capitán Sánchez y que había fallecido el 7 de agosto de 1.909.

A este capellán, por los meritos observados en los combates del 27 de julio de 1.909, le había sido concedida la Cruz al Mérito Militar sin pensión, anteriormente.

A ambos capellanes castrenses, les fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando, por los méritos observados y contraídos en el combate. El capellán Moreno en las estribaciones del monte Gurugú y el Capellán Martínez, en el Zoco de El Jemis-Bu- Ifrur, el primero en los combates del 27 de julio y al segundo, en los combates del 30 de septiembre del año 1909.

Capellanes castrenses destinados en Melilla en 1.909.

Entre otros,
- Capellán castrense D. Jesús Moreno Álvaro. Regimiento de Las Navas. Núm. 10.
- Capellán castrense D. Jacinto Martínez Verdasco. Batallón de Cazadores de Madrid.
- Capellán castrense D. Atilano del Valle. A las órdenes del teniente vicario del cuartel general de Melilla. Fue secretario del vicariato castrense de Melilla. En fecha 29 de septiembre de 1.909, consta como tal.
- Capellán castrense D. Jesús Saavedra. Regimiento de San Fernando núm. 11, que de guarnición en Lugo, se acordó en fecha 2 de octubre y en Consejo de Ministros, formase parte de la División Ampudia y marchase a Melilla.
- Capellán castrense D. Jesús Gil Vila. Regimiento de Ceriñola núm. 42 que de guarnición en Tuy (Galicia) y Orense, se acordó en fecha 2 de octubre y en Consejo de Ministros formase parte de la División Ampudia y marchase a Melilla.
- Capellán castrense D. Francisco Corazón. Regimiento de La Reina núm. 2, de guarnición en Córdoba, se acordó en fecha 2 de octubre y en Consejo de Ministros formase parte de la División Ampudia y marchase a Melilla.
- Capellán castrense D. Antonio Vargas. Regimiento de Córdoba núm. 10, de guarnición en Granada, se acordó en fecha 2 de octubre de 1909 y en Consejo de Ministros, formase parte de la Divisón Ampudia y marchase a Melilla.
- Capellán castrense D. José López Calvera. Regimiento de Húsares de La Princesa, marchó con su regimiento a África, en fecha 11 de agosto de 1.909.
- Capellán castrense primero del clero castrense D. José Ramón García Rom. Destinado a Hospitales provisionales de Melilla.


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- Fuente: “Alto y Clarowww”, publicado en Internet.
- Fuente fotografías: “Google, búsqueda de imágenes”.
- Fuente: “La Vanguardia”, Barcelona, pág. 8, de fecha viernes 27 de agosto de 1909.
- Fuente: “La Vanguardia”, Barcelona, pág. 3, de fecha lunes 9 de agosto de 1909.
- Fuente: “La vanguardia, “Barcelona”, pág. 8, de fecha viernes 29 de octubre de 1909.
- Fuente: “La Vanguardia”, Barcelona, pág. 6, de fecha, sábado 21 de agosto de 1909.
- Fuente: “La Vanguardia”, Barcelona, pág. 8, de fecha viernes 13 de agosto de 1909.
- Fuente: “La Correspondencia de España”, Madrid, núm. 18.887, pág.2, de fecha jueves 28 de octubre de 1909.
- Fuente: “La Época”, Madrid, núm. 21.121, pág 2 de fecha viernes 13 de agosto de 1909.
- Fuente: “El Imparcial”, Madrid, núm.15.237, pág. 4 de fecha miércoles 11 de agosto de 1909.
- Fuente: “La Vanguardia”, Barcelona, pág.9, de fecha miércoles 29 de septiembre de 1909.
- Fuente: “El Imparcial”, Madrid, núm. 15.236, pág. 2, de fecha martes 10 de agosto de 1909
- Fuente: “El Imparcial”, Madrid, núm. 16.239, pág. 1, de fecha viernes 13 de agosto de 1909.
- Fuente: “La Correspondencia de España”, Madrid núm. 18.865, pág.3, de fecha miércoles 6 de octubre de 1909.
- Fuente: “La Correspondencia de España”, Madrid núm. 18.877, pág. 1 de fecha lunes 18 de octubre de 1909.
- Fuente: “La Correspondencia de España”, Madrid, núm.18.887, pág 2 de fecha jueves 18 de octubre de 1909.
- Fuente: “El Imparcial”, Madrid núm 15.230, pág.2, de fecha 3 de octubre de 1909.
- Fuente: “El Imparcial”, Madrid núm. 15.308, pág. 5, de fecha jueves 21 de octubre de 1909.
- Fuente: “La Correspondencia de España”, Madrid núm.18941, pág.2, de fecha 21 de diciembre de 1909.
- Fuente: Fotografía Cruz Laureada de San Fernando, buscador de imágenes de Google. “Alto y Clarowww, galería de Laureados.
- Fuente: “Galería de Laureados” “Alto y Clarowww”, publicado en Internet.

