ÉRASE UNA VEZ MELILLA

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GRUPO DE ESCUELAS MIXTAS

EN EL BARRANCO DEL LOBO

jueves, 18 de junio de 2009

DOCTOR GÓMEZ ULLA ( y 3 )





1925. “Hospitales Gómez Ulla”

En junio de ese año, fue nombrado Gentil hombre de Cámara de S.M. el Rey D. Alfonso XIII con ejercicio y servidumbre. Ese año, figuraron entre sus pacientes, el comandante de la harca Agustín Muñoz Grandes que se hallaba hospitalizado en Carabanchel (diciembre de 1925) ,y el coronel José María Millán-Astray y Terreros operando a este último, una vez ya se le hubo amputado el brazo en marzo de 1925.. Formó parte el doctor Gómez Ulla, de la remodelación de los servicios municipales de sanidad, del ayuntamiento de Madrid, concretamente en el servicio domiciliario de urgencia y en la Clínica Central quirúrgica de la Casa de Socorro.

La intervención del doctor Gómez Ulla, fue decisiva durante la Campaña de Marruecos en el año 1909, el período de 1921 al 23 y de 1924 al 25. Será en el segundo período donde se inaugurarán los hospitales transportables, primero a lomo de mulos y después en vehículos. A estos hospitales, se les llamó “Hospitales Gómez Ulla”. Dada su transportabilidad, permitían el poder atender a los heridos en los combates en primera línea de fuego cosa que permitió a su vez una reducción considerable de la morbi-mortalidad de los heridos. Más tarde, entre los años 1924 y 25 el punto culminante de los mismos y de la campaña, fue el desembarco de Alhucemas, se coordinó la evacuación de los heridos desde los “hospitalillos de campaña” a los buques hospital para trasladarlos posteriormente a la península.

Prueba de ellos, es una nota publicada en el diario “La Época” de fecha 26 de marzo de 1925, en la cual se daba a conocer en lo que a organización militar concernía en Marruecos y a su cuadro, entre otras armas y servicios, lo que a Sanidad Militar interesaba era (textualmente):

“…El “Diario Oficial del Ministerio de la Guerra” publica hoy el nuevo cuadro orgánico del Ejército de España en África. Las reglas a las que ha de ajustarse este cuadro son las siguientes…”

“…Comandancia General de Ceuta, Zona de Ceuta-Tetuán (entre otras). Sanidad Militar.- Una Comandancia de tropas, con una compañía de plaza, una de montaña, una rodada (una sección de coches Lohner y una automóvil, una sección de hospital móvil (Gómez Ulla) con 100 camas y una de higiene y desinfección…”

En los buques hospital, si la situación lo requería también se llevaban a cabo intervenciones quirúrgicas como una de las que llevó a cabo Gómez Ulla en el buque-hospital “Villarreal”, el cual arribó al puerto de Melilla procedente de Alhucemas en la madrugada del día 14 de septiembre de 1925, transportando heridos y enfermos en su inmensa mayoría indígenas. En ese barco, operaba Gómez Ulla el cual comentó que del mal estado de la mar, había de sujetarse a las camillas de los enfermos para no caerse.

Ese año, también atendía al Infante D. Fernando, a consecuencia de un accidente de automóvil, cosa que quedó recogida en la forma siguiente en la prensa del día 24 de julio de 1925, bajo el título “…El Infante Don Fernando…”. Inicialmente, no se le dieron importancia a las lesiones, hasta que Gómez Ulla, una vez reconocido al paciente dictaminó que eran más importantes de lo que parecían (textual):

“…Se encuentra casi restablecido de las lesiones que sufrió en un reciente accidente de automóvil S.A.R. el Infante Don Fernando. Estas lesiones tuvieron mayor importancia en los que se creyó en primer momento. S.A. sólo presentaba, en la apariencia, una fuerte contusión en la pierna y otra en la cara, ambas sin importancia, por lo cual el infante, a los dos días, encontrándose bien, comenzó a hacer su vida ordinaria, asistiendo a su despacho de la Dirección general de Cría Caballar en el Ministerio de la Guerra.

Después de algunos días, S.A. comenzó a sentir gran molestia en el costado derecho, fuertes dolores de cabeza y malestar general. Reconocido por el doctor Gómez Ulla, y practicada una radiografía en el sitio en que el Infante sentía la molestia, se pudo apreciar que la causa que la determinaba eran que estaban fracturadas dos costillas. Inmediatamente el doctor Gómez Ulla procedió a vendar a S.A.,y dispuso que guardara absoluta quietud en la cama.

La operación se ha verificado normalmente; ayer pudo abandonar el lecho el infante, y dentro de muy pocos días podrá reanudar su vida ordinaria.
El Infante Don Fernando, con su esposa, la Duquesa de Talavera, y sus hijos, tenían proyectado su viaje a San Juan de la Luz para pasar allí el verano; pero, por ahora, está aplazado, por hallarse delicada de salud, a causa de un fuerte catarro, la Infantita doña María de las Mercedes…”

Ídem para la zona de Larache

El 12 de octubre de 1925, regresaba a Madrid procedente de Alhucemas lugar al que acudió rápidamente al enterarse de las operaciones militares que se iban a llevar a cabo y donde prestó el comandante médico D. Mariano Gómez Ulla, relevantes servicios.

1926. Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco. De nuevo en Melilla

En junta de generales, celebrada en los albores del 24 de marzo de 1926, en el Ministerio de la Guerra, tras haberse presentado a estudio una propuesta de concesión de la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco para recompensar al comandante médico D. Mariano Gómez Ulla, la junta votó a favor unánimemente, pasando dicha propuesta entonces al estudio del Consejo Supremo de Guerra y Marina.

En mayo, volvió a ser recibido por el Rey D. Alfonso XIII. Operó en el mes de junio, a la señora Fanny Mauri, viuda de García Viedma con éxito.

Ese año, operaba con éxito al hijo de los condes de Sierrabella y en junio al capitán Arniches, alumno de la escuela Superior de Guerra e hijo de los barones de la Puebla de Benferri. Del doctor Gómez Ulla, los medios hablaban del “ilustre y afamado doctor Gómez Ulla legítima gloria del Cuerpo de Sanidad Militar”. En diciembre de ese año, (sobre el día 12), marchaba otra vez a África, esta vez, lo hacía a Axdir con motivo de inspeccionar los servicios de cirugía en aquellos hospitales y enfermerías. Con ese fin también hizo lo propio en Melilla el día 15 de diciembre.

1.927. Cruz al Mérito Militar de segunda clase con distintivo blanco, pensionada. Ascenso a teniente coronel médico

En febrero, cumplimentó al Rey D. Alfonso XIII y, este año, entre otros pacientes, en el mes de mayo, encontramos al Duque de Fernán Núñez, el cual sufría un proceso de linfacitis y celulitis pélvica con gran reacción peritoneal y desfallecimiento del miocardio. En este caso, trabajaba el doctor Gómez Ulla con los doctores Aguirre, Serrada y Marañón. Otro paciente al que operó, fue al marqués de Portago en el mes de noviembre. El 17 de marzo de 1927, operaba de urgencia en una operación muy delicada al dependiente de una joyería juntamente con el doctor Arauz, D. Mariano de Manuel herido de bala al intentar evitar un atraco en una joyería propiedad de D. Tiburcio Dorado de la Cueva que resultó muerto a tiros, en la calle del Príncipe de Madrid. En enero, había operado a un ex conserje, del Parque “El Paraíso”, D. Francisco García Hita.

El 28 de enero, operaba de urgencia a un desconocido, con antecedentes alcohólicos. La nota, quedó recogida de la siguiente forma en el diario madrileños, “El Siglo Futuro” del 28 de enero de 1927, bajo el título “…Un hombre gravísimo…”:

“…A última hora de la madrugada fue encontrado en la Plaza del Callao un hombre de aspecto obrero con una herida en la cabeza. Un chofer que pasó cerca con su coche vio al herido tendido en el suelo. En el automóvil le condujo rápidamente a la Casa de Socorro del Centro donde el doctor Gómez Ulla le vio en tal estado de gravedad, que lo dispuso todo para hacerle una delicada operación. El infeliz padecía también intensa conmoción cerebral, y se le apreció también alcoholismo agudo. Hasta la hora de cerrar nuestra edición se ignora si se trata de un atropello o de una herida casual. El Juzgado de Guardia no se personó en la Casa de Socorro, pues el herido estaba incapacitado para poder declarar…”

“…En el Ministerio de la Guerra, Imposición de una Cruz al doctor Gómez Ulla

A las cinco de la tarde se celebró en el despacho del ministro de la Guerra el acto de imponer al comandante médico don Mariano Gómez Ulla la cruz del Mérito Militar de segunda clase blanca, pensionada hasta el empleo de general o retiro que recientemente le fue concedida.

Asistieron al acto el ministro de la Guerra, capitán general de la región, generales Saro, Cantón, Salgás, Baixeras, Ruíz Trillo y otros; inspectores médicos Maseferré, Semprún y Prieto, comisiones de jefes del ministerio y Hospital Militar, doctores Alsina y Martínez y farmacéutico señor Gómez Ulla.

El ministro expuso como el jefe de la sección de Sanidad Militar propuso al señor Gómez Ulla para esa recompensa, propuesta que prosperó dados los especialísimos servicios y brillante gestión que el ilustre cirujano viene prestando; añadió que la iniciativa de adquirir la condecoración por suscripción entre todos los generales, jefes y oficiales Ejército fue unánimente acogida habiendo llegado a alcanzar la cifra de 14.000 pesetas, y terminó cumpliendo el encargo del jefe del Gobierno de manifestarse asociado al acto.

Seguidamente hizo la imposición de la condecoración, que constituye una verdadera joya artística, en cuyo estuche se lee la dedicatoria “Al comandante médico don Mariano Gómez Ulla, los generales, jefes y oficiales de todas las Armas y Cuerpos del Ejército…”

En el mes de junio. Llegó el ascenso por elección a teniente coronel médico del Cuerpo de Sanidad Militar. Una Real Orden publicada en el Diario Oficial de la Guerra. Dicho ascenso, se dio a conocer en prensa de la forma siguiente, en el rotativo madrileño “La Época” del día 14 de junio de 1927 (textual):

“…Visto el escrito que en 11 de abril último dirigió a este ministerio el teniente general presidente de la Junta Clasificadora de ascensos por elección, al que acompañaba el acta que fundamenta la propuesta citada Junta para la constitución de cuadros de ascenso por elección de los diferentes empleos y Armas y Cuerpos del Ejército después de un detenido estudio de dicha propuesta y de un riguroso análisis de los servicios, merecimientos, cualidades y aptitudes de las propuestas, el Rey (q,D.g) ha tenido a bien disponer que los jefes y oficiales que a continuación se indican, por el orden que se mencionan, insertándose también en cumplimiento de los dispuesto por el párrafo tercero del artículo 18 del Real decreto de 3 de septiembre de 1926 (C.L. número 308), el acta íntegra en la que se fundamentó su propuesta la Junta Clasificadora. (Entre otros y en lo que a Sanidad Militar concernía, el nombre que aparecía era el del comandante Gómez Ulla)…”

En junio, se publicaban nuevos destinos. El teniente coronel médico D. mariano Gómez Ulla, continuaba en el Hospital Militar de Madrid-Carabanchel, continuando en sus anteriores cometidos, de profesor del curso de cirugía y jefe de los servicios quirúrgicos de África.

