ÉRASE UNA VEZ MELILLA

ÉRASE UNA VEZ MELILLA
GRUPO DE ESCUELAS MIXTAS

EN EL BARRANCO DEL LOBO

lunes, 19 de octubre de 2009

CARTAGENA : RETROSPECTIVA DEL CENTENARIO 1909 - 2009




Málaga también celebra el centenario del escultor Juan López


HISTORIAS DE MÁLAGA

CENTENARIO DE UN ESCULTOR

por ANTONIO ROCHE


Este año se celebra el centenario del nacimiento de Juan López López, un artista que dejó una notable producción escultórica. Gracias al tesón de José Marqués López se ha puesto en valor la obra realizada por este melillense, que nació el 1 de septiembre de 1909 en la calle Medina Sidonia, número 2.

Hijo del periodista y dramaturgo malagueño Juan López Merino, heredó de su padre su interés por las Bellas Artes. Desde muy niño sintió la afición por la escultura. Con seis años se marchó con sus padres a Madrid y a los 12 años se tropezó con un muchacho que moldeaba y vendía por las calles madrileñas figurillas de personalidades célebres. Él fue quien lo inició en la escultura. Benlliure, Victorio Macho y sobre todo Jacinto Higueras, de quien fue ayudante, solicitaron para Juan López una beca de estudios a la Junta Municipal en la capital de España cuando tenía 18 años.


Su primera gran obra no tardaría en llegar. Con 21 años ganó el concurso convocado por la Junta Municipal para erigir en la plaza de España de Melilla un monumento a los héroes del Ejército de África. Dispuso de un presupuesto de 89.765 pesetas, cantidad que el escultor dedicó íntegramente a afrontar los gastos porque no pretendió obtener de su trabajo ni un solo céntimo. Tanto es así, que el artista se comprometió por escrito a invertir el dinero sobrante «al embellecimiento o mejoras del proyecto». La maqueta presentada por López López se impuso a otras diecisiete firmadas, entre otros, por Diego García Carreras, Emilio Manescau, Juan Vallaso, escultor madrileño, y Francisco Palma, escultor académico de la Real de Bellas Artes de Málaga y autor del monumento al comandante Julio Benítez, que fue inaugurado el 11 de febrero de 1926.


De ahí empezaron a salirle numerosos trabajos. Uno de ellos sería la realización de un busto en bronce a Narciso Díaz de Escovar, que fue inaugurado el 25 de junio de 1932 en el Parque de Málaga. En el Diario de Málaga del citado día y en otras publicaciones figura erróneamente como autor del busto su padre, Juan López Merino. Incluso el propio Ayuntamiento comete el error en una placa informativa colocada cerca del monumento y que esta semana estaba parcialmente destrozada.


De padre malagueño
Su padre, López Merino, fue un malagueño que a principios del siglo XX se estableció en Melilla. Colaboró en la prensa local y fue miembro fundador en 1913 de la Asociación de la Prensa de Melilla. Unos años después marchó a Madrid en busca de cimentar su carrera como dramaturgo. Ya en noviembre de 1920 estrenó con notable éxito, según recoge la prensa de Madrid, el drama 'Pedro Fierro' en el que trabajó Enrique Borrás, uno de los mejores actores españoles de principios del siglo XX. Le siguieron, entre otros, el drama 'Padre', el sainete 'Currito el de las guitarras' y la tragicomedia 'El yunque'. López Merino murió en 1938. En la nota necrológica aparecida el 4 de junio de ese año en 'La Vanguardia' se puede leer: «Ha muerto Juan López Merino, dramaturgo de pura raíz española y hombre íntegro de recio abolengo liberal».


Su hijo contrajo matrimonio con Emilia García el 11 de diciembre de 1933 en Madrid. Durante la Guerra Civil, Juan López López se trasladó a Valencia y de ahí pasó a Barcelona, ciudad en la que desempeñó trabajos menores -hizo de farolero en la avenida Paralelo y trabajó en una fábrica de hielo- que alternó con su dedicación a la docencia. Hasta llegó a montar una compañía teatral para hacer realidad el sueño de interpretar obras escritas por su padre, aunque una de ellas, 'El yunque', fue censurada por la Dirección General de Cinematografía y Teatro. El grupo salió adelante hasta su disolución a finales de los años cincuenta.
Arte religioso.


Se sabe que trabajó en los talleres de arte religioso del escultor Claudio Rius y, posteriormente, en el de Coscolla, quienes no dejaban firmar las obras a sus ayudantes. Eso ha dificultado a los investigadores saber cuál fue la aportación al arte religioso de Juan López López. Como profesor impartió clases en el Hogar del Productor del Pueblo Nuevo y entre sus alumnos más destacados se encontraba el escultor Agustín Mir.
Durante su estancia en Barcelona, y en compañía de su yerno, Jorge Gil Cunillera, realizó bustos, pequeñas figuras con escenas taurinas, diseñó jardineras de piedra artificial...


