ÉRASE UNA VEZ MELILLA

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GRUPO DE ESCUELAS MIXTAS

EN EL BARRANCO DEL LOBO

jueves, 28 de mayo de 2009

Fragata Numancia ( 1/2 )




“Por ti, Patria, por ti sola
mi vida a los mares di,
por ti al peligro ofrecí
mis obras y pensamientos
¡en la Rosa de los Vientos
me crucifico por ti!.

(Estrofa del himno de la Escuela Naval, letra de José Mª Pemán)




Fragata blindada “Numancia”, Cabo de Mar D. Benigno Da Vila Pérez y Marinero D. Melchor Uso Márquez : Laureados de San Fernando



Cerca de Alhucemas, el 4 de septiembre de 1909, dos marinos de la fragata “Numancia, arriesgaron sus vidas, echándose al agua, para desenredar de la hélice de la barcaza de vapor en la que iban una red y, que remolcaba un bote cargado de víveres. La corriente los arrastraba hacia la costa y desde allí, los batían con nutrido fuego los rifeños. Primero, se lanzó al agua el Cabo de Mar D. Benigno Da Vila Pérez y acto seguido, lo hizo el marinero D. Melchor Uso Márquez. Entre los dos, liberaron a la hélice de la red, salvando así las dos embarcaciones y la vida de sus compañeros.
Dichas embarcaciones, desembarcaban los víveres desde la fragata “Numancia”, una fragata acorazada, construida en el astillero de “La Seyne”, en Tolón (Francia), la cual fue botada el 19 de noviembre de 1.863 y alistada en diciembre del año siguiente. Fue dada de baja en 1916.De hecho, dicha gesta, fue comunicada mediante telegrama enviado por el general de la Escuadra y, dado a conocer a la opinión pública en la página 2 de “La Correspondencia de España”, del 7 de septiembre, aunque no se citaban los nombres de los hechos protagonizados y que salvaron los botes, en la forma siguiente:

“…Telegramas de Marina. General escuadra participa:
-Desde Alhucemas me telegrafían por cable la Numancia no que puede comunicar por telegrafía sin hilos. Recibí por cable, a las nueve, el siguiente telegrama de dicho buque:
Fondeé a las cinco, y todo dispuesto, envié pasaje y correspondencia a la plaza, sin novedad.
Fuego enemigo hostilizó expedición, en que iba ganado, que tuvo que retroceder. Cumpliendo orden, rechacé agresión con artillería ligera y algunos disparos gruesa.

Listo bote vapor protegible le envié con expedición ganado, que no pudo desembarcar por fuerte marejada NO (noroeste), que aumenta entrado el día. Los botes quedaron emplazados en su embarcadero habitual, y protegidos por el fuego de la plaza y del buque. El enemigo, desde lugares invisibles, aumenta el fuego, y en este crítico momento se rompió remolque, enredándose hélice y quedando botes al garete.

Se han distinguido en esta operación el oficial de este bote y de los que fueron a auxiliarle, y las dotaciones de dichos botes, siendo heroico el comportamiento del patrón del bote y de un marinero que impidieron que el bote se fuera sobre la playa enemiga. Los botes regresaron a bordo sin novedad.

Prestaron también valiosos auxilios el bote de la compañía de mar y uno particular. La plaza redobló sus fuegos mientras peligraban las embarcaciones. La operación se ha suspendido, en espera de que el tiempo amaine, para poder hacerlo de noche…”

Otros periódicos como “La Época” y “Siglo Futuro”, hicieron de estos hechos, brevísima reseña, los que más se explayaron, fueron “La Correspondencia de España” y “El Imparcial”, que como curiosidad, las reseñas hechas en los diarios, eran “calcadas” unas de otras.

De hecho, “Siglo Futuro”, publicaba el 6 de septiembre de 1909, lo siguiente (textual):
“…Hoy se facilitó en Marina nota del movimiento de barcos. Las notas principales son:
Han quedado astillados y a flote los botes lanchas del “Princesa de Asturias”. El “Extremadura” está fondeado con lancha “Cartagenera” frente a campamento.

El comandante de la escuadra telegrafía desde la “Numancia” que fondeó en Alhucemas anteayer a las cinco, enviando pasaje correspondencia plaza en el bote de remos sin novedad.
El fuego de los moros hostilizó lanchas que llevaban ganado, la cuales retrocedieron mientras el “Numancia” realizaba la agresión, batiendo playa con artillería ligera y algunos disparos gruesos.

