ÉRASE UNA VEZ MELILLA

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GRUPO DE ESCUELAS MIXTAS

EN EL BARRANCO DEL LOBO

martes, 29 de septiembre de 2009

De la Portilla: el joven laureado del Barranco del Lobo







D. Braulio de La Portilla Sancho, un primer teniente laureado de apenas 21 años

Otro de los oficiales caídos en la sangrienta jornada del 27 de julio de 1909, en el Barranco del Lobo, fue el primer teniente de Infantería, del Batallón de Cazadores de Llerena, D. Braulio de la Portilla Sancho, un jovencísimo oficial de 21 años, que había obtenido el empleo de 1r teniente un 13 de julio de 1909, 17 días antes de morir en acción de guerra en el Barranco del Lobo.





D. Braulio de la Portilla Sancho (1)
Nació en Córdoba, en el acuartelamiento de Caballería de Alfonso XII, el 7 de mayo de 1888. Era hijo de militar. Su padre, que en el momento de ver la luz de la vida su hijo Braulio, contaba con 42 años de edad y era don Leoncio de La Portilla Cobián, coronel del Regimiento. Su madre, una dama pontevedresa de 34 años, doña Patrocinio Sancho Varela.

Braulio de la Portilla Sancho, ingresó en la Academia de Infantería de Toledo, el 31 de agosto de 1904. El 4 de agosto del mes siguiente, prestaba juramento a la bandera y, tras superar con aprovechamiento el plan de estudios establecido, obtuvo el empleo de segundo teniente de Infantería con 19 años recién cumplidos, el 13 de julio de 1909. Fue destinado al Batallón de Cazadores de Llerena número 11, de guarnición en Madrid.. Su padre, el general de división, D. Leoncio de la Portilla, hacía poco que había fallecido.

Con el estallido del conflicto en Melilla, tras el ataque de los rifeños a los trabajadores del ferrocarril el 9 de julio de 1909, su batallón, es trasladado a Melilla, ciudad a l que parte desde Madrid en un tren especial el 22 de julio de 1909. Llegados a Málaga, los Cazadores de Llerena núm. 22 y con ellos el segundo teniente D. Braulio de La Portilla Sancho, que acababa de obtener ese ascenso el 13 de julio, embarcaron en el vapor “León XIII”, arribando al puerto de Melilla el 24 de julio. Acamparon en el Zoco.

El 27 de julio, acudieron a los Lavaderos de Mineral, donde recibieron los Cazadores de Llerena, orden de avance hacia las estribaciones del Gurugú como reserva de la columna del general D. Guillermo Pintos Ledesma. El segundo teniente de la Portilla, iba al mando de su sección, cuando llegaron al Barranco del Lobo, recibiendo su bautismo de fuego. Es esta acción, halla la muerte D. Braulio, al frente de sus soldados, haciendo su entrada en la lista de los héroes, ya que propuesto por los méritos y comportamiento observado en el combate, se le ascendió a capitán con fecha 27 de julio y, el por orden de 3 de mayo de 1911, le fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando.

El día 27 de julio de 1909, su batallón replegó cuando entre sus filas, se contaban ya más de 200 bajas, entre muertos y heridos.

Los hechos (2)

Según apareció publicado en “España en sus héroes”, al parecer los hechos, tuvieron lugar a la entrada del Barranco del Lobo, en el momento de desembocar en él, la segunda compañía que se hallaba al mando del capitán Moreno de Guerra, los cuales con bayoneta calada, tuvieron que retroceder dado el nutrido fuego que recibían por parte de los rifeños y que estos, intentaban envolver a la fuerza. La 2ª compañía del capitán Moreno de Guerra, con numerosas bajas, se vió rodeada por la izquierda, teniendo que recurrir nuevamente a la lucha cuerpo a cuerpo. Su teniente coronel jefe, ya se hallaba herido. Retrocedieron nuevamente y se apostaron en posiciones de retaguardia, repartidos en diferentes grupos y animados por su oficialidad, los cazadores mantuviéronse en su puesto.