Juan López falleció en 1988 en Barcelona a los 79 años de edad sin que recibiera el reconocimiento que como artista mereció. Entre sus obras destacadas figuran los bustos de Salvador Rueda, Carmen Amaya, Elisa Cansino Devesa, Alfonso XXIII, Chicuelo II (desaparecida), calé y de José Girones, entre otros. Pero su obra cumbre es la que sobresale en la plaza de España de Melilla, de 15 metros de altura, con ese soldado que mira al Gurugú.

Artículo publicado en el diario SUR de Málaga el domingo 18 de octubre de 2009.

Foto: Archivo familia Gil-López.- El escultor melillense Juan López López junto al busto de Narciso Díaz de Escovar, célebre personaje malagueño.

domingo, 18 de octubre de 2009

LA COLONIA GUELL REMEMORA LA ESPAÑA DE 1909



"CELEBRACIÓN TRADICIONAL EN UNA JOYA ARQUITECTÓNICA

BAIX LLOBREGAT


La Colonia Güell revive la Semana

Trágica con una función callejera

DAVID PLACER : El Periódico de Catalunya. BARCELONA 17 de octubre de 2009.


La fiesta del modernismo, que se celebra cada año en la Colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló, revivirá en esta edición la revuelta de la semana trágica que terminó hace 100 años con disturbios y actos de sabotaje producidos por los trabajadores y obreros que se negaban a dejar sin sustento a sus familias por ir obligados a la guerra con Marruecos. Los momentos cruciales del acontecimiento histórico se rememorarán hoy y mañana en la Colonia Güell, donde decenas de voluntarios se visten de época y salen a las calles para contar los episodios más destacados de la época modernista.


El Ayuntamiento de Santa Coloma de Cervelló espera una afluencia masiva de público y calcula que el festejo podría reunir a unos 10.000 visitantes las mañanas de hoy y domingo hasta las 14.00 horas, cuando terminará la celebración con una comida popular.


Este año, la fiesta del modernismo tendrá dos escenarios principales. Uno de ellos representa la Caja Recluta, donde los obreros y trabajadores debían inscribirse para acudir a la guerra contra Marruecos que se había cobrado la vida de decenas de alistados catalanes.Allí, actores aficionados y vecinos representarán algunas de las escenas propias de la época en una obra de unos 10 minutos de duración que comienza a las 11 de la mañana y que se repetirá de forma consecutiva.


Junto a la representación, se dramatizará a los «mozos de cuota» y se verá cómo las familias pudientes de la época pagaban unos 6.000 reales (que vienen a ser unas 1.500 pesetas, una pequeña fortuna para la época) para librarse de las obligaciones militares.


En el escenario, los voluntarios también explicarán la función de las empresas aseguradoras del momento, que cobraban una cuota a las parejas que tuvieran un niño para que, al cumplir la mayoría de edad, se salvara del servicio militar.


La curiosidad que será divulgada durante la obra es que el empresario Eusebi Güell, propietario de la famosa colonia a la que da nombre, poseía una de estas aseguradoras que se encargaban de garantizar que las misiones de guerra fueran solo preocupaciones de pobres.


FÚTBOL Y PIANO

Las representaciones culturales también incluyen la simulación de un partido del equipo de fútbol de Eusebi Güell (una entidad que todavía goza de buena salud), que sirvió de cantera para formar a muchos jugadores del FC Barcelona y del Espanyol.«Dado que la representación de la semana trágica tiene un aspecto dramático, quisimos incorporar un número más festivo y alegre», comenta Montse Vilajuliu, presidenta de la asociación La Colònia Modernista, responsable de organizar los actos populares. Las celebraciones también incluyen una función de piano protagonizada por una cantante que ensaya un número junto a su pianista. La zona fue reconocida por la gran cantidad de vecinos que disponen de piano en sus casas, una costumbre cultural que es muy poco habitual en el resto de las poblaciones de la comarca".

Información facilitada por nuestro compañero Hans Nicolás y Hungerbühler.


Y el texto original se ha extendido, para su mejor lectura, transformando los puntos y seguidos en puntos y aparte.

HOMENAJE AL CAPITÁN MELGAR EN EL ROMERAL ( Toledo )







www.La Cerca.com Grupo de comunicación, 17 de octubre de 2009

Fernando Mora asiste en El Romeral al homenaje al capitán Ángel Melgar en el centenario de su muerte en los sucesos de la batalla del “Barranco del lobo” en Marruecos, en 1909


Lunes, 27 de julio de 2009



El delegado de la Junta en Toledo, Fernando Mora, asistió ayer al homenaje que la localidad toledana de El Romeral rendía a uno de sus ilustres vecinos, el capital Ángel Melgar en el centenario de su muerte en la batalla del “Barranco del lobo” en Marruecos, un desastre considerado, junto al de Annual en 1921, como una de las más sangrientas derrotas sufridas por el ejército español en las guerras sostenidas en el norte de África.

