ÉRASE UNA VEZ MELILLA

ÉRASE UNA VEZ MELILLA
GRUPO DE ESCUELAS MIXTAS

EN EL BARRANCO DEL LOBO

miércoles, 24 de febrero de 2010

Manuel Guinzo, corneta de Arapiles




D. Manuel Guinzo Cervera, corneta de órdenes de la


2ª Compañía de Cazadores de Arapiles núm. 9

“…Dame un abrazo y quítame esos cordones y este lazo que me dio el Rey y son mi mayor honra…” (Capitán Melgar al cornetín Guinzo, 27 de julio de 1909)

En los brazos de D. Manuel Guinzo Cervera, corneta de órdenes de la 2ª Compañía de Cazadores de Arapiles núm. 9, murió el capitán de Infantería del mismo batallón D. Ángel Melgar Mata, el 27 de julio de 1909, en el Barranco del Lobo, durante el asalto. El capitán Melgar, se había puesto al frente de las cuatro compañías de dicho batallón, en ausencia del comandante, que participaban en el combate, al caer el teniente coronel Ortega.



Las últimas palabras del capitán D. Ángel Melgar Mata, Ayudante del Rey antes de morir, las expiró en brazos del cornetín, siendo las mismas “…Dame un abrazo y quítame esos cordones y este lazo que me dio el Rey y son mi mayor honra…” y alguna cosa más, que el cornetín, no pudo entender dado el ya mínimo hilo de voz que al capitán le quedaba, cosa de la que D. Manuel Guinzo en sus recuerdos, se arrepentiría siempre. (1).

Instantes después, el cornetín Guinzo, caía también herido junto al cuerpo ya sin vida de su capitán. Tras ser recogido del campo de batalla, fue trasladado al Hospital Militar de Córdoba vía Hospital Civil de Málaga, junto a otros 49 heridos(5). desde Melilla el 11 de agosto de 1909, (4). permaneciendo allí hasta ser dado de alta ya el 4 de septiembre de 1909, siendo declarado apto, para regresar a Melilla. En el Gobierno Militar, en una reunión presidida por la presidenta de la Junta de Damas, le fueron entregadas 40 pesetas. (3).

Los hechos
El Batallón de Cazadores de Arapiles núm. 9, acudía en apoyo de los también Batallones de Cazadores de Llerena y de las Navas. El coronel D. Federico Páez-Jaramillo y Álvarez, jefe de la primera Media Brigada de Cazadores de Madrid, observó que los batallones citados (Llerena y Arapiles, se encontraban en situación comprometida. Había alcanzado la entrada del Barranco del Lobo pero empezando a ser diezmados, motivo por el cual retrocedían bajo la granizada de fuego rifeño. A partir de aquí, la narración continua: (textual) (6).

“…-Comunique al teniente coronel de Arapiles que con sus tres compañías apoye la acción de las Navas y Llerena-. El oficial a quien se ha dirigido saluda y parte al galope hasta la posada del Cabo Moreno, donde ha quedado de reserva Arapiles, pero llega tarde. El teniente coronel ha sido herido y evacuado, y el mando ha recaído en el capitán Melgar, quien inmediatamente ha ordenado a sus hombres, por propia iniciativa, que avancen y acudan en auxilio de los dos batallones que tan comprometidos se encuentran en la entrada del barranco.

Tan pronto llegaron las dos compañías de Arapiles a la altura de las que se replegaban se vieron sometidas al fuego atroz, que detuvo el avance. -¡Viva España!, ¡Adelante Arapiles!- animó el capitán Ángel Melgar y Mata.

Se lanza hacia adelante y la 3ª sección de la 2ª compañía le sigue y logra llegar hasta el punto donde se encontraba el punto más avanzado de españoles rodeando al comandante Fresneda, gravemente herido ya; pero en el avance ha sido herido el capitán Melgar y el último tramo de su recorrido ha de hacerlo apoyado en su sable. El capitán ha sido herido en la ingle.

Melgar quiere llegar hasta el comandante Fresneda, pero no puede; una bala le atraviesa la garganta y cae al suelo. El corneta Manuel Ginzo se acerca. –Quítame los cordones de ayudante del Rey- le pide Melgar. El corneta no puede hacerlo porque le hieren gravemente. El capitán con un esfuerzo supremo se levanta y grita a sus hombres: -¡Arriba, hijos míos, no abandonéis nunca a la Patria!-. Quiere seguir, pero un balazo le alcanza en el pecho y le derriba definitivamente. Su ordenanza, Laureano Moreno, se aproxima, trata de quitarle los cordones y retirar el cuerpo, pero el comandante Fresneda, que allí, a unos pasos del cuerpo exánime del capitán Melgar, continua disparando, le grita: -¡No hay tiempo que perder, muchacho!, ¡A la línea de fuego!.

Poco después, empujados por el numeroso enemigo, los cazadores se repliegan y los cadáveres del capitán Melgar y del comandante Fresneda quedan en el campo enemigo. El capellán don Miguel de la Fuente pudo escuchar de labios enemigos, meses más tarde: -“nos infundió tanto miedo el capitán de los cordones que todos tiramos contra él hasta que le matamos-…”

Recompensas
40 pesetas, al ser dado de alta en el Hospital de Córdoba.
40 pesetas, según se publicaba el la lista núm. 10 del Reparto de Socorros del 3 de noviembre de 1909, los cuales, eran repartidos por los gobernadores militares o la guardia civil. (2).


Fuentes:
(1). “Romeral Vivo”, Historia de nuestro pueblo, “Melgar en los campos de Melilla. Los últimos momentos del capitán Melgar”, artículo escrito por D. Ángel Ballesteros Villalobos. Agosto de 2009.
(2). “ABC” 1ª Edición, pág. 13, Madrid miércoles 3 de noviembre de 1909.
(3).”El Imparcial”, Diario Liberal, núm.15.261, pág. 2, Madrid, sábado 4 de septiembre de 1909.
(4). “El Liberal”, se publica diariamente en Madrid, Barcelona, Bilbao, Murcia y Sevilla, pág. 1, miércoles 11 de agosto de 1909.
(5). “El Heraldo de Madrid, núm. 6.829, pág. 2, Madrid martes 10 de agosto de 1909.
(6). “España en sus Héroes”, “Un capellán en el Barranco del Lobo”, fascículo núm. 3, pág.83, editada por “Ornigraf”, Madrid 1969.




Fotos:


Acto de homenaje al capitán Melgar en la localidad toledana de El Romeral,


piquete de honores del Batallón de Cazadores Arapiles núm. 9. Facilitadas por Angel Ballesteros Villalobos.




Hans Nicolás y Hungerbühler

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