Otra compañía, la primera, bajo el mando del capitán Padín, avanzaba decidida, viéndose frenada por nutrido fuego. Existen momentos de vacilación, dadas las circunstancias, cosa que unida a las ya numerosas bajas que sufre, la voluntad de la tropa flaquea. Los rifeños, también a punto de desbordarlos, están a punto de penetrar entre las compañías ya citadas.

Ante estos hechos, el segundo teniente de La Portilla Sancho que se ha dado cuenta de lo que sucede a la 1ª y 2ª compañías y que se halla al mando de la sección de reserva, se lanza al ataque de los moros, tratando de cerrarle el paso, cubriendo el hueco que existe entre su compañía y la del capitán Moreno de Guerra.

Una vez ha llegado el teniente la Portilla a la posición defendida por el capitán Moreno de Guerra, es herido gravemente. Su capitán llega hasta él, prduciendóse el dialogo siguiente (textual):

Capitán: “…¡Ánimo muchacho. Esto no es nada!…”
Portilla : “…No se apure, mi capitán, de aquí ¡no hay quien nos eche!.

Portilla, haciendo un esfuerzo, toma el fusil de un caído y parapetado detrás de una roca hace fuego. El capitán llama a su lado al resto de la tropa, unos cuarenta hombres y les anima. –Ya no podrán rodearnos muchachos!,¡Los jabatos del teniente Portilla nos ayudan!,¡Vamos adelante!,¡Que no se diga que los de la 1ª, tienen más reaños que nosotros!,¡A ellos!.-…”

Los restos de la segunda compañía, trataron de lanzarse a por los numerosos moros que ocupaban las alturas, pero en ese momento, el capitán resulta herido en una pierna y vacila, pero logran llegar a un peñascal donde se hacen fuertes. El capitán Moreno de Guerra, resulta nuevamente herido en el brazo derecho. Es una herida de la que brota mucha sangre. Este hecho, es observado por dos soldados apellidados, Recio y Calonge. Este último se dirige a su capitán, pero el oficial les grita a tods, -¡Arriba y adelante!-. Mientras dicho oficial, coge un fusil y tratando de proteger al segundo teniente la Portilla hacen juntos, fuego contra el enemigo. El capitán es herido nuevamente, esta vez en el vientre, balazo que acaba con su vida.

El teniente la Portilla, anima a los soldados, son un puñado y durante largo rato, resisten los ataques de los moros. Poco tiempo después, la Portilla, es herido de nuevo, cosa que debilitara muchísimo sus fuerzas, se produce la desbandada y Portilla trata de evitarlo no consiguiéndolo. El capitán Padín, de la 1ª compañía también ha muerto. Ante tal desbandada, los cazadores, que habían recibido en ese combate su bautismo de fuego, incapaces de reaccionar, huyen, dejando a los oficiales en manos de la furia rifeña.

¿El teniente de La Portilla, está vivo?

Tras el combate del 27 de julio de 1909, tras la desbandada que se produjo entre los soldados del batallón de Cazadores de Llerena, al ver morir a los capitanes de la 1ª y 2ª compañías, señores Padín y Moreno de Guerra y, ante los escasos efectivos que quedaban, el segundo teniente de La Portilla, quedó en terreno enemigo, ignorándose inicialmente si había muerto o no, pese a la gravedad de sus heridas. De dicha duda, la prensa de la época, fue publicando rumores como el que publicó “La Época del 27 de agosto de 1909, que decía bajo el título “…El teniente la Portilla…”, (textual), (6):

“…Telegrafían desde Melilla a nuestro colega de ABC: Melilla 26 (8 mañana).- Es la noticia del día la confirmación del rumor en el que se aseguraba que aún vive el teniente Sr. La Portilla, a quien se juzgó muerto después del combate del 27.

