ÉRASE UNA VEZ MELILLA

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GRUPO DE ESCUELAS MIXTAS

EN EL BARRANCO DEL LOBO

jueves, 21 de enero de 2010

1910: ENTRADA TRIUNFAL EN MADRID







CENTENARIO DE LA ENTRADA TRIUNFAL



EN MADRID DE LA BRIGADA DE CAZADORES






Hace cien años un 22 de enero de 1910 la Brigada de Cazadores mandada por el General Tovar protagonizó una triunfal entrada en Madrid







El 17 de diciembre de 1909 el General Marina consideró que la zona próxima a Melilla estaba pacificada . Dándose por finalizada la Campaña iniciada por el ataque a los obreros que construían el trazado del ferrocarril de la Compañía Española de Minas del Rif , el 9 de julio de ese mismo año.En diciembre con el término de las operaciones los distintos batallones fueron recibiendo la orden de regresar a la península.






La animación se palpaba ese día un tanto gris por falta de sol el 22 de enero de 1910 por las calles de Madrid con cierre total de los comercios. Todas las vías llenas de ansioso gentío se encontraban engalanadas de banderas, gallardetes, estandartes y guirnaldas.La Orden General del 21-01-1910 disponía que el General Tovar tomara el mando de las fuerzas que desfilarán vestidas en traje de campaña siguiendo el itinerario que empezará por la Calle de Alcalá , Puerta del Sol, lado del Ministerio de la Gobernación, Calles Mayor y Bailén hasta la plaza de San Marcial.






El desfile comenzó a eso de las 11 de la mañana con el General Tovar montando un brioso caballo poniéndose en marcha por el Paseo del Prado. Abría el paso una sección de la Guardia Civil que fueron destinadas a Melilla en numero de 40 miembros del 14ª Tercio.Inmediatamente detrás el General Alfau con sus ayudantes, los Cazadores de los batallones de Arapiles, Madrid, Barbastro, Figueras, Las Navas y Llerena .Una compañía de Ferrocarriles y la de Aeroestación montado en columnas de piezas. En columna el Regimiento de Lanceros de la Reina seguido de las ambulancias.






El numerosísimo público vitoreaba a los soldados que en medio de un gran desorden daban vivas a España y al Ejército.Las Tropas avanzaban estrujadas por una multitud que les arrojaba incesantemente flores. Una representación de estudiantes valencianos aportaron mil kilos de flores que fueron utilizadas en la triunfal entrada de la Brigada.






En número de cuatro mil cigarreras de la fábrica de Tabacos con sus mantones y pañuelos ocupaban toda la rampa, escalinata y verja próxima al monumento del Dos De Mayo. No faltaron intrépidos que se apostaron en las copas de los árboles. Un dato anecdótico es la ausencia de reservistas en dicho desfile. Las críticas en la organización del desfile no fueron muy halagüeñas al calificarlo de caótico, deslucido y lento hasta acabar hacia las dos y media de la tarde.






La otra noticia recogida en la prensa de ese día fue la aparición del Cometa Halley esa noche en los cielos de Madrid.El General que protagonizó la entrada triunfal en Madrid el 22 de enero de 1910 fue Don Antonio Tovar Marcoleta (Madrid 1847-1925) que ingresó en 1863 en el ejército como cadete en la segunda guerra Carlista. Como teniente coronel de la Guardia Civil tomó parte de la expedición a Filipinas , así como en acciones de la guerra de Cuba y Puerto Rico. Siendo General de División, tomó parte en los sucesos de Melilla de 1909. Fue director general de la Guardia Civil. Nombrado Capitán General de Valencia en 1917 declaró el estado de guerra por los sucesos de ese año.






La efemérides de este mes de enero aparece mencionada en el calendario del Centenario de la Campaña de Melilla que puede descargarse en el enlace del blog de Juan Díez (Fuente: http://melillacampaade1909.blogspot.com/).Dicho calendario de efemérides y personajes ha sido incluido en las sites de La Ventana de la Agencia Tributaria, La Real Asociación Española de Cronistas Oficiales, Melillense.net entre otros, además de publicarse en medios de prensa locales.






Artículo de : Juan José Florensa y Conesa






Imágenes:



- Cromo número 49 de la colección "La Campaña de África - 1909". Entrada de las tropas de Madrid.



Al dorso se puede leer: "No solamente en las principales ciudades sino hasta en los más modestos pueblecillos, la llegada de sus hijos que vuelven victoriosos de la guerra, constituye un día de fiesta y de alegría. pero donde el pueblo ha superado a todos es en Madrid; es tarea imposible describir la frenética alegría y el loco entusiasmo con que recibió a las tropas. Millares de ramos de flores, millares de palomas que se tiraron y soltaron. Desde el Rey al más humilde obrero, todos se afanaron en dar la bienvenida a los héroes, no oyéndose más que las aclamaciones al Ejército y a España".



- General Tovar con teniente coronel Cavalcanti y capitán Antonio Tovar. Internet.



- Generales y oficiales. Internet.



lunes, 18 de enero de 2010

EL MAYOR RICHARDSON Y SU PERRA JOYFUL EN MELILLA







El mayor Richardson, introducción de los perros



ambulancia en la guerra, de Melilla

Sin duda alguna, el perro ha jugado siempre un papel favorable al hombre desde la antigüedad. Desde que fue domesticado por el hombre, inicialmente para la caza, vigilancia de rebaños y de la casa, usándose contra las cargas de caballería hasta la actualidad, en que le encontramos en diversos campos, ya sea en la búsqueda y detección de estupefacientes, explosivos, armas, personas, pasando por su utilidad en medicina (detección de cáncer de próstata), mensajería, lazarillos e incluso en terapias para personas ancianas como con enfermedades psíquicas.

En España, los canes, fueron introducidos en el campo militar en agosto de 1909 por un mayor (comandante) inglés, apellidado Richardson. Concretamente, fueron los perros ambulancia los cuales ya demostrados sus resultados positivos durante la guerra ruso-japonesa de 1905, tenían la misión de detectar y localizar a los heridos en el campo de batalla, como así fue y en el caso que nos ocupa, en la Campaña de Melilla en 1909.



El mayor Richardson, llegó a San Sebastián el viernes 27 de agosto de 1909, lugar donde fue recibido por S.M. la Reina Victoria y su madre, S. M. Cristina. La finalidad que traía a Richardson a España, era la implantación del servicio de perros-ambulancia los cuales y como ya se ha mentado, habían prestado notables servicios a la Cruz Roja en 1905. Estos servicios, habían sido clasificados de “excelentes”. El Ministro de la Guerra, designó a un oficial para que acompañara al mayor Richardson a Melilla, plaza a la que partiría el 28 de agosto de 1909. (1).

De los perros que portaba el mayor Richardson, y de la presencia de los canes en la milicia, decía “La Correspondencia Militar” del 27 de agosto de 1909, lo siguiente: (textual) (2).

“…Los perros que lleva el Mayor Richardson a Melilla para ayudar a la búsqueda de heridos parece ser que cumplen su misión maravillosamente.

Los intentos de utilizar en la guerra las dos cualidades sobresalientes de estos animales, el olfato y el instinto, son muy antiguos; pero nunca han recibido orientación exacta y adecuada.

Lo que se ha hecho en casos aislados, con resultado completo, y los servicios que los perros prestan en la vida normal del campo, hacen creer que en este asunto no se ha pensado nunca en serio, y no es para olvidarlo.

En todos los cuarteles hay perros que se encariñan con el soldado, comen las sobras del rancho y son allí un estorbo más que otra cosa. Más de un jefe de Cuerpo se ha visto obligado a ordenar su desaparición. Pero bien elegidos y enseñados por quien supiese hacerlo, podrían ser muy útiles, no sólo en la recogida de heridos, sino también en la exploración y las avanzadas…”

¿Quién era el Mayor Richardson y cómo llegó a España? ( 3 )
El mayor Richardson, era un comandante inglés que había servido en el Regimiento de Infantería núm. 43, del ejército británico. Se hallaba en posesión de muchísimas condecoraciones de diferentes países, especialmente de Rusia, ya que el Zar, le hizo llamar a palacio para felicitarle por los servicios prestados por sus perros que del campo japonés, habían rescatado a más de 23 heridos, los cuales, si no hubieran sido rescatados, hubieran perecido. Habiendo pasado a la reserva, al parecer de forma voluntaria, para dedicarse al mundo de los perros, por el que sentía verdadera pasión (5), solicitó ser agregado a la policía inglesa, para colocarse al frente de sus perros auxiliares de los agentes de seguridad.

El mayor Richardson, después de la Primera Guerra Mundial, estuvo al frente de las Escuelas de Perros Lazarillo en Inglaterra, de los cuales, surgió durante dicha contienda, dado el número elevado de soldados que perdieron la vista como consecuencia de las agresiones con gases contra las personas. Uno de los centros más importantes ya había sido creado en Alemania por Kraemer a lo largo del año 1915.

Oficiales del Ejercito francés, paralelamente, los señores Maric y Megnin realizaban experimentos en las perreras de Plessis-Trevise. También después de la guerra, surgió otra en Suiza pero para Instructores de perros-lazarillo en la propiedad de Dorothy Harrison Ausis, además aparecieron gran cantidad de escuelas en Europa y Estados Unidos. (6).