Hans Nicolás i Hungerbühler.

viernes, 20 de marzo de 2009

Imágenes del blocao Velarde y sus héroes































Imágenes del blocao Velarde y sus héroes









Complentarias del epígrafe de este blog; "2º teniente de Infantería



José Velarde"









En la noche del 2 al 3 de agosto de 1909, el 2º teniente de Infantería



José Velarde, murió heroicamente defendiendo un blocao a medio



construir, en compañía de 60 soldados del Batallón de Cazadores



de Alfonso XIII.



En memoria del 2º teniente, este blocao llevaría por nombre "Velarde".



Primeras actividades del centenario































MELILLA :



Primeras actividades del



Centenario de la Campaña de 1909









El jueves doce de marzo de 2009 tuvo lugar en el salón de actos del Casino



Militar de Melilla, enclavado en la céntrica Plaza de España, la presentación



de las actividades del Centenario de los acontecimientos de 1909. Y pocas



fechas más tarde dió comienzo los actos con el inicio de "IV ciclo de conferencias



Melilla y su Patrimonio Arquitectónico". Desarrollado entre los días 16 y 18 del



mismo mes de marzo, y en el que participaron Salvador Gallego, Luis Gueilburt,



Rosario Camacho y Antonio Bravo.



Transcurriendo las conferencias en el Salón Dorado del Palacio de la Asamblea



con gran éxito de público y eco en la prensa.






Junto a esta información aportamos el díptico y cartel de las conferencias.



Podemos resaltar en el cartel la aparición del anagrama que va acompañar a



las numerosas actividades que tendrán lugar en Melilla a lo largo de 2009.



También ofrecemos una fotografía tomada luego de la presentación de cartel



el 12 de marzo. Donde aparecen de derecha a izquierda: Antonio Bravo, Cronista



oficial de Melilla y vicepresidente del comité del centenario; Angel Castro, repre-



sentante del Centro Asociado a la UNED en Melilla; Señora directora de la Biblioteca



Pública local y coronel Fernando Gutiérrez, representante de la Comandancia



General de Melilla.



jueves, 19 de marzo de 2009

2º teniente de Infantería José Velarde









2º teniente de Infantería José Velarde

Hola a todos. He encontrado otro personaje singular que perdió la vida, defendiendo la causa en la que creía y para la que se había formado en la milicia. Una pronta pérdida ya que apenas hacía un mes que había llegado a Melilla, recién salido de la Academia de Infantería de Toledo, para perder la vida durante la Campaña de 1909, la noche del 2 al 3 de agosto de 1909, en defensa de un "blocao" a medio construir. Me estoy refiriendo al 2º teniente D. José Velarde y Velarde, jefe del destacamento compuesto de 60 hombres, todos ellos del Batallón de Cazadores de Alfonso XII.

D. José Velarde y Velarde, 2º teniente de infantería del batallón de Cazadores de Alfonso XII.

D. José Velarde y Velarde, 2º teniente del batallón de Cazadores de Alfonso XII, era un jovencísimo oficial, el cual recién incorporado había salido de la Academia Militar con el empleo de 2º teniente con la última promoción el 13 de julio de 1909. Había llegado a Melilla, poco tiempo antes y siendo su primer destino el batallón de Cazadores ya citado., Había pasado su primera revista en su corta carrera militar, el día 3 de agosto del mismo año, es decir, 3 días antes de morir en combate, defendiendo un “blockhaus” en las cercanías del barranco de Beni Ensar, próximo a Melilla, y del cual, era el jefe de la posición, su primer mando asignado. Su segundo, era el sargento del mismo batallón de Cazadores, D. Isidro Cañadas.