El hecho que aún no ha trascendido al público, ha sido comprobado por nuestros emisarios hebreos, a quien se les ha retribuíido bien el servicio. Según sus informes, el Sr. La Portilla se encuentra cerca de Alhucemas, en la kábila que ya otro día indiqué.

Parece que no es tratado mal. De su custodia y cuidado están encargados seis que protestan de su amistad para con España . Esto no obstante se niegan, a entregar al referido teniente, mientras no se hagan las débiles gestiones cerca del jefe de la kabila.

Entre los distintos detalles que los emisarios hebreos relatan, está el de haber encontrado vestido de moro al Sr. La Portilla.

Sus guardianes manifestaron, explicando el cambio de indumentaria, que habían apelado a tal recurso, no más que para aplacar el furor de los más fanáticos, que diariamente cercan la casa en que el oficial español está encerrado.

La noche pasada transcurrió tranquilamente…”

Continua la confusión de noticias: (7)

“…El teniente Sr. La Portilla. En el ABC de hoy leemos el siguiente telegrama: Melilla 27.- Como contestación a los telegramas que recibo preguntándome por el fundamento de los rumores que he transmitido respecto a que vive el oficial Sr. La Portilla, limítome a decir que conozco dos informaciones, según las cuales la kabila del Oeste tiene un prisionero joven, que puede ser el oficial Sr. La Portilla, en la situación que dije.

En el Gobierno militar se cree que existe, en efecto, un prisionero: pero el general Arizón con quien acabo de hablar de este asunto, duda que sea La Portilla, pues este fue herido en una pierna y el prisionero parece que está bueno.

Eso es cuanto yo sabía y sé, después de haber hecho muchas y difíciles pesquisas e informaciones; pero no me es dable afirmar de un modo categórico que se trate del oficial La Portilla. ¡Ojalá, pudiera afirmarlo!.
Repito que me limito a reiterar la existencia de un prisionero joven, que se supone que es un oficial, y que sobre esta noticia se guarda una reserva absoluta.

Y El Imparcial publica sobre este asunto la siguiente noticia: Telegramas recibidos en Madrid permiten creer que vive, aunque en poder de los moros, el teniente D. Braulio Laportilla, que despareció en el sangriento combate del 27 de julio y cuya desdichada suerte tanto viene preocupando a todo el mundo.

Un hebreo enviado al campo enemigo para averiguar si vive el valiente oficial, ha vuelto a Melilla con tan satisfactoria nueva.

Está el Sr. Laportilla entre moros que se dicen amigos de España, cerca de Alhucemas. Sus custodios le han vestido con el traje indígena para librarle del furor de los demás.

Nosotros tenemos noticias particulares que coinciden en absoluto con esta versión. El Sr. Laportilla está, según se dice en buen estado de salud…”

Lo que publicó ABC sobre el teniente La Portilla, el 19 de agosto de 1909 (8)

“…El hebreo de Beni-Buifrur Ayuch Bitan, que fue comisionado por el ex ministro señor Mellado para adquirir en el campo enemigo noticias del teniente La Portilla, desaparecido en el combate del 27, ha confirmado que los moros no tienen prisioneros españoles, y que se han limitado a recoger algunos cadáveres, entre ellos el del infortunado teniente, el cual llevaba en el bolsillo del uniforme 7.000 pesetas.

El hebreo ha añadido que los moros usan como adorno los trofeos del combate, que consisten en las condecoraciones, estrellas y galones de los uniformes recogidos en el campo después de la lucha.
Tales adornos suscitan en ocasiones entre aquella gente riñas y disputas. Todos quieren poseerlos. También recogen las correas de las mochilas, que les sirven a ellos para ánalogo uso…”
No se trata del teniente La Portilla. (9)

“…Por gestión directa de persona interesadísima, esta mañana ha salido para el campo moro un nuevo emisario para que compruebe los insistentes rumores que vienen circulando sobre la existencia de un oficial prisionero.

