ÉRASE UNA VEZ MELILLA

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EN EL BARRANCO DEL LOBO

lunes, 19 de octubre de 2009

Málaga también celebra el centenario del escultor Juan López


HISTORIAS DE MÁLAGA

CENTENARIO DE UN ESCULTOR

por ANTONIO ROCHE


Este año se celebra el centenario del nacimiento de Juan López López, un artista que dejó una notable producción escultórica. Gracias al tesón de José Marqués López se ha puesto en valor la obra realizada por este melillense, que nació el 1 de septiembre de 1909 en la calle Medina Sidonia, número 2.

Hijo del periodista y dramaturgo malagueño Juan López Merino, heredó de su padre su interés por las Bellas Artes. Desde muy niño sintió la afición por la escultura. Con seis años se marchó con sus padres a Madrid y a los 12 años se tropezó con un muchacho que moldeaba y vendía por las calles madrileñas figurillas de personalidades célebres. Él fue quien lo inició en la escultura. Benlliure, Victorio Macho y sobre todo Jacinto Higueras, de quien fue ayudante, solicitaron para Juan López una beca de estudios a la Junta Municipal en la capital de España cuando tenía 18 años.


Su primera gran obra no tardaría en llegar. Con 21 años ganó el concurso convocado por la Junta Municipal para erigir en la plaza de España de Melilla un monumento a los héroes del Ejército de África. Dispuso de un presupuesto de 89.765 pesetas, cantidad que el escultor dedicó íntegramente a afrontar los gastos porque no pretendió obtener de su trabajo ni un solo céntimo. Tanto es así, que el artista se comprometió por escrito a invertir el dinero sobrante «al embellecimiento o mejoras del proyecto». La maqueta presentada por López López se impuso a otras diecisiete firmadas, entre otros, por Diego García Carreras, Emilio Manescau, Juan Vallaso, escultor madrileño, y Francisco Palma, escultor académico de la Real de Bellas Artes de Málaga y autor del monumento al comandante Julio Benítez, que fue inaugurado el 11 de febrero de 1926.


De ahí empezaron a salirle numerosos trabajos. Uno de ellos sería la realización de un busto en bronce a Narciso Díaz de Escovar, que fue inaugurado el 25 de junio de 1932 en el Parque de Málaga. En el Diario de Málaga del citado día y en otras publicaciones figura erróneamente como autor del busto su padre, Juan López Merino. Incluso el propio Ayuntamiento comete el error en una placa informativa colocada cerca del monumento y que esta semana estaba parcialmente destrozada.


De padre malagueño
Su padre, López Merino, fue un malagueño que a principios del siglo XX se estableció en Melilla. Colaboró en la prensa local y fue miembro fundador en 1913 de la Asociación de la Prensa de Melilla. Unos años después marchó a Madrid en busca de cimentar su carrera como dramaturgo. Ya en noviembre de 1920 estrenó con notable éxito, según recoge la prensa de Madrid, el drama 'Pedro Fierro' en el que trabajó Enrique Borrás, uno de los mejores actores españoles de principios del siglo XX. Le siguieron, entre otros, el drama 'Padre', el sainete 'Currito el de las guitarras' y la tragicomedia 'El yunque'. López Merino murió en 1938. En la nota necrológica aparecida el 4 de junio de ese año en 'La Vanguardia' se puede leer: «Ha muerto Juan López Merino, dramaturgo de pura raíz española y hombre íntegro de recio abolengo liberal».


Su hijo contrajo matrimonio con Emilia García el 11 de diciembre de 1933 en Madrid. Durante la Guerra Civil, Juan López López se trasladó a Valencia y de ahí pasó a Barcelona, ciudad en la que desempeñó trabajos menores -hizo de farolero en la avenida Paralelo y trabajó en una fábrica de hielo- que alternó con su dedicación a la docencia. Hasta llegó a montar una compañía teatral para hacer realidad el sueño de interpretar obras escritas por su padre, aunque una de ellas, 'El yunque', fue censurada por la Dirección General de Cinematografía y Teatro. El grupo salió adelante hasta su disolución a finales de los años cincuenta.
Arte religioso.


Se sabe que trabajó en los talleres de arte religioso del escultor Claudio Rius y, posteriormente, en el de Coscolla, quienes no dejaban firmar las obras a sus ayudantes. Eso ha dificultado a los investigadores saber cuál fue la aportación al arte religioso de Juan López López. Como profesor impartió clases en el Hogar del Productor del Pueblo Nuevo y entre sus alumnos más destacados se encontraba el escultor Agustín Mir.
Durante su estancia en Barcelona, y en compañía de su yerno, Jorge Gil Cunillera, realizó bustos, pequeñas figuras con escenas taurinas, diseñó jardineras de piedra artificial...


Juan López falleció en 1988 en Barcelona a los 79 años de edad sin que recibiera el reconocimiento que como artista mereció. Entre sus obras destacadas figuran los bustos de Salvador Rueda, Carmen Amaya, Elisa Cansino Devesa, Alfonso XXIII, Chicuelo II (desaparecida), calé y de José Girones, entre otros. Pero su obra cumbre es la que sobresale en la plaza de España de Melilla, de 15 metros de altura, con ese soldado que mira al Gurugú.

Artículo publicado en el diario SUR de Málaga el domingo 18 de octubre de 2009.

Foto: Archivo familia Gil-López.- El escultor melillense Juan López López junto al busto de Narciso Díaz de Escovar, célebre personaje malagueño.

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