Un homenaje organizado por el Ayuntamiento de El Romeral y los vecinos del municipio en el que también participó el alcalde de la localidad, Fernando Díaz, el coronel Manuel Sierra y el capitán Medina y el Pelotón de Fusileros del Regimiento de Cazadores de Montaña Arapiles 62, que es el regimiento heredero del Batallón Arapiles 9 en el que combatió el capitan Ángel Melgar cuando ocurrieron los sucesos que acabaron con su vida y con la de buena parte de sus compañeros en los campos de Melilla el 27 de julio de 1909.

El acto principal del homenaje tuvo lugar frente a la casa donde nació el capitán Melgar donde se sitúa una placa recordatoria de su nacimiento y de su heroica muerte y bajo la cual el delegado de la Junta y el coronel depositaron una corona de laurel en su memoria.

Fernando Mora, en su intervención, recordó la figura del capitán Ángel Melgar y del “célebre suceso que conmovió a España a principios del siglo XX y que lamentablemente supuso la pérdida de la vida de 153 soldados españoles a manos de francotiradores y de otros 600 heridos, fruto de una decisión errónea del Gobierno conservador de hace 100 años”.

El delegado de la Junta hizo una semblanza del capitán Melgar y de las circunstancias políticas y sociales de España en el momento de su muerte, aludiendo, por ejemplo, a los 50 céntimos que recibieron como indemnización las esposas de los soldados fallecidos y las 75 pesetas para las viudas de los oficiales y jefes del Batallón.

Mora dedicó unas palabras de respeto y admiración para el Pelotón de Fusileros del Regimiento de Cazadores de Montaña Arapiles 62 quienes han participado en misiones especiales en Afganistán y en la antigua Yugoslavia y que tienen previsto volver en fechas próximas a Afganistán.

Y, también, resaltó el papel que “el Ejército español desempeña en la actualidad en defensa de los valores democráticos recogidos en nuestra Constitución y en la salvaguardia de las libertades públicas”.

Ángel Melgar nació en El Romeral en 1876 y entre sus destinos militares figuran Cuba o Ceuta. El 23 de julio de 1909 embarcó hacia Melilla y tres días más tarde murió en el barranco del lobo, donde ganó la Cruz Laureda y el ascenso a comandante por méritos de guerra. Serían dos meses después de estos hechos cuando el teniente coronel Bermúdez de Castro pudo recuperar su cuerpo. Un monumento en el jardín de Santiago de la plaza de Oriente de Madrid recuerda a Ángel Melgar por iniciativa del rey Alfonso XIII quien asistió a la inauguración de la estatua el 21 de diciembre de 1911.

Este acto de homenaje contó con la presencia, además de las autoridades, de numerosos vecinos con quienes el delegado de la Junta tuvo ocasión de cambiar impresiones, así como las actuales propietarias de la casa en la que nació Ángel Melgar.

viernes, 9 de octubre de 2009

EN MEMORIA DEL SOLDADO ESPAÑOL CRISTO ANCOR




“IN MEMORIAM”


Cabo D. Cristo Ancor Cabello, Cabo del Regimiento de Infantería Ligera de Soria núm.9, fallecido en acto de servicio, en las proximidades de Syah Washan, cerca de Herat, Aganistán, el 7 de octubre de 2009.




“…De amor patrio, henchido el corazón, entonaste el himno Sacrosanto, del deber, la Patria y el honor, consagraste tu vida a España, besaste su bandera…”, y por ella, fuiste a ayudar a terceros, los más débiles, lejos de tú país. Hoy duermes entre todos lo que como tú, entregasteis la vida a una noble causa, la milicia “...que en buena o mala fortuna la milicia no es más que una religión de hombres honrados…”. Los que aquí estamos, lloramos tú pérdida, pero recuerda una cosa, ¡no te olvidaremos!. ¡Gracias, Cristo!




D. Cristo Ancor Cabello, como nuestros militares fallecidos en la Campaña de 1909, murió por pertenecer a esa religión de hombres honrados que es la milicia y defender unos ideales.

viernes, 2 de octubre de 2009

1909 - 2009 : Jornadas Internacionales en Ciudad Real




Jornadas Internacionales
La guerra de Marruecos y la España de su tiempo ( 1909 – 1927 )




A celebrar en el aula magna de la Facultad de Letras de la Universidad de Castilla – La Mancha ( Ciudad Real ) entre los días 19 y 21 de octubre de 2009, y organizada por el Grupo de Investigación de Historia e Instituciones Contemporáneas “José Castillejo”.



Primera jornada: 19 de octubre

- “De la guerra de Tetuán a la guerra de 1909”, por M´hammad Benaboud, de la Universidad marroquí de Tetuán.

- “La guerra colonial en Marruecos 1909 – 1927. La forja de un ejército intervencionista en España en el siglo XX”, por Sebastián Balfour, de la London School E. and P. S. ( Londres )

- “Una economía para sostener la guerra: la modernización económica en la España de Alfonso XIII”, por José L. García Delgado, de la Universidad Complutense de Madrid.




Segunda jornada: 20 de octubre

- “España y Marruecos en la perspectiva internacional”, por el Doctor en Historia del Derecho, Antonio Carrasco González ( Ciudad Real ).