1928 – 1945

Posteriormente, llegarían más homenajes y los ascensos a coronel y general del Cuerpo de Sanidad Militar, permaneciendo siempre activo el doctor Gómez Ulla, hasta que un infarto de miocardio segó su vida para siempre un anochecer invernal del mes de noviembre de 1945. De su vida durante este período de tiempo, se puede conocer algo, en la introducción de este trabajo-homenaje al que fue sin duda alguna el mejor cirujano militar de su época, un hombre entregado a su doble vocación la milicia y la medicina, el cual, podría tener su consulta privada como de hecho consta pero que jamás, rechazó atender a nadie en su mesa de operaciones por su condición social.

25 de noviembre de 1945. Se apagó la vida del Doctor D. Mariano Gómez Ulla

A la una de la mañana del 25 de noviembre de 1945, en su casa de Madrid, traspasaba el Doctor D. Mariano Gómez Ulla, quedando atrás una vida dedicada a la medicina y a la milicia, tenía 67 años. La nota de su fallecimiento, quedaba recogida en la siguiente forma, según publicó un diario de Cuenca, de aquellos años “Ofensiva” de la fecha ya citada, (textual).



“…A las doce de la noche falleció el general Gómez Ulla.
Era una eminencia de la medicina y se hallaba retirado por la edad.

Madrid 25 (una madrugada). Urgente.-El general de Sanidad Militar, don Mariano Gómez Ulla, ha fallecido esta noche.
A las nueve se sintió indispuesto y llamó a sus hijos de los que requirió un sacerdote. Dándose perfecta cuenta del extremo estado de gravedad en que se encontraba por un ataque cardíaco. Gómez Ulla, recibió con gran fervor los Santos Sacramentos y dijo a los suyos que moría tranquilo con el pensamiento puesto en España. A las doce de la noche dejaba de existir. El general Gómez Ulla era una eminencia en Medicina. Es autor de numerosos e interesantísimos trabajos. Se hallaba en la situación de militar retirado, a la que por su edad había pasado recientemente. (Cifra)…”

La Vanguardia de Barcelona y de ese mismo día 25 de noviembre de 1945, aparte de dar la noticia ya anunciada por “Ofensiva”, la ampliaba con más datos que eran sus datos biográficos que eran los siguientes (textual):

“…El ilustre cirujano don Mariano Gómez Ulla, cuya fama en el campo de la Medicina, traspasó las fronteras españolas, ha fallecido esta última madrugada en Madrid.

El eminente hombre de ciencia había nacido el 6 de noviembre de 1877, ingresando en el Cuerpo de Sanidad Militar en el año 1899. A partir de esa fecha, su carrera cobró un ritmo cada vez más ascendente, participando activamente en los numerosísimos Congresos nacionales e internacionales de Medicina, en todos los cuales destacó brillantemente por su valiosa aportación científica, especialmente en todo lo que hacía referencia a Medicina de guerra.

En la campaña marroquí fue donde realizó con éxito sin igual hasta entonces, sus primeras y maravillosas intervenciones quirúrgicas con heridos, a los cuales puede decirse que el doctor Gómez Ulla les salvó la vida cuando ya se desesperaba lograr un resultado satisfactorio. Su valía había sido contrastada en franca y noble lucha con eminencias médicas extranjeras y desde entonces su fama trascendió en el ámbito internacional.

Durante nuestra guerra de Liberación, el doctor Gómez Ulla fue perseguido por los rojos, que le tuvieron cautivo en una checa hasta que el Gobierno del General Franco le canjeó, y una vez llegado a la zona nacional se incorporó inmediatamente a los servicios de Sanidad del Ejército, al frente de los cuales reanudó sus maravillosas intervenciones quirúrgicas.

En 1941 fue nombrado jefe de los Servicios de Sanidad Militar del Ejército español y en octubre del mismo año, presidente de los Colegios Médicos de España. En el año 1943 fue ascendido a Inspector médico de primera clase, concediéndosele la Gran Cruz del Mérito Militar, con distintivo blanco, merecida recompensa que hubo de añadirse a las numerosas distinciones españolas y extranjeras otorgadas a su mérito científico.
Recientemente y en este mismo mes había sido nombrado Inspector general de los Servicios de Sanidad Militar del Ejército…”

Entierro del doctor D. Mariano Gómez Ulla, con honores de general de división con mando en plaza

El entierro del general del Cuerpo de Sanidad Militar D. Mariano Gómez Ulla, fue narrado de la siguiente forma en el rotativo barcelonés de “La Vanguardia”, bajo el título: “…Inhumación del cadáver del general Gómez Ulla. En representación del Caudillo presidió la fúnebre comitiva el ministro del Ejército. Concurrieron también los ministros de Gobernación, Trabajo, Obras Públicas y Aire…” (textual):

“…Madrid 26.-Se ha verificado el entierro del general Gómez Ulla que ha constituido una imponente manifestación de duelo a la que se han asociado , no solamente el Cuerpo Médico Militar, sino los restantes militares residentes en Madrid y las representaciones que pudieron llegar de provincias.

A primera hora de la mañana en el domicilio mortuorio se dijeron misas de “Corpore insepulto”, que fueron oídas por una numerosa concurrencia, y, a la horas señalada llegaron las fuerzas del Ejército que habían de rendir honores al cadáver del general, al que se le tributaron los de división con mando en plaza. Las fuerzas que rindieron honores eran las del Inmemorial número 1.

El cadáver del general Gómez Ulla fue bajado delo domicilio mortuorio a las doce de la mañana, y depositado el féretro en un armón de artillería, tras del cual se situaron los niños del Colegio de Huérfanos de Médicos y de personal del mismo. A pocos pasos del armón se situó el ayudante del general. Sobre el féretro se colocaron las armas y la gorra del finado.
El teniente general Dávila, ministro del Ejército, ostentó la representación del Caudillo, y se situó a unos metros del armón, acompañado únicamente de su ayudante. A continuación iban las presidencias. La oficial integrada por los ministros de la Gobernación, Trabajo, Obras Públicas y Aire; subsecretario de la Presidencia; director general de Seguridad; capitán general de la Primera región militar; gobernador militar, alcalde de Madrid, que ostentaba también la representación del de Santiago de Compostela, pueblo natal del general Gómez Ulla; la familiar, en la que figuraban un hermano del finado y los sobrinos, y otra presidencia más, integrada por el presidente de la Real Academia de Medicina y todos los académicos; el secretario del Consejo de Colegios de Médicos; el presidente del Colegio de Médicos de Madrid y Comisiones de los Colegios de provincias que llegaron a tiempo para asistir al entierro entre las que figuraban las de Segovia, Zaragoza, Ávila y Toledo.

La comitiva fúnebre se dirigió, por la calle de Goya, hacia la iglesia de la Concepción, donde el obispo de Madrid-Alcalá que acompañó al cadáver hasta dicho lugar, rezó un responso por el alma del general Gómez Ulla.

Después, ante el cadáver y la presidencia oficial del duelo, desfilaron las fuerzas que le habían rendido honores.

El cadáver del general Gómez Ulla fue traslado inmediatamente del armón de artillería al coche mortuorio , que continuó hasta el Cementerio de La Almudena, donde recibió sepultura.

En la comitiva figuraba todo el Cuerpo Médico Militar de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, formado en nutridas comisiones, separadas unas de otras para el distingo de los Cuerpos. Fue numerosa la concurrencia que acompañó los restos mortales del general Gómez Ulla hasta el cementerio.-Cifra.

La noticia del fallecimiento en la ciudad natal del ilustre finado

Santiago de Compostela 26.-Ha causado profundo sentimiento en esta ciudad el fallecimiento del general de Sanidad Militar, don Mariano Gómez Ulla. Las autoridades y entidades oficiales enviaron telegramas de pésame a la familia del finado. Con dirección en Madrid salieron inmediatamente varios parientes del doctor Gómez Ulla residentes en esta ciudad, entre ellos, dos hermanos, uno farmacéutico.

El ilustre cirujano era natural de esta ciudad, cuyo Ayuntamiento acordó hace varios años nombrarle hijo predilecto y rotular con su nombre una de las calles de reciente construcción. La Corporación municipal ha acordado hacer constar en acta su sentimiento y enviar a la familia el pésame . también se puso un telegrama al alcalde de Madrid, rogándole le representara en el acto de sepelio.

Don Mariano Gómez Ulla estudió en la Universidad Compostelana, donde alcanzó la licenciatura en Medicina, y poco después ingresó en Sanidad Militar. Su paso por esta Universidad ha sido recordado esta mañana con motivo de la inauguración de un cursillo de perfeccionamiento médico. El decano de la Facultad de Medicina y el presidente del Colegio de Médicos de La Coruña dedicaron sentidas palabras de recuerdo a la figura del insigne doctor. A estas manifestaciones se sumaron los jefes provinciales de Sanidad de La Coruña y Oviedo.-Cifra.

Sentimiento en los Estados Unidos

Nueva York 26.- La prensa norteamericana ha dado cuenta de la muerte del doctor Gómez Ulla en sentidas necrológicas, donde se recuerda que el ilustre cirujano visitó este país en 1929. Recuerda también que en marzo de 1931 en una sola sesión, operó de apendicitis a las infantas Beatriz y María Cristina.-EFE…”

Se habla en las primeras noticias de los hijos del doctor Gómez Ulla, cosa incorrecta, dado que el ilustre cirujano, murió sin descendencia. La prueba es que no se habla de los hijos en el acto de sepelio del general Gómez Ulla. Su esposa, había traspasado muchos años antes.

Condecoraciones del Doctor D. Mariano Gómez Ulla

1909. Cruz Roja del Mérito Militar sencilla (25 de septiembre).
1910. Cruz Roja del Mérito Militar pensionada. (29 de abril).
1926. Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco.
1927. Cruz al Mérito Militar de 2ª clase con distintivo blanco, pensionada.
1935. Gran Cruz del Mérito Militar.
1943. Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.
1943. Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar, con distintivo blanco.
1945. Gran Cruz de la Orden Civil de Sanidad.
1945. Gran Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco.
1945. Otra, Gran Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco.

Con el paso del tiempo, dado el largo camino recorrido por el general médico D. Mariano Gómez Ulla, por los servicios prestado y los méritos contraídos, el Hospital Militar de Madrid Carabanchel, pasará a denominarse, Hospital Militar Gómez Ulla el 5 de junio de 1946.