Listo el bote-vapor salió mandado oficial, remolcando otro con el ganado, no pudiendo desembarcar por marejada que aumentó durante día, estando amparados botes sobre embarcadero habitual protegidos por fuego plaza y de este buque. Enemigo desde lugares invisibles aumentó fuego, y en este crítico momento se rompió remolque enredándose hélices quedando botes al garete.

El almirante de la escuadra elogia el comportamiento del oficial del bote y de otros que le auxiliaron, así como a sus dotaciones, siendo heroico el de su patrón y un marinero, evitando fueran sobre playa enemiga, regresando a bordo sin novedad. Prestaron también valiosos auxilios bote Compañía de Mar y otro particular. Redobló plaza sus fuegos, mientras peligraban embarcaciones. La operación fue suspendida, esperando amaine el tiempo para poderla hacer de noche…”

A la mañana siguiente, día 8 de septiembre, se publicaba y de forma muy escueta, en “La Correspondencia de España”, que al cabo y al marinero de la lancha de vapor que había sufrido averías, se les iba a proponer para una recompensa sin citar, ni quienes eran los agraciados, ni la clase de recompensa que iban a recibir.



Fragata “Numancia”: Características técnicas:

Casco : Hierro.
Desplazamiento : 7.303 toneladas.
Eslora : 95,6 metros.
Manga : 17,34 metros.
Puntal : 10,2 metros.
Calado : 7,4 metros.
Máquina : 1000 hp, nominales.
Calderas : 10.
Velocidad : 13 nudos.
Propulsión : Velas/carbón.
Carbón : 1.050 toneladas.
Velamen : 1.800 metros cuadrados.
Armamento : 34 x 200mm lisos.
Blindaje : 13 cms en cintura.
Tripulación : 590 hombres.
Costo : 8.322.252 pesetas.

Su construcción, estaba inspirada en la homóloga francesa “La Glorie” que por aquellos años, representaba una solución de vanguardia, motivo por el cual el entonces Ministerio de Marina español, encargó su construcción y la de su gemela “Vitoria”, a los astilleros franceses, concretamente en 1862 (en el mes de septiembre de ese año, ya tenía quilla). Su construcción, formaba parte de un proyecto de modernización de la armada española.

El sistema de blindaje en faja acorazada, era casi idéntico al de la francesa “La Glorie”, diferenciándose solamente en función de las líneas de ambos buques. La construcción, de su casco, fue plenamente efectuada con planchas de hierro descansando sobre base de madera de teca.

Dotada de un blindaje más grueso en el centro y que disminuía hacia los extremos (de 140 mm a 100 mm respectivamente), la coraza se extendía 7,30 metros por encima de la línea de flotación y, 2 metros por debajo de la misma. Su artillería inicial, estaba compuesta por 40 bocas de 200 mm, montadas en puente de batería , substituyéndose estas en 1867 por 6 de 230 mm, 3 de 200 mm y, 8 de 160 mm.

La fragata “Numancia”, fue la primera en dar la vuelta al mundo en 1865. Participó en el bombardeo de “El Callao”, siendo la primera de la escuadra española en abrir el fuego en el Pacífico. Soportó el peso en el combate, encajando 52 impactos enemigos.

A finales de 1873, dado que fue utilizada por los rebeldes cantonales de Cartagena, durante la revolución de julio de ese año (1ª República española), huyó a Mers el Quevir (Argelia), lugar de donde tuvo que ser recuperada por la Armada española.

Junto con su gemela “Vitoria”, fueron los primeros buques que incorporaron el alumbrado eléctrico. En 1896, fue reconvertida en guardacostas acorazado, eliminándose el velamen e incorporándose una máquina de 3.700 hp para su propulsión. Su artillería, también fue modificada, esta vez, con 5 cañones de 160 mm, 8 cañones de 140 mm y, 2 tubos lanzatorpedos.

Cumplió varios cometidos secundarios ya que fue buque escuela, asilo de huérfanos de la armada en 1913 y, participó activamente en los primeros tiempos del conflicto marroquí, entre ellos el transporte de víveres y municiones a la costa, sirviendo en ella, el Cabo D. Benigno Da Vila Pérez y el Marinero D. Melchor Uso Márquez.