- “Los hospitales de campaña”, por Soledad Campos Diez, de la Universidad de Castilla - La Mancha ( Ciudad Real ).

- “Resistencia al reclutamiento y movilización social en la España rural: el caso de las provincias castellano - manchegas ( 1909 – 1923 )", por Óscar G. Bascuñán Añover, de la Universidad de Castilla - La Mancha ( Ciudad Real ).

- Mesa redonda: “Literatura y música en torno a la guerra”, por Antonio Carrasco González y Juan José Pastor Comín.




Tercera jornada: 21 de octubre

- “La Semana Trágica y la Guerra del Barranco del Lobo: expansión del antimilitarismo e inicios del anticolonialismo”, por Eloy Martín Corrales, de la Universidad Pompeu Fabra ( Barcelona ).

- “El general Aguilera y la crisis política de la Restauración”, por Francisco Alía Miranda, de la Universidad de Castilla – La Mancha ( Ciudad Real ).



Estas jornadas estará acompañada por la exposición “La Guerra de Marruecos y la España de su tiempo”, ubicada en el Aula Cultural Universidad Abierta de Ciudad Real.

martes, 29 de septiembre de 2009

En el Barranco del Lobo: Una bala para dos rifeños







27 de julio de 1909 : En el Barranco del Lobo

“Una bala para dos rifeños” , la hazaña del Cabo Castero en el Barranco del Lobo

Otro de los episodios del 27 de julio de 1909, en el Barranco del Lobo, fue la hazaña del cabo D. Hermenegildo Castero Cruz, de la tercera compañía del Batallón de Cazadores de Llerena. Su gesta, quedó recogida de la siguiente forma, en el rotativo “El Liberal”, del viernes 30 de julio de 1909 (textual): (1).

“…Sucesivamente se van conociendo pormenores del sangriento combate de anteayer, en el que hallaron muerte gloriosa Pintos, Palacios, Ortega y buen número de oficiales y soldados. Los actos de arrojo individual se dieron por docenas.

El cabo de la tercera compañía del batallón de Llerena, Hermenegildo Castero Cruz, persiguiendo al enemigo, llegó al fondo de un barranco donde se encontró completamente solo. Tres moros parapetados en unas peñas hicieron fuego sobre Castero. Este se consideró perdido y arremetió contra los moros, luchando a brazo partido con los tres. El bravo Castero cayó en tierra con varias heridas, y cuando sus enemigos se disponían a rematarlo, dos soldados, que buscaban a su compañero, llegaron providencialmente, disparando sus fusiles contra los moros. Estos huyeron; pero Castero se incorporó , y apuntando con su máuser, mató de un solo tiro a dos rifeños.

Después fue trasladado a la plaza, ingresando en un hospital de sangre para curarse de las heridas. Estas, por fortuna, aunque varias, no son graves. Castero ha sido muy felicitado por su serenidad y bravura…”

De esta hazaña y, recogida por el corresponsal de “La Correspondencia de España”, señor Rodríguez de Celis, el 1º de agosto de 1909, se narra en dicho diario, una entrevista personal, con el Cabo que en este cita de apellido Cesteros en vez de Castero, que dice lo siguiente, sobre aquellos momentos vividos por el cazador de Llerena (2):

“…Tenía noticia de la heroicidad realizada por Hermenegildo Cesteros Cruz , cabo del batallón de Cazadores de Llerena. Hoy he sabido que estaba en la plaza y he ido a verle. Con toda ingenuidad me ha contado su hazaña el cabo Cesteros.

Ocurrió que él, con unos pocos soldados, dio en perseguir a un grupo de moros que les habían molestado bastante con disparos no interrumpidos en largo tiempo. Hábianse propuesto dar buena cuenta del grupo. Tal era el ímpetu con que el cabo Cesteros se lanzó en seguimiento del grupo enemigo, que acabó por distanciarse mucho de los soldados que le acompañaban desde el principio. De ello se dieron cuenta los moros que huían, y volvieron pasos atrás.

En un instante se vio Hermenegildo Cesteros rodeado de ocho moros, en disposición de vengar en él la apurada persecución de que hasta entonces habían sido objeto.

Convencido el cabo de Llerena de que su vida solo se salvaba jugándose el todo por el todo, aprestóse a la defensa, haciendo uso de todo género de armas y de todas sus fuerzas. Mató a dos moros; hirió a otros tres de tal suerte que ya no pudieron intentar agresión ninguna, y a los tres restantes les obligó a emprender la fuga precipitada, temerosos de correr suerte análoga.

Por su parte, Hermenegildo Cesteros se apresuró también a las posiciones antes de que los tres fugitivos tuvieran tiempo de avisar a otros para volver contra él.

