ÉRASE UNA VEZ MELILLA

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GRUPO DE ESCUELAS MIXTAS

EN EL BARRANCO DEL LOBO

domingo, 22 de noviembre de 2009

MIAJA EN LA CAMPAÑA DEL 9




El capitán José Miaja Menant durante la Campaña del 9

José Miaja Menant (*1878 +1958).

Nace en Oviedo (Asturias), en la calle de Las Dueñas núm. 7, el 20 de abril de 1878, siendo hijo del maestro armero destinado en la Fábrica de Armas de La Vega de dicha ciudad, D. Eusebio Miaja Alonso, natural de Trubia (Asturias) y de Doña Elisa Menant Rodríguez. Cursa sus estudios de bachillerato en Oviedo. Ingresa con 18 años, en la Academia de Infantería de Toledo en 1896. Una vez obtenido su empleo de oficial, obtiene su primer destino en el Cuartel de Santa Clara de Oviedo.
Con 22 años, solicitará destino a Melilla en el año 1900, cosa que le es concedida. Participa en la campaña de Marruecos, destacando en los combates de Sidi Musa ya como capitán de Infantería en julio de 1909, es el oficial abanderado en la ceremonia de bendición de la primera bandera nacional que ondeó en el monte Gurugú, figurando su firma en una inscricpción, ese mismo año de 1909 y, posteriormente, en el asalto a la bayoneta en Talusit Bajo, hecho por el cual, le es concedido por méritos de guerra en 1911, el empleo de comandante de Infantería. En 1932, alcanzó el ganeralato. Participó en la guerra civil española de 1936-39, teniéndose que exiliar al final de la misma. Marchó de España el 26 de marzo de 1939 desde el puerto de Gandía y se estableció en Méjico, país en el que murió, el 13 de enero de 1958.

Una curiosidad : D. José Miaja Menant, estudiante de árabe
Una nota curiosa, publicaba el rotativo barcelonés “La Vanguardia” del 9 de julio de 1909 sobre unos exámenes hechos en Melilla en la Academia Oficial de Árabe, alumnos entre los cuales, se hallaba D. José Miaja Menant. Dicha nota de prensa decía así:
“…Melilla, día 8. 7’5 noche.
El resultado de los exámenes celebrados en la Academia Oficial de Árabe, ha sido brillantísimo. Examináronse 35 alumnos entre militares y paisanos, obteniendo calificación de muy buenos el capitán de Estado Mayor señor Guerrero, el de Caballería señor Lacoste, el de Artillería señor Lobera y los de Infantería señores Madrid, Torres, Miaja, Carrasco y Cantorné; los tenientes Durán, Cano, Tabares, Celador, Pinillos, Carranza, Malea, Echevarría y Fernández, tres sargentos, un cabo y cinco paisanos.
El tribunal lo presidió el general Del Real y lo constituían varios jefes, el intérprete del Gobierno Militar don Francisco Marín, el capitán de Infantería don José Riquelme y el paisano don Arturo Riar…”

Oficialidad del Regimiento de Infantería de Melilla núm. 59, al que pertenecía el capitán D. José Miaja Menant
Coronel D. José Benedicto
Teniente coronel D. Federico Julio Ceballos
Teniente coronel D. Enrique Cavanna
Teniente coronel D. José Ferrando
Comandante D. Luís González Mata
Comandante D. Rafael Fernández
Comandante D. Juan García
Comandante D. Juan Monis
Capitán D. Victoriano García
Capitán D. Antonio Acedo
Capitán D. Gabriel Gil Sánchez
Capitán D. Ángel Carbonell
Capitán D. Emilio Hernández.
Capitán D. Manuel Moreno
Capitán D. Carlos Batlle
Capitán D. Manuel Béjar
Capitán D. Enrique Castillo
Capitán D. Teodoro Fernández
Capitán D. Eduardo Muñoz
Capitán D. Ildefonso Infantes
Capitán D. José Marina
Capitán D. José Miaja Menant
Capitán D. Rafael Casaleiz
Capitán D. José Otegui

