ÉRASE UNA VEZ MELILLA

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GRUPO DE ESCUELAS MIXTAS

EN EL BARRANCO DEL LOBO

viernes, 6 de marzo de 2009

La Piedra Pintos















































La Piedra Pintos

Sobre un montículo cercano a los límites de Melilla, hasta hace pocos años se podía aún observa los restos de la base que sustentó el monolito levantado al cumplirse el primer aniversario del Combate del Barranco del Lobo y que sostenía la piedra, de aquí le viene el nombre, sobre la que sentado descansaba el infortunado general Guillermo Pintos cuando un balazo en la cabeza lo dejó malherido.
Este monumento fue visitado por el Rey Alfonso XIII durante su visita de 1911, y en su origen no alcanzaba el metro de altura. Aunque en su última época los excursionistas y domingueros melillenses lo recuerdan transformado y más elevado, así como rodeado de una alambrada protectora.

El general Guillermo Pintos murió el 27 de julio de 1909 en las cercanías del poblado marroquí de Mezquita, conocido popularmente como Barrio Chino, pocas horas después de desembarcar en Melilla. Y en el transcurso del combate denominado Desastre del Barranco del Lobo.

Manuel Del Corral Caballé en la página número 353 de su libro “Crónica de la Guerra de Africa en 1909”, nos describe la muerte del general Guillermo Pintos: “Los cazadores seguían avanzando; para dar ejemplo de valor, procediendo más como soldado que como general. Pintos iba en las guerrillas, primero a caballo, y cuando la escabrosidad del terreno no le permitió seguir montado, echó pie a tierra.
Con agilidad fue escalando los peñascos seguido de las guerrillas que no vacilaban un instante en avanzar en pos de su general y en el instante en que Pintos se sentaba en una peña, una bala, hiriéndole en la cabeza, le arrebató la vida.
La pérdida de su jefe enardeció a los soldados, cazadores de Las Navas y Llerena, hicieron prodigio de valor, cada soldado fue un héroe…
Imposible es para nosotros reseñar con orden el combate del día 27…. Francisco Martín Jordán, soldado de cazadores de Las Navas, luchando con bravura, impidió que el enemigo nos arrebatase dos mulas cargadas de cartuchería.
El general Pintos, que le vio realizar la proeza, le llamó para felicitarle calurosamente por su heroísmo. En aquel instante, el general que estaba sentado en una piedra, recibió el balazo que le quitó la vida.
Francisco Martín, al ver al general muerto, corrió a las guerrillas sin pensar siquiera en que estaba desangrándose y siguió disparando furiosamente contra el enemigo.
Martín, después de esto, hizo prisionero a un moro que iba armado de tercerola y llevaba ocultas en el pecho mucha munición”.

Sepelio
El entierro del general Pintos tuvo lugar en el Cementerio de la Purísima Concepción de Melilla a las diez y media de la mañana del miércoles 28 de julio de 1909, junto con el de las otras víctimas del combate del día 27. Describiéndolo el diario “El Telegrama del Rif” en su edición del 29 de julio de 1909: “El acto resultó solemnísimo, asistiendo numeroso público. Lo presidieron el general Gobernador interino, D. Pedro del Real y jefes de las distintas armas, y concurrieron un Batallón de Cazadores de la Primera Brigada, un Escuadrón y una Batería.
En el acto de ser inhumados los cadáveres, la Batería hizo las salvas de ordenanza…”.
Sus restos descansan en la actualidad en la cripta del Mausoleo “Margallo”, levantado para acoger a los caídos en la Campaña de 1893. También recibió restos sin identificar del Barranco del Lobo y héroes de la Campaña de 1909.

Breve perfil biográfico
Guillermo Pintos Ledesma nació en Chafarinas el 26 de enero del año 1856, contando 53 años de edad en el momento de su muerte.
Alcanzó el empleo de capitán en la Primera Guerra de Cuba, y el de comandante luchando en las Islas Filipinas. Fue promovido a general de brigada en el año 1905 y llegó a Melilla el 24 de julio de 1909 al mando de la Brigada Mixta de Cazadores de Madrid.
Sus restos reposan en el Mausoleo Margallo del Cementerio de Melilla, y poco tiempo después la Junta de Arbitrios de esta localidad otorgó su nombre a una céntrica avenida del Barrio de Isaac Peral. Barrio que también recogen en sus calles las denominaciones de “Cabo Noval”, “Díez Vicario” y “Fernández Cuevas”, figuras señeras caídas igualmente en el transcurso de la Campaña de 1909.





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