Hans Nicolás i Hungerbühler

Fuentes:

- “Cuando el médico se va a las guerras”, de “ABC.es”. Anécdota narrada por D. José María Gómez Ulla, sobrino del Doctor y general de Sanidad Militar, D. Mariano Gómez Ulla, con motivo de contestar en réplica por parte de un médico a un recién intervenido quirúrgicamente en una camilla, sobre el comentario hecho. Artículo firmado por Evaristo Amado, en “ABC.es”, de fecha 29 de octubre de 2007.
- “El Imparcial”, Madrid, núm. 9.462, pág. 2, de fecha martes 19 de septiembre de 1893.
- “La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 6.831, pág. 2, de fecha 2 de julio de 1900.
- “La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 7.846, pág. 2, de fecha 13 de octubre de 1903.
- “El Siglo Futuro”, Diario católico, Madrid núm. 8.752, pág. 2, de fecha sábado 20 de febrero de 1904
- “La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 8.291, pág. 2, de fecha martes 21 de marzo de 1905.
- “El Siglo Futuro”, Diario católico, Madrid núm. 9.176, pág. 3, de fecha miércoles 19 de julio de 1905.
- “El Siglo Futuro”, Diario católico, Madrid núm. 576, pág. 1, de fecha miércoles 30 de junio de 1909.
- La Correspondencia Militar”, Madrid, núm. 9.645, pág. 3, de fecha sábado 31 de julio de 1909.
- “La Época”, Últimas noticias y telegramas de la tarde, Madrid núm. 21.109, pág. 2, de fecha domingo 1 de agosto de 1909.
- “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 18.799, pág.2, de fecha domingo 1 de agosto de 1909.
- “El Imparcial”. Madrid núm. 15.230, pág. 4, de fecha miércoles 4 de agosto de 1909.
- “Toma de Nador”, (Intervención de España en el Rif), Ashmead, The passing…,págs.. 461-466, del coronel de Intendencia, D. Francisco Saro Gandarillas.
- “La Correspondencia Militar”, Madrid, núm. 9.695, pág. 1, de fecha domingo 26 de septiembre de 1909.
- “La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 9.806, pág. 1, de fecha martes 1 de febrero de 1910.
- “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 19.070, pág. 6, de fecha viernes 29 de abril de 1910.
- “La Época”, Últimos telegramas y noticias de la tarde, Madrid núm. 21.378, pág.2, de fecha viernes 29 de abril de 1910.
- “El Imparcial”, Madrid núm. 15.496, pág.2 de fecha viernes 29 de abril de 1910.
- “La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 10.123, pág. 3, de fecha jueves 9 de febrero de 1911.
- “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 20.290,pág. 7, de fecha domingo 31 de agosto de 1913.
- “La Correspondencia Militar”, Madrid núm.11.597, pág. 4, de fecha martes 9 de noviembre de 1915.
- “El Imparcial”, Madrid, núm. 17.880, pág. 5, de fecha viernes 24 de noviembre de 1916.
- “La Correspondencia Militar”, Madrid, núm. 12.136, pág. 3, de fecha sábado 4 de agosto de 1917.
- “La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 12.150, pág 3, de fecha miércoles 22 de agosto de 1917.
- “El Globo”, Madrid núm. 15.146, pág. 3, de fecha miércoles 28 de enero de 1920.
- “La Época·, Últimos telegramas y noticias de la tarde, Madrid núm.25.485, pág. 1, de fecha sábado 3 de septiembre de 1921.
- “La Época”, Últimos telegramas y noticias de la tarde, Madrid núm. 25.491, pág. 2 de fecha sábado 10 de septiembre de 1921.
- “La Época”, Últimos telegramas y noticias de la tarde, Madrid núm. 25.495, pág. 2, de fecha jueves 15 de septiembre de 1921.
- “La Correspondencia de España”, Madrid núm. 23.287, pág. 2, de fecha lunes 15 de mayo de 1922.
- “La Correspondencia de España”, Madrid núm. 23.322, pág. 4, de fecha sábado 24 de junio de 1922.
- “La Correspondencia de España”, Madrid núm.23.323, pág. 4, de fecha lunes 26 de junio de 1922.
- “El Globo”, Madrid, núm. 15.892, pág. 3 de fecha viernes 30 de junio de 1922.“Siglo Futuro”, Diario Católico, Madrid núm. 4.810, pág. 3, de fecha miércoles 20 d

viernes, 12 de junio de 2009

Coronel Joaquín de Arespacochaga




El sacrificio de un soldado: Antes el deberde la milicia


que la conveniencia del hombre

“…Aquí la más principal
hazaña, es obedecer,
y el modo como ha de ser
es pedir ni rehusar.

Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humilidad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados…”.

D. Pedro Calderón de la Barca



D. Joaquín Arespacochaga Montoro, Coronel Jefe
de la Comandancia de Artillería de Melilla

No todas las muertes acaecidas entre los meses de julio y septiembre de 1909, lo fueron a consecuencia de los combates. Este es el caso del coronel de Artillería D. Joaquín de Arespacochaga y de Montoro , jefe de la Comandancia de Artillería de Melilla el cual, no traspasó a consecuencia directa de los combates pero sí, por sufrir los efectos ya que a pesar de tener 59 años, se hallaba gravemente enfermo y, en vez de guardar el reposo necesario para sanar de su dolencia, se puso al frente de sus fuerzas hasta el final, muriendo en Melilla, días después de iniciadas las hostilidades.

Sin duda, fue un jefe militar consecuente con su profesión y con sus sentimientos, un hombre que reunía las cualidades con que D. Pedro Calderón de la Barca, definió al soldado en su día, y al entregar su vida, el coronel D. Joaquín de Arespacochaga y de Montoro no hizo más que demostrar, que su religión, era la milicia.

Arespacochaga, una familia de raigambre militar

El tronco principal del linaje Arespacochaga está radicado en la anteiglesia del Señor de San Agustín de Echavarría, Merindad de Durango, en el valle de Miota (Vizcaya). Las diferentes ramas de la familia y sus casas fueron consideradas como “Casa Solariega libre infanzonada hijodalga”, como constaba ya en el año 1571, en el libro Matrícula del Ayuntamiento de Elorrio, en la provincia de Vizcaya.

Familia vinculada ancestralmente a las armas, entre los primeros varones de los que hay noticias son el Capitán Arespacochaga, que en el año 730 acompañó al Duque de Avidón, IV señor de Vizcaya, en una batalla cerca de la ciudad de Tursen o Tour, de Francia que a su vez acompañaba a Carlos Martel; Andrés de Arespacochaga que sirvió a don Alfonso II de León y luchó en el año 809 en la batalla de Roncesvalles, venciendo a la escogida nobleza de la Corona de Francia; otro Andrés de Arespacochaga, acompañó a don Diego López de Haro, XV señor de Vizcaya en la memorable batalla de las Navas de Tolosa, con el Rey don Alfonso IX de Castilla; don Juan Bautista de Arespacochaga y Anduela, Secretario de Guerra y de Estado (9 de enero de 1662) de Su Majestad el Rey Felipe IV y del señor don Juan de Austria, en la campaña y rendición de Cataluña; etc.
Los varones de la Familia Arespacochaga históricamente han ingresado en los Ejércitos de Su Majestad, en la Real Armada, Ordenes Militares y entidades nobiliarias.

D. Joaquin de Arespacochaga y de Montoro

Nació el 10 de noviembre de 1850, en Madrid.
Hijo del Mariscal de Campo y General de Artillería, y Caballero Laureado de San Fernando, don Nicolás de Arespacochaga y Vial y de doña Enriqueta de Montoro y Gálvez. De este matrimonio, hubo al menos, tres hijos varones, que fueron Joaquin, Francisco y Juan. Los tres hermanos, abrazaron la carrera de las armas.

Nieto por línea paterna, de don Joaquín de Arespacochaga y de Bertendona, Mariscal de Campo de Infantería, que casó con doña María de la Concepción de Vial y Vacaro.

Don Joaquín entró en la Academia de Artillería de Segovia el 27 de enero de 1866.
Pasó por distintos destinos: Ferrol- 1872, Ecija- 1873, Madrid-1875, Logroño- 1875, Alava-1876, Valladolid- 1876, Sevilla-1876, etc.

Tuvo 5 hijos en primeras nupcias con doña Estrella Caunedo Sevillano, casándose en Sevilla en 1879, posteriormente enviudó.

El 26 de abril de 1881, D. Joaquin de Arespacochaga y de Montoro, perdía a su madre doña Enriqueta de Montoro y Gálvez.

En agosto de 1885, pasó al denominado Ejército de Filipinas. Trasladándose a hasta allí en noviembre de ese año.

En 1891, fue nombrado Gobernador Civil de la Provincia de Mindoro (Filipinas) hasta 1893. Permaneciendo en Manila con diversos cargos hasta julio de 1897. Ese nombramiento, fue dado a conocer en el diario madrileño “La Época del 18 de marzo de 1891 y decía lo siguiente:

“…La Gaceta de hoy contiene las siguientes resoluciones: (entre otras), Ultramar.-Real Decreto, fecha 17, nombrando gobernador civil de la provincia de Mindoro (Filipinas) a D. Joaquin de Arespacochaga, comandante del ejército…”

Otro de los cargos a los que se hace referencia, fue que desempeñó junto con el comandante de caballería D. Ignacio Martínez Cadrana, el cargo de gobernador político militar de Mindoro en Filipinas a finales de 1893.

El 28 de agosto de 1894, D. Joaquín de Arespacochaga y de Montoro, perdió a su padre, el Excmo. Sr. Mariscal y General de Artillería, Caballero Laureado de San Fernando, D. Nicolás de Arespacochaga y Vial.

En 1897, pasó a situación de Reemplazo, procedente de las Filipinas, el comandante Arespacochaga

Volvió a la península, concretamente a la Maestranza de Sevilla, recién ascendido a Teniente Coronel, ejerciendo el cargo de subdirector de la misma. Pasó a Cádiz hasta 1904, casando en dicha ciudad en 1898 con doña Concepción de Mena. Tuvo un hijo, que fue D. Luis de Arespacochaga Mena en segundas nupcias, (abuelo de D. Luís de Arespacochaga y Rico).

En el año 1900, por licencia del coronel de Artillería D. Rodrigo Vélez, comandante del Arma en la plaza y, Director del Parque de Cádiz, se hicieron cargo de la Comandancia de Artillería el teniente coronel del segundo batallón de plaza D. Enrique Mena y de la Dirección del Parque, el entonces teniente coronel de Artillería D. Joaquín de Arespacochaga y de Montoro.

El 27 de marzo de 1903, se publicó su destino al segundo batallón de Artillería de plaza de guarnición en Cádiz.

El 1 de julio de 1903, debía de presentarse en Cádiz, para asistir a un curso de Instrucción de Artillería y del cual en el de costa que se desarrollaba en Cartagena, debía de estar el 15 de ese mes y, el 15 de agosto, prosiguiendo con los estudios, debía de estar en Segovia, para asistir a la parte que afectaba a la Artillería de sitio y de plaza.
Sobre el 12 de septiembre de 1903, regresaba a Cádiz para hacerse cargo de nuevo del segundo batallón de Artillería, del que era teniente coronel primer jefe. Ese cargo, estaba siendo desempeñado accidentalmente el comandante D. Manuel Cerón.

Ascendió a coronel sobre el martes 5 de diciembre de 1905, según publicaba “La Vanguardia” de Barcelona. El 21 de diciembre de ese año, se publicaba en “La Correspondencia Militar”, el destino del ya coronel D. Joaquín de Arespacochaga y de Montoro, como destino de excedente, en la segunda región.

El 15 de febrero de 1906, S.M. el Rey, D. Alfonso XIII, firmó entre otros, el nombramiento del coronel D. Joaquín de Arespacochaga y de Montoro, como director de la segunda sección de la Escuela Central de Tiro. Ese mismo año, recibía la gratificación de 1.500 pesetas anuales.

En abril de 1907, su hermano, el capitán de Infantería D. Juan de Arespacochaga y de Montoro, asciende a comandante.

A finales del mes de enero de 1908, es destinado como Jefe de la Comandancia de Artillería de Melilla, presentándose en su destino, el 21 de febrero de ese año. Este traslado, fue publicado en “La Correspondencia Militar”, del 23 de enero de 1908.

En 1909, el 9 de julio asistió con las fuerzas de su arma a los combates librados contra los moros en el Valle de Beni Ensar, permaneciendo en la posición avanzada de Sidi Ahmed el Hach hasta el siguiente día en el que regresó a la plaza. El día 11 volvió a dicha posición a recibir órdenes. Regresó el día 12 y desde esta última fecha estuvo encargado además de su cargo de Comandante de Artillería, del mando de las fuerzas del sector izquierdo de la plaza pernoctando en el Hipódromo y Lavadero. En dicha situación permaneció, hasta el día 21 que se retiró enfermo como consecuencia de las fatigas que le produjo el servicio que le estaba encomendado. Falleció el día 24 de julio a consecuencia de las fiebres adquiridas por las fatigas dichas.

Estuvo más de 36 horas sin bajar del caballo, revisando todas las piezas de artillería. Agotó hasta el punto de morir el caballo que le transportaba y el continuó con otro caballo.