En los primeros momentos se sospechó que pudiera ser el teniente La Portilla pero después, confrontando circusntancias y señas personales, parece que no concuerdan con las del bravo oficial, y que debe tratarse de un soldado o un paisano joven…”

28 de agosto de 1909. Localizado

Después de los rumores corridos sobre si el teniente D. Braulio de La Portilla Sancho, del batallón de Cazadores de Llerena y, sobrino del ex ministro señor Mellado, fue finalmente localizado el 28 de agosto, junto con el de otros oficiales, en el Barranco del Lobo. (10).

“…Telegrama. Melilla 28 (10 noche). Comandante en jefe me dice desde Zeluán para que lo comunique a Vuecencia que continua en aquella Alcazaba racionando las tropas de las dos divisiones, sin otra novedad que ligeros tiroteos sostenidos durante el día contra algunos kabileños tribu de Beni-Buifrur, que han tratado de molestar fuerzas acampadas desde alturas inmediatas, que se han ocupado esta tarde. Por su parte dicha autoridad comunica que enemigo disparos sueltos Alhucemas, contestando esta sin novedad, que salió hoy con columna continuar reconocimiento Gurugú, encontrando cadáveres capitán Martínez Fernandez y Moreno Guerra, teniente Portilla y otros hasta unos 50. Arizón…”

El ascenso a capitán

Por los méritos y comportamiento observados en el combate del día 27 de julio de 1909, el segundo teniente D. Braulio de La Portilla Sancho, de 21 años de edad, obtuvo tres recompensas. La primera, fue es ascenso a primer, con fecha del mismo 27. La segunda, aún tardaría en llegar: La Cruz Laureada de San Fernando. Y la tercera, se produce mediante Real Decreto firmado por el Rey.
De dicho ascenso, se recogía en prensa lo siguiente (textual): (3).

Ascenso a primer teniente:

“…Firma de Guerra: Concediendo a los comandantes D. Ricardo Fresneda y don Álvaro González, capitán D. Rafael Moreno de Guerra y segundo teniente don Braulio de la Portilla Sancho, todos de Infantería, el empleo superior inmediato por el bizarro comportamiento que observaron en los combates de Melilla, encontrando muerte gloriosa en el campo de batalla…”

Ascenso a capitán:

La Vanguardia de Barcelona, del 23 de diciembre de 1910, publicaba (textualemente): (4).

“…Firma del Rey. S.M. el Rey ha firmado los Reales Decretos siguientes: (entre otros). Guerra: Concediendo el empelo de capitán a los primeros tenientes don Isaac Salvador, don Alberto Lozano, don José Pazos y don Braulio de la Portilla, muertos en la campaña de Melilla, en consideración a que este último empleo, se les ha declarado efectividad anterior a la fecha de los combates porque fueron recompensados…”

Premio “La Portilla-Sancho”

La petición de la Cruz Laureada de San Fernando, para el segundo teniente de Infantería D. Braulio de La Portilla Sancho, fue efectuada por su madre, Doña Patrocinio Sancho Valera. La pensión que acarreaba la concesión de dicha condecoración, fue ofrecida para el huérfano del colegio de María Cristina que más destacase en el curso escolar, dando lugar a la creación del premio “La Portilla-Sancho”, algo inexistente hasta el momento. Esta noticia, fue dada a conocer en las páginas de “El Imparcial”, el 18 de diciembre de 1909, bajo el título, “…Heroísmo y generosidad…” Decían textualmente (11).

“…Heroísmo y generosidad

Doña Patrocinio Sancho, viuda de La Portilla, es la madre de aquel bravo teniente de Llerena que allá en los campos de Melilla pactó con la muerte de modo extraordinario, esa infortunada señora es la madre de aquel insigne campeón del deber que asombró a sus adversarios con una muerte que solo puede encontrar igual en épocas gloriosas de nuestra historia.