El periodista Rodríguez de Celis, describía la muerte en combate del teniente D. José Velarde Velarde, de la forma siguiente en el periódico “La Correspondencia de España de fecha 5 de agosto de 1909, bajo el título “El oficial muerto”, dentro del apartado “Informaciones de Melilla”, el cual, cito textualmente:

“…El Oficial muerto. Al regresar hablé con el teniente coronel del Alfonso XII. Dijóme que el oficial muerto prestaba por primera vez servicio, pues no había tomado parte en operación alguna. Una de las primeras balas que dispararon los rifeños contra sus soldados le hirió mortalmente. Seguía las referencias de los soldados, el oficial, al comenzar el ataque, inspeccionó los frentes del blockhaus mostrándose satisfecho. Aconsejó a su gente apuntase bien y ahorrase municiones.
Después, viendo que el fuego aumentaba, salió del reducto. A los pocos momentos, caía atravesado.

El sargento trató de ocultar su muerte; pero la tropa advirtió lo que ocurría, y en vez de amilanarse se enardeció. Todos los soldados, desde entonces querían tomar parte en las salidas…”

Dentro de la misma sección titulada “Informaciones de Melilla”, se hablaba de los comportamientos del sargento D. Isidro Cañadas, el cual, al morir en acción de guerra su jefe, se puso al mando del blockhaus para dirigir su defensa y del resto de soldados que componían la guarnición, destacando un cabo y un corneta. El citado rotativo madrileño, “La Correspondencia de España” de fecha 5 de agosto de 1.909, describía así los hechos (textual), bajo el título de “El héroe”:

“…El sargento que tan valerosamente se ha batido en la defensa del fortín es natural de Figueras (Gerona). Ha sido muy felicitado en el campamento de Alfonso XII, donde se halla en estos momentos. También se distinguieron mucho un cabo y un corneta, pudiendo decirse que todos los soldados se comportaron como verdaderos héroes. La mayor parte de ellos son valencianos.

El coronel de Ingenieros ha manifestado que el “blockhaus” ha quedado ya terminado por completo. Ha salido un nuevo convoy a proveer a los destacamentos avanzados. Va, como siempre, convenientemente protegido…”

El “Blockhaus Velarde”.Los hechos.

En la siguiente noticia, publicada en el rotativo madrileño “La Correspondencia de España”, de fecha 6 de agosto de 1.909, podemos leer como se desarrollaron los hechos, la noche del 3 de agosto en el que en una fortificación inacabada, al frente de la cual, se hallaba un jovencísimo 2º teniente, el cual apenas hacia un mes que había llegado destinado a Melilla, perdió la vida ante un ataque rifeño, ¿inexperiencia?, ¿mala suerte?, no se sabe ya que en ningún momento dicho oficial se echó atrás, incluso según se deduce, recibió dos heridas de bala, primera en el costado que le dejó maltrecho, la segunda, mortal de necesidad, en la cabeza, la cuestión y según se deriva de la información recibida por la prensa de la época, todo y a pesar de hallarse herido la 1ª vez, volvió al frente de sus soldados y murió combatiendo, un joven que entregó su vida la cual, había decidido consagrar a la milicia, “religión de hombres honrados”, tal y como la definió D. Pedro Calderón de La Barca. El teniente de Infantería D. José Velarde y Velarde, murió en combate, cumpliendo con su deber, al igual que los dos soldados del batallón de Cazadores de Alfonso XII y que formaban parte de ese destacamento del cual, el segundo teniente Valero era jefe.

“…(Por correo). El Último combate. – El “Júpiter” y los moros. Llevábamos unas cuantas noches en calma, tranquila…
Hay que advertir que nosotros consideramos ya como días y noches tranquilas y en calma aquellos en que oímos solamente cincuenta cañonazos por la mañana, a la hora en que los convoyes salen de la plaza para nuestras posiciones avanzadas, y otros cincuenta o sesenta por la tarde, cuando regresa la expedición de aprovisionamiento , sin contar algunos tiros de fusil seguidos de descargas, además de la natural zozobra de los que nos encontramos dentro de la plaza sentimos por la suerte que correrán los que marchan protegiendo los convoyes, y de la inquietud que a todas horas nos inspiran las fuerzas que ocupan las avanzadas.