Una entrevista en el “ABC” (textual) (5)
“…Los perros en la guerra.
Uno de nuestros redactores celebró ayer una interesante interviú con el mayor inglés Richardson, que, como es sabido, va a Melilla con la famosa perra Jouful, adscrito a la Cruz Roja, con la humanitaria misión de recoger a los heridos y desaparecidos en campaña.
El mayor Richardson salió de Londres el día 19 del actual, llegó a San Sebastián el 21, y en la capital donostiarra fue recibido por S.M. la Reina doña Victoria, quien desde el primer momento se interesa sobre este asunto.

Nuestro interlocutor muéstrase satisfechísimo de la entrevista regia, pues Su Majestad le ofreció desde el primer momento su incondicional apoyo para la feliz realizaxión de su empresa.

Míster Richardson relató a la Soberana la misión especial de los bloodhound, que es el nombre de esta clase de perros, los cuales no sólo prestan sus servicios en las guerras, sino que también auxilian de un modo eficacísimo a la policía en el descubrimiento y captura de los criminales.

Esta raza canina existe en Inglaterra, a pesar de lo cual sus ejemplares en el mismo Reina Unido, no son muy comunes. Baste decir que se cotizan de 100 a 150 libras esterlinas cada uno.

Su instinto y su sagacidad son tales, que en Londres han realizado descubrimientos verdaderamente maravillosos, señalando pistas a la Policía y aún aprehendiendo a los autores de muchos crímenes varios días después de ser estos cometidos.

De tal modo han sido reconocidas estas cualidades, que en las jefaturas de Policía de París y Berlín han solicitado auxilio en algunas ocasiones a la de Londres, y esta ha presentado a aquellas a sus perros, que en las capitales indicadas dieron prueba de sus excepcionales facultades.

Al frente de la sección formada por estos perros y los agentes policiacos auxiliares se halla el propio mayor Richardson, que para desempeñar este cometido, por el que siempre ha sentido decidida vocación, pidió el retiro del Ejército británico, en el que había llegado al grado de comandante de Infantería.

Por los antecedentes que se tienen de la raza de los bloodhounds, sabése que estos perros tienen origen español, y que Cristóbal Colón, primero, y después Pizarro, en sus viajes a América, llevaron a este Continente algunos ejemplares de aquéllos. Quizá tengan en ellos su origen los que hace bastantes años existían todavía en Cuba.

En esta isla dedicábamos los dueños de ingenios a perseguir a los esclavos que se fugaban de las plantaciones de azúcar, y que casi siempre, merced a los “cazadores de hombres”, nombre con el que allí se designaba a estos perros, eran capturados.

En la reciente guerra ruso-japonesa dieron también excelente resultado los bloodhounds. El número de heridos por ellos descubiertos y que sin su auxilio hubieran perecido abandonados fue enorme. Las proezas en Manchuria se olvidaran dificicilmente.

Es tan grande su instinto. Poseen un olfato tan exquisito y tienen tal acierto en sus exploraciones, que con dificultad en los campos de batalla en que ellos maniobran se quedará ni un rezagado, ni un herido, que no sea olfateado por el can u orientado y aún transportado por él al lugar en que se halla establecida la ambulancia.

Como ejemplo de la constancia de estos animales, nos refería ayer tarde el mayor Richardson que, no hace aún dos meses, uno de sus perros estuvo durante cuatro días sin comer y sin descansar persiguiendo una pista, al cabo de los cuales dio con el paradero del autor de un crimen cometido en Londres y que por sus singulares condiciones adquirió enorme resonancia.

Ayer por la mañana estuvo Mr. Richardson en el ministerio de la Guerra. Conocido allí el interés por su humanitaria empresa tiene nuestra Soberana, le fueron dadas cuantas facilidades necesitó, y sus pasaportes quedaron prontamente en regla.

Esta noche saldrá para Málaga, y quizá el lunes podrá desembarcar en Melilla. En Málaga se le agregará un capitán de Artillería. Expresamente designado por el ministro de la Guerra para este objeto.

El bravo comandante hallase muy animado y deseoso de entrar en campaña. La perra Joyful, que le acompaña, es un hermoso ejemplar de la raza. Es no muy alta, fornida, tiene largas orejas, hocico pronunciado y mirada inteligente, su color es canela oscuro y tiene cuatro años.

El mayor Richardson, con motivo de la guerra actual, la regaló a nuestro compatriota el duque de Santoña, que reside en Londres. Este a su vez, dándose cuenta de la importancia del regalo, lo transmitió a la ex emperatriz Eugenia, y esta, comprendiendo su verdadero destino, la regalo a sí mismo a la Reina Victoria.

Esto explica, pues el interés vivísimo que S.M. ha tomado en este asunto desde el primer momento.

-Y ¿no tiene perros la Policía española?- nos pregunto nuestro interlocutor al final de la entrevista.
-¡Ay!, nosotros andamos bastante mal de perros- le respondimos, también hemos tenido nuestro correspondiente can por acá, y le contamos las aventuras del famoso Ney, cuyo paso por nuestros centros policíacos fue por cierto como el de un meteoro.

Nos despedimos del animoso comandante, felicitándole por su generosa iniciativa y dándole las gracias en nombre de ABC por su amabilidad con nosotros…”

Sobre su llegada a España, la prensa madrileña, concretamente el diario “La Época, publicó el siguiente artículo al respecto: (textual), (3).

“…Cuando Richardson tuvo conocimiento de los sucesos de Melilla, solicitó una entrevista en Londres con el duque de Santoña, a quién comunicó sus deseos de regalarle uno de sus perros para que fueran utilizados sus servicios en la campaña de Melilla.
El duque de Santoña aceptó el ofrecimiento y poco después le fue entregado el perro, que el duque regaló a su vez a la Emperatriz Eugenia.

La Emperatriz conocedora de la importancia de los servicios que prestan en campaña estos perros ingleses, dispuso que “Joiful”, nombre al que atiende la perra regalada, y que es un hermoso ejemplar de la raza Blordhounds, fuese enviada como regalo a la Reina Dª Victoria.
Pocos días después fue recibido por la Reina en el Palacio de Miramar el mayor Richardson, quien escuchó de labios de la Soberana frases de agradecimiento.

Como detalle curioso debe consignarse que los dos perros que acompañaban a Colón en las carabelas al hacer el descubrimiento de América, pertenecían a la preciada raza de Blordhounds, cuyos servicios han sido muy apreciados durante la guerra ruso-japonesa.

El coste ordinario de estos perros oscila entre 100 y 125 libras esterlinas…”.

El uso de estos animales, no tenía antecedente en España o no era recordado ya que en Méjico, muchísimos años atrás, los españoles, los habían usado en combate. Este, es el caso de “Becerrillo” y de su hijo “Leoncillo”, la historia de los cuales fue (textual) (11), según una publicación “Alrededor del Mundo”, del 6 de octubre de 1909, bajo el título, “El perro que llegó a capitán”.

“…Becerrillo era un enorme dogo, de pelaje rojizo con el hocico y el cerco de los ojos manchados de negro. Estaba dotado de tanta audacia como prudencia, por lo que se le apreciaba más que a los otros perros que siempre obraban brutalmente y se le daba doble ración. En el combate, se arrojaba sobre los indios, cogía a uno de ellos por un brazo y se lo levaba sin hacerle el mayor daño si el prisionero no se resistía; pero si trataba de huir, lo tiraba al suelo y en un santiamén lo estrangulaba.

En la batalla empeñada con el cacique Mabodomaca, “Becerrillo” se portó con sin igual bravura, contribuyendo al triunfo de los españoles. Se le nombró capitán en el mismo campo de batalla, y las tropas desfilaron ante el valeroso can rindiéndole los honores correspondientes.

La muerte de “Becerrillo” fue la de un verdadero soldado. En un combate con los caribes cayó atravesado por una flecha envenenada. Pero dejó un hijo que fue su digno sucesor. Llamábase este “Leoncillo”, y en las célebres exploraciones del istmo de Darien prestó inmensos servicios a las tropas de Núñez de Balboa. Tan noble como su padre, en cuanto oía la voz de su amo, que era uno de los soldados, se detenía aunque se hallase en lo más recio de la pelea. “Leoncillo” no llegó a capitán, pero tenía, a diferencia de los demás perros, paga y ración de soldado. Los indios le cobraron tal odio, que en todos los combates concentraban sobre él los flechazos, hasta que en una escaramuza lo dejaron acribillado sobre el campo. Esta antipatía se comprende al saber que entre “Leoncillo” y sus compañeros habían estrangulado más de dos mil indios.