1909. El coronel D. Joaquín de Arespacochaga y de Montoro, en Melilla

Al inicio del despliegue militar para proteger y asegurar la construcción de la línea férrea de los ferrocarriles mineros, la cual partía de Melilla, el coronel D. Joaquín Arespacochaga, se hallaba formando parte el 14 de julio de 1909 del Cuartel General del general jefe D. José Marina Vega. Arespacochaga, murió en Melilla el 24 de julio de 1909. En “El Imparcial” del domingo 5 de diciembre de 1909 y bajo el título “Los Artilleros en Melilla” y refiriéndose a los que habían participado en la última campaña, entre otros se citaba al coronel Arespacochaga, se publicaba un artículo aparecido en “La Correspondencia Militar” y del cual, transcribía algunos párrafos, refiriéndose uno de ellos al citado coronel se decía lo siguiente (textual):

“…Nuestro querido colega “La Correspondencia Militar” dedica a la brillante labor de los artilleros en el Rif del que reproducimos algunos párrafos. Poco y mediano era el material de artillería existente en Melilla al comenzar la campaña.El coronel Arespacochaga comandante del arma, de la plaza, se encontraba postrado por grave dolencia al sonar los primeros tiros en el campo. Saltó del lecho con noble ardimiento, montó a caballo y, en plena fiebre, supo cumplir con su deber en el puesto de honor que el Rey le había confiado.

Las consecuencias de este rasgo no se hicieron esperar: la enfermedad se agravó y la muerte sobrevino…”De esta manera épica describía el gesto del coronel Arespacochaga “La Correspondencia Militar”. La realidad según otras noticias, fue otra a pesar muy bravía y osada a pesar, que el final, fue el mismo, el finamiento como consecuencia de las dolencias que sufría el coronel.

El coronel de Artillería D. Joaquín Arespacochaga Montoro. Había nacido el 10 de noviembre de 1850 e ingresó en el servicio militar, el 21 de enero de 1866 (en el diario, cita 1876). Estuvo destinado en las islas Filipinas, lugar donde desempeñó varios cargos, entre ellos el de gobernador de Mindoro en 1892. Su antigüedad en el empleo de coronel, databa de 1905. Estaba casado y tenía 5 hijos. Murió en Melilla, plaza a la que tuvo que ser conducido desde el escenario bélico, dado que dicha enfermedad, se agravó notoriamente y a consecuencia de la cual murió. La misma, era , contraída antes de la agresión de los rifeños el anterior 9 de julio, el 21 de julio de 1909. (Traspasó el día 24 según información facilitada por su bisnieto, D. Luís de Arespacochaga). Tenía una hoja de servicios muy brillante. El coronel de artillería D. Joaquín Arespacochaga Montoro, fue condecorado con la Cruz Roja del Mérito Militar, por los méritos contraídos en los combates del 9 de julio de 1909 en el Valle de Beni Ensar, según publicación del Diario Oficial del Ministerio de la Guerra del 7 de octubre de 1909.

Fue sustituido en la Comandancia de Artillería de la plaza de Melilla, por el coronel de Artillería Sr. Dusmet que en aquellos momentos, mandaba el 13º Montado y que fue destinado a Melilla. Acciones en las que participó el coronel de Artillería D. Joaquín Arespacochaga Montoro, en sus últimos días, fueron:

El coronel D. Joaquín Arespacochaga, salió del Hipódromo el domingo 18 de julio de 1909 al frente de una fuerza compuesta por las compañías de los capitanes Ariza y D. Fernando Cuevas, estas a las órdenes del comandante Moratino, para tomar con dos piezas de Artillería rodada, al mando esta del teniente Barra, una loma sobre el Lavadero de mineral de la compañía francesa. A esta fuerza, se incorporó una compañía del Regimiento de Mérida, al mando del capitán Martínez Guzmán. Al frente de toda la dicha columna, el coronel ya mencionado.

20 de julio de 1909, Acometida de los moros, el coronel Arespacochaga dirigió el fuego de la artillería desde el campamento del Hipódromo. “…En el Rif. Nueva acometidas de los moros. (De nuestro servicio particular). Combates de ayer tarde y noche. -Propósitos del ataque. - El fuego combinado de la artillería hace retroceder a los moros.-El cañonero Martín Pinzón. Melilla 21 (2 madrugada)..

- En mis últimos telegramas de ayer tarde di ya cuenta de que se oía en la plaza el fuego de cañón por la parte que ocupa el cuartel general del general Marina en Yebel Sidi Amhed El Hach, lo cual hizo suponer que el enemigo había hecho alguna demostración contra las posiciones avanzadas de nuestro Ejército. En efecto: grupos de moros bajaron del Gurugú poco después de las dos y media de la tarde, dirigiéndose por la cañada de Sidi Musa hacia el punto en que está situada la segunda caseta del ferrocarril minero, situándose entre la posición que ocupa en el Yebel Amhed El-Hach el general Marina, y la confiada al teniente coronel Pedreira en la Segunda Caseta, que sirve en estos momentos de parque de aprovisionamiento. (1).Los rifeños abrieron nutrido fuego contra las fuerzas de Pedreira, que duró toda la tarde, siendo contestados por los soldados del teniente coronel Pedreira, reforzados por los cañones de dicho destacamento. Viendo que el combate se prolongaba, la sección de Artillería del Atalayón rompió también el fuego combinado con el de la batería de la posición principal, jugando simultáneamente, por disposición del general Del Real, la Artillería del Hipódromo. En este punto se encontraban el general Del Real y el coronel de Artillería Sr. Arespacochaga, el teniente coronel Gutiérrez, el de igual graduación Sr. Morcillo, jefe del escuadrón de Caballería, el teniente coronel de Artillería Sr. Cananga y los comandantes del mismo Cuerpo Sres. Huelín, Barbaza y Hernández. Un jinete moro, confidente de la plaza, llegó al Hipódromo a las seis y media de la tarde, a galope, y dio el aviso que el propósito de los moros era correrse hacia la parte del territorio de la kábila de Mezquita, para seguir el ataque por dicho punto. El general Del Real ordenó al confidente que volviera a marchar para adquirir nuevos informes, haciéndolo inmediatamente y regresando poco después para confirmar sus primeras noticias .Al apearse del caballo este leal amigo de España, se vio que estaba herido de bala en una pierna, negándose a ir al Hospital, y montó de nuevo a caballo, partiendo otra vez para el campo moro. Los grupos enemigos avanzaban ya en dirección a nuestras tropas por el territorio de Mezquita, por lo cual ordenó el general Del Real se situaran en la puerta del Hipódromo dos piezas de tiro rápido , que al mando del teniente Barra bombardearon al enemigo, haciendo lo propio otras dos piezas Krupp al mando del teniente Romay.

El fuego de la Artillería duró veinte minutos, suspendiéndose por orden del coronel Arespacochaga, cuando los moros se alejaron por las laderas del Gurugú, en vista de la acción del fuego combinado que se les hacía por cuatro puntos diferentes, dentro de los cuales estaban encerrados. Las fuerzas situadas en el Hipódromo eran tres compañías de Cazadores de Estella, con una sección de ametralladoras, y una compañía del Regimiento de África, con dotación de Artillería: todas ellas al mando del coronel Arespacochaga, que era jefe también de las destacadas en el fortín del Hipódromo (un sargento, y 16 hombres de África, y 26 hombres del mismo regimiento en el reducto, y la primera compañía de la brigada disciplinaria, al mando del capitán Lecera).Cuando suspendió el fuego la Artillería, lo inició el cañonero Martín Alonso Pinzón, continuándolo hasta que la oscuridad de la noche hizo imposible seguirlo. El general Del Real salió del Hipódromo a las siete de la tarde, acompañado de su ayudante el capitán Zegrí, y del teniente coronel de Caballería Sr. Morcillo, y una pequeña escolta para practicar un reconocimiento en el sector de la derecha , que ocupaba con fuerzas del Regimiento de Melilla el teniente coronel Benedicto, disponiendo antes que salieran del cuartel de Santiago dos compañías de Melilla, mandadas por los capitanes Infante y Gil, a las órdenes del teniente coronel Fernando y comandante Castro. A estas fuerzas se unió una compañía de Cazadores, las cuales reforzaron el punto donde se había verificado el combate. No hay más detalle de estos sucesos : pero el fuego ha continuado por la noche, porque el enemigo no abandona la ofensiva. El general Marina que tenía el pensamiento de venir hoy a la plaza, no lo ha realizado por este motivo, siguiendo en su campamento. Gombeet…”

Vemos, en este artículo firmado por Gombeet, que el coronel Arespacochaga, estando encuadrado en el cuartel general del general D. José Marina Vega, se halla al frente de tropas en el campamento del Hipódromo, ejerciendo ,mando directo de estas y de la Artillería, además de ejercer de comandante de dicho enclavamiento de tropas.(1). (Fuera de la noticia): Para hacernos una idea de la ubicación de las posiciones ubicadas el 14 de julio de 1909, eran las siguientes:1ª Posición de vanguardia. Formada por una compañía del Regimiento de África. Situada en la colina de Yebel-Sidi-Ahmet y a unos 300 metros del Cuartel General.- Comandante D. Leoncio Moralmos. Al mando.- Capitán D. Manuel Ariza.- Primer teniente Sr. Carmona.- Primer teniente D. Alfredo Coronel.- Segundo teniente D. Sr. Estévez. Cuartel General.- General D. José Marina Vega.- Ayudante del general, Sr. Morales, Morris.- Estado Mayor compuesto por: Coronel de Estado Mayor D. Francisco Larrea. Coronel de Artillería D. Joaquín Arespacochaga Montoro. Teniente coronel D. José Carranza. Teniente coronel de caballería D. Daniel Morcillo. Comisario de primera clase D. José Bizquerra. Capitán de Estado Mayor D. Ricardo Guerrero. Capitán de caballería D. Miguel Cabanellas. Compañía de la Brigada Disciplinaria.- Teniente coronel Sr. Aizpuru. Al mando.- Teniente Sr. Carrasco. Abanderado.- Comandante D. Rafael Perales.- Capitán Sr. Serena. Batería Montada.- Capitán D. Fermín Trujillo. Al mando.- Primer teniente D. Alfonso Barra. Batería de Montaña.- Capitán D. Carlos Sánchez Pastorfido. Al mando.- Primer teniente D. Antonio Espinosa.- Primer teniente D. Javier Indel. Batería de cañones de 9 centímetros.- Capitán D. Enrique Guiloche Bonet.- Primer teniente D. Gonzalo Zabaleta. Batería de a pie.- Capitán D. Cándido Lobera. Al mando.- Primer teniente D. José Destoup. Compañía de ametralladoras de África.- Teniente D. Antonio Espinosa. Al mando. Ingenieros.- Capitán D. Droctoveo Castañón. Al mando.- Teniente D. Francisco Santana. Escuadrón de Caballería.- Capitán D. Mariano Sánchez Lacorto. Al Mando.- Teniente D. Jaime Alous.- Teniente D. Ignacio Ibarrola.- Teniente D. Crisanto Río.- Teniente D. José Augusto.- Teniente D. Manuel Vallarino. Sección de Administración.- Pagador primero D. José Pérez Greda. Al mando.- D. Fernando González Bremón. Al mando de la de montaña de abastecimiento. Sección de Sanidad.- Médico primero D. Miguel Moreno. Al mando. Sección Clero.- Capellán segundo D. Inocente Lechuga. La segunda posición está en el flanco izquierdo y a unos 300 metros del Cuartel General. En la vertiente de la loma están fuerzas del Regimiento de Melilla y del cual, está distribuido de la siguiente forma:- Teniente coronel D. José Ferrando. Compañía del Regimiento de Melilla (una).- Capitán D. Teodoro Cuevas. Al mando.De esta compañía, una sección: En el Atalayón, al mando del teniente D. Ricardo Martín Pinillos. Teniente Ingenieros D. Emilio Alzugaray. Otra sección: teniente Sr. González Delecto. Al mando. Teniente D. Gabriel Aizpuru.La tercera posición en el flanco derecho, formada por las fuerzas del Regimiento de África.- Coronel D.Ignacio Axó. Al mando.- Teniente coronel D. Enrique Baños.- Capitán ayudante D. Adolfo García Cantorné.- Capitán D. Avelino Martín- Capitán D. Fernando Castañón.- Teniente D. Nicanor Soria.- Teniente D. Rodrigo Echevarría.- Teniente D. José Miralles. Tercera Compañía.- Teniente D. José Varela. Al mando.- Teniente D. Ángel Soria.- Teniente D. Enrique Gómez Lázaro. En la segunda caseta del ferrocarril (mañana será fortificada con una alambrada de 6 metros), situada en un vallecito de la fracción de Beni-Ensar, se ha instalado el parque de suministros, defendido por una compañía del Regimiento de Melilla al mando de:- Capitán D. José Mariá.- Teniente D. Régulo Molina.- Teniente D. Pedro Andrés.- Teniente D. José García Agulla.- Teniente D. Felipe Navarro.- Nota: Está el oficial D. Segundo Andrés. En la segunda caseta, hay además 23 trabajadores de los cuales 15 son cristianos y los 8 restantes moros que trabajan en el ferrocarril minero. En la primera caseta se encuentra destacado al frente de media compañía, el teniente D. Francisco Larrea. Ha sido fortificada con una alambrada de tres metros. Como jefe de línea está:- Teniente coronel Sr. Fernández Getino.- Capitán ayudante D. Manuel Lorduy. Al frente de la barraca de convoyes.- Oficial segundo D. José Rubio Alonso.- Oficial tercero D. Francisco Amezca.- Oficial tercero D. Pablo Ballescá. Posada del Cabo Moreno. (Sección de Infantería del Regimiento de Melilla).- Teniente D. Augusto Rubio. Hipódromo. (Posiciones de retaguardia).(Ubicado a 2 quilómetros de Melilla).- Fuerzas del Regimiento de Melilla. Comandante D. Rafael Fernández de Castro. Capitán D. Ildefonso Infante. Teniente D. Antonio Abada. Teniente D. Fernando Caro. La Compañía de Marina, ha sido relevada por una compañía al mando de:- Capitán D. José N.- Teniente D. Rafael Reyes.- Teniente D. Ramón Fontana.- Teniente D. Carlos Suárez.- Teniente D. Isaac Labrador.