¿Qué impresión- le he preguntado-experimentó usted en el tiempo que duró tan empeñada, tan terrible lucha?. –Si he de decirle la verdad, la verdadera impresión la sentí cuando todo terminó y pude darme cuenta de lo que había hecho. La escena fue tan rápida como violenta. Al verme rodeado de ocho moros, me acordé de España, de mi familia, de mí mismo; sentí la necesidad de la vida, y como esta estaba en manos de aquellos enemigos, hice un esfuerzo supremo, me defendí, les ataqué con rabia loca; con esa furia que solo se siente una vez en la vida, y todo acabó como ya usted sabe.

Conmovido por la ingenua relación del cabo de Llerena, he estrechado su mano, felicitándole entusiásticamente..”.

“Un caballo desertor”

Aquel día, 27 de julio de 1909, un caballo. Desertó y se pasó a los moros. Así lo contaba un soldado herido en las piernas, a un corresponsal del diario madrileño “ABC” (textual): (3).

“…Páez Jaramillo. Un soldado de Cazadores de Madrid viene en una camilla con más ganas de hablar que un loro, y eso que dice que tiene más sed que el río de su pueblo en Agosto (luego me explicó esta frase diciendo que en su aldea,, de la provincia de Cáceres, no hay más que un arroyuelo que lleva agua en invierno si nieva en la sierra de Candelario). Tiene las dos piernas atravesadas por un balazo de Mauser.

-No debo tener roto ningún hueso, porque no me duele nada-. Mientras descansan los camilleros y beben agua, me cuenta que han entrado en fuego con la brigada Pintos una compañía de África y fuerzas de Melilla. –He visto caer caer heridos- me dice –al capitán González Nandín de África, y un oficial. Los más castigados hemos sido Madrid, Llerena y Las Navas. También he visto caer al coronel Páez Jaramillo. ¡Que hombre ese…!- agrega.

-¿Pero ha caído herido?- le pregunto- ¡Ca!. Subió a nuestras guerrillas, ¡que la verdad!, estábamos un poco desconcertados, porque esos demonios de moros tiran de todas partes y se arrastran como galápagos, sin que se les vea. Íbamos a replegarnos, pero él nos dijo: ¡adelante conmigo!. Reculó el caballo, y rodó con el coronel por el barranco abajo. Corrimos en su auxilio y le encontramos como muerto. Se había dado un golpe en la cabeza contra una piedra y había perdido el conocimiento.

Cuando abrió los ojos no se le ocurrió otra cosa que decir: ¡Venga mi caballo!. Pero ¡donde estaba el caballo…!. Había arrancado desbocado. ¡Se nos había pasado al moro!...”


“Me han hechao las tripas fuera, por lo demás no pasa nada”, 2º teniente D. Antonio Muñoz León

Un joven oficial del Batallón de Cazadores de Llerena, de apenas 19 años, D. Antonio Muñoz León, nacido en Sevilla el 31 de julio de 1890 y que había obtenido su despacho de 2º teniente el 13 de julio de 1908, el apenas un año y pocos días después, embarcó con su batallón rumbo a Melilla, el 25 de julio de 1909. Se estaba preparando, para ingresar en la Escuela Superior de Guerra.

Su primer y único destino, fue el Batallón de Cazadores de Llerena y junto a ellos, marchó al Barranco del Lobo el 27 de julio de 1909.. Apenas dos días llevaba en tierras africanas, cuando resultó gravemente herido en combate. Tomás García Figueras, en su libro “Héroes sevillanos en la Campaña del Rif”,cuenta la anécdota, una anécdota que recoge el carácter jocoso del joven oficial:

“…Cayó Muñoz León y su capitán se volvió a él diciéndole: ¿Qué pasa Muñoz?- Que me han echao las tripas fuera, por lo demás no pasa nada…”

Fue evacuado al hospital de Melilla, donde murió el 29 de julio de 1909 a consecuencia de las heridas recibidas, asombrando a todos los que le rodeaban por su entereza. El 18 de agosto de ese mismo año, fue ascendido a primer teniente por méritos de guerra a título póstumo. (4).

“Ti fusila si no pileas contra España”

Un corresponsal de “La Correspondencia de España”, probalemente Rodríguez de Celis, narraba bajo el título “…Odisea de un prisionero…”, las desventuras de soldado capturado por los rifeños, a consecuencia de los combates del 27 de julio, lo siguiente: (2).

“…Ha regresado del campo moro un soldado de la cuarta compañía de Figueras, natural de La Zarza (Cáceres), que cayó prisionero en el combate del 27. Cuenta que los rifeños le han tratado muy bien, alimentándole y dejándole ir de un lado para otro. Primero le amenazaron con fusilarle; pero luego le dijeron que le perdonarían la vida si luchaba contra España. Négose a ello, y anoche aprovechando un descuido de los moros, se puso una chilaba y deslizóse al amparo de las sombras, procurando no ser visto. Al amanecer, encontróse cerca de nuestras avanzadas. Temiendo que le hicieran fuego, arrojó la chilaba y ganó a la carrera nuestras líneas. Dice que los moros parecen escasos de víveres, y se alimentan casi exclusivamente de manteca, miel y uvas. Ha sido incorporado a su batallón…”

“Un vaso de jerez, que pudo costarle la vida”; el cabo Vicens

“…No se como he podido resultar ileso de aquella lucha pues en mi banderín se ven 11 agujeros de los disparos que me hicieron los moros. Otra bala me inutilizó el fusil y otra me partió por la mitad el machete. Solo tengo unas ligeras erosiones en las piernas que me produjeron las piedras que saltaban al caer las balas enemigas al suelo.
Estoy bien de salud, esperando el momento que volvamos a combatir contra esos salvajes…”

(Extracto de la carta que dirigía el cabo del batallón de Cazadores de las Navas, D. Emilio Vicens a su padre, un empleado de una Dirección de Ferrocarriles domiciliado en Madrid, tras el combate del 27 de julio de 1909. (5).