Tal maestría llegaron a adquirir los españoles de aquellos tiempos en el empleo de perros en la guerra, que cuando empezaron las campañas entre Carlos Quinto y Francisco I, Enrique VIII de Inglaterra no halló mejor manera de testimoniar su amistad al emperador que enviarle doscientos dogos para que auxiliasen a sus tropas contra el monarca francés…”

La perra “Joyful/Joytol” (4)

Arribó junto al mayor Richardson a Melilla, el martes 31 de agosto de 1909. Al parecer y según dimana de la lectura del artículo publicado en “La Correspondencia de España” de dicha fecha, la perra “Joytol”, era ya veterana de la guerra ruso-japonesa. De ella, decía el periodista autor del citado escrito señor Rodríguez de Celis, que era hermosa y que había llevado a cabo empresas que pudieron parecer increíbles, avaladas por la presencia de testigos. Dicho animal que ahora era propiedad del S.M. la Reina Victoria, era de tamaño grande, de tipo cazador, de orejas grandes, pelo corto de color canela oscuro, dotada de una inteligencia jamás vista. Era muy dócil, como si su vida entre ejércitos la hubiera hecho adaptar a la disciplina y sumisión más grandes.

Sobre la inteligencia de “Joytol”, también escribiría en su artículo Rodríguez de Celis lo siguiente: (textual)

“…”Joytol” parecía comprender mis palabras. A punto he estado de equivocarme y solicitar de ella una “interview”. Pero he caído pronto en la cuenta de que “Joytol”, con toda su inteligencia, no me habría contestado. Esto la distingue de muchos políticos españoles, que hablan sin llegar, en punto a inteligencia, a la altura de “Joytol”…”

De la llegada de “Joyful” a Melilla. Dudas. (9)

El siguiente artículo, publicado en el diario madrileño “El Imparcial” del 6 de septiembre de 1909, el cual cito textualmente, recoge el momento de la llegada de la perra “Joyful” a Melilla.

“…Un dato más: desde que fondeó el “Menorquín”, al amanecer, hasta muy cerca de las once, no han sido desembarcados tres destiladores de agua remitidos por el filántropo marqués de Comillas, que producirán diariamente 15.000 litros de agua potable y la perra Bloodhound “Fortful” (por Joytol), que regaló la emperatriz Eugenia a nuestra soberana como un prodigio de instinto para el descubrimiento de heridos en campaña. El pobre animal, digno de mejor suerte, ha permanecido más de dos horas metido en un cajón dentro de una barcaza sufriendo un calor horrible y en una posición incómoda. Auxiliado por dos de los valencianos que antes indiqué, sacamos el cajón y lo sacamos a la sombra y en sitio llano, mientras que el mayor Richardson que lo ha traído, cumpliendo órdenes de S.M., había ido a cumplimentar al general Marina y a saber que destino que se iba a dar a “Joyful”.

Creíase que se le destinaría a la Cruz Roja, como ocurrió en la guerra ruso-japonesa; pero ha sido o será entregada en breve a los ingenieros, y cuando el general Marina así lo ha dispuesto, su motivos tendrá, porque esta guerra se parece a aquella como un huevo a una castaña.

Yo no dudo que la instalación de servicios de perros amaestrados den excelentes resultados en campañas de otra índole, pero en el Rif vivirá “Fortful” el tiempo que tarde en ponerse al alcance de los fusiles de la morisma.

Supongamos y esto es un colmo, que logre encontrar un herido no visto y que avise el hecho, ¿quién va por él?. La intención es buena, plausible, y la finalidad hermosa. En cuanto a la eficacia, reservo mi opinión. Por lo pronto están ya instalados en el Hotel Victoria el mayor inglés Richardson y la perra “Fortful”, que es un ejemplar precioso de pelo castaño con lomo negro y unas orejas muy grandes. De los servicios que prestan ya hablaremos cuando llegue la ocasión…”


Una anécdota, sobre el dispendio del viaje del mayor Richardson a Melilla, junto a “Joyful”. (10)

La Vanguardia de Barcelona, recogió una anécdota relativa al coste del viaje del mayor Richardson a Melilla junto a la perra “Joyful”, titulada, “El descubridor de heridos” (textual):

“…Dentro de breves días regresará de Melilla el mayor Richardson, que marchó a llevar al perro descubridor de heridos en campaña, regalado a la Reina, y esta al ejército de operaciones. Con este motivo se ha comentado favorablemente el acto de la Reina, quien ha pagado de su propio peculio el viaje a Melilla del mayor Richardson, que ha llevado el perro. Parece que alguien pretendía disuadir a la Reina del envío del perro, porque llevar uno solo podía ser de pocos resultados, siendo preferible esperar a que hubiera amaestrados más.

La Reina dijo:
- Con una sola vida que salve el perro, pueden darse por bien empleados gastos y viaje-…”

“Joyful”, destinada a la ambulancia de la 1ª División. (12)

Finalmente, “Joyful”, fue destinada a la ambulancia de la 1ª División, según explicaba el periodista Gombeet, en el diario “La Época” del 6 de septiembre de 1909. Con ella partió hacia el campamento de Zoco el Arbaa. Explicaba el citado periodista, que “Joyful”, congenió rápidamente con los soldados y que efectuaba una sola comida al día, consistente la misma en un kilo de carne cruda.

Hans Nicolás i Hungerbühler

Fuentes:

(1). “El Imparcial”, diario liberal, núm.15.253, pág. 2, Madrid viernes 27 de agosto de 1909.
(2). “La Correspondencia Militar”, núm. 9.669, pág. 2, Madrid viernes 27 de agosto de 1909.
(3). “La Época”, Últimas noticias y telegramas de la tarde, “Los perros en la guerra”, núm 21.135, pág.1, Madrid viernes 27 de agosto de 1909..
(4). “La Correspondencia de España·, núm. 18.829, pág. 1, Madrid martes 31 de agosto de 1909.
(5). “ABC” 1 edición, pág. 11, Madrid sábado 28 de agosto de 1909.
(6). “Razas de perros y gatos”, blog sobre las razas de perros y gatos en Internet, artículo titulado “Razas de perros lazarillos” firmado por Cristian en fecha lunes 16 de febrero de 1909.
(7). Fotografía del perro de raza “Bloodhound”, obtenida a través del buscador de Imágenes de Google.
(8). “Litografía perro-ambulancia auxiliando a un soldado alemán durante la primera Guerra Mundial (1914-1916), obtenida a través del buscador de imágenes de Google.
(9). “El Imparcial”, Diario liberal núm.15.261, pág. 2, Madrid sábado 4 de septiembre de 1909.
(10). “La Vanguardia”,pág.5, Barcelona jueves 5 de septiembre de 1909.
(11). “Alrededor del Mundo”,núm. 540, pág.219, “Proezas de perros en la guerra”, Madrid, 6 de octubre de 1909.
(12). “La Época”, Últimas noticias y telegramas de la tarde, núm.21.145, pág.2, Madrid, lunes 6 de septiembre de 1909.

Imágenes
- Perro-ambulancia auxiliando a un soldado alemán durante la Primera Guerra Mundial.
- Perro de raza ¨Bloodhound¨, como el que intervino en la Campaña de Melilla en 1909.(7).
- El Mayor inglés en una trinchera, en Melilla 1909. Dibujo de Frederick Villiers.”Ilustrated London News, The” 4 sept. 1909.
- Portada de ABC, 1909

miércoles, 6 de enero de 2010

LA CANTINERA , por Enrique López Alarcón




"LAS HIJAS DEL BATALLON"




Uno de los componentes más romántico de la Campaña de 1909 lo constituyeron la cantineras con su animosa presencia en los campamentos, calles de la ciudad e incluso línea de combate. Por ello no es difícil encontrar en los diarios, revistas y libros que plasmaron el devenir de estos graves sucesos, semblanzas acerca de estas señoritas y señoras..

Uno de estos comentarios sobre las cantineras se lo debemos al escritor y periodista Enrique López Alarcón, quien luego de publicarlo en el periódico “El Mundo Militar”, formó parte del libro “Melilla, 1909. Diario de la guerra, escrito durante las operaciones militares en el Rif”. Interesante obra de la que conocemos dos ediciones.
Apareciendo el epígrafe al que nos referimos en las páginas 278 – 280 de una de estas ediciones.

"LA CANTINERA
El regimiento del príncipe, número 3 de la división Sotomayor, ha traído consigo su cantinera de España. Perdonadme si al hablaros de ella menoscabo y debilito un poco la leyenda de “las hijas del batallón” y el prestigio universal, poético y folletinesco de las cantineras.
Yo vi por primera vez a esta intrépida mujer en la calle del General nacías, junto a la Puerta del Campo. La dama era el eje de un grupo de soldados del regimiento del Príncipe. Hablaron animadamente un momento y luego se separaron, partiendo los soldados hacía el camino de Rostrogordo y la cantinera hacia el muelle de desembarco, donde debía de reclamar tres o cuatro fardos, que era la impedimenta y la existencia de la cantina.
La cantinera andaba delante de mí con mucha marcialidad, la cabeza alta, un poco retrepada de la cintura, moviendo los brazos como péndulos. Caminaba de prisa e iba a cuerpo gentil. Llevaba el vuelo trasero de la falda sujeto y prendido entre la cinturilla del vestido. Este ardid la dejaba libre de la enfadosa traba de tener que recogerse las faldas al andar por la calle y daba al aire unas alpargatas iguales que las de la tropa y unas medias a rayas rojas de mucha bizarría; eran unos bajos de obrera trabajadora y limpia.
Tiene la cantinera la nariz corta, los ojos chicos y la boca grande. Pero su cara indica simpatía y franqueza, y es más picaresca que hermosa. Si os digo, por fin, que representa unos treinta años, queda completo el retrato de esta mujer atrevida, desenfadada y simpática.
La cantinera del Príncipe vivía de su cantina en Gijón, donde esta fuerza tenía un destacamento. Al concentrarse las compañías del Príncipe, la cantinera se movilizó con las tropas a que ella se adscribía, y vino a Melilla.
Viste, para estar en la guerra, falda de cretona gris, tenuamente rameada de negro y una guerrera azul de topa con el número 3 en el cuello. Un verdadero traje de campaña.
Yo la vi luego en el muelle, al día siguiente de llegar el regimiento, reclamando los fardos que había traído consigo; después contrató su carromatillo a un hebreo que andaba de cabeza ante la verbosidad y la decisión de aquella mujer privilegiada, y partió, llevando ella, con su despejo y ánimo al carromato, al macho y al judío.
Con el carro hizo como una huída presurosa hacia las alturas de su campamento. Yo la dejé que se marchara tranquila, sin preguntarle su nombre ni otros detalles. ¿ Para qué poner al remate de estas líneas un nombre vulgar que nos acabe de destruir el prestigio de su dueña? Para mi y para mis lectores y para el pueblo entusiasta y pintoresco, estas mujeres se llaman todas los mismo; todas se llaman Madame Sans-Gene".