La noticia de la muerte del coronel D. Joaquín Arespacochaga

“El Telegrama de el Rif”, del 25 de julio de 1909, se anunciaba de esta forma el fallecimiento de D. Joaquín de Arespacochaga y de Montoro, bajo el título de “Muertos Ilustres”, (textual):

“…Ayer, otra noticia nefasta vino a sorprendernos: el fallecimiento del bizarro coronel de Artillería D. Joaquín Arespacochaga. No ha muerto víctima de una bala, más si a consecuencia de enfermedad rápida, contraída en el campo de batalla.

Hombre de clarísimo talento y de grandes energías, no se avino a desempeñar el papel pasivo que le imponía su cargo. El exceso de actividad ha puesto término a sus días…”

La noticia de la muerte del coronel Arespacochaga, era dada bajo el titular “Muerte de Arespacochaga, ¿Cómo ha ocurrido?, por el rotativo madrileño “La Correspondencia de España”, del domingo 25 de julio de 1909 a la opinión pública de la forma siguiente (textual)

.“…He aquí otra nota tristísima. La muerte del coronel Arespacochaga. Al frente de la Comandancia de Artillería desde que comenzaron los actuales acontecimientos, ha sabido demostrar que no en balde fue traído, a satisfacción de todos, a ocupar un puesto tan importante. El coronel D. Joaquín Arespacochaga y Montoro se ha sacrificado por la patria en términos tan eminentes que la noticia de su fallecimiento no debe concretarse a una parca consignación. Mucho antes de que la agresión del dia 9 diera origen a la actual campaña, el coronel se encontraba enfermo. Su dolencia le tenía muy delicado, hasta el punto de reclamar cuidados especiales para sobrellevarla. Llegaron los sucesos, y no obstante su situación, se apresuró a anteponer los deberes del soldado a la particular conveniencia del hombre, que en este caso, mucho más que de conveniencia tenía de necesidad. Sería muy difícil de dar idea cabal de la labor abrumadora que desde el día 9 hasta el de hoy ha resistido aquel cuerpo seriamente enfermo, sostenido por las voces del patriotismo y del deber. Ni sus cincuenta y nueve años, bien cumplidos, fueron tampoco parte a llevar el decaimiento al espíritu del bravo coronel, que se ha comportado ante el enemigo con actividad prodigiosa, inteligencia imponderable y arrestos de joven, a fin de que nada dejasen que desear los servicios importantísimos dependientes de su cargo de comandante de Artillería.


Así recorrió una por una las posiciones para inspeccionar y tener perfectamente asegurado el funcionamiento de las baterías. Y de acuerdo con las instrucciones del comandante general de la plaza y campo, se multiplicó en todo momento para contribuir, en cuanto de él dependiese –que era mucho- a los mejores resultados de las operaciones emprendidas. Pero el enardecimiento del pundonoroso coronel se ha estrellado hoy en el punto en que las energías físicas se han negado a responder a las morales. Los subordinados que lo rodeaban en una de las baterías han visto con pena que el coronel se agravaba por instantes. Han tenido que traerle a la plaza en las mejores condiciones posibles. Y a poco de llegar a Melilla el coronel Arespacochaga ha dejado de existir. Ha muerto por excederse con mucho en el cumplimiento de su deber. Los elementos militares y los civiles sienten por igual su fallecimiento, porque todos admiraban del mismo modo al jefe ejemplar y al caballero…”

MEDALLAS CONCEDIDAS

1876. Medalla de Alfonso XII con los pasadores de Triviño, Oria y Elgueta. Benemérito de la Patria.
1878. Cruz de 1º clase del Mérito Militar con distintivo blanco.
1880. Medalla de Alfonso XII con pasador de Oleiza-Esguinza.
1889. Cruz sencilla de San Hermenegildo.
1895. Titulo de Ingeniero Industrial.
1897. Cruz de segunda clase de mérito militar roja pensionada.
1898. Medalla de Filipinas.
1899. Cruz de 2º clase del merito militar con distintivo blanco.
Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.
1903. Medalla de Alfonso XIII.
1907. Cruz de 3ª clase del merito militar blanca y pasador de Industria Militar”.
1909, Cruz Roja al Mérito Militar pensionada.

Fuentes:

“Recuerdos familiares”, D. Luís de Arespacochaga y Rico, bisniento del coronel D. Joaquín de Arespacochaga y de Montoro.
“La Época”, Últimos telegramas y noticias de la tarde, Madrid núm.13.849, pág. 2, de fecha 18 de marzo de 1891.
“El Imparcial” Madrid núm. 9.542, pág. 3, de fecha viernes 8 de diciembre de 1893.
“La Correspondencia de España”, Diario político y de noticias, “Esquela publicada recordando los fallecimientos del Mariscal y General de Artillería D. Nicolás de Arespacochaga y Vial, y de su esposa, doña Enriqueta de Montoro y Gálvez”, Primera edición de la mañana, Madrid, núm. 13.293, pág. 4, de fecha martes 28 de agosto de 1894.
“La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 5.975, pág. 2, de fecha 15 de septiembre de 1897.
“La Correspondencia Militar” Madrid núm. 6.784, pág. 2 de fecha 5 de mayo de 1900.
“La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 7.678, pág. 2, de fecha 27 de marzo de 1903.
“La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 7.746, pág. 2, de fecha 18 de junio de 1903.
“La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 7.820, pág. 3, de fecha 12 de septiembre de 1903.
“La Vanguardia”, Barcelona, pág.3, de fecha martes 5 de diciembre de 1905.
“La Correspondencia Militar”, Madrid, núm.8.523, pág.2, de fecha jueves 21 de diciembre de 1905.
“La Vanguardia”, Barcelona, pág. 8, de fecha jueves 15 de febrero de 1906.
“La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 8.627, pág. 2, de fecha lunes 23 de abril de 1906.
“La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 8.940, pág. 2, de fecha sábado 27 de abril de 1907.
“La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 9.175, pág 1 de fecha jueves 23 de enero de 1908.
“La Correspondencia de España”, Madrid, núm.18.781, pág. 1 de fecha miércoles 14 de julio de 1909.
“La Época”, Madrid, núm.21.098, pág. 2 de fecha miércoles 21 de julio de 1909.
“La Correspondencia de España”, Madrid, núm. 18.792, pág. 1, de fecha domingo 25 de julio de 1909.
“El Imparcial”, Madrid núm. 15.221, pág. 1, de fecha lunes 26 de julio de 1909.
“El Imparcial”, Madrid, núm. 15.295, pág. 2, de fecha viernes 8 de octubre de 1909. “El Imparcial”, Madrid, núm. 15.353, pág. 3, de fecha domingo 5 de diciembre de 1909.
“El Telegrama del Rif”, “Diario ajeno a la política.-Defensor de los intereses de España en Marruecos”. Melilla 25 de julio de 1909 (Esquela) págs. 1 y 2..

Hans Nicolás i Hungerbühler

jueves, 4 de junio de 2009

Melilla: Valerosa y Humanitaria


Valerosa y humanitaria actuación de la población civil melillenses



Algunos nombres de los caritativos vecinos de Melilla que prestaron inestimables servicios durante la jornada del viernes 23 y 27 de julio

Mujeres del barrio de Triana que socorrieron a los heridos con refrescos, caldos y víveres:
Andrea Serrano, María Martín Gutiérrez, Manuela Fuentes, Josefa Lorente, Josefa Robles, Carmen Urbano, Antonia Navas, María del Corral, Ana Rueda Cano, Victoria Cabrera, Josefa García, Josefa Cuello, Rita Ruiz Ruiz, Antonia Martínez, y María Antonia Durán, anciana de 82 años que ofreció una cena, quedándose sin nada para ella.

Condujeron heridos al Hospital:
Luís Nieto, Juan Valderrama, Juan Sánchez Morales, José Sánchez Morales, , Diego Vázquez, Francisco Vega, Miguel Sancho, José Vargas Villena, Antonio Martínez, Salvador Vargas Villena, Ubaldo Sánchez, Antonio Álvarez, José Valderrama, José Valverde, Francisco Oviedo, José Alba, Fernando Moreno, Antonio Moreno, Enrique Alcalá, José Ruiz, Enrique Pérez, Antonio Torralba, Francisco Moyano Galán y Adolfo Olavarrieta Castro.

Recogieron heridos en la línea de fuego y llevaron a los combatientes agua y municiones:
Lázaro Galán Ponce, Román Bonilla, Miguel Guerrero, Agustín Callejón Barriga, Antonio Moreno, José López, Miguel Criado, Eulogio Euchán, Telesforo Molina, luís Gutiérrez, Joaquín Rama, Emilio Ponce, Antonio Estan Vega, José Millán, Sebastián Rodríguez, José Martín, Sebastián garcía, Manuel Fernández Vallejo, Francisco García Villodu, Juan Bonilla López, Juan Quintana, Manuel García Ramos, Luís Moreno Carreras, Emilio Rodríguez, Fernando Gálvez, Camilo Pérez Sevillano, Indalecio Quero, Adolfo Pérez, José Moya, Rogelio Pascual, Federico Casares, Emilio Villena, Andrés Millán, Ana Martínez, Ángel Olavarrieta, Rafael Santos, Manuel Gordillo, Francisco Ríos, Benito Heredia, José Sevilla, Pedro Echevarria.
Don Rafael Alba, Juan Alba, Plácido Rubio, José Magano, Miguel Criado, Juan Martínez, José Copete, José Bueno, Antonio Medero, Pedro Infante, Antonio Marqués, Diego Vargas, José Sánchez, Manuel Fernández, Gabriel Sánchez, Manuel Vega, Francisco Gil, Sebastián Rodríguez, Antonio Amaya, Francisco Villodre, Manuel Quintana, Francisco Periana, Juan Barrionuevo, Sebastián Sánchez, Manuel Anaya, Francisco López, Juan Quintana, Laureano de Priego, Apolo Parkinson, Felipe Parkinson, y Josefa Zapata Barrabina.