Los hechos

El día 3 de agosto de 1909, el rotativo “El Liberal”, daba a conocer la gesta del cabo banderín del Batallón de Cazadores de Las Navas, D. Emilio Vicens Cereceda a sus lectores de la forma siguiente: (6).

“…Algunos oficiales que, por encontrarse heridos han regresado a España, corroboran las notícias dadas por varios corresponsales respecto a la conducta heroica del cabo Emilio Vicens en el combate del día 27 del pasado julio.

El muchacho con una serenidad y un aplomo inconcebibles a su edad atacó briosamente al enemigo, llegando en su arrojo hasta adelantarse a todo el batallón y luchar cuerpo a cuerpo con varios moros, que intentaban acercarse todo lo posible al desgraciado teniente coronel señor Palacios, para afinar bien la puntería contra este.
Vicens, el solo, sin reparar en el enorme peligro que corría, rechazó primero a tiros, y después con la bayoneta a los osados rifeños. Fue aquel un momento que produjo extraordinario efecto en las tropas.
Los enemigos cercaban al cabo; pero él contra todos se defendía con pasmosos bríos y tranquilidad que causaba asombro.
El teniente coronel, comprendiendo que aquella temeraria lucha, que fue rapidísima, no podía terminar sino con la muerte del heroico Vicens, gritó a este imperiosamente: -¡Cabo Vicens, a su puesto en seguida!- . Vicens al oir la voz de su jefe, retrocedió, y la admiración de todos fue al ver que el muchacho no tenía ni un leve rasguño.
El teniente coronel se hizo servir un vaso de Jerez, y alargandoselo al cabo le dijo: -Toma muchacho bebe que estás bañado en sudor y bien te has ganado un trago. Eres un héroe-.
Al alargar el Sr. Palacios el vaso a Vicens, una bala enemiga dio al jefe en la frente y lo mató. El Sr. Ortega cayó pesadamente sobre el cabo, cuya cara y pecho se mancharon con la sangre del teniente coronel.
La distinguida familia del cabo Vicens, que reside en Madrid, recibió ayer carta del valiente soldado, quien refiere, sin darle la menor importancia, algo, solo algo de lo que ocurrió en la jornada memorable del 27.
En la família de Vicens hay otro militar muy distinguido; su tío Julio Vicens, hermano de su padre, comandante de Artillería que en la actualidad desempeña el cargo de agregado militar en nuestra embajada en Londres.
Emilio Vicens se cree que será propuesto para una recompensa extraordinaria…”
La recompensa obtenida, fue el ascenso a sargento del D. Emilio Vicens Cereceda. (7).
Nota: Se ha rectificado en este artículo, el apellido del teniente coronel que figuraba como Ortega, cuando debería de corresponder al de Palacios.


1910. En una pintura
La Ejecutoria de un batallón.
Los homenajes que se sucedieron para el cabo D. Emilio Vicens por su gesta, no cesaron rápidamente ya que en 1910, el Rey de Armas, D. Luís Rubio Ganga, le recuerda en la elaboración de la ejecutoria al Batallón de Cazadores de Las Navas, con motivo de la distinción de la que era objeto, el batallón. La noticia aparecida en prensa, decía textualmente, lo siguiente: (8).
“…El batallón de Las Navas, uno de los más gloriosos y de más lucido historial de nuestro Ejército, ha sido objeto de una distinción merecidísima de mucha importancia para el cuerpo. D. Luís Rubio Ganga, rey de armas, cultísimo, verdadera notabilidad en heráldica y gran entusiasta de las glorias patrias ha querido rendir un tributo de admiración a dicho batallón, dedicándole desinteresadamente su ejecutoria.
La obra del Sr. Rubio es, como todas las suyas una hermosa obra de arte. Las ocho fechas de los hechos más memorables del batallón figuran a la cabeza del documento, y dentro dichas fechas está el retrato del heroico teniente coronel Palacios que perdió la vida en Melilla en el combate del día 27 de Julio.
A la derecha se ve avanzar al batallón y en primer término se encuentra el retrato del famoso cabo Emilio Vicens que, sosteniendo en alto el banderín, parece animar con su arrojo y decisión a los soldados para que combatan con firmeza al enemigo.
La pintura, fiel traslado de la realidad y de los actos de extraordinario valor realizados por el cabo Vicens, que le valeiron la felicitación entusiasta del teniente coronel Palacios, minutos antes de caer este muerto es afortunadísima.
El historial completo del batallón, haciendo resaltar sus hazañas más sobresalientes, ocupa el resto del documento, que es, como decimos, una excelente obra artística del Sr. Rubio.
La ejecutoria de los hechos memorables de cada cuerpo, es documento del que no debiera prescindir ninguno de ellos, puesto que, colocado en el cuarto de banderas sirve para divulgar y enaltecer entre los soldados las glorias del batallón en que sirevn, constituyendo valiosa enseñanza para las futuras generaciones…”
Una casualidad :El reservista Benito Pérez, de ABC
El corresponsal de “ABC”, explicaba en una de sus noticias del citado rotativo correspondiente al 30 de julio de 1909, el encontrar herido, a un compañero del diario de Madrid. La noticia, decía (textualmente): (9).
“…En el cuartel del Batallón de disciplinarios se han habilitado dos locales. En la puerta del hospital me llama un herido que es llevado en una camilla. -¿No me conoce usted?- me dice-, soy Benito Pérez, el atendedor de la corrección de pruebas de ABC. Le reconozco en verdad: es el buen Benito, el reservista de Arapiles que, cumpliendo su deber, vino a filas dejando desconsolada a su mujer en su casita de la Gundalera. Está herido en una pierna. Va a ser trasladado a Málaga con otros compañeros a bordo del “Menorquin”, que sale dentro de media hora…”