Nota:


Como pensamos rescatar próximamente varios textos relativos al protagonismo de las cantineras en la Campaña del 9, complementádolos entonces con imágenes de 1909. Ahora hemos decidido ilustrar esta entrada con dos imágenes de cantineras, correspondientes a la Campaña de Melilla de 1893.




viernes, 1 de enero de 2010

Ernesto Ortuño y los obreros de la Cia. MM. del Rif




La agresión a los obreros: 9 de julio 1909…

El detonante del inicio de la Campaña del Rif del año 1909, desarrollada en el entorno de la ciudad de Melilla, fue la grave agresión sufrida por un grupo de obreros de la Compañía Española de Minas del Rif. Mientras éstos trabajaban en las tareas de replanteo destinadas a la construcción de un puente para el ferrocarril, a siete kilómetros de Melilla, en el arroyo de Sidi Musa.
Una agresión que tiene su origen en la detención de algunos habitantes de la kabila de Kebdana por la columna del general Del Real, luego de que éstos hubieran agredido a un policía indígena. Ante la detención de los quebdanas, el 7 de julio los jefes de Mazuza y Beni bu Ifrur acordaron que ocho voluntarios, acompañado por otros vecinos atacaran a los obreros que construían la línea del ferrocarril. Siendo el resultado seis obreros españoles muertos y uno herido, de un total de los trece que habían acudido a trabajar acompañados de otros jornaleros marroquíes.
Personal al servicio de la Compañía Española de Minas del Rif que fueron retirados a Melilla, donde encontraron sepultura los cadáveres y atención médica el herido.
Gracias a nuestro compañero de Estudios Melillenses, Eduardo Sar, hoy conocemos algunos datos más, acerca de los seis obreros muertos, de los que divulgó entonces la prensa nacional.

Obreros de la C.E.M.RIF que resultaron muertos:
Los restos de todos ellos descansan en el Panteón de Margallo, construido luego de la Campaña de 1893 para alojar los cuerpos de las víctimas de aquella contienda. Pero que el destino quiso albergara en su mayoría a caídos de 1909.
Años después ocurría lo mismo con el Panteón de los Héroes, destinado inicialmente para albergar a los héroes del 9 y que terminó dando cobijo final a los caídos en la Rota
de Annual y operaciones que siguieron a ésta.

Tomás Almeida
Natura del Matanzas ( Cuba ), tenía 45 años de edad y era soltero, siendo sus padres Santiago y Luisa. Había estado ingresado durante algún tiempo en el Penal de Melilla y disfrutaba de la condición de liberto.
Muerto por herida de arma de fuego, sus restos reposan en el Osario del Panteón de Margallo en el Cementerio de la Purísima Concepción de Melilla.
Recordemos que en octubre de 1906 se suprimieron los Presidios norteafricanos, quedando en Melilla algunos penados en su último periodo de condena, el de circulación libre. Bajo el control de un Patronato de Libertos que desapareció en 1909.

Manuel Delgado Paez
De 28 años de edad y estado civil soltero, sus padres fueron Miguel Delgado Guzmán ( carpintero de Alhaurin el Grande ) y Ana Páez González ( de Málaga ).
Muerto por herida de arma de fuego, sus restos reposan en el Panteón Margallo.

Emilio Esteban
Natural de Jérica ( Castellón ), estaba casado y con dos hijos.
Muerto a consecuencia de herida producida por arma de fuego, sus restos reposan en el Panteón Margallo.

Salvador Pérez
Muerto por arma de fuego, sus restos descansan en el Osario del Panteón Margallo del Cementerio de la Purísima Concepción de Melilla.

Cristóbal Sánchez González
Natural de Coín ( Málaga ) estaba casado con Francisca González Guzmán. Y era hijo de pedro Sánchez Sánchez y Francisca Gonzalez Cortés.
Muerto por arma de fuego. Sus restos se encuentran en el Osario del Panteón Margallo.

Miguel Suárez Rus
Natural de Ibros ( Jaén ), de donde era oriunda toda su familia. Soltero y de 30 años de edad, era hijo de Alonso Suárez Garrido y María Rus Palomares.
Muerto por herida de arma de fuego. Sus restos reposan el Panteón Margallo.

Ernesto Ortuño Saura
Cuando recopilábamos material para la confección de esta entrada, el azar quiso que el sábado 26 de diciembre de 2009, en el Rastro del Barrio del Polígono de Melilla pudiéramos adquirir un recordatorio de defunción cargado de historia y también perteneciente a un empleado de la Compañía Española de Minas del Rif. Un suceso que tiene su antecedente más remoto el 9 de julio de 1909…
El recordatorio de un acontecimiento trágico ocurrido en las Minas del monte Uixan el día 8 de agosto de 1958, poco después de la independencia de Marruecos ( 1956 ), luego de la guerra de Ifni y en el mismo año de una importante revuelta en el Rif contra Mohamed V sofocada brutalmente por el más tarde Rey Hassan II.
En los primeros días del mes de agosto de 1958 tenía lugar en los cotos mineros en Uixan, zona de Beni bu Ifrur, de la Compañía Española de Minas del Rif, disturbios de carácter aparentemente laboral que llegaron a su cenit cuando unos desconocidos apedrearon dentro del recinto del coto minero el automóvil jeep en el que viajaban un jefe de la explotación acompañado por otro técnico al volante, el Ayudante de Minas Ernesto Ortuño Saura, de 52 años de edad y que resultó muerto.
El diario melillense El Telegrama del Rif en su edición del 9 de agosto de 1958 y en su página 3 informaría al respecto: “Entierro del ayudante de Minas D. Ernesto Ortuño Saura, muerto en acto de servicio. Constituyó una importante manifestación de duelo.
Ayer viernes, a las seis de la tarde se verificó la conducción al Cementerio de la Purísima Concepción…, muerto el día anterior a consecuencia de gravísimas heridas recibidas en acto de servicio.
A la hora indicada partió del Hospital de la Cruz Roja ( Melilla ) la fúnebre comitiva…
Asistió el Comandante General de Melilla, Ramón Gotarredona Prats, generales Carvajal Arrieta y león Lerdo… Sr. Alcalde Juan Villalón… e ingeniero director de expresa compañía, señor Navarro Doménech.
De la carroza funeraria pendían numerosísimas coronas ofrendadas a la memoria…
El ataud fue trasladado hasta el Cementerio Municipal a hombros de compañeros… infinidad de empleados y obreros de la referida empresa asistieron…
Las calles del trayecto de la fúnebre comitiva se hallaban asimismo abarrotadas por un gran gentío que presenció el desfile del cortejo en medio de un impresionante silencio…”
Podemos añadir que algunos mayores recuerdan que el entonces Comandante General Ramón Gotarredona ordenó a los oficiales libres de servicio la asistencia al funeral.
También en febrero del mismo año 1958 las autoridades de Marruecos cortaron el paso de suministros a las fuerzas españolas que aún permanecían en el vecino país. Uno más de los numerosos incidentes que afecto al repliegue y que no cesaron hasta el verano de 1961 cuando los soldados españoles abandonaron el legendario monte Gurugú, último punto estratégico ocupado por España en Marruecos.

Juan Díez


NOTA
La información relativa al Presidio de Melilla se ha obtenido del trabajo del compañero
Santiago Domínguez Llosá, “Notas sobre el Presidio de Melilla ( Mediados siglo XVII a 1906 ), publicado en al revista Trepana de la Asociación de Estudios Melillenses, número 3 – 4 ( 1989 – 1990 ).

martes, 22 de diciembre de 2009

ROMANCES DE CIEGOS




Romances de ciegos

A raíz del desarrollo de la Campaña de Melilla de 1909, se hicieron muy populares los relatos en versos de los principales acontecimientos de la misma. Unos versos impresos en cuartillas de económico y endeble papel que junto a las tarjetas postales que reflejaban el momento histórico, así como revistas ilustradas y periódicos, durante años y guardados en cajones, constituyeron los tesoros más preciados de cuantos participaron en esta guerra.