También llegaron hasta la línea de fuego para recoger a los heridos José Sánchez Martín, José Cabrera Araque, Sebastián Guerrero y José López Caballero.
Don Manuel Ferrer, organizó un núcleo que fue tiroteado por los moros, y él personalmente cargó sobre sus hombros a un herido.
Constituían este grupo que fue tiroteado: Luís Granados, Mariano Egea García, Domingo Villena, Rogelio Soto Pérez, Román Díaz Moraleda, Antonio Medero, Salvador González España y Alfredo Corbalán. Juan de Dios Egea resultó con un balazo en el pie.
En las guerrillas hicieron fuego sobre el enemigo, provistos de fusiles Rafael Santos, Ángel Olavarrieta, José y Francisco Torres Guillén.
El maestro armero de Caballería Manuel Cimadevilla, organizó también otro grupo que prestó sus humanitarios servicios en las proximidades de la Segunda Caseta.
Un joven de catorce años avanzó hasta las guerrillas llevando municiones con verdadero valor dando vivas a España. Sentimos no conocer el nombre de éste pequeño héroe.
El Vocal inspector de jardines y vivero de la Junta de Arbitrios Joaquín López de la Blanca, teniendo a sus órdenes al Celador de la misma José González y primer jardinero Basilio Fernández trabajó con el personal obrero muchas horas, acudiendo a los sitios donde los servicios reclamaban más urgencias, y confeccionando en menos de cuatro horas, seis camillas para conducir heridos.
Los carreros transportaron agua y municiones tanto de día como de noche así como también son dignos de elogio doce obreros que voluntariamente se ofrecieron a dar sepultura a los soldados.
El pueblo de Melilla dio una muestra más con motivo de los combate del 23 y 27 de julio de su caridad y de sus entusiasmos inextinguibles.
Los paisanos en la línea de fuego, recogían a los heridos y los conducían con exquisitos cuidados hasta el Hipódromo ayudando a las tropas de Sanidad Militar en su hermosa misión. Más de un paisano que trasportaban heridos, cayeron dañados por el fuego enemigo.
Contrastando su conducta con la de algunos pequeños industriales que vendieron a los soldados durante los combates sus refrescos a precios elevadísimos, fue objeto de merecidos elogios el acto realizado en dichos días por Juan Martínez, “Barriga”, y su hijo Asensio, que, en las mismas guerrillas, sirvieron gratuitamente refrescos a los soldados que caían heridos. Además recogieron nueve fusiles de soldados muertos, entregando dicho armamento al teniente de la Guardia Civil.
Hombres, mujeres y niños se apresuraban a ofrecer refrescos a los heridos, prodigándoles además palabras de consuelo.
A fin de que los heridos estuviesen con mayor amplitud, se habilitaron como hospitales de sangre el Teatro Alcántara, el Casino Militar y el cuartel de San Fernando, multiplicándose los médicos militares que fueron espontáneamente auxiliados por los titulares y particulares de la población.

Los cocheros se negaron a alquilar sus carruajes dedicándolos con preferencia a transportar heridos.
Personas de cualquier posición social, llevaron heridos a los hospitales; hombres, mujeres y niños, les asistieron solícitos, dándoles caldos y alimentos; y los médicos civiles compartieron con sus compañeros del Ejército la magna tarea de curarlos. Durante los días de los combates (23 y 27) y días siguientes, dejaron sus enfermos para atender a los soldados. En esta tarea caritativa participaron los Srs. Herrera, Solanilla, Orad, Marina y Martínez.
En los hospitales Central (del Rey), teatro Alcántara, Casino Militar y cuartel de San Fernando, era consolador el espectáculo que se presenciaba; mujeres del pueblo y hermanas del Buen Consejo, se desvivían atendiendo a los heroicos defensores de la Patria. Se les llevaba caldos, leche y otros alimentos, habiéndose establecido guardias permanentes para que en todo momento hubiera en ellos número bastante.
Los señores Miret, Bernardi y Viuda de Buendía llevaron a sus casas heridos, que mantenían hasta su total curación.
Los periodistas fueron también solícitos en llevar camillas y cuidar heridos.
El personal de la Junta de Arbitrios, de la Trasatlántica, de la “Norte Africano” y de la Junta del Puerto, estuvieron infatigables ofreciendo sus instalaciones y participando en todo lo que pudieran hacer en bien de los soldados heridos.
Resaltar que el clero Parroquial prestó día y noche los auxilios de su sagrado ministerio.
Hubo hechos vergonzosos como el que algunos comerciantes del alto Polígono, Cañada y Triana se dedicaban al criminal y vergonzoso comercio de víveres con los moros amigos de la harka enemiga. Las investigaciones practicadas por el jefe de la Policía Sr. Alemán dieron por resultado la comprobación de tres acciones de aquella naturaleza, las cuales las evitó dicha autoridad. Con tal motivo quedó terminantemente prohibido la venta de ningún artículo a los enemigos.

Resaltar que desde el combate del día 27 auxiliaban a las madres del Buen Consejo en la caritativa tarea de cuidar a los heridos del Teatro Alcántara y Casino Militar, varios niños y niñas (Ángeles de la Caridad), los cuales se relevaban en turno riguroso. Los nombres de algunos de ellos son: Elisa García, Antonia Jiménez, Piedad Segovia, Mercedes Muñoz, Teresa y Lola Chaves, Joaquín Aranda, Fernando Segovia, Pablo Bellido y Mariano Estébanez. Ellas y ellos llevaban los alimentos evitando muchas fatigas a las madres del Buen Consejo.


Por Real Decreto de 11 de marzo de 1913 se le otorgó a la ciudad de Melilla los títulos de “Valerosa y Humanitaria”. Concedidos, como recompensa a los patrióticos servicios prestados por la población civil durante las campañas de 1893, 1909 y 1911-12.



José Antonio Cano Martín
Con la inestimable colaboración de
Manuel Tomás Galán


(de la Asociación de Estudios Melillenses )

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El presente texto formó parte del artículo titulado:
“En el Centenario de la Guerra de África, del Rif o de Melilla, más conocida como la Campaña del 9 (1909)” Capítulo VI.
Rememorando los combates de Sidi Ahmed el Hach, Sidi Musa, proximidades del Barranco del Lobo, Taxdirt y Beni Bu Ifrur”
Publicado en el diario Melilla Hoy, suplemento dominical La Voz, de fecha 31 de mayo de 2009




miércoles, 3 de junio de 2009

El teniente Rafael de los Reyes




21 años de servicio :


El teniente de Infantería Rafael de los Reyes Ortiz

Entre la oficialidad del Regimiento de Infantería de Melilla núm. 59, encontramos a un teniente que habiéndose alistado en el Ejército como educando de corneta, tras 21 años de servicio entre la península, Cuba y finalmente Melilla, halló la muerte al frente de sus hombres en los combates del 23 de julio de 1909, mientras mandaba una de las secciones de su regimiento, bajo las órdenes del coronel de Infantería D. Venancio Álvarez Cabrera de Nevares. Dicho oficial, era el primer teniente D. Rafael de los Reyes Ortiz, el cual, por los méritos contraídos en los combates del 23 de julio, fue condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando y, ascendido a capitán. Tenía 38 años.

Nació el 31 de marzo de 1871, en Antequera (Málaga), siendo hijo de D. Manuel de los Reyes y de doña Concepción Ortiz Mora. Con 17 años, en 1888, se presentó voluntario en el Batallón de Cazadores de Cuba núm. 17, de guarnición en Málaga. siendo alistado como educando de corneta.

Destino en la península

Se distinguió en su comportamiento y espíritu militar, detalles que no pasaron inadvertidos al mando, ya que cinco meses después de su ingreso, ascendía a cabo por elección. Al año de haber ingresado en filas, concretamente en mayo de 1889, era ya cabo primero y, antes de finalizar ese año, conseguía el ascenso a sargento el 19 de diciembre de 1889. En agosto, había solicitado ser destinado a Filipinas.

Pasó cinco años de guarnición en Málaga y el 7 de octubre de 1893, salió con su batallón para Melilla. A los veinte días de haber llegado, el sargento De Los Reyes, desplegaba en guerrilla junto a su pelotón, entre los fuertes de San Francisco y de Cabrerizas Altas. Donde combatió, a las órdenes del general Margallo.

En Melilla por primera vez

Al comandante de su batallón, D. Buenaventura de Mora, formando parte de las fuerzas del general Monroy, se le encomienda llevar un convoy a Cabrerizas Altas y Rostrogordo, en la cual participa el entonces sargento D. Rafael de los Reyes Ortíz, entrando de nuevo en combate con los moros que los hostiliza constantemente. En ambos puntos, De Los Reyes, sostiene escaramuzas con los mismos.

Rumbo a Cuba

En 1894, pasa destinado a Córdoba como fuerza de guarnición, lugar donde estará hasta el 22 de noviembre de de 1895, momento en el que formando parte de los Cazadores de Cataluña núm. 1, embarca hacia Cuba en el buque “Buenos Aires”, arribando a dicha isla el 7 de diciembre en Carbarián (Santa Clara).

El 9 de enero de 1896, su unidad se incorpora a la columna del general D. José Oliver. En ella, De Los Reyes combate a los insurrectos y sus fuerzas, enfrentándose a Rego, Máximo Gómez y Antonio Maceo en los combates de Minas Bajas hasta Las Lomas y, de California a Cartagena del Alva, tras el paso del río Manicaragua, el ingenio Cantabria y el Potrero de Alberich.

Por los méritos contraídos y el comportamiento observado en los combates, es condecorado con la Cruz Roja del Mérito Militar.

Durante todo el año, prosiguen en mayor o menor intesidad los combates contra los rebeldes cubanos, hasta Santo Domingo, donde duran las operaciones y tras una breve pausa, combate en El callejón, entre Diamante y Josefa.

Defiende un convoy que va destinado a los fuertes de Loma Cruz y Manajanaba, en las Lomas del Cascajar y Farallón y, el 15 de febrero, se enfrenta con la partida de Quintín Banderas en Potrerillas. El sargento De Los Reyes, combate hasta que pasa destinado como escribiente provisional a La Habana.
25 de octubre de 1896, D. Rafael de los Reyes Ortíz, asciende a 2º teniente de la escala de la reserva. Tiene 25 años. En 1897, se incorpora en Palos (Habana) al Regimiento de Almansa núm. 18. En él, actúa en las operaciones que dirige el general D. Valeriano Weyler. Se distingue en Tamapita y Vista Hermosa.

Por los méritos contraídos y el comportamiento observado en el combate, en las Lomas del Grillo, encuadrado en la columna del general Aguilera, es condecorado con otra Cruz del Mérito Militar.
En julio de 1897, el 2º teniente De Los Reyes, manda el destacamento de Río seco, del que marcha a Nueva Paz y, en febrero de 1898, presta servicios de campaña y en la defensa de Nuevitas (Puerto Príncipe). De ahí, ya regresará a España.