“Numancia”, embarrancó y se hundió el 17 de diciembre de 1916, mientras era remolcada a los astilleros de Bilbao para su desguace. Atrás quedaban 52 años de servicio en la Armada española.

Aclaración sobre la fragata blindada “Numancia”

Dicho buque, tan pronto en prensa se encuentra calificada tanto como fragata como crucero. La realidad es que se trataba de una fragata blindada hasta el año 1898, en que se transforma en un guardacostas acorazado. En esta transformación, sus palos fueron reducidos a dos, motivo por el cual su velamen también disminuyó. La denominación de crucero fue dada por los periodistas de la época, probablemente para exagerar el potencial marítimo de España ya que su Armada no era una marina potencialmente fuerte durante los años de la guerra de Cuba y de Filipinas y a principios del siglo XX.
Cosa que apoya dicha teoría, es que durante sus años de servicio a principios del siglo XX en la zona de Melilla, ejerciendo funciones de guardacostas, es que la “Numancia”, estaba mandada por el vicealmirante D. José Ferrer, cuando el mando de un guardacostas, es ejercido por un oficial de menor rango.

Algunos componentes de la dotación de la fragata “Numancia”

Comandante D. Manuel Roldán Fossi.
Segundo, capitán de fragata D. Julio Pérez Perera.
Tercero, D. Antonio Pérez Rendón.
Teniente de navío D. Agustín Almeida.
Teniente de navío D. Juan Rueda.
Teniente de navío D. Servando Muñoz.

Teniente de navío, D. Manuel Moreno Quesada, cuyo comportamiento, fue elogiado por el comandante de la fragata “Numancia”, al dar cuenta de la operación del 5 de septiembre de 1909. Mandaba el bote a vapor (era el patrón), que sufrió los percances el 4 de septiembre de 1909 y gracias al Cabo de Mar D. Benigno Da Vila Pérez y el marinero D. Melchor Uso Márquez, no fue a estrellarse contra la costa cayendo en manos rifeñas

Alférez de navío, D. Daniel Salgado.
Alférez de navío, D. Antonio Carlier.
Alférez de navío, D. Genaro de Borbón, duque de Montpensier.
Capellán D. José Cordeo..
Alférez de navio D. Lutgardo López. Salió en auxilio del bote a vapor del Teniente de Navío D. Manuel Moreno.

Cabo de Mar, D. Benigno Da Vila Pérez.
Marinero D. Melchor Uso Márquez.
Marinero D. Miguel Fontella.
Marinero D. José Añorga.
Marinero D. Faustino Vidal.
Tercer maquinista D. Luis Mourell.
Fogonero D. Miguel Porto.
Fogonero D. Faustino Rodríguez.


La fragata blindada “Numancia” en combate

“…Continúan recibiéndose informes de carácter particular, en los que se pone de manifiesto el heroísmo y eficacia con que nuestra Marina está interviniendo en la campaña. Nuestro estimado colega Diario de Cádiz publica una interesante carta de la que tomamos lo siguiente:

-Como usted sabe el, “Numancia” está en campaña desde el 12 de Julio último, es decir desde su comienzo a raíz del bárbaro atentado de los rifeños contra los obreros del ferrocarril. Desde ese día puede decirse no paró este buque un momento, ya contribuyendo al desembarco de tropas con los botes a bordo y al de la caballería y demás pertrechos de guerra, ya desempeñando comisiones en los Peñones; siendo de notar que el “Numancia” estuvo solo con el “Extremadura” y el “Martín A. Pinzón” y ahora con la Escuadra.

Además los demás barcos han ido y venido con alguna frecuencia, mientras que este no ha salido del teatro de guerra más que el 21 de Julio que fue a Málaga con urgencia para recoger tropas que condujo a Melilla y como es sabido fue el Batallón de Barbastro que desembarcó en esta plaza el 23 en el momento preciso que se libraba uno de los más rudos combates de la campaña.

La noche de aquel día bajó a tierra la columna de desembarco del “Numancia” y la del “Extremadura” y parte de la dotación del “General Lobo”, para prestar en la plaza el servicio de guarnición y defenderla en caso preciso, pues su situación era en aquellos momentos comprometida por la poca fuerza que había entonces y ser el enemigo muy numeroso y estar envalentonado. El buque no pudo intervenir en aquel combate con su artillería, a pesar de hallarse perfectamente situado para que fuesen eficaces sus fuegos, porque el enemigo se confundía con nuestros soldados a los que seguramente, causaría enorme daño la artillería de nuestra histórica antigua fragata.