Estos romances habían nacido en España allá por el siglo XVII y hasta los años veinte del pasado siglo tuvieron presencia en las calles más concurridas de pueblos y ciudades de España, donde generalmente un ciego o inválido los vendía haciéndose acompañar de un gran cartelón con viñetas alusivas al tema y un puntero para señalar la escena mientras recitaba los versos.



En Melilla, gracias a nuestro buen amigo Andrés Hernández, conocemos que su abuelo Vicente Hernández editó y vendió romances. Interesante personaje Don Vicente del que también ofrecemos su biografía:

Vicente Hernández Luengo
Era natural de La Unión de Cartagena, donde desempeñó el cargo de contable administrador en una mina de plata, y cuando éstas dejaron de producir, se tuvo que marchar de allí junto a un hermano. El vino a Melilla, “La América Chica” como le llamaban a esta ciudad entonces, y su hermano José, se fue para Lion, Francia, donde al parecer tuvo fábrica o comercio de tejidos.
Vicente Hernández en Melilla desde 1907, primero tuvo la casa de comidas con churrería incluida llamada “EL BUEN AMIGO”, y que se encontraba instalada en un barracón de madera enclavado a la entrada del Barrio del Real, donde hoy se encuentra “El Bar Cinema”, y que él quiso construir de mampostería con pisos incluidos, y que el alcalde del aquel entonces, Cándido Lobera, no se lo permitió por estimar que aquella zona era del ferrocarril y que después años más tarde resultó no ser así.



Don Vicente también fue propietario por aquellos años de 1920 de varias cantinas en el campo, en Zeluán y Monte Arruit, donde servía a los distintos campamentos de soldados, así como tenía gente contratada que marchaba junto a la tropa, cuando ésta salía de marcha, con grandes canastas de mimbre que contenían desde tabaco a víveres y cántaros con agua que D. Vicente tenía dicho tajantemente a sus empleados no vendieran, pues decía “el agua debe ser gratis para el soldado”. Porque en aquellos años y en aquellos lugares, el agua era un bien preciado que se solía vender.

Cartas en poemas
Y a la par que aquellos hombres vendían víveres a la tropa, también llevaban cartas en poemas, escritas por D. Vicente, para la madre, la novia, el hermano, etc., que por cinco céntimos compraba el soldado analfabeto y las enviaba a sus seres queridos. El diez por ciento de esta venta, era destinado al Asilo de Ancianos de la Ciudad, la popular Gota de Leche.
También Don Vicente regentó la sala de espectáculos “Tiro de Pichón” igualmente enclavada en el Barrio del Real, frente al mercado. Aquí estuvo trabajando con él, en aquellos tiempos y si viviera podía dar fe de todo esto, el bien recordado Esteban Pérez Romero ( 1908 – 1991 ) que durante muchos años estuvo de fotógrafo minutero en el Parque Hernández, con su vieja máquina de retratar y su bonito caballo de cartón.

También el abuelo de Andrés Hernández escribió algunas obras de teatro en prosa. Conservando su nieto tres de ellas: “EN LA BOCA DE LA MINA O EL HIJO DEL CAPATAZ”, que desarrolla su acción en el Marruecos Español. “SACRIFICIO POR AMOR”, escrita al igual que la primera en colaboración con su amigo Timoteo Heras y “CRUCES DE CARRETERAS”, firmada en solitario.
En una de ellas, Fermín que es uno de los personajes que trabaja en una mina, entona esta copla:

“Muere un infeliz minero
de un rudo y penoso canto,
deja un hijo pordiosero
y no lo siente el mundo entero
como a un ministro o torero.
Minerito barrenero,
que trabajas sin cesar,
con tu afán y con tu anhelo
haces rico al usurero
por un mísero jornal…”

Don Vicente fue propietario igualmente del café “LA PIÑA”( emplazado donde después estuvo el estanco de Muria, en el Paseo central del Barrio del Real ) y al final tuvo librería en el Mercado del Real, caseta número 12 ( antes había estado en el Mercado de Madera ), poniendo junto a las cajas de sardinas, las verduras de Trara y los ungüentos de los charlatanes, las almas poderosas de Verne y de Dumas o las ansías imperecederas de Víctor Hugo, por una sociedad más justa y más responsable.


Don Vicente se fue una noche, como dice su nieto Andrés, que no se acuerda del día ni del mes ni del año. Solo recuerda que era una hermosa noche con estrellas. “Murió si perder su poderosa estirpe de minero: los bronquios destrozados. Se marchó con dos heridas. Vino con tres, como dijera otro Hernández en esos campos acuchillados de aquella España del 36. Con dos heridas; la del amor y la de la vida. La de la muerte se había cerrado. Cicatrizado. La del amor la dejó latente en una familia de mujer e hijos, pero también hacía aquella que se extendía más allá del mar, y la de la vida, hacía esa descendencia de luchadores, artistas y liberales que forman el legado sublime de la eternidad”

Imágenes: Una de las cartas en poemas que editó Vicente Hernández


lunes, 21 de diciembre de 2009

En el Centenario de la Guerra..., por José Antonio Cano


"En el Centenario de la Guerra de África,

del Rif o de Melilla, más conocida como la

Campaña del 9 ( 1909 )"


Este ha sido el título generico de la serie de artículos a través de los cuales el conocido investigador melillense José Antonio Cano Martín ha divulgado en las páginas del suplemento dominical, La Voz" del diario "Melilla Hoy", los avatares que conformaron la Campaña de 1909. Y que iniciados el 26 de abril de 2009 han concluído con la 27ª entrega efectuada el 8 de noviembre de este mismo año de 2009.


Recordemos que el profesor José Antonio Cano es miembro de la Asociación de Estudios Melillenses y autor de numerosos artículos históricos publicados en la prensa local, así como del libro "Bu Hamara y Melilla", editado en septiembre de 1989 coincidiendo con el ochenta aniversario de la Campaña del 9.

Siendo igualmente artífice principal de la magna obra del Callejero Histórico de Melilla que vió la luz en 1997.


A continuación y a modo de reconocimiento de la ingente labor de nuestro compañero José Antonio Cano, ofrecemos la última parte de su trabajo dedicado a la Campaña de 1909




“En el Centenario de la Guerra de África, del Rif o de Melilla,

más conocida como la Campaña del 9 (1909)”

Y Capítulo XXVII

Rememorando los combates de Sidi Ahmed el Hach, Sidi Musa, proximidades del Barranco del Lobo, Taxdirt y Beni Bu Ifrur

Continuamos con sumisiones. Las sumisiones en el Zoco el Had de Beni-Sicar y la sumisión de Abd-el-Kader.
Con motivo de la finalización de la Campaña el rey Alfonso XIII y el presidente del Gobierno Sr. Canalejas visitan Melilla y campo circundante.
Colocación de un sencillo monolito, recordando a los que murieron por la Patria, cerca de donde estaba el del General Pintos.

Las sumisiones en el zoco de Beni-Sicar
El jueves día 2 de diciembre de 1909, un día espléndido, llevó bastantes jefes y oficiales, al zoco de Beni-Sicar, donde a las tres debía tener efecto la sumisión de las fracciones de Beni-Sicar hasta ahora insometidas.
Allí se encontraban los generales Sotomayor, Huertas, Muñoz Cobos, Brunilla, Real y Ayala.
El Comandante en Jefe con sus ayudantes y el Coronel Jordana, fue en el automóvil del Sr. Duarte.
El General Marina recorrió la posición, de la que mañana nos ocuparemos, quedando muy satisfecho de la labor que realizaba la división Sotomayor.
A las tres y media avanzaron por el sitio de costumbre, quince moros, la mayoría ancianos, jefes de las fracciones del Gurugú occidental, llevando un ternerillo.
Los concurrentes formaron un gran corro, en el centro del cual se colocó la comisión.
El más viejo, dijo al Comandante en Jefe que venían a ratificar la petición que le hicieron el día anterior, y entonces el General Marina pronunció elocuentes frases, repitiéndoles lo que ya dijo a las demás comisiones, que concedía el perdón, porque España es noble y magnánima, deseando que reine en el porvenir completa armonía y no volviera a turbarse jamás la paz beneficiosa para los indígenas.
Les hizo presente asimismo, que no desconfiaran ni mostrasen temor cuando tropas españolas se aproximaran a sus casas, pues no irían en son de guerra, sino para vigilar el territorio y consolidar el orden.
Los moros agradecieron las palabras de S.E. dándoles expresivas gracias; prometieron cumplir el compromiso que contraían, añadiendo que prevendrían a sus familias para que no se alarmen cuando vieran avanzar tropas españolas.
Después inmolaron la res, cuya cabeza la colocaron frente al punto que ocupaba el General.
Para festejar el acto se dispararon varios cohetes y la música del Regimiento del Príncipe interpretó escogidas obras.