Primer teniente D. Antonio Gómez
Primer teniente D. Régulo Molino
Primer teniente D. Pedro de Andrés
Primer teniente D. Casiano Orcasitas
Primer teniente D. Ricardo Martín
Primer teniente D. Agustín Devós de la Torre
Primer teniente D. Enrique Fernández
Primer teniente D. Manuel Segura
Primer teniente D. Isaac Salvador
Primer teniente D. José González
Primer teniente D. Francisco Vilallón
Primer teniente D. Fernando Lozano
Primer teniente D. Mariano González
Primer teniente D. Ernesto Galán
Primer teniente de la escala de reserva D. Ramón Abad.
Primer teniente de la escala de reserva D. Enrique Martín
Primer teniente de la escala de reserva D. José de Jesús López
Primer teniente de la escala de reserva D. Ildefonso Puigdengola
Primer teniente de la escala de reserva D. Vicente Navas
Primer teniente de la escala de reserva D. Valeriano Gallego
Primer teniente de la escala de reserva D. Francisco Romero
Primer teniente de la escala de reserva D. Víctor Gil Jiménez
Primer teniente de la escala de reserva D. Rafael de los Reyes
Primer teniente de la escala de reserva D. Gregorio Torres
Primer teniente de la escala de reserva D. Fernando Caro
Primer teniente de la escala de reserva D. Eduardo Urenda
Primer teniente de la escala de reserva D. Ramón Fontana
Primer teniente de la escala de reserva D. Victoriano Villén
Primer teniente de la escala de reserva D. Ismael Sepúlveda


Segundo teniente D. José Aizpuru
Segundo teniente D. Gabriel Aizpuru
Segundo teniente D. Vicente Solanas
Segundo teniente D. Antonio Durán
Segundo teniente D. Eugenio Prados
Segundo teniente D. Francisco Larrea
Segundo teniente D. Carlos Suárez
Segundo teniente D. Valeriano Lacaustra
Segundo teniente D. Manuel Maldonado
Segundo teniente D. Ricardo Suárez
Segundo teniente D. Julián Cogolludo
Segundo teniente D. José Fernández
Segundo teniente D. José García
Segundo teniente D. Ricardo Fajardo
Segundo teniente D. Joaquín Camacho
Segundo teniente D. Antonio Hernández
Segundo teniente D. Eduardo Francés
Segundo teniente D. Agustín Rubio
Segundo teniente D. Tomás Dorrego
Segundo teniente D. Felipe Navarro

Médico primero D. Ricardo Sánchez
Médico segundo D. Eduardo Sánchez
Médico segundo D. Emilio Blanco
Capellán D. Alejo Fernández
Músico Mayor D. Manuel Jimeno

Combates del 21 de julio en los que se vio el capitán Miaja implicado
“…En la segunda caseta .
Todas las personas que por la tarde y por la noche presenciaron el combate desde los puntos elevados de la plaza, pudieron adquirir la convicción de que en la segunda caseta había sido la lucha empeñadísima.
En efecto; los informes que por distintos conductos recibimos convienen en que los moros atacaron a la caseta con rabiosa furia y constancia que parecía no tener fin.

Desde los primeros momentos presentáronse los moros en gran número en las alturas rompiendo contra el campamento español vivo fuego de fusilería que fue inmediatamente constestado desde las trincheras.
Acababa de empezar el fuego cuando llegaba a la caseta el médico primero Herranz, comandante de la sección de tropas. En el momento de echar pie a tierra, el caballo del médico fue herido y otra bala mataba el montado por el sargento de la sección Sanitaria.

El fuego fue tremendo en la caseta. Parapetados los moros en las alturas, disparaban mientras cantaban en forma análoga a la que suelen emplear los rifeños emigrantes a Argelia, cuando los botes salen de los muelles en busca de los vapores. Eran las salutaciones a Allah que los hijos del Profeta le dirigen en los momentos solemnes.
De los flancos del campamento atacado salía un río de fuego; pero los marroquíes bien ocultos tras los peñascos no parecían sentir el plomo, según insistían en sus ataques al campamento.
Infantes y artilleros se conducían muy valerosamente. Las piezas dirigían sus disparos a las alturas y los fusiles descargaban sobre los sitios en que se veían los fogonazos de los moros.
El capitán Roger, cuando se hallaba luchando con bravura al frente de la batería de montaña de su mando, recibió un balazo en el pecho, que le dejó tendido sin vida junto a una de las piezas. El teniente Espinosa, comandante de la sección de ametralladoras, manejó los instrumentos de muerte con gran pericia, buscando en la oscuridad las guaridas de los atacantes.