Regreso a España

En noviembre de 1898, desembarca en Barcelona y de ahí, parte con dos meses de permiso a su tierra, a Antequera.
En marzo de 1899, pasa destinado al Regimiento de la Reserva núm. 69, de guarnición en Málaga, capital en la que conoce a la que será su esposa y con la que contraerá matrimonio, el 23 de octubre de 1900, doña Concepción Ruano Borrego.

En Málaga y Jaén, ocupa destinos burocráticos durante 5 años, hasta que en febrero de 1906, pasa destinado al Regimiento de Extremadura, destino en el que su estancia, será muy breve dado que en septiembre, pasa destinado al Regimiento de Melilla núm.59.

De nuevo en Melilla

En el Regimiento de Melilla núm. 69, el 28 de octubre de 1906, asciende a primer teniente de Infantería de la escala de la reserva. Hasta 1909, participa en los hechos de armas en los que toma parte su regimiento, distinguiéndose en los combates del 9 y los del 23 de julio de 1909.

La noche del 22 de julio de 1909, en los combates que tuvieron lugar con los rifeños en las estribaciones del Monte Gurugú, el primer teniente de Infantería, D. Rafael de Los Reyes Ortíz, al mando de una sección de su regimentó (Melilla núm. 59), formando parte de la columna mandada por el coronel D. Venancio Álvarez Cabrera, llegando a la posición de Sidi Musa ya amaneciendo el día 23, trabose combate con los moros parapetados en las laderas del Gurugú. Álvarez Cabrera, dejó parte de su fuerza en dicha posición, avanzando con el resto y en la cual, iba el primer teniente De Los Reyes.

Se consiguió desalojar a los rifeños de donde se encontraban y asegurar las nuevas posiciones rechazando, los contraataques de los moros. Durante el avance, el primer teniente De Los Reyes, fue herido en el pecho pero aún y así, consiguió seguir avanzando y animando a sus hombres con gestos dando ejemplo, hasta que se desplomó. Cuando llegaron los sanitarios aún le quedaba un hilo de vida, expirando al ser acomodado en las hangarillas para ser evacuado.

Por los méritos observados y su comportamiento en el combate, fue ascendido a capitán y condecorado con la más alta condecoración otorgada en tiempo de guerra, la Cruz Laureada de San Fernando. Tenía 38 años y atrás, quedaban 21 años de servicio en la milicia, de los cuales, trece los desempeñó como oficial.

La gesta del primer teniente Rafael de los Reyes Ortiz

La columna que mandaba el coronel D. Venancio Álvarez Cabrera el dia 23 de julio de 1909, después de haber dejado parte de sus fuerzas en Sidi-Musa, estaba compuesta por compañías y secciones de diferentes regimientos, siendo una de ellas a la segunda compañía del segundo batallón del Regimiento de Infantería de Melilla núm. 59, marchando esta en el flanco izquierdo de dicha columna. En esta, iba encuadrado el teniente de los Reyes Ortiz.

La segunda compañía del batallón del Regimiento de Melilla, iba mandada por el capitán de la misma arma, D. José Otegui Rodríguez, un vasco de 33 años, experimentado en el combate y con temple. Este, había ordenado desplegar al frente en guerrilla.

A la derecha, desplegó la segunda sección la cual, iba mandada por el primer teniente D. Ramón Fontana Lacasa, el cual, mantenía contacto con las compañías del Regimiento de Infantería de África núm. 68.
Por la izquierda, la primera sección, iba mandada por el teniente D. Rafael de los Reyes Ortiz. Tras de ellos, marchaba junto al capitán Otegui Rodríguez, la tercera sección, al mando del teniente D. Isaac Labrador Gallardo.

Inicialmente, el avance es rápido, bajo la cobertura de las compañías del Regimiento de África núm. 68, el conjunto de las cuales, va dejando cada vez más atrás la posición de Sidi-Musa.

El ataque de la columna del coronel Álvarez Cabrera, dependía del apoyo que le pudiera dar la segunda compañía del Regimiento de Melilla núm. 59, a las órdenes del capitán Otegui Rodríguez ya que mientras avanzaban las de África 68 iban siendo batidas por fuego de flanco rifeño. El éxito inicial de estas últimas, comenzaba a ser comprometido debido a los disparos enemigos ya citados. Jugaba en este avance, un papel muy importante la sección del primer teniente de los Reyes Ortiz.

El capitán Otegui Rodríguez, recibió mientras avanzaba una pequeña nota escrita a lápiz y, rubricada, enviada por el coronel Álvarez Cabrera, en la cual decía: “…correrse hacia la izquierda y atacar por ese flanco haciendo fuego…”, era la sección del teniente de los Reyes, la que cubría ese flanco pues, del factor sorpresa y la rapidez dependía el que los moros reaccionaran.

Con este movimiento, cada vez más lejos de Sidi-Musa, la compañía del capitán Otegui, va distanciándose del resto de la columna. La sección del teniente de los Reyes, se separa de las demás. Enfrente, sobre un reborde del hondo barranco, hay un aduar rodeado de chumberas y desde el cual se recibía fuego enemigo.

Ante esta situación, el capitán Otegui, da orden a la 1ª sección, mandada por el teniente de los Reyes de desalojarlas. La sección del teniente Labrador, la tercera, tiene la misión de cubrir y proteger a la primera. El desalojo era vital, dado que si se conseguía echar de ahí al enemigo, se podría proseguir el avance del resto de la columna. Por el contrario, si no se conseguía, la situación se agravaría para los españoles. Era una “ratonera” de la cual, se había de romper el flanco más peligroso.

El teniente de los Reyes, ante las órdenes recibidas, levantó su sable y seguido del cabo Olivares, este oyendo la voz de su oficial sobre el ruido de las descargas de fusilería. Escucha dar la orden de cambio de frente a la sección y, mientras unos avanzan, los otros cubren con sus descargas el avance sobre el aduar rodeado de chumberas.

Los soldados, van tras el oficial, la escuadra del cabo Olivares es la primera en continuar la marcha, sin esperar la orden oportuna del sargento que también avanza. En una de las descargas, y en posición “cuerpo a tierra”, se oye la voz de un soldado, es la del infante Calderón, que avisa de la presencia rifeña parapetada detrás de las chumberas y cercas.

Cuatro rifeños, intentan sorprender a los españoles pero, no lo consiguen dado que los que se llevan la sorpresa, son ellos, el teniente de los Reyes, sacó a uno de ellos a punta de sable de detrás de unas piedras. El rifeño, aunque herido se abalanza sobre el teniente y este, con su revólver le hace saltar de un disparo. Los otros tres también murieron por los disparos de la guerrilla.

Aún así, el enemigo estaba bien parapetado y guarecido, arreciando su fuego sobre la fuerza española, motivo por el cual, el teniente de los Reyes, ordenó cargar a la bayoneta. El soldado Caparrós, en el momento que se lanzaban hacia las piedras donde se protegían los moros, vio al teniente de los Reyes titubear y se dirige hacia su oficial, preguntándole a otro soldado apellidado Gómez ¿qué era los que le pasaba al teniente?, este le contestó: “…le acaban de pegar un tiro…” El teniente se había llevado la mano al pecho y en unos breves instantes, y observó que le brotaba sangre. Aún y así, sin detenerse, ordenó hacer fuego por descargas pero esta orden, apenas la escuchó la escuadra del cabo Olivares. El teniente, continuaba animando a sus hombres, ahora más con el gesto que con la voz.

El soldado Caparrós decía: “…Va chorreando sangre y ha avanzado al menos treinta pasos…” Gómez aseguraba que habían sido más de cuarenta. El teniente de los Reyes, cayó en ese momento al suelo y Gómez, dirigiéndose a calderón le dijo: “…Mira Calderón, la pérdida de sangre ha podido con él…”. En ese momento, el cabo Olivares llamó a los camilleros que lo colocaron inconsciente en la camilla pero vivo, fue entonces cuando murió.

Se hizo cargo de la sección el sargento D. Carlos Rodríguez Gómez, el cual cayó de un disparo en la cabeza junto a cuatro de sus hombres. Los moros, viendo el destrozo que están produciendo entre las filas españolas, se lanzaron al ataque desbordándoles por ambos flancos, los soldados sin clases ni oficiales, se batieron cuerpo a cuerpo.

Otegui, ordena al teniente Labrador acuda en refuerzo de dicha fuerza y que lo haga a la bayoneta. El fuego arreciaba y el teniente Labrador junto al sargento D. Manuel Alberola y seis soldados más, cayeron muertos. Avisado el teniente Fontana de la muerte del teniente de los Reyes, acudió a tomar el mando de la sección de este. Reunió a los supervivientes y coordinó sus esfuerzos. Los momentos más tensos, habían pasado todo y que el peligro, aún se cernía por la izquierda ya que ese flanco, aún estaba en manos morunas. La jornada concluyó finalmente exitosa para la fuerza española.


Bajas del día 23 de julio en la compañía del capitán D. José Otegui

El primer teniente D. Rafael de Los Reyes Ortiz, del Regimiento de Infantería de Melilla núm. 59, encuadrada su sección dentro de la compañía del capitán D. José Otegui, el cual recibiría por su comportamiento y méritos observados en el combate del día 23 de julio, el empleo de comandante, no fue la única baja de dicha compañía ya que además de la propiamente citada, fueron:

Muertos en combate:

Primer teniente D. Rafael de los Reyes Ortiz, natural de Antequera (Málaga). Ascendido a capitán con antigüedad de 23 de julio de 1909. Le fue concedida la Cruz de San Fernando.
Segundo teniente D. Isaac Labrador Gallardo, natural de Ferrol (La Coruña). Ascendido a primer teniente con antigüedad de 23 de julio de 1909.
Segundo teniente D. José Fernández de Guevara y Mackenna, natural de Barcelona. Ascendido a primer teniente, con antigüedad de 23 de julio de 1909. Le fue concedida la Cruz de San Fernando.
Sargento D. Carlos Rodríguez Gómez, natural de Cañizo (Zamora)..
Sargento D. Manuel Alberola Quiles, natural de Calabazar (Habana – Cuba).
Soldado D. Alonso Martínez Belmonte, natural de Mojácar (Almería).
Soldado D. Francisco Jabalús Martínez.
Soldado D. José Silvestre Pastor.
Soldado D. Juan Jiménez Reina, natural de Caravaca (Murcia).
Soldado D. Andrés Pérez Gómez, natural de Moscardón (Teruel).
Soldado D. Leandro Bernal Gil, natural de Teruel.
Soldado D. Manuel Vergara Gómez o García, natural de Orihuela (Alicante)
Soldado D. Pedro Perelló Soler, natural de Alicante.

Heridos en combate

D. Pedro Gallardo Jiménez.
D. Antonio Soler Flores.
D. Bartolomé Soriano Soriano.
D. Eladio Peña.
D. José Hernández González.
D. Pascual Sanz Cartín.
D. Salvador Ros Lanjanú.
D. Vicente Solanier Chiva.

De los oficiales solo resultaron ilesos el capitán Otegui y el teniente Fontana. La compañía del capitán Infantes, que estaba en el Hipódromo, realizó actos verdaderamente heroicos. El teniente Abad fue herido en la oreja por un moro, con quien luchó cuerpo a cuerpo, logrando desarmarle y rematarlo de un culatazo.

La concesión de la Cruz Laureada de San Fernando

Por los méritos contraídos en el combate del día 23 de julio de 1909 y que costó entre otros muchos la vida al primer teniente de Infantería D. Rafael de los Reyes Ortíz, fue, a petición de doña Concepción Ruano Borrego, su viuda, la concesión de la más alta condecoración habida en tiempo de guerra, la Cruz Laureada de San Fernando. La noticia de dicha petición, fue dada a conocer en la siguiente forma en el periódico madrileño “La Época”, del día 9 de agosto de 1909 (textual).