Sumisión de Abd-el-Kader
Abd-el-Kader, jefe de la harka de Beni-Sicar, que después de las gestiones preliminares de paz se había retirado a Beni-Said, solicitó someterse. Lo hizo el jueves día 9 de diciembre de 1909 efectuando su sumisión en el Zoco el Had, consumándola ante el general Sotomayor.
Después vino a Melilla para visitar al General Marina, con quien conferenció. Este acto voluntario de Abd-el-Kader tuvo indiscutible importancia.
A raíz de esta sumisión, se comentaba de otras sumisiones importantes.
Otras sumisiones en el Zoco de Beni-Sicar.
Moros de Beni-Bu-Gafar, temiendo que en nuevos paseos militares pudieran ser castigados, optaron por imitar la conducta de las demás kábilas, y así hubieron de participarlo al Comandante en Jefe, quien señaló el miércoles 15 de diciembre para el acto de la sumisión.
Asuntos urgentes impidieron al General Marina trasladarse al Zoco el Had, y con antelación envió a su ayudante el capitán D. Jacinto Bascarán, a dicho punto para hacer saber al general Sotomayor que delegaba en él el recibir la sumisión.
A las dos de la tarde, un numeroso grupo se presentó en dicha posición.
Se formó un gran círculo y en su centro se colocaron los indígenas con el toro de ritual, sacrificándolo ante el General Sotomayor.
Este, pronunció elocuente arenga, diciéndoles que esperaba no fuese pura fórmula el acto que acababan de realizar que él en nombre del General en Jefe les concedía el perdón; que España en esta nueva era en que iban a entrar las kábilas de Guelaya, se convertiría en la guardia de sus familias y de sus intereses. Les anunció que desde el próximo domingo se reanudaría el antiguo zoco, suspendido desde la ocupación de aquel punto, y terminó previniéndoles que podían efectuar sus transacciones en libertad y sin temer a ser molestados por nadie pues como había dicho antes, ahora gozarían de garantías y seguridades de que nunca gozaron.
La noticia de la apertura del zoco produjo gran contento entre los indígenas dando grandes ostensibles pruebas del buen efecto que la hábil medida les causaba.
Los músicos entonaron alegres aires, mientras se disparaban por el teniente de Ingenieros Sr. Echagüe Aguirre numerosos cohetes por él confeccionados.
Los jefes de Beni-Bu-Gafar dijeron al General Sotomayor que puesto que el General Marina no podía concurrir al zoco, querían ellos darle una muestra de gratitud, cumplimentándole para lo que solicitaban el oportuno permiso.
Consultado el Comandante en Jefe, accedió, viniendo los comisionados al palacio del Gobierno en unión del capitán Bascarán, siendo recibidos acto seguido por S.E.
La entrevista fue muy afectuosa, manifestando los moros que toda la kábila quedaba ya completamente sometida a nuestra nación.

Eran días de recompensas militares y llegada de donativos de toda España
Fueron muchísimas las poblaciones españolas que dedicaron calles y plazas a los héroes de la Guerra de 1909, pero voy a destacar la del alcalde de Madrid…
…El 7 de diciembre de 1909, el alcalde de Madrid, D. Alberto Aguilera, al despedirse del Círculo de Bellas Artes como presidente de la Sociedad y pronunciar el discurso de rúbrica habló de los planes que pensaba desarrollar en el Ayuntamiento, uno de los cuales se refería al embellecimiento del Parque del Oeste.
Proponía el Sr. Aguilera embellecer el paseo central de dicho Parque colocando estatuas de los héroes que murieron gloriosamente en la guerra de Melilla, e invitó al Círculo para que le ayudara a llevar a cabo su propósito.
La idea fue acogida por los socios con gran entusiasmo, y en el acto quedó acordado que el Círculo de Bellas Artes costeara los bustos y pedestales de los generales Pintos y Díez Vicario.
El Ayuntamiento costearía, por su parte, los del cabo Noval y el artillero Privato Macias.
El Casino Militar se encargaría del busto y pedestal del coronel Ibáñez Marín, y la Gran peña contribuiría a este recuerdo de nuestras glorias militares costeando la estatua del capitán Guiloche.
Con estos bustos y algunos más quedará honrado y hermoso uno de los sitios más deliciosos de Madrid.


Viaje del Rey a Melilla
En el viaje del Rey a Melilla, junto a una principal razón de convenien­cia nacional, destaca un bello motivo sentimental: el deseo siempre vivo de Alfonso XIII de visitar y saludar al Ejército en los mismos lugares en los que con tanta bravura y abnegación luchó, rindiéndole así, cuando la indiferencia general reinaba y aún en algunos sectores apuntaba agresivo el insulto, el debido homenaje de cariño y admiración, tan claro y expresivo como le permitía su carácter de monarca constitucional.

Por su parte, el Presidente del Consejo de Ministros, con el propósito de intentar vencer la injustificada frialdad de buena parte del País ante el problema, marroquí, como indirecto sondeo del enrarecido ambiente inter­nacional, por reforzar nuestra personalidad en Marruecos y para probar al indígena sometido el afecto y el noble interés con que España comenzaba a ejercer su acción tutelar, certeramente consideró que, tras de firmarse el Acuerdo hispanomarroquí, había llegado el momento oportuno de que se realizase el viaje regio.

El sábado día 7 de enero de 1911, con su séquito y acompañado del Presidente del Consejo, Ministros de la Guerra (Aznar) y de Marina (Concas) y Te­niente General Jefe del Estado Mayor Central (González Parrado), desembarcaba el Rey con toda solemnidad en Melilla, alojándose en la explanada del Fuerte Alfonso XIII, donde se había levantado el campamento real. En aquella fidelísima Plaza, que por segunda vez recibía a un soberano y continuamente manifestaba por ello su respetuosa alegría, Don Alfonso acudió al Camposanto para rezar ante las tumbas de los que murieron en la Campaña; derribó la primera piedra de las viejas murallas de la Puerta del Campo, que ahogaban la ya floreciente ciudad, y colocó también la pri­mera del Museo Comercial; inauguró la Escuela Indígena, levantada a ex­pensas de la Comisión de Centros Hispanomarroquíes.

En la llanada de Rostrogordo presidió la entrega de estandartes a los Regimientos Taxdirt y Mixto de Artillería y presenció un brillante desfile de más de 10.000 hom­bres. Celebró conferencias con el Bachir, representante del Sultán; con el General francés Toutée, que para saludarle en nombre de su Gobierno llegó de Orán a bordo del crucero “Du Chayla”; con nuestro Ministro en Tán­ger, que se trasladó desde la capital diplomática del Imperio en el caño­nero “Don Álvaro de Bazán”.

Recibió comisiones de notables indígenas, de destacados hebreos y de comerciantes, industriales y obreros, y a todos los Generales y buen número de Jefes y Oficiales, con los que departió ami­gablemente, sentando a varios a su mesa. Se presentó complacido y sin previo aviso en los cuarteles. Reunió a sus Ministros, Jefe del Estado Ma­yor Central, Capitán General del Territorio, quien lógicamente le acompañaba siempre y residía en el regio campamento, y Jefe de Estado Mayor de la Capitanía General con el fin de estudiar la forma de intensificar la cons­trucción de barracones para alojamiento de las tropas en el campo, consig­nándose para ello cinco millones de pesetas; de instalar dos sanatorios de convalecientes y de organizar cooperativas que permitieran mejorar la alimentación del soldado.

Si el estado del mar, que causó grandes destrozos en el puerto, hundió en él pequeñas embarcaciones y forzó a las de porte, de guerra y mercantes, a refugiarse al abrigo de las Chafarinas, imposibilitó realizara, el proyectado viaje a esas islas, Cabo de Agua, Alhucemas y el Peñón de Vélez, en tierra, una incesante lluvia, un fuerte viento y el lógico mal estado de los caminos no bastaron a impedir que entre la alegría de las guarniciones y la curiosidad y entusiasmo de los moros, que de toda la zona acudían para verle y cumplimentarle, visitase Sidi Musa, la Se­gunda Caseta y Sidi Ahmed el Hach, Atlaten, Segangan y las minas del Uixan, Taxdirt, Izmoart, Yazanen y el Zoco el Had de Beni Sicar; Nador, donde se le presentaron con regalos los jefes más prestigiosos de Guelaya y Quebdana, a los que habló en términos cordiales, su reducto, Tauima, Buguenzein y Zeluán, y el sombrío Barranco del Lobo, en cuyo lugar los Generales Del Real y Gómez Jordana le explicaron las inciden­cias de los sangrientos combates del 23 y 27 de julio de 1909.

El día 14, cumplido el programa oficial, al que la persistencia del violento temporal impuso limitaciones, el Rey abandonó Melilla despedido con los mismos honores e igual entusiasmo que se le tributaron a su llegada; distándose esa misma fecha una Real Orden del Ministerio de la Guerra, que luego, el 18, fué publicada en el “Diario Oficial”, de expresiva felicitación al Capitán General, Generales, Jefes y Oficiales y clases e individuos de Tropa del Territorio.
No creemos preciso añadir pormenores a la ligera reseña que acabamos de hacer; sí, en cambio, estimamos obligada la referencia, siquiera sea breve y superficial, a la impresión que en España y en el extranjero causó este viaje, de indudable trascendencia internacional, mas realizado sin las estridencias que acompañaron al del Káiser a Tánger en 1905, origen de la reunión de la Conferencia de Algeciras. En el del Soberano alemán, no resignado a admitir el papel preponderante que se asignaba Francia en Marruecos, soplaron vientos belicosos y se pronunciaron frases de evidente amenaza.