La madre del héroe aspira a perpetuar el nombre de su hijo en el arma de Infantería, pero esa madre, todavía agobiada por el dolor, no quiere ni fríos bronces ni oficiales ceremonias: quiere solo que el recuerdo del hijo perdure en otros corazones, asociándolos por la virtud a las virtudes del estoico oficial que tan meritoria prueba dio de abnegación y de martirio.

La viuda del general La Portilla tiene solicitada para su hijo la apertura de juicio contradictorio para la concesión de la cruz de San Fernando; esa señora en cuyo hogar tuvo siempre ardoroso rendimiento la más severa dignidad, dedicará la pensión de esa cruz (caso de ser concedida) al huérfano del Colegio de María Cristina que más se distinga en el año escolar, instituyendo con ese objeto para el arma de Infantería el premio “La Portilla-Sancho”.

¡Hermoso rasgo de caridad hacia el huérfano y de aprecio a la Infantería el que realiza esa noble dama con tan feliz idea!, ¡Cuánta delicadeza en el desprendimiento de esa madre, cuyas lágrimas serán enjugadas por seres en los que brillarán enlazadas y amorosas dos hermosas cualidades: el agradecimiento y la emulación!.

En el Alcázar toledano concocí al heroico teniente de cazadores de Llerena; su honradez, su caballerosidad, su disciplina, sus virtudes fueron mi orgullo Coincidían con mis deseos para el arma, con mis ansias para España, con mis votos para el Rey.

Cuando supe la noticia de la gloriosa muerte, recordé al discípulo que tantas virtudes anidara en su alma y tanto cariño merecido de sus maestros, y creí ver en el teniente La Portilla uno de aquellos excelsos adalides de la magna España que ni conocieron obstáculos en sus arrolladores avances ni se entristecieron ante imponentes sacrificios.

La Portilla ganó inmarcesible honor en el campo de batalla; su nombre vive en la memoria de los buenos infantes, en el corazón de los que aplaudieron sus virtudes en las aulas toledanas; ese honor de mártir tiene aureola esplendente en la idea caritativa, una madre; ese honor tan heroicamente conseguido tendrá, por la generosidad de una madre, dignos imitadores en huérfanos agradecidos.

¡Saludemos reverentes el sacrificio de La Portilla, y aplaudamos entusiastas el ¿…….?, de su madre.!. A. García Pérez ¿…….?. de la Academia de Infantería…”

Nota: Rectificado el apellido de la madre que el diario aparece como Sánchez cuando debiera ser Sancho. Escrito La Portilla por haberle encontrado generalmente escrito así, en vez de junto como aparece en el artículo. Los espacios entre interrogantes, pertenecen a palabras ilegibles.

Concesión de la Cruz Laureada de San Fernando

Tras haberse ordenado la apertura del correspondiente juicio contradictorio, praticadas las diligencias pertinentes, para comprobar que los méritos y comportamiento observado en el combate del 27 de julio de 1909, por el entonces segundo teniente de Infantería D. Braulio de La Portilla Sancho, del Batallón de Cazadores de Llerena, eran merecedores de la concesión de la más alta recompensa concedida a un militar sin distinción de empleo en tiempo de guerra y por acciones llevadas a cabo, la Cruz Laureada de San Fernando, dicha distinción le fue concedida al ya capitán de Infantería que halló la muerte en el citado combate. De la concesión de la Cruz Laureada, quedó recogido en el Heraldo de Madrid de la forma siguiente , bajo el título “…Braulio de la Portilla…” (textual): (5).

“…Se ha publicado en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, la Real Orden por la que se concede la cruz Laureada de San Fernando al segundo teniente del regimiento de Infantería de Llerena D. Braulio de la Portilla y Sancho

La sanción oficial contiene en términos sucintos, que resaltan aún más la magnitud de sus sacrificio, la heroica acción llevada a cabo por ese benemérito oficial.