Pero anoche, noche de luna espléndida, clarísima, que iluminaba a través del diáfano ambiente las laderas del Gurugú, envolviendo todo el campo en haces de luz tibia y dulce, anoche, la calma de fuera contrastaba con la ansiedad que sentíamos muy adentro.

Por la tarde, cuando el bizarro coronel del regimiento de África, D. Ignacio Axó, regresó a la plaza al frente de la columna que había protegido el convoy, rebosaba de júbilo. –Nos han tirado a menos de 200 metros, y no hemos tenido ni un contuso- decía el valeroso jefe- En cambio les hemos hecho a los moros más de diez bajas, vistas por nosotros-.

Y todos los que conocemos, por verlo a diario, el terrible fuego que nuestros enemigos envían a los convoyes, participamos de la alegría de Axó… Pero…¡duró tan poco nuestra tranquilidad y nuestro contento!

Los ingenieros militares, protegidos por fuerzas de cazadores y de artillería, habían construido un blockhaus -fortín de hierro y madera empotrado en tierra hasta la mitad de su altura- entre la primera y segunda caseta, próximo a la posición de Sidi-Musa. Una alambrada rodeaba el blockhaus que, aunque quedó en disposición de cumplir el objeto para que había sido construido, no estaba terminado.

Cuando regresó la columna que protegía los trabajos, quedó en el fortín un destacamento de Alfonso XII, al mando del segundo teniente D. José Velarde y Velarde, un muchacho jovencito recién salido de la Academia, incorporado el día 13 del pasado mes de julio a filas, y para quien la revista de anteayer había sido lo primera de su vida militar.

Cayeron las sombras de la noche sobre las traidoras gargantas del Gurugú. En el destacamento del blockhaus se montó el servicio, y la hermosura de la noche y la calma relativa de los últimos días prometía a los valientes soldados y a su joven jefe, sino horas de sueño, por lo menos momentos de reposo.

Primero se oyó una detonación, que pareció producirse a 400 metros del fortín; luego otra más cerca; más tarde tres o cuatro más; después de un intervalo de unos minutos una descarga….
El enemigo atacaba la fortificación, siguiendo la misma infame táctica de siempre, emboscado, oculto entre breñas, piedras y chumberas, sin que se advirtiera ni remotamente de donde partía la agresión, hasta que el fogonazo lo denunciaba.

A las doce en punto de la noche los rifeños en número superior a las fuerzas que ocupaban el fortín, decidieron atacarle.

El bravo oficial animaba a su gente, cuando una bala le hirió en la cabeza arrancando a su garganta el último suspiro.
Los momentos eran de angustia, la gravedad de la situación, extraordinaria. Se pidió auxilio a la plaza por medio de heliógrafo; pero una bala del enemigo destruyó el heliógrafo, cuando la comunicación terminaba. Un minuto antes habían cruzado tres balas por encima y a los lados del aparato; pero Dios permitió que el parte de socorro llegase a Melilla, que envió a los valientes defensores el blockhaus , dos batallones y parte de la brigada disciplinaria.

Un sargento había tomado el mando de la fuerza destacada, que se defendía valerosamente, queriendo vengar “in continenti”, en el mismo instante de lo ocurrido, el infame asesinato del joven oficial.

En la empeñada lucha dos infelices soldados perdieron la vida, siendo heridos 15, de los cuales 11 lo están levemente. A las cuatro de la mañana terminaba el fuego…

El general Tovar acudió al Hipódromo desde los primeros momentos; el batallón de Talavera, que en auxilio de los defensores del fortín, bajaba a las dos de la madrugada a paso ligero la loma de Las Cabrerizas Altas, marchaba animoso, entonando el himno del batallón…

Las emociones de la noche parecían ser anuncio de un día de lucha sangrienta y terrible como las de los días 23 y 27; pero hasta las doce de la mañana no se han oído otros disparos que los de las baterías de Camellos y del Hipódromo, que protegían la marcha del convoy que salió a las once y media.