Algunos de estos, buscando amparo en las sombras, se precipitaban hacia el campamento, llegando al parapeto. Así se explica que el cabo del batallón de Alba de Tormes Alejandro Tejada, fuese muerto de un golpe de gumia.
En la caseta prestaban los servicios de su clase, además del médico Sr. Herranz, sus compañeros García Rodrigo, Sueiros, GIeb Hernández Blanco y Sanz.
La noche pareció interminable. Al fin amaneció, y sólo entonces cesó el fuego de la morisma, enemiga de la luz.

Ya de día procedióse a preparar un convoy de muertos y heridos. Los primeros eran diez y los segundos diez y siete, que convenientemente acondicionados, fueron conducidos al Hipódromo y luego a la plaza, ingresando en el Hospital Militar.

He aquí el detalle del combate: A las cinco de la tarde el cañoneo de la posición principal y el que hacía las sección de Artillería destacada en la de Sidi Musa, de la que es comandante el teniente coronel Pedreira y que guarnecen las compañías de Celis y López de Haro, indicaron a esta posición la presencia del enemigo.

La sección de Artillería de Montaña que manda el teniente Pons, bajo las inmediatas órdenes del capitán Roger, rompe el fuego con tan gran acierto, que las explosiones ¿….?, son recibidas con exclamaciones de entusiasmo por parte de nuestras tropas.
Estaban constituidas por una compañía del regimiento de Melilla, mandada por el capitán D. José Miaja y los tenientes Segura, Fajardo y Dorrego; tres compañías de Alba de Tormes, al mando de su comandante y teniente coronel, a quien por antigüedad le corresponde la jefatura del campamento, y compañías del batallón de Mérida. La fuerza cubre, con silencio absoluto, los frentes que le corresponde y sólo se escucha cruzar las balas por el campamento en todos los sentidos.
La noche se echa encima y la Artillería suspende el fuego para que la Infantería cubra su frente. Todos los artilleros permanecen en sus puestos, y la compañía Miaja, que cubre el frente más atacado, contiene con sus descargas, al enemigo, así como las demás fuerzas.
El capitán de Artillería Roger, recibió un balazo en el pecho, matándole. En la posición se encontraban los oficiales de Mérida capitanes D. Fernando Calvo, don Armando Zamora, D. Antonio Martínez, y don Juan García y los tenientes Roca, Acosta, García Barbeitio y Quiroga; este último de Alba de Tormes.

En la posición Pedreira
Fue la que recibió el ataque más impetuoso y más insistente de los moros, los cuales aprovechaban las ventajas que el terreno les daba en aquel lugar. Los moros se proponían, indudablemente, apoderarse de las acémilas del Parque de Suministros, algunas de las cuales fue preciso sacrificar para que no cayeran en poder del enemigo.
Al amanecer no ocurrió lo que en las demás posiciones. Los moros no se retiraban de las suyas, y el jefe del destacamento se vio en la imposibilidad de enviar al Hipódromo los muertos y heridos en la jornada. Un heliograma dio cuenta de la situación a sus superiores, y en su vista, se dispuso que fuesen protegidos sus flancos izquierdo y derecho del campamento.
De la primera misión iba a encargarse personalmente el general Marina y de la segunda el coronel Cabrera, llegado por la mañana en el vapor correo “Sevilla”, quien sólo tuvo tiempo de montar a caballo, poniéndose al frente de seis compañías de Infantería, una sección de Artillería y otra de Sanidad Militar…”
De los combates habidos los días 18, 20 y 23, Rodríguez de Celis, en “La Correspondencia de España”, del día 30 de julio de 1909, elogiaba entre otros, los comportamientos habidos durante esas jornadas en hechos de armas de algunos oficiales del Regimiento de Infantería de Melilla núm. 59, entre los que se encontraba D. José Miaja Menant. Lo hacía de esta manera:

“…Del regimiento de Melilla sólo puede hablarse con alabanza. En las jornadas del 18, 20 y 23, sus oficiales realizaron con verdadero heroísmo hechos que serán páginas gloriosas en la história del brillante conjunto. Los capitanes López Ochoa, Marina, que ha demostrado ser digno hijo de su bizarro padre en valor y serenidad; Miaja, Infante, Teodoro Fernández Cuevas, en el que la claridad de entendimiento se hermana con el indomable arrojo del soldado, ha enaltecido una vez más el nombre de la Infantería española. El bravo capitán Gil, herido gravemente tres veces durante el combate del día 23, sin que se preocupase para nada de su estado ante el peligro que corrían sus soldados, es un ejemplo más de heroísmo. Fernando Fernández Cuevas pertenecía también a este bizarro regimiento…”