Dice así:

CIRCULAR:.-Excmo. Sr. : Visto el expediente de juicio contradictorio incoado para esclarecer si el segundo teniente de Infantería D. Braulio de la Portilla Sancho se hizo acreedor a la Cruz de la Orden de San Fernando por los méritos contraídos en los combates del barranco del Lobo el 27 de julio de 1909, en el que murió gloriosamente; resultando que el expresado oficial en dicho combate fue herido gravemente hallándose al frente de la compañía del batallón de cazadores de Llerena, a quien pertenecía, continuando no obstante, el avance, arengándola y contribuyendo ala taque personalmente, batiéndose con el fusil que encontró sobre el terreno, perteneciente a un soldado muerto, dando un alato ejemplo de espíritu militar y abnegación dignos de la más alta recompensa, hasta ser nuevamente herido, muriendo después a consecuencia de las heridas sobre el campo de batalla; y considerando que los hechos realizados se hallan comprendidos en el caso 7ª del art. 27 de la Ley de 18 de mayo de 1862, el Rey (q.D.g), de acuerdo con lo informado por el Consejo Superior de Guerra y Marina en pleno y por resolución de esta fecha, ha tenido a bien conceder al segundo teniente de Infantería D. Braulio de la Portilla y Sancho la cruz de segunda clase de San Fernando, con la pensión de 1.000 pesetas anuales que podrán disfrutar las personas de sus familia que tengan derecho a ella, según lo dispuesto en el art. 11 de la citada ley.

La información testifical realizada en ele expediente ha sido brillantísima para la memoria de La Portilla.
Oficiales, subalternos y soldados han depuesto en términos de unanimidad acerca de la bravura de aquel muchacho que, dirigiendo a un pelotón de bisoños de Llerena, llegó hasta lo último del Barranco del Lobo.

Allí, bajo el fuego enemigo, dirigió a sus soldados mientras tuvo fuerzas. Luego herido, desangrándose , encontró alientos en su pecho para arengarlos y energías en sus manos para coger un fusil y morir matando.
Educado en los santos principios del amor a la patria, fue a Melilla dispuesto a sacrificar su vida en holocausto a España.

Días antes de su muerte, contestando a un jefe que le preguntaba qué pensamientos le llevaban a la plaza africana, La Portilla con tranquilidad de valiente, le dijo: - Mi coronel voy por la laureada-.
Fue con el corazón por ella. Y se dejó en la empresa la vida, ¡pero la ganó!...”

Hans Nicolás y Hungerbühler

Fuentes:

(1). “España en sus héroes”, fascículo núm.3, “Un capellán en el Barranco del Lobo”, pág. 84, Madrid 1969.
Fotografía del primer teniente D. Braulio de la Portilla Sancho, “España en sus héroes”, fascículo núm. 3, “Un capellán en el barranco del Lobo”, pág. 84, Madrid 1969.
(2). “España en su héroes”, fascículo núm. 3, “Un capellán en el Barranco del Lobo”, págs.. 80 y 81, Madrid 1969.
(3). “La Correspondencia Militar”, Madrid núm. 9704, pág.1, miércoles 6 de octubre de 1909.
(4). “La Vanguardia”, Barcelona, pág. 11, viernes 23 de diciembre de 1910.
(5). “Heraldo de Madrid”, Madrid núm. 7.466, pág. 1, martes 9 de mayo de 1911.
(6). “La Época”, Últimos telegramas y noticias de la tarde, Madrid núm.21.135, pág. 2, viernes 27 de agosto de 1909.
(7). “El Siglo Futuro”, Diario católico, Madrid núm. 628, pa´g. 2, viernes 28 de agosto de 1909.
(8). “ABC”, Madrid, 1ª Edición, pág. 12, jueves 19 de agosto de 1909.
(9). “ABC”, Madrid, pág. 5, 1 de septiembre de 1909.
(10). “La Época”, “Últimos telegramas y noticias de la tarde”, Madrid núm.21.168, pág. 1, miércoles 29 de septiembre de 1909.
(11). “El Imparcial”, Diario liberal, Madrid núm.15.366, pág. 4 de sábado 18 de diciembre de 1909.

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