Sobre la tumba del joven oficial, que en los primeros días de su vida de soldado sucumbe frente al enemigo delante de sus fuerzas, caerán como tributo de admiración y de gratitud las oraciones de los buenos españoles.

¡Cuanta tristeza lleva al corazón ver destruida y rota en un instante la cadena en la que los eslabones son otras tantas esperanzas juveniles!. Descanse en paz, y unido a su recuerdo irá siempre el de los dos soldados, que sin otro estímulo que el sacrificarse por la Patria, ofrecieron y dieron su vida al lado de su jefe…”

En ayuda de esta posición, acudió la columna del coronel D. Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, ahuyentando a los moros los cuales, amenazaban con tomarla, siendo después, reforzada y abastecida.

Sobre este ataque y la ayuda que llegó de Melilla en socorro del blockhaus Velarde, otro rotativo de la época, en este caso “La Ilustración Artística”, con dos fotografías de M. Asenjo, daba de la siguiente forma, la reseña de los hechos:

“…El único combate de relativa importancia que se ha librado en estos últimos días ha sido el motivado por el ataque de los moros al blocao en construcción, cerca de la segunda caseta, en la noche del 2 al 3 de los corrientes (agosto). Los sesenta hombres del batallón Alfonso XII al mando del segundo teniente Velarde que guarnecían el blocao hubieron de luchar por espacio de tres horas con 600 moros a los que contuvieron batiéndose heroicamente hasta que la llegada de dos columnas puso en fuga a los rifeños. En la defensa murieron el teniente Velarde y resultaron cinco soldados heridos graves y nueve leves. La conducta del sargento que se hizo cargo de aquella reducida fuerza al morir el oficial, ha merecido los mayores elogios del comandante en jefe del ejército de operaciones.
Fuera de esto, sólo se han registrado los acostumbrados tiroteos diarios contra el convoy que lleva provisiones a las avanzadas…”

El 8 de agosto de 1.909, los ingenieros militares volaron con dinamita, una casa situada a unos 200 metros de dicho blockhaus y de donde al parecer, pudieron partir los tiros rifeños que costaron la vida al 2º teniente D. José Velarde y Velarde.

¿Cómo cayó el teniente Velarde?, según explicó el sargento D. Isidro Cañadas.

En La Vanguardia del 9 de agosto, la muerte del teniente Velarde en combate, quedó recogida así, según palabras del sargento del batallón de Cazadores de Alfonso XII, el cual, asumió el mando una vez muerto el teniente D. José Velarde y Velarde (textual):

“…Madrid 8, 11’40 n. De una crónica de Melilla telefoneamos el relato del ataque del “blockhaus” donde murió el oficial señor Velarde.

El heroico sargento Isidro Cañadas, natural de Figueras, dice que cuando salieron hasta la alambrada, los moros estaban encima parapetados en las trincheras de la vía férrea y fue luego un grupo y se aproximó aullando, tirando piedras y agitando palos.

El teniente había municionado y había ido mirando donde estaba cada cual. Le pareció todo bien. Nos recomendó que no se malgastase un tiro. A poco salió al reducto y empezó el más espeso fuego ( debió de ser el “impas” entre las primeras detonaciones y la descarga, descrito ya anteriormente en la noticia publicada en “La Correspondencia de España del 6 de agosto).

Repentinamente mi teniente se llevó las manos al costado y cayó. Fue hacia él su asistente y sólo se le oyó decir-¡Ay padres míos! Y ¡A mí…!-(Cabe la posibilidad de que fuera herido en dos ocasiones, siendo la última vez, la que le costó la vida).

A mí me entró una cosa que ahora no sé explicar; así como ganas de poder disparar muchos tiros y a la vez morder. Le dije al asistente: -Baja a tu amo y chitón-.
Luego me puse en el reducto y exclamé: -El teniente está mal herido, con que vamos a ver los hombres. Hay que salir a la alambrada y hacerles polvo. ¡Cuidado al apuntar!-.
Y nada más: que nos pusimos ¡pim! ¡pam! Y nadie volvió la cabeza ni para mirar al que caía…”

El sargento D. Isidro Cañadas, al llegar al campamento base del batallón de Cazadores de Alfonso XII, fue muy felicitado por su comportamiento.