“…La Cruz de San Fernando. En el “Telegrama del Rif se publica la órden de la plaza de Melilla mandando abrir juicio contradictorio para la concesión de la cruz de San Fernando a los jefes y oficiales siguientes: (entre otros), Don Rafael de los Reyes Ortiz, primer teniente que fue de Infantería, a petición de su viuda, la cual solicita se le declare a su difunto con derecho a la cruz de San Fernando de segunda clase, por el mérito que contrajo el día 23 de julio último en el combate sostenido con los moros en las estribaciones del monte Gurugú, en cuyo combate fue herido de gravedad, continuando en su puesto, hasta que momentos después por otra herida recibida en lucha cuerpo a cuerpo, falleció en el mismo campo de acción…”

Expediente favorable a la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando

La resolución al expediente iniciado con la apertura de juicio contradictorio, a instancias de la esposa del primer teniente de Infantería D. Rafael de Los Reyes Ortiz, para la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando, decía así (textual):

“…Visto el expediente de juicio contradictorio instruido con el objeto de esclarecer si el primer teniente de Infantería don Rafael de los Reyes Ortiz se hizo acreedor a la cruz de San Fernando por su comportamiento en el combate del día 23 de julio del año último en las estribaciones del Gurugú;…
…,el referido oficial, perteneciente a una compañía del regimiento de Infantería de Melilla, salió de esta plaza la noche del 22 del expresado mes, formando parte de la columna mandada por el coronel Álvarez Cabrera, llegando a la posición de Sidi-Musa al amanecer del 23 y trabando combate con los moros parapetados en las estribaciones del Gurugú; dicho coronel, dejando parte de sus fuerzas en la posición de Sidi-Musa, avanzó con la restante, de la que formaba parte el teniente Reyes, consiguiendo desalojar al enemigo y hacerse fuerte en los puntos ocupados, rechazando las acometidas de aquel; durante este avance fue gravemente herido el teniente Reyes, continuando no obstante el ataque, mandando fuego por descarga y animando a su tropa con el ejemplo y con la voz hasta que poco después cayó muerto por consecuencia de la herida recibida;…
…,los hechos realizados por el primer teniente don Rafael de los Reyes Ortiz se hallan comprendidos en el caso 7º del artículo 27 de la ley de 18 de mayo de 1862, el Rey…
…,ha tenido a bien conceder al expresado oficial la cruz de segunda clase de San Fernando…

Madrid, 30 de agosto de 1910.

Aznar.

(Diario Oficial núm. 189).

De hecho, en el periódico “El Imparcial” de fecha 5 de septiembre de 1910, se daba a conocer a la opinión pública, en “Notas Militares” y bajo el título “…La Cruz Laureada, dos hechos heroicos…”, la concesión de dicha condecoración al ya capitán de Infantería de la Escala de Reserva, D. Rafael de los Reyes Ortiz. Dicha noticia publicada, decía lo siguiente bajos los títulos ya expuestos:

“…El Diario Oficial ha publicado las siguientes órdenes:

Visto el expediente de juicio contradictorio, instruido con objeto de esclarecer si el primer teniente de Infantería D. Rafael de los Reyes Ortiz se hizo acreedor a la cruz de San Fernando por su comportamiento en el combate del 23 de Julio del año último en las estribaciones del Gurugú; resultando que el referido oficial, perteneciente a una compañía del regimiento de Infantería de Melilla, salió de esta plaza a noche del 22 del expresado mes, formando parte de la columna mandada por el coronel Álvarez Cabrera, llegando a la posición de Sidi-Musa al amanecer del 23 y trabando combate con los moros parapetados en las laderas del Gurugú; que dicho coronel, dejando parte de su fuerza en la posición de Sidi-Musa, avanzó con la restante, de la que formaba parte el teniente Reyes, consiguiendo desalojar al enemigo y hacerse fuerte en los puntos ocupados, rechazando las acometidas de aquel; que durante este avance fue gravemente herido el teniente Reyes, continuando, no obstante, el ataque, mandando fuego por descargas y animando a su tropa con el ejemplo y con su voz hasta que poco después cayó muerto por consecuencia de la herida recibida; considerando que los hechos realizados por el primer teniente de Infantería D. Rafael de los Reyes Ortiz se hallan comprendidos en el caso 7º del artículo 27 de la ley de 18 de mayo de 1862, el Rey (q.D.g), de acuerdo con lo informado por el Consejo Supremo de Guerra y Marina, y por resolución del 25 del actual, ha tenido a bien conceder al expresado oficial la cruz de segunda clase de San Fernando, con la pensión anual de 1.000 pesetas, que podrán disfrutar las personas de su familia a quien se refiere el artículo 11 de la mencionada ley…”

Otros condecorados de aquella jornada, fueron:
(Recompensas por los combates del 23 de julio de 1909 en Sidi Musa y en los Lavaderos)
General de Brigada, D. Pedro Sánchez del Real, gran Cruz del Mérito Militar pensionada.
Coronel D. Daniel Morcillo, Cruz de tercera clase roja al Mérito Militar pensionada.
Capitán D. Miguel Cabanellas, Cruz de Primera clase de María Cristina.
Capitán D. José Fernández Villa-Abrille, Cruz del Mérito Militar sencilla.
Capitán D. Antonio Segri, Cruz del Mérito Militar pensionada.
Alumno de la Academia de Infantería D. Pedro Real, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Alumno de la Academia de Infantería D. León Real, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Capitán D. Teodoro Fernández Cuevas y de Ramón, Cruz de primera clase de María Cristina.
Capitán D. José Otegui, empleo de comandante.
Capitán D. Ildefonso Infante, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Capitán D. José Miaja Menant, Cruz de primera clase de María Cristina.
Primer teniente D. Narciso Vilallón, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente D. José González Deleito, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente D. Manuel Segura Lacomba, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente D. Agustín Devós, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente de la escala de reserva D. Ramón Fontana, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Primer teniente de la escala de reserva D. Fernando Caro, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Segundo teniente D. Antonio Hernández Ballester, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Segundo teniente de la escala de reserva, D. Eugenio Prados, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Segundo teniente D. Augusto Relico, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Segundo teniente D. Tomás Dorrego, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Segundo teniente D. Vicente Solanos, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Segundo teniente D. Gabriel Aizpuru, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Médico segundo, D. Emilio Blanco, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Capellán segundo D. Alejo Fernández, Cruz de María Cristina.
Teniente coronel D. Enrique Baños, Cruz al Mérito Militar de segunda clase pensionada.
Capitán D. José Sánchez Recio, Cruz del Mérito Militar pensionada.
Capitán D. José de Celis Hernández, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente D. Fernando Castañón, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente D. Enrique Mayorga, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente D. Rodrigo Echevarría, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Primer teniente de la escala de reserva D. Antonio Carmona, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente de la escala de reserva D. Juan Román García, Cruz de María Cristina.
Segundo teniente D. Miguel Estévez Navarro, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Segundo teniente D. Maximiano Infante, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Segundo teniente D. Jesús Jiménez Ortoneda, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Segundo teniente D. Carlos Lázaro, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Segundo teniente D. Álvaro Pelayo, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Segundo teniente D. Enrique González, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Médico segundo D. Servando Camúñes del Puerto, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Capitán D. Simón Serena, empleo de comandante.
Capitán D. Cipriano Nieto González, Cruz de María Cristina.
Capitán de la escala de reserva D. Serafín Cortés, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Primer teniente D. José Roig, Cruz de María Cristina.
Primer teniente D. Ricardo Carrasco, Cruz de María Cristina.
Primer teniente de la escala de reserva D. Felipe Artal, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Capellán segundo D. Inocente Lechuga, Cruz de María Cristina.
Primer teniente D. Jaime Torres, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Primer teniente D. Manuel Vallarino, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Comandante D. Carlos Huelin, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Capitán D. Carlos Sánchez Pastorfido, empleo de comandante.
Primer teniente D. Francisco Tudell, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Primer teniente D. Ricardo Moltó, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Médico segundo D. Marcelo Oseras, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Comandante D. Pablo Padilla Trillo, Cruz del Mérito Militar sencilla.
Capitán D. Droctoveo Castañón, Cruz del Mérito Militar pensionada.
Segundo teniente, D. Francisco Carcaño, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Oficial segundo de Administración Militar D.Salvador Grosso Cruz al Mérito Militar sencilla.
Comandante D. Francisco Alcalá Bieto, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Capitán D. Mario Muslera Planes, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Primer teniente D. Silvano Cirujano, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Primer teniente D. Víctor Asensi, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Segundo teniente D. Luís Toledano, empleo de primer teniente.
Capitán D. Godofredo Nouvilas, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Capitán D. Eugenio Pérez de Lema, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Capitán D. Fernando Berenguer, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Capitán D. Luís Martín Pinillos, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Capitán D. Francisco Atienza, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente D. Antonio Azpiazu, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Segundo teniente D. Vicente Valero, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Médico Primero, D. Justo Carmona, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Capellán segundo, D. Luís García, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Coronel D. Juan Fernández Cuerda, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente D. Ricardo Matta, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Segundo teniente D. Francisco Serra, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Comandante D. Gabriel Fernández Ampón, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Capitán D. José Montero, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Capitán D. Juan Herrero, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente D. Enrique Eyma, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente D. Julián Aguirrezábal, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente D. Benigno Fiscer, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Segundo teniente D. José de la Cerda, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Segundo teniente de la escala de reserva, D. Julio de Malibrau, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Segundo teniente D. Eulogio Domínguez, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Capitán D. Ramón Badell, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Capitán D. Andrés Martínez, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Capitán D. Rafael Marzo, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Primer teniente D. Conrado Salvador, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Primer teniente D. Jualián Domingo Danglade, empleo de capitán.
Segundo teniente D. José Querol, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Segundo teniente D. Luís Carbonell, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Capellán segundo D. Francisco Bermúdez García, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Comandante D. Joaquin Summers de la Calzada, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Segundo teniente D. Hipólito Domingo, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Segundo teniente D.Fernando Cases, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Capitán D. Luís García Larra, Cruz del Mérito Militar pensionada.
Primer teniente D. Julio Monedero, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente D. José Ferrate, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Medico Primero D. Santos Rubiano Herrera, Cruz al Mérito Militar pensionada.
Médico segundo, D. Salvador Sanz, Cruz al Mérito Militar sencilla.
Primer teniente D. Joaquin Tarazona , Cruz al Mérito Militar sencilla.
Sargento D. Antonio Alcaide, empleo de segundo teniente.
Sargento D. Manuel Vilela, empleo de segundo teniente.


Fuentes:
- “El Imparcial”, Diario Liberal, Madrid núm. 15.215, pág. 2, de fecha martes 20 de julio de 1909.
- “España en sus héroes”, fascículo núm. 2, “Las Hogueras del Gurugú”, págs.40, 41, 42 43 44 y, 47, Madrid 1969.
- “Alto y Clarowww”, galería de generales, jefes, oficiales, suboficiales, clases y tropa laureados”, publicado en Internet.
- “Siglo Futuro”, Diario Católico, Madrid núm. 602, pág. 1, de fecha viernes 30 de julio de 1909.
- “La Vanguardia”, Barcelona, pág. 5, de fecha viernes 13 de agosto de 1909.
- “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 18.815, pág. 2, de fecha martes 17 de agosto de 1909.
- “La Correspondencia de España”, Edición de la mañana, Madrid núm. 21.117, pág. 2, de fecha martes 7 de diciembre de 1909.
- “La Época”, Últimos telegramas y noticias de la tarde, Madrid núm. 21.117, pág. 1, de fecha lunes 9 de agosto de 1909.
- “El Imparcial”, Madrid núm. 15.625, pág. 5, de fecha lunes 5 de septiembre de 1910.

Hans Nicolás i Hungerbühler