Antes de ese día, el 18 y 19 de Julio, había estado el “Numancia” en Alhucemas y el Peñón de Vélez cruzando entre ambos para evitar el contrabando de armas; no hubo novedad.

La columna de desembarco a que antes hice alusión la mandaba el segundo comandante que era entonces del buque D. Ignacio Pintado, y hoy comandante del “Marqués de la Victoria”. Permaneció en tierra la columna desde las nueve de la noche del día 23 hasta el anochecer del día 24.

En diferentes ocasiones y días el “Numancia” cañoneó la garganta principal del Gurugú con los cañones de 14 cm, los de a 15 y con los de a 20, haciendo blancos superiores y causando bajas al enemigo.

Del 4 al 9 de Agosto último permaneció el buque en Málaga carboneando, regresando a Melilla, contribuyendo nuevamente a desembarcar las tropas que condujeron los trasatlánticos, el ganado y la impedimenta.
Del 18 al 21 de Agosto estuvo el buque, que en su historial figura el importante hecho de haber sido el primer barco de vapor que dio la vuelta al mundo, en el Peñón de Alhucemas protegiendo el convoy de víveres y darle aguada que conducía el vapor “Sevilla”, operaciones que se hicieron muy penosas y siempre bajo el nutrido fuego del enemigo, y dirigidas siempre por un oficial de a bordo que iba en el bote, y turnando en todos estos servicios, por ser operaciones de guerra, por riguroso orden.

Del 27 al 30 estuvo el “Numancia” en la Restinga, y allí fue cumpliendo órdenes del general en jefe de las operaciones, para proteger con su artillería el avance del bizarro coronel Larrea; y llegamos en nuestra sucinta narración de hechos de este glorioso buque, al célebre día 4 del actual, por el que particularmente me pregunta usted con tanto interés, mi buen amigo Quintana, y del que le daré verídicos detalles, pues he visto con verdadera pena que las primeras noticias narrando aquella acción han desfigurado por completo lo sucedido.

Fue así como ocurrió:
A llegar a Alhucemas estaba al parecer todo tranquilo; los moros no hostilizaban a la plaza. Se dispuso a bordo lo necesario para proceder al desembarco de los víveres y material que llevaba el “Sevilla”. Primero se mandó un bote conduciendo algunos pasajeros que iban a bordo de dicho vapor, haciéndose el desembarco de los mismos en el Peñón, sin novedad alguna.

Inmediatamente se arrió y se mandó al Peñón otro bote con víveres, bote que tuvo que retroceder por el nutrido fuego del enemigo que desde aquel momento empezó a hostilizar al Peñón y a nosotros, con verdadera saña y denuedo. El contramaestre que mandaba la embarcación retrocedió cumpliendo las instrucciones que había recibido del comandante del buque; y porque el Levante, que también en aquellos momentos soplaba con furia, agitaba violentamente el mar, contra lo que el bote luchaba.

Apaciguado un tanto el mar salió de nuevo la expedición formada así, el bote de vapor remolcando un bote con víveres. Iba en el bote el teniente de navío D. Manuel Moreno de Quesada, y tripulaban el de vapor el patrón cabo de mar Benigno de Dávila, marinero Melchor Uso tercer maquinista, D. Luís Mourell, de San Fernando; fogoneros Miguel Porto y Juan Rodríguez; marineros Miguel Fontella, José Añorga y Faustino Vidal.

Rompía el mar con imponente furia en las rocas del Peñón y de la acantilada costa, haciendo peligrosa y poco menos que imposible la operación.

Los moros desde los picachos y vericuetos de la abrupta sierra, disparaban sus fusiles y el cañón que tienen montado en una de aquellas elevadas crestas, siendo una verdadera fortuna que no hiciesen blanco en los intrépidos marinos que tripulaban las embarcaciones, que juguetes del embravecido mar, sufrían grandes bandazos, rompiéndose para mayor desgracia en tan críticos momentos el remolque que daba el bote de vapor al de remos en donde iban los víveres.

Al quedar el cabo en banda es cogido por la hélice de aquel. Enredándose en su núcleo privando así al bote del movimiento propio, queda a merced de las olas yéndose al garete e impulsado por la violencia del mar y del viento hacia la playa enemiga.