Bendición de la primera bandera que ondeó en el Gurugú
Bajo el título de “Acto conmovedor.-Bendición de la primera bandera que ondeó en el Gurugú”, narraba el rotativo madrileño, el acto citado, en el cual, el capitán D. José Miaja Menant, era portador de dicha bandera. La noticia, decía así:
“…A las tres de la tarde tuvo lugar una hermosa fiesta. Se bendijo en el cuartel de Santiago la bandera nacional que ondeó por primera vez en el Gurugú cuando nuestras tropas ocuparon el monte el 29 de septiembre.
Asistió una Comisión del regimiento de Melilla, compuesta por el capitán, recientemente ascendido , Régulo Molin y los tenientes Manuel Segura y Eduardo Francés. También asistieron muchas señoras y señoritas.

A las tres y cuarto tocóse llamada para la banda. Entraron las fuerzas en el cuartel de Santiago y formaron en el patio. Del cuarto de banderas salió el capitán de la cuarta compañía del tercer batallón D. José Miaja, llevando la bandera. A su izquierda iba el capitán Carbonell y un corneta.
El capitán abanderado colocó la enseña en la linda capilla del cuartel, en cuyo fondo se expone la imagen de la Patrona. A la derecha del altar se colocaron los jefes y oficiales del regimiento de Melilla y las Comisiones del de África y del batallón Disciplinario.
A la izquierda se hallaban las señoras y las señoritas que habían sido invitadas al acto.

El capitán Miaja mostró la bandera, y el capellán D. Alejo Fernández de Oña revestido de las prendas sacerdotales, la bendijo. Terminado el conmovedor acto, el capellán pronunció una plática elocuentísima.
Comenzó la plática cantando alabanzas a la Patria y a la bandera, y terminó recordando a los héroes muertos y con vivas a España, a la bandera inmaculada, al regimiento de Melilla, a la cuarta compañía del tercer batallón, al capitán Miaja y a D. Francisco Zanco, antiguo coronel del regimiento.
Después fueron obsequiados los invitados con un “lunch”.

En la bandera se lee la siguiente inscripción: “Este paño fue colocado como bandera en el pico del Gurugú el día 29 de septiembre de 1909. ízola la primera sección de la cuarta compañía de la tercer batallón del regimiento de Melilla núm. 59, como extrema vanguardia de la columna central enviada a operaciones ese día, siendo comandante en jefe del Ejército de operaciones el Excmo. Sr. Teniente General D. José Marina Vega, reinando en España D. Alfonso XIII".

Al pié de la inscripción veanse las siguientes firmas por este orden: Soldados Damián Caparrós, Antonio Muños.-Capitán Miaja.-Coronel Miguel Primo de Rivera.-Jefe de la columna Salvador Arizón.-Teniente de la sección Ricardo Fajardo.-Jefe del batallón Enrique Cavanna.-Jefe del Estado Mayor Francisco Larrea.-Visto Bueno, el comandante en jefe Marina.
La fiesta resultó altamente conmovedora, y dejará imborrable recuerdo entre los asistentes…”

Bandera firmada en el Gurugú

“…(De nuestro servicio particular). Varias noticias.-Embarque de reservistas.-La inscripción de la primera bandera que ondeó en el Gurugú.
En la primera bandera que ondeó en lo alto del Gurugú se ha puesto la siguiente inscripción: este paño fue colgado como bandera en el pico Gurugú el día 29 de Septiembre de 1909. Izola la primera sección de la cuarta compañía del tercer batallón del regimiento de Melilla número 59, como extrema vanguardia de la columna central enviada a operaciones ese día, siendo comandante en jefe del Ejército de operaciones el excelentísimo señor teniente general D. José Marina Vega, reinando en España D. Alfonso XIII.

Al pié de la inscripción vence las siguientes firmas, por este orden: Soldados Damián Caparrós y Antonio Muñoz. Capitán Miaja. Coronel Miguel Primo de Rivera. Jefe de la columna, Salvador Arizón. Teniente de la sección Ricardo Fajardo. Jefe del batallón Enrique Cavanna. Jefe de Estado Mayor Francisco Larrea. VºBº El comandante en jefe, Marina.- Nador…”

Hans Nicolás i Hungerbühler




NOTA:


En este mismo blog, el 3 de mayo de 2009 fue publicado otro artículo firmado por Hans N. i Hungerbühler sobre la participación de Miaja en la Guerra del Kert.

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