¡Otra que Dios, paisano; gracias a la Virgen que viene un periodista por aquí!

La cantidad de heridos y muertos por parte de los españoles en los combates del 27 de julio, que un corresponsal del diario “El Siglo Futuro”, lo plasmaba, en el testimonio de un cabo aragonés, del batallón de Cazadores de Los Arapiles, que cuando fue herido, cedió su camilla a otro soldado que iba peor que él, y a pie, se dirigió al hospital. Dicho testimonio, fue recogido de la forma siguiente: (10).

“…En una cama de las instaladas en el Casino Militar, un capitán delira y llama a su tercera compañía para que entre en fuego. Más allá está un pobre soldado que tiene un tiro en la frente y la boca llena de sangre; a su lado hay un cabo de Arapiles que es baturro, y al verme lanza aquello de ¡Otra que Dios, paisano; gracias a la Virgen que viene un periodista por aquí!.

-Mire yo tengo un balazo en el costado izquierdo y he venido andando, porque mi camilla se la cedí a un pobre que iba peor que yo. La Pilarica me ha salvado de esta, y en cuanto salga al campo, invocando su nombre, he de subir al Gurugú para allí poner el banderín de mi compañía…”

Capellán de Cazadores de Arapiles: D. Miguel Lafuente, “Los sucesos se atropellaron de tal forma, que no tuve tiempo ni de asustarme” (15).
El capellán del Batallón de Cazadores de Los Arapiles, fue otro de les héroes de la jornada del 27, ya que al ver caer muerto a un capitán, y hallándose el resto de la oficialidad, muertos o heridos, se puso al frente de la compañía, tomando el mando y, organizando un ordenado repliegue. De estos hechos, se recogía en prensa lo siguiente (textual):


“…Melilla 30.- En uno de los últimos combates el capellán de un regimiento se puso al frente de una compañía, cuyos oficiales estaban todos muertos o heridos.
La conducta del clero castrense ha sido como siempre digna de todo elogio, multiplicándose bajo las balas para llevar los socorros espirituales a los moribundos, a los que en algún caso defendieron a machetazos, llevándolos a sitio seguro…” (11).

“…El capellán del que ayer hablábamos refiriendo que tomó el mando de una compañía en el momento del peligro fue el de Arapiles, quien al ver caer a un capitán, tomó el mando de su compañía, reorganizando sus secciones y ordenando una retirada perfectísima, que fue muy elogiada…” (12).

“…Está confirmado el heroico rasgo del capellán de Cazadores de Arapiles, al cual vieron varios oficiales, que cuando cayó el capitán, tomó el mando de las secciones y, organizada la compañía, ordenó la retirada que se hizo ordenadamente…” (13).
“…Cuatro sargentos, seis cabos y más de caurenta soldados han sido premiados con diferentes recompensas por su conducta heroica. El capellán del batallón de Arapiles, que en los más terribles momentos del combate del día 27 no solo administraba los auxilios de la religión a los moribundos, sino que se puso al frente de los soldados que habían perdido a su jefe en la pelea, será objeto de una distinción especial, con arreglo a las disposiciones vigentes en el clero castrense…” (14).

“…El Clero Castrense. El heroico sacerdote capellán de Arapiles y no de Las Navas como por error han dicho algunos periódicos, que en la acción del día 27 tomó el mando de una compañía que se quedó sin oficiales y la dirigió con admirable maestría durante la difícil retirada se llama don Miguel Lafuente. Sobre él están lloviendo de todas partes, calurosas felicitaciones. Además ha sido propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando, previo juicio contradictorio…” (16).