En el del Monarca español todo fué sencillo y natural; no se aludió a la política seguida por los otros países ni sonaron palabras que no fueran cordiales; en suma, el acto de Alfonso XIII unía lógicamente el final de una Campaña victoriosa con el “prólogo de cierto estado de de­recho de España en tierras marroquíes”, como se escribió para presentar una copiosa información gráfica de esas jornadas en una popular revista de aquel tiempo (“Nuevo Mundo”. Año XVIII. Nº 888, del jueves 12 de enero de 1911).
Así, pues, el citado viaje, tras el que no se ocultaban segundas inten­ciones, no podía inspirar, ni en realidad inspiró, recelos en las Cancillerías extranjeras, que, en general, mostraron su interés por él, reconocien­do, aun las naciones que se consideraban más vinculadas a la tan de ac­tualidad cuestión marroquí, las justas razones de la acción española en el Rif y aceptando, tácitamente, pero sin reservas, nuestra presencia en el territorio que habíamos ocupado con las armas; actitudes que ejercieron no pequeña influencia en el ánimo del Gobierno xerifiano.
La Prensa extranjera, con las naturales excepciones, entre ellas la am­plia de la del partido colonial francés, siempre adversario por sistema de la intervención de España en África, se hizo eco de ese interés oficial y recogió con más o menos amplitud y simpatía, la actualidad española en su relación con Marruecos. La propia, en excelente labor patriótica, señaló la importancia y oportunidad del viaje, al que dedicaba información ex­tensa y apropiada documentación gráfica, haciendo resaltar, además, la labor del Ejército en la Campaña y después de ella y las razones de carác­ter geográfico, histórico, racial, estratégico y aún de política internacional que abonaban la acción española; publicando asimismo artículos que na­rraban los usos y costumbres de los indígenas, en general mal conocidos, en quienes -solamente es sensato el referirse a los de la zona ocupada- ­causó también gran y favorable afecto la presencia, con lucido cortejo, del Soberano de la Nación que noblemente se afanaba en tutelarles y desde siglos sostenía sin flaquezas su bandera en la fortaleza que levantó sobre la masa rocosa de la vieja Rusadir.
Si esa honrada actuación de los periódicos españoles orientó en cierta forma a la opinión hacia el conocimiento, aunque fuese superficial, de la zona vecina de Melilla y de los motivos de nuestra actuación en ella, en particular, y, en términos más amplios. En Marruecos, otro pequeño sec­tor de Prensa y ciertos políticos y sus partidarios marcaban un doloroso contraste al sostener que el viaje de Alfonso XIII tenía un exclusivo ca­rácter de conquista y representaba un verdadero y no disimulado acto de toma de posesión del territorio. Con ello se daban armas para combatirnos a los tenaces enemigos de nuestra intervención, y no había de extrañar, por ejemplo, que en el Senado francés un senador, M. Baudin de Vilaine, dijese: “Mientras que Francia hace en Marruecos el papel de policía de Europa, el Rey de España se establece en el Rif como príncipe soberano, y hasta Francia le envía un General para saludarlo como tal”.
Pero es que, además, aquellas afirmaciones resultaban absolutamente gratuitas, pues no cabía hallar ni el más leve indicio que las fundamentase, antes al contrario, todo era razón para desmentirlas, en el proceder siem­pre correcto y bien medido del Soberano; en los propósitos del Gobierno y en el claro decir de su Presidente; en escritos oficiales, como la Real Orden ya citada del 14 de enero, y hasta en los discursos que días des­pués, con motivo del santo del Rey y refiriéndose a su reciente viaje, al frente de las Comisiones de los Cuerpos legisladores, que como era de rigor acudieron al real Palacio a felicitarle, pronunciaron los Presidentes del Senado (Montero Ríos) y del Congreso (Conde de Romanones). Y al mismo respecto adquiere gran valor porque fué expuesta con ante­rioridad al tan repetido viaje, cuando entre los señores Canalejas y García Aldave se cruzaba abundante y amistosa correspondencia para tratar de su preparación, la opinión del Capitán General de Melilla, al que había que suponer identificado por completo con el Gobierno que le nombró y a plena satisfacción le mantenía en su elevado cargo, expresada en el telegrama cifrado al Ministro de la Guerra de fecha 24 de diciembre de 1910, en estos términos: “Moros de Frajana tienen propósito de ofrecer a S.M. un caballo, y los de otras cabilas se proponen también venir a degollar carnero en señal de sumisión y respeto. Todo cuanto se haga en este sentido me parece altamente provechoso, pero sin menoscabar soberanía del Sultán; sin faltar a los tratados cabe extremar respeto y galantería con un Soberano extranjero y realzar su poderío ante esas gentes…”.
Fue don Alfonso XIII el primer y único Rey en visitar Sidi Musa, la Se­gunda Caseta, Sidi Ahmed el Hach, Atlaten, Segangan, las minas del Uixan, Taxdirt, Izmoart, Yazanen, el Zoco el Had de Beni Sicar, Annual….. y el primer Rey que visitó Nador.
S.M. don Alfonso XIII fue el único Rey español que visitó por tres veces consecutivas Melilla y por ende la zona Norte de Marruecos donde se le rindió sumisión y respeto como si del mismo Sultán se tratase. Las fechas fueron las siguientes:
La primera vez el lunes 2 de mayo de 1904; la segunda el sábado 7 de enero de 1911 y la tercera el viernes 7 de octubre de 1927.

Contrariamente a lo que se piensa no han sido dos los Presidentes de Gobierno español que han visitado Melilla sino que han sido por orden de llegada los siguientes:
1º.- Don José Canalejas y Méndez, Presidente del Consejo de Ministros, visitó Melilla en 1911, siendo en esos momentos Jefe del Estado el Rey don Alfonso XIII.
2º.- Don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, nombrado Jefe de Gobierno, formó un Directorio Militar, visitó Melilla dos veces, una en julio de 1924, y otra el viernes 7 de octubre de 1927 siendo en esos momentos Jefe del Estado el Rey don Alfonso XIII.
3º.- Don Adolfo Suárez González, Presidente del Gobierno, visitó Melilla en septiembre de 1980, siendo en esos momentos Jefe del Estado el Rey don Juan Carlos I.
4º.- Don José María Aznar López, Presidente del Gobierno en Funciones, visitó Melilla en enero de 2000 y febrero de 2004, siendo en esos momentos Jefe del Estado el Rey don Juan Carlos I.
5º.- Don José Luís Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno, visitó Melilla en enero de 2006, siendo en esos momentos Jefe del Estado el Rey don Juan Carlos I.

Monolito recordatorio
Sin lugar a dudas el mes de Julio en la historia de España, ha sido siempre nefasto, precisamente la Campaña conocida como del 9 (1909), dio comienzo a primeros de ese mes de Julio, con la agresión a los trabajadores de la Compañía Española de Minas del Rif.
Este año que se cumple el CENTENARIO de esta efemérides y que ha sido prolífico tanto en conferencias como en artículos en prensa, debería servir también para tener un cariñoso recuerdo para las MIL CUARENTA Y SEIS (1046) personas que dieron hasta la última gota de sangre en el cumplimiento del deber.
Que mejor oportunidad para homenajear a estos mártires que este año de su aniversario; y no se me ocurre mejor manera de hacerlo que el solicitar a nuestra primera Autoridad Civil, al Presidente de la Ciudad Autónoma, que encargue un sencillo monolito en recuerdo de estos héroes y que este fuera colocado en la carretera de circunvalación Ml-300, entre la frontera de Beni Enzar y el Barrio Chino (Mezquita), a la altura del antiguo monolito al General Pintos (aproximadamente en el Kilómetro 1,400 de dicha carretera) por ser el más cercano a donde ocurrieron todos estos hechos bélicos.
Se que algunos dirán que ya existe el Monumento a los Héroes y Mártires de las Campañas, pero este engloba también a los caídos en 1921 (otro mes de Julio), 1922, 1923, 1924, 1925, 1926 y 1927 y como quiera que en plena Plaza de España existe un monolito rememorando estos hechos con un precioso poema de GOY DE SILVA (la Cruz del Gólgota), deberían nuestros ediles pensar en colocar una especie de monolito recordando los luctuosos hechos de 1909.
Caso de que ello no pudiera ser, dada la época de crisis económica en la que estamos inmersos, se podría llevar a cabo este homenaje bien de forma altruista por algún escultor local, o bien por suscripción popular, para lo cual este humilde escribidor, aportaría los primeros CINCUENTA EUROS (50€).
Espero que este sentimiento que nos embarga a una inmensa mayoría no caiga en "saco roto".