El peligro era inminente para ambas embarcaciones y en particular para el bote de vapor; pero desconocíase a bordo; porque ya no se divisaba desde el “Numancia”, a causa de que las ocultaba el Peñón. La plaza comprendiéndolo así comunicó al buque, por medio de señales de banderas, el grave accidente y la comprometida situación de nuestros marineros.

Con la urgencia que el desesperado caso reclamaba, se mandó otro bote en auxilio de los que tanto peligro corrían; buque que tripulaban doce hombres al mando del alférez de navío D. Lutgardo López, mentor del alférez de navío D. Genaro de Borbón. Al desatracar del “Numancia” esta embarcación, vióse desde a bordo del crucero al bote de vapor, que violentamente arrastrado por las olas se iba sobre la playa, de la que solo distaba unos cien o ciento cincuenta metros.

Este momento fue para todos de terrible angustia y de verdadera ansiedad que no es fácil describir. El fuego enemigo era terrible pero el de la plaza y el buque mucho mayor. La escena era grandiosa, imponente; con el bramido del huracán, mezclábase el estruendoso estampido de la artillería y se redoblaba el fuego, se afinaba la puntería a evitar que los salvajes rifeños abandonasen sus guaridas de la abrupta sierra. La plaza vomitaba fuego de fusilería y de cañón sin cesar; y el buque para darle a usted idea amigo Quintana, de cómo se haría fuego bástele saber que en un cuarto de hora se hicieron 150 disparos con las piezas de Skoda, de a 47.

Del Peñón salió en auxilio de nuestros marinos un bote de la Compañía de Mar, pero cuando llegaron uno y otro, ya el bote estaba a salvo gracias al heroísmo de su patrón Benigno Davila y el marinero Melchor Uso, que despreciando con arrojo nunca bien ponderado las balas enemigas que caían en su derredor, con absoluto desprecio de su vida, desnudáronse y se tiraron al agua, cortando con una pequeña cuchilla los cabos enredados en la hélice, recobrando entonces el bote su movimiento dando máquina avante.

Esta operación hicierónla aquellos bravos marinos bajo una verdadera lluvia de balas, pues el enemigo, al ver el peligro que el bote corría, a él convergía todo su fuego.

Los botes de la Compañía de Mar y el nuestro ayudaron a dar nuevo remolque, al que conducía los víveres y todos hicieron rumbo al Peñón, a salvo las personas de sus tripulantes no obstante el grave peligro que los unos habían corrido de naufragar y caer en poder del enemigo, y todos de ser víctimas del mortífero fuego rifeños.

Fue un verdadero milagro. Nuestra Patrona la Virgen del Carmen los libró de una hecatombe.

Cuenta el oficial Sr. Moreno Quesada, que cuando mayor era el fuego, el Marinero Melchor Uso quería con su cuerpo escudar el de aquel, teniendo el Sr. Moreno que separarlo, acción heroica que demuestra la nobleza de sentimientos de estos pobres marineros, dignos hermanos de los que en tierra luchan con tanto denuedo por el honor patrio y por la civilización de este pueblo decadente y desgraciado.

Por la noche de aquel memorable día 4 amainó el temporal y se hizo el desembarco sin novedad. Después enderezamos rumbo al Peñón de Vélez, en donde se hizo el desembarco de los víveres, aprovechando la obscuridad de la noche, permaneciendo el “Numancia” el “Sevilla” y el “Hernán Cortés”, que llegó en los momentos que se hacía la operación con las luces apagadas, a excepción de la última excepción en que ya los albores del día empezaban.


Con el mar muy agitado salió el “Numancia” en la madrugada del día 7 para Málaga con objeto de carbonear.

La operación del Peñón de la Gomera la llevó a cabo el Srmo. Sr. Duque de Montpensier, al que tocaba por turno, el cual a pesar de esta con fiebre, abandonó su litera, presentándose al Sr .comandante del buque, al que rogó se le permitiera desempeñar dicha comisión. Trató de disuadírsele, pero alegó que de no permitírsele cumplir con su deber, solicitaría el desembarco, pues quería compartir con sus compañeros las penalidades de la campaña.

La llevó a cabo con acierto y fortuna, pues ya de día la hicieron los moros varias descargas cerradas, sin que, por fortuna, tuviera novedad alguna, a Dios gracias…”

Diario El Globo 13-09-1909.

Hans Nicolás i Hungerbühler

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