El Cabo Pedro Blanco

Otro de los tantísimos héroes que hubo en aquella jornada del 27 de julio, fue el cabo D. Pedro Blanco. El comandante Perinat, le obsequió con 100 pesetas por su gesta. Su hazaña, quedó recogida así en “ABC”:
“…El cabo Pedro Blanco. Como anunciaba en mi despacho de esta mañana, hoy he entregado solemnemente, en presencia de la oficialidad de su compañía del batallón de Estella, al cabo Pedro Blanco las cien pesetas que, por conducto de la redacción de ABC, le ha enviado el comandante Sr. Perinat.

El muchacho, agradecidísimo, me ruega que por el mismo conducto se haga presente su reconocimiento al generoso donante. Esta misma tarde ha girado íntegros los 20 duros a su esposa, que reside en un pueblo de Aragón.

Pedro Blanco es reservista, pequeño de cuerpo, enjuto de carnes, cetrino de rostro, campechano y francote como buen aragonés.

Con un estilo muy pintoresco y con gran naturalidad, como si el hecho no tuviera importancia, me relató a grandes rasgos el bello episodio de que fue protagonista. Poco antes de que se diera al batallón de Estella la orden de replegarse hacia el Hipódromo, vio una columna de humo entre unas piedras.
Blanco que iba en el grupo de los camilleros de la ambulancia de Sanidad, separóse de ellos y dirigiose hacia el lugar de donde salía el humo, encontrando el cadáver de un soldado que los moros acaban de quemar. Suponiendo lógicamente que pudiera haber más heridos, decidió reconocer personalmente todos los lugares inmediatos. En efecto, apenas había dado unos cantos pasos, sorprendió a un moro que estaba rematando a un soldado.

El cabo se arrojó sobre él, le arrebató la gumía y se la hundió en la garganta. Después llamó a unos compañeros para que le ayudasen a transportar al herido al campamento, recogió la gumía y el Remington del moro muerto y se los entregó a su teniente coronel, que a su vez los remitió al general Marina…”(17).
Al cabo D. Pedro Blanco, se le ofreció por esta gesta, el ascenso a sargento o, una cruz roja al Mérito Militar pensionada con carácter vitalicio. Optó por la cruz al Mérito Militar. (18).

Hans Nicolás y Hungerbühler

Fuentes:

(1). “El Liberal” Se publica diariamente en Madrid, Barcelona, Bilbao, Murcia y Sevilla. Núm. 10.888, pág.1, de fecha viernes 30 de julio de 1909.
(2). “La Correspondencia de España”,Edición de la mañana. Madrid núm. 18.799, pág. 1, domingo 1 de agosto de 1909.
(3). “ABC”, Madrid, 1ª edición, pág. 7, viernes 30 de julio de 1909.
(4). “España en sus héroes”, fascículo núm. 3pág. 88, “Un capellán en el Barranco del Lobo”, Madrid 1969.
Fotografía 2º teniente D. Antonio Muñoz León, “España en sus héroes”, fascículo núm.3, “Un capellán en el Barranco del Lobo”, Madrid 1969.
(5). “La Correspondencia militar” Madrid núm. 9.649, pág. 2, miércoles 4 de agosto de 1909.
(6). “El Liberal”, Se publica diariamente en Madrid-Barcelona-Bilbao-Murcia y Sevilla.. Núm. 10.670. pa´g.2, viernes 3 de agosto de 1909.
(7).” EL Imparcial”, Diario Liberal, Madrid núm. 15.322, pág. 5, jueves 4 de noviembre de 1909.
Grabado “Caballería en persecución de rifeños agresores, fue publicada en la 1ª página de “La Correspondencia de España”, de martes 17 de agosto de 1909.
(8). “El Liberal”, Se publica diariamente en Madrid-Barcelona-Bilbao, Murcia y Sevilla, pág. 2, miércoles 4 de mayo de 1910.
(9). “ABC”, Madrid pág.7 viernes 30 de julio de 1909.
(10). “El Siglo Futuro”, Diario católico, Madrid núm.604, pág.1, lunes 2 de agosto de 1909.
(11). “El Siglo Futuro”, Diario católico, Madrid núm. 602, pág. 1, viernes 30 de julio de 1909.
(12). “El Siglo Futuro”, Diario católico, Madrid núm. 603, pág. 2, sábado 31 de julio de 1909.
(13). “ABC”, Madrid, Edición 1ª, pág. 7, viernes 30 de julio de 1909.
(14). “La Correspondencia Militar” núm. 9.646, pág. 1, domingo 1 de agosto de 1909.
(15). “La Correspondencia Militar”, núm. 9.863, pág. 3, viernes 20 de agosto de 1909.
(16). “El Siglo Futuro”, Diario católico, Madrid núm. 610, pág. 2 lunes 9 de agosto de 1909.
(17). “ABC”, Madrid 1ª edición, págs.. 6 y 7, domingo 1 de agosto de 1909.
(18). “ABC”, Madrid,1ª edición, pág. 6, domingo 1 de agosto de 1909.