José Antonio Cano Martín
Con la inestimable colaboración de Manuel Tomás Galán


(de la Asociación de Estudios Melillenses)


Bibliografía consultada

Historia de las Campañas de Marruecos. Estado Mayor Central del Ejército. Servicio Histórico Militar. Tomo II.
Revista Nuevo Mundo. 1909.
El Telegrama del Rif. Director Cándido Lobera Girela.
España en sus Héroes. Ediciones Ornegraf, S.L. Director editorial: E. Estades de la Fuente. Director de la obra: José María Gárate Córdoba. 1969.
Acción de España en Marruecos. Carlos Hernández de Herrera y Tomás garcía Figueras. Imprenta Municipal. Madrid, 1929.
Crónica de la Guerra de África en 1909. Manuel del Corral Caballé. Tomo I y II. Imprenta “Atlas Geográfico”. Editor, A. Martín. Barcelona.
España en Marruecos. Campaña del Rif. 1911-1912. Gonzalo Calvo. Casa Editorial Maucci. Barcelona.
Intervención en el Rif y evolución de Melilla. Francisco Saro Gandarillas.


Fotografía: José Antonio Cano en la cumbre del Gorro Frigio, altura próxima al Barranco del Lobo, en el macizo montañoso del Gurugú.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Efemérides y personajes: Calendario


CALENDARIO 2010
Efemérides y Personajes de la Campaña de Melilla de 1909



Este calendario en 12 fotografías muestra los dos personajes más emblemáticos como son Enrique Nieto y el General Marina así como las efemérides principales de los años 1909 y 1910 respecto a los sucesos y hechos conocidos de la Campaña de Melilla de 1909. Enrique Nieto y Nieto – Arquitecto Municipal de Melilla desde 1931- y uno de los creadores del Modernismo fallece de una insuficiencia cardíaca el 20 de ENERO de 1954 .La efemérides de su llegada a Melilla se corresponde al 14 de MAYO de 1909 , así como de su primera publicidad en “El Telegrama del Rif.” El 23 de JUNIO de 1909. El Cronista Oficial de Melilla; Antonio Bravo Nieto, asegura que el arquitecto catalán realizó un total de 457 proyectos , aunque participó en más de 1000.


La Fundación Melilla Ciudad Monumental presidida por José Vallés dentro del programa “Conoce Melilla” con ocasión del centenario de la llegada de Nieto a Melilla ofrece a diversos colectivos una visita teatralizada en un pequeño recorriendo que pretende mostrar la obra del arquitecto catalán en nuestra ciudad. Los actores son Juanjo Florensa (Enrique Nieto), Jose Oña (don Mauricio periodista del Telegrama del rif) y Carolina Soler en el papel de Doña Paca. El 2 de diciembre de 2009 fueron entrevistados dichos personajes en Popular Tv de la mano de Severiano Gil en el programa “Mucho de que hablar”.

El otro personaje del calendario es el General José Marina Vega que nació en Figueras (Gerona) el 13-04-1850 correspondiéndole al efecto el mes de ABRIL. El 30 de enero de 1926 fallece en Madrid a la edad de 78 años. El Comandante General de Melilla Don César Muro Benayas y la Doctora en Historia y periodista Doña Montserrat Esteban Pendás ofrecieron el 22 de octubre de 2009 en los salones del Casino Militar una brillante conferencia en torno a la máxima figura militar que dirigió la Campaña de 1909. Poniendo de relieve el ámbito más humano y entrañable de quien hace cien años tuvo bajo su mando a más de cuarenta mil hombres, que tras desaciertos iniciales no dudó en ralentizar las operaciones hasta disponer de un ejército preparado y animoso que pudo alcanzar finalmente la victoria. El 10 de noviembre el propio General César Muro Benayas aprovechando una reunión en el Cuartel General del Ejército en Madrid , se desplazó al Cementerio de la Almudena para rendir homenaje ante la tumba del General Marina .

En FEBRERO por Real Orden de 19-02 de 1910 se concede la Cruz Laureada de San Fernando al Cabo Luis Noval Ferrao. Noval nació en Oviedo el 15 de noviembre de 1887 , ingresando en filas el 4 de marzo de 1909 como soldado del Regimiento de Infantería Príncipe nº3. En la revista de septiembre fue promovido a Cabo y el día 9 salió de Oviedo con la expedición de su regimiento para combatir en Marruecos, llegando a Melilla el 14-09-1909 tomando parte una semana después en el duro combate de Taxdirt. El 22-09-1909 asistió a la toma del Zoco El-Had de Beni-Chikar acampando con su batallón hallando la muerte el 28 de septiembre. Atrapado por el enemigo y al acercarse a la posición española mandada por el Teniente Evaristo Alvarez gritó que abrieran fuego sobre ellos y sí mismo. Al amanecer se encontró el cadáver del heroico Noval, abrazado a su fusil con la bayoneta calada teñida de sangre. Este fusil num. 1115, serie A fue entregado con toda solemnidad el 20-06-1910 inicialmente al Museo de la Infantería y posteriormente trasladado al Museo del Ejército. El 8 de junio de 1912 se inauguró un monumento (foto del calendario) erigido en su recuerdo obra de Mariano Benlliure en la Plaza de Oriente de Madrid con la asistencia de los Reyes y de los Infantes.

En el mes de MARZO el Gobierno por Real Orden de 20-03 de 1910 decreta la creación de la Condecoración de la Medalla denominada de Melilla , con la finalidad de celebrar el éxito obtenido por el Ejército Español teniendo el derecho de ostentarla a los que hubieran participado durante dos meses en el teatro de operaciones del año 1909. Una reproducción de esa misma medalla fue entregada a diversos colaboradores y participantes durante el acto de clausura del 10 de diciembre de 2009 de manos del Comité Ejecutivo creado por la Comandancia General de Melilla. Los meses del calendario de Julio a Diciembre se corresponden a efemérides de la propia Campaña de 1909. “Julio” con la agresión a los obreros y el Barranco del Lobo, “Agosto” con la llegada a Melilla de los primeros vehículos; el primer vuelo aerostático el 03-08-1909 con fotos aéreas de nuestra ciudad y sus alrededores . “Septiembre” con la muerte del Cabo Noval 28-09-2009 y la toma del Monte Gurugú 30-09-09, “Octubre” se reorganiza la Comisión Topográfica de Marruecos (sección de Melilla), “Noviembre” con la ocupación de la Meseta de Atlaten el 25-11-2009 según notas de las acciones de campaña del historiador Constantino Domínguez Sánchez.

Y por último el 17 del mes de DICIEMBRE de 1909 con la pacificación y el reembarque de las tropas. El 22 de enero de 1910 se realizó en Madrid una triunfal entrada de la Brigada de Cazadores de las Fuerzas regresadas de Melilla al mando del General Tovar. Los datos de la campaña se corresponden a la conquista de un territorio de unos 500 km2, empleando una fuerza de combatientes cercana a los 50.000 efectivos, con 612 muertos y 3.500 heridos, estimándose las bajas del enemigo muy superiores. El 30 de julio de 1909 llegaba a Melilla la Compañía de Aeroestación y Alumbrado del Cuerpo de Ingenieros al mando del Capitán Gordejuela con la misión de reconocimiento del terreno enemigo para la emisión de croquis y toma de fotografías. Jugando los Globos Urano y Reina Victoria un destacable papel en la realización del “Croquis del Teatro de Operaciones” a escala 1/50.000 además de importantes labores de apoyo – según fuentes de Jesús Sáez Cazorla (Presidente de AEM).

En el mes de Agosto de 1909 la ciudad recibió los primeros diez vehículos a motor utilizados con fines militares. Uno de ellos sería el Peugeot MA-25, llegado a Melilla a bordo del vapor Menorquín el 23-08-09 propiedad del soldado voluntario Amaro Duarte Moreno , calificado por la prensa de entonces como “distinguido sportman de Málaga” , disponiéndose como conductor de su auto al servicio del General Marina. El ABC del miércoles 27 de octubre de 1909 publica que el día 26 en el puerto de Málaga ha llegado en el buque Ciudad de Mahón procedente de Melilla el voluntario malagueño D. Amaro Duarte. Según fuentes del historiador Juan Díez Sánchez los autos serían una de las numerosas innovaciones de la campaña: globos cautivos, telegrafía portátil sin hilo, proyectores luminosos, camellos y cañones de tiro rápido como los Schneider-Canet. Una Melilla de 1909 con personajes como Pablo Vallescá –Presidente de la Cámara de Comercio-, Jaime Tur, el ingeniero Manuel Becerra o las cantineras que tan brillantemente expuso en su conferencia Fernando Saruel el 5 de noviembre de 2009.


Respecto a la Clausura del Centenario en una publicación del periodista Marcos Rober resume las alocuciones del Comandante General : “Muro Benayas comentó que las puertas no se habían cerrado aún en lo que respecta a la campaña de1909, y reseñó que con estas jornadas se habían logrado varios objetivos, entre ellos dignificar la memoria de quienes participaron en este hecho de armas así como realizar una revisión histórica de los acontecimientos de 1909”( EL FARO DE MELILLA, 11-12-2009) .

Sirva este artículo y calendario de reconocimiento a todas las instituciones y conferenciantes que han hecho posible unas amenas jornadas llevadas a cabo con motivo del Centenario de la Campaña de Melilla de 1909 , así como de la web: - www.centenario1909.es -tan brillantemente prologada por Francisco Saro Gandarillas.

Artículo y confección del Calendario de Efemérides 2010 :

Juan José Florensa y Conesa