Algunos de los defensores de esta posición fueron:

Según se preguntó al sargento D. Isidro Cañadas (de ahí los nombres de algunos de los defensores del fortín), era sobre los hombres que se portaron con mayor valor y su respuesta fue, empezando por el cabo (Nota: el teniente y el sargento, son añadidos del firmante).

2º Teniente D. José Velarde Velarde. Fallecido en combate.
Sargento D. Isidro Cañadas, natural de Figueras (Gerona).
Cabo D. José Ballester, natural de Valencia.
Corneta D. Luís Ballester, natural de Valencia.
Soldado D. Nicasio Judes Bonaza, natural de Ateca (Zaragoza).
Soldado D. Santiago Alonso Hernández, natural de Ariza (Zaragoza).
Soldado D. Marcos Mateo Aparicio, natural de Torralba de Ribota (Zaragoza)
Soldado D. Camilo Melendo Pérez, natural de Calatayud (Zaragoza).
Soldado D. Manuel Travare Bensedí, natural de Vilmellas (Zaragoza).
Soldado D. Antonio Lagoimen Miranda, natural de Huesca.
Soldado D. Raimundo Bertibal García, natural de de Moros (Zaragoza).
Soldado D. Pedro Franco Abad, natural de Cimbaya (Zaragoza)
Soldado D. Mariano Gimeno Buenafé, natural de Santa Cruz del Río (Zaragoza).
Soldado D. José Valnead Benavent, natural de Cabañal (Valencia).
Soldado D. José Surián Sanfeliu, natural de Valencia.
Soldado D. Cristóbal Parés Blanco, natural de Valencia.
Soldado D. Miguel Cerbera, natural de Villamarchanto (Valencia).
Soldado D. Francisco Zarzo Val, natural de Beneguacil (Valencia)
Soldado D. Juan Estopiña Ferrere, natural de Morella (Castellón de la Plana).
Soldado D. Manuel Fabregat Solé, natural de Morella (Castellón de la Plana).
Soldado D. Perfecto Comas Capdevila, natural de Villafamé (Castellón de la Plana).
Soldado D.Manuel Belenguer Casanovas, natural de Villafamé (Castellón de la Plana).

Todos ellos, pertenecían al batallón de Cazadores de Alfonso XII, hallándose bajo las órdenes del 2º teniente jefe del destacamento de blockhaus Velarde, la noche del 3 de agosto de 1.909. La baja del teniente Velarde, en el batallón de Cazadores de Alfonso XII, fue publicada según el rotativo madrileño “La Época” de fecha 17 de septiembre de 1.909, el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra de ese día, datando su finamiento, el 3 de agosto anterior.

Como recompensa, el 2º teniente D. José Velarde y Velarde, fue ascendido a 1r teniente en fecha 3 de agosto de 1.909, según publicaba el Diario Oficial del Ministerio de La Guerra y este empleo, fue concedido por S.M. El Rey D. Alfonso XIII.
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- Fuente: “La Correspondencia de España”, Madrid, núm. 18.803, págs. 3- 4, de fecha, jueves 5 de agosto de 1.909.
- Fuente: “La Correspondencia de España”, Madrid, núm. 18.804, pág. 3, de fecha viernes 6 de agosto de 1909.
- Fuente: “Anexo II, La Guerra de Marruecos de 1909-1927”, en Internet.
- Fuente: “La Época”, Madrid, núm. 21.116, pág. 2 de fecha domingo 8 de agosto de 1909.
- Fuente: “La Vanguardia”, Barcelona, pág. 3, de fecha lunes 9 de agosto de 1.909.
- Fuente: “El Imparcial” Madrid, núm.15.239, pág. 2 de fecha viernes 13 de agosto de 1909.
- Fuente: “La Ilustración Artística” (La Campaña de Melilla), núm. 1.442, pág. 543, de fecha jueves 16 de agosto de 1909.
- Fuente ”La Época”, Madrid, núm. 21.156, pág. 2 de fecha viernes 17 de septiembre de 1909.


por Hans Nicolás